Leer Paisaje Marino Envuelto (Novela) Capítulo 1065 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
En la vasta extensión de la Isla del Gato, Julio paseaba tranquilamente por la Avenida Footbug. Mientras caminaba, observaba en silencio las apretadas hileras de tiendas que bordeaban la calle.
Las luces eléctricas de las tiendas iluminaban toda la calle, sin dejar ni un rincón en la oscuridad. Toda la calle estaba abarrotada, acompañada de una cacofonía de sonidos que llenaba el aire. Empujando y palando, los isleños seguían con sus actividades.
Un enorme escarabajo de cuernos largos pasó lentamente junto a él, con su robusto lomo cargado de fardos de mercancías.
Al ver los sacos cargados de ciempiés comestibles sobre el escarabajo de cuernos largos, Julio extendió la mano y golpeó el caparazón endurecido del escarabajo.
Las comisuras de sus labios se curvaron en una sonrisa de satisfacción. El daño causado por la muerte años luz atrás finalmente estaba remitiendo y la Isla Gato había recuperado la mitad de su vitalidad de su época dorada. Las calles, antes silenciosas, ahora rebosaban de vida.
Julio no pudo evitar sentir que el orgullo crecía en él ante la previsión de sus decisiones.
Cuando los gobernadores decidían cómo repartir las tierras y los recursos de los Fhtagn en los Mares del Este, él optó por no pelear con los demás por esos bienes. En cambio, tomó la audaz decisión de absorber a la población desplazada que Anna había arrojado a la Isla Gato.
Es cierto que las islas de los Mares del Este eran ricas en recursos, pero se encontraban en una zona muy remota. Incluso si enviara a su propio hijo como gobernador sustituto, este acabaría teniendo sus propias ideas sobre la isla, lo que inevitablemente conduciría a una rebelión.
En lugar de correr ese riesgo, sería una decisión más inteligente aprovechar la población sobreviviente, reconstruir la fuerza laboral de Cat Island y reflejar la industrialización de Isla Esperanza.
Para Julio, el futuro no dependía del número de islas ni de la cantidad de recursos. La clave del mañana era el avance tecnológico.
Mientras Julio continuaba su paseo, su mirada se posó en un joven que estaba frente a un taller de pintura. Llevaba un peculiar aparato mecánico a la espalda y estaba eligiendo caracoles morados.
Julio reconoció al instante que el joven era de Isla Esperanza. Era un rasgo distintivo en ellos debido a una tendencia vigente en Isla Esperanza. Se adornaban con baratijas mecánicas, usándolas como accesorios. Cuanto más avanzado el diseño, mejor.
Con los dedos enguantados, el joven rebuscó en la caja de caracoles. Rápidamente sacó un puñado de caracoles y los arrojó con indiferencia a un cuenco de caparazón de tortuga cercano.
El tendero levantó un pesado mazo de hierro y lo bajó con un movimiento suave y pausado. Los caracoles en el cuenco de caparazón de tortuga se desintegraron en una pasta de color púrpura intenso. Luego, vertió la sustancia en una lata de hierro y se la entregó al joven.
Los caracoles eran uno de los productos de exportación más codiciados de la Isla Gato. Su color púrpura era el más puro que jamás haya existido. Un solo gramo de este pigmento valía tanto como el oro, lo que le valió el apodo de "Púrpura Dorada" entre los navegantes que lo buscaban.
"Oye, amigo, ya que has venido hasta aquí, ¿quieres también un poco de algas verdes superficiales?", preguntó el tendero con una sonrisa radiante. Levantó una oruga regordeta de color verde esmeralda, del tamaño aproximado de un antebrazo, y la apretó suavemente para revelar sus entrañas verdes brillantes.
No hace falta. Ya descubrimos cómo sintetizar este color en la Isla Esperanza. Una vez que logremos sintetizar el morado dorado, no tendré que volver a la Isla Gato a buscar suministros.
El joven añadió: “Oh, Diosa del Brillo, hay tantos bichos en esta isla. Justo anoche, un monstruo del tamaño de una mano se metió en mi bota mientras dormía.”
Y ni me hables de esas alimañas parásitas que se meten en la piel. Sinceramente, de todo el Mar Subterráneo, la Isla Esperanza sigue siendo la mejor.
Julio frunció el ceño levemente y su rostro se ensombreció. Soltó una fría burla antes de girar bruscamente y dirigirse hacia el terreno elevado donde se encontraba su residencia.
Aunque le costara admitirlo, las palabras del joven eran ciertas. En cuanto a tecnología, la Isla Gato estaba lamentablemente a la zaga de la Isla Esperanza.
Tenía que aprovechar la superioridad poblacional de la Isla Gato y empezar a construir academias y un instituto de investigación de reliquias. Solo así podría acortar distancias con la Isla Esperanza y, con suerte, superarlos en esta carrera tecnológica.
Sus botas resonaban con fuerza contra el techo mientras ascendía por el sendero hacia la meseta. Con una última mirada por encima del hombro, contempló el vibrante resplandor de las bulliciosas calles de la Isla del Gato bajo la oscura cúpula de la noche.
Julio se giró y caminó hacia su enorme palacio.
En la vasta extensión del palacio de piedra, los pasos de Julio resonaban por los pasillos. Las criadas y los guardias le hicieron una reverencia respetuosa al pasar junto a ellos y dirigirse a sus aposentos privados en la parte trasera del palacio.
De vuelta en su dormitorio de cien metros cuadrados, Julio estaba completamente solo. Se acercó a la pared derecha y agarró uno de los murales con soltura. Lo giró para revelar una estatua de piedra de dos metros de altura oculta tras la pared.
Era una estatua humanoide y la figura femenina estaba envuelta en vendas negras. Un gato inmóvil yacía en sus brazos. Era una estatua de 005.
Julio se arrodilló sobre una rodilla ante la estatua de piedra y comenzó a murmurar una oración en voz baja, su voz apenas audible.
"¿De verdad crees en ella? Porque no parece que vaya a responder a tus oraciones", dijo una suave voz femenina que rompió el silencio de repente.
Cada fibra muscular de Julio se tensó. Se abrieron grietas en las paredes y el suelo mientras fragmentos de piedra volaban hacia el origen de la voz.
Se escuchó un débil repique de campanas y sombras surgieron de cada rincón, abalanzándose también hacia el intruso.
Julio no se guardó nada contra un enemigo que había descubierto su secreto. Activó la habilidad de cada reliquia que había asimilado para aniquilar al intruso.
Sin embargo, el silencio se apoderó de todo en un instante. Las paredes y los suelos se repararon solos, y los fragmentos volvieron a su sitio. Incluso las sombras que se arremolinaban se habían desvanecido.
Julio se quedó paralizado por la sorpresa. Ni las reliquias asimiladas ni las habilidades que había adquirido por otros medios respondieron. Alguien había cortado por completo la conexión entre él y sus poderes.
"No te apresures", comentó Sparkle mientras salía de entre las sombras. Sus ojos brillaban con un destello de curiosidad mientras recorría con la mirada los murales de las paredes.
"¿Eres... la hija de Charles?" Julio miraba con incredulidad las características pupilas de Sparkles, de color verde fluorescente y forma de cruz.
La fuerza de Sparkle era aterradora. Ni siquiera él, un poderoso Nivel 15 en el Mar Subterráneo, podía moverse ni un centímetro en su presencia.
Cuando la imagen de un joven Sparkle, que apenas le llegaba al muslo, pasó por su mente, Julio no pudo evitar sentir una profunda sensación de impotencia brotando de él.
Sparkle volvió la mirada hacia Julio. "No quiero pelear. Solo vine a charlar. No conozco a mucha gente, y aún menos con quienes comparta temas en común".
A pesar de la absurda razón, Julio asintió. Después de todo, ¿qué otra opción le quedaba?
Pronto, las diversas especialidades exclusivas de Cat Island fueron llevadas a la mesa para complacer a la misteriosa mujer.
“¿Dónde está tu padre ahora?” preguntó Julio con voz amarga mientras le servía a Sparkle una copa de licor.
Sparkle tomó la taza y estaba a punto de beber un sorbo cuando vio los pequeños insectos alados retorciéndose dentro. Dejó la taza sin beber y respondió: “Se ha ido. No te preocupes; no va a volver a reclamar tu territorio. Papá ahora está pensando en asuntos mucho más importantes”.
Julio no respondió y el silencio se prolongó hasta convertirse en una tensión espesa e incómoda que cubrió la habitación.
Todo el tiempo había estado en una alta posición de poder y se encontró incapaz de comunicarse con la mujer que tenía frente a él.
Dando un gran trago a su taza, Julio observó el delicado rostro de Sparkle. Dudó un instante antes de preguntar: "¿Te preocupa algo?"
Sparkle instintivamente negó con la cabeza, pero luego asintió levemente.
"¿Tienes algo que te preocupe?" Sparkle repentinamente le devolvió la pregunta a Julio, tomándolo por sorpresa.
Sí. No encuentro un sucesor adecuado. Todos son realmente inútiles. A veces, me pregunto cómo sobrevivirán cuando yo muera.
Julio entonces se llevó la taza a los labios, echó la cabeza hacia atrás y dio otro sorbo. Sin importar el motivo de Sparkle, decidió sondearla con una charla informal primero.
A mi padre también le encantaba beber. Cuando estaba mal, bebía hasta desmayarse. Pero ya no bebe. El alcohol ya no le hace ningún efecto.
Mirando fijamente a la formidable mujer que tenía frente a él, Julio comentó en voz baja: "Charles... debe ser increíblemente fuerte ahora".
"Sí. Mucho. Su fuerza comparada con la mía es similar a mi fuerza comparada con la tuya."

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Paisaje Marino Envuelto (Novela) Capítulo 1065
Estás leyendo el capítulo 1065 de Paisaje Marino Envuelto (Novela), un novela. En lo más profundo de la superficie terrestre, se esconde un desconcertante paisaje marino subterráneo, un archipiélago bañado en una negrura tenebrosa donde reinan el suspense y el horror. Aquí yacen extrañas islas y… Este capítulo tiene publicado el 16 de abril de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Paisaje Marino Envuelto (Novela) tiene 1149 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.