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Leer Paisaje Marino Envuelto (Novela) Capítulo 100 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Aprovechando la oportunidad, Charles se abalanzó sobre Meeh'ek, vestido de negro. No podía permitirse que la criatura volviera a usar esa reliquia de reloj de arena. "%*#;&;#...", pronunció rápidamente el Meeh'ek de túnica negra. Sus compañeros monstruosos se apresuraron a formar un muro entre él y Charles, intentando desesperadamente ampliar la distancia entre ambos. Al ver al Meeh'ek de túnica negra entre la multitud alzar el reloj de arena una vez más, Charles apretó los dientes con determinación. Usó al Meeh'ek que tenía frente a él como trampolín y se lanzó desde él, lanzándose por los aires. Su visión se amplió y al instante divisó al Meeh'ek de túnica negra. Sin embargo, desde esta posición estratégica, también era vulnerable a las armas de fuego que disparaban desde abajo. Debajo de él, varios cañones apuntaban hacia arriba. En cuanto las criaturas que empuñaban las armas apretaran el gatillo, Charles se convertiría al instante en queso suizo. En ese momento crucial, el gancho de agarre salió disparado de la prótesis de Charles y atravesó la palma de Meeh'ek, vestido de negro, en la distancia. El reloj de arena se le escapó de las manos a la criatura y rebotó con un tintineo antes de quedar quieto en el suelo. Con un fuerte tirón del gancho, Charles fue rápidamente arrastrado hacia Meeh'ek, vestido de negro. Se oyeron disparos y las balas impactaron en el techo tras él. La prótesis de Charles se levantó y, con un movimiento hacia abajo, la motosierra que sobresalía cortó la mayor parte del cuello del Meeh'ek vestido de negro. Mientras la sangre caía sobre Charles, él se giró lentamente, con la mirada ardiendo de hostilidad mientras observaba al aturdido Meeh'eks. Al mirar al hombre humano que tenían frente a ellos, las pupilas en forma de cruz de los Meeh'eks se llenaron de aparente miedo. ¡Remolinooooo! La motosierra volvió a la vida. Charles se abalanzó sobre ellos como un tigre feroz. Lo que sucedió después fue indescriptible. Sin el Meeh'ek de túnica negra que necesitaba una reliquia, los Meeh'ek restantes eran meros animales de cañón. Diez minutos después, Charles estaba jadeando y empapado en sangre fresca. Estaba rodeado por un círculo de cuerpos sin vida de meeh'eks. Observó la herida de bala en la parte inferior de su pierna. Mordiéndose con fuerza las mejillas, metió el dedo índice derecho y extrajo con fuerza la bala incrustada. "Espera, esto podría ser útil", dijo Richard mientras controlaba el cuerpo de Charles para recoger el reloj de arena del charco de sangre. Dejando tras de sí un rastro de huellas ensangrentadas, Charles se dirigió hacia la salida. Era un tramo de escaleras, lo que indicaba que el Laboratorio 2 estaba en realidad bajo tierra. El mundo exterior parecía brillante y se oía una cacofonía distante de ruidos. Parecía el bullicio de una tarde de verano en una plaza. Cuando Charles salió por la salida, la visión que lo recibió tiñó su rostro de desesperación. Frustrado y furioso, Richard arrojó el reloj de arena al suelo y maldijo: "¡Mierda! ¿Qué hay que luchar con tantos? ¡Si nos hubieran dicho que eran tantos, nos habríamos quedado en la celda, obedientemente!" Al salir por la salida, se encontraron en una gran plaza que ocupaba el área de cuatro campos de fútbol. Dentro de la plaza, cerca de diez mil Meeh'eks fabricaban diversas herramientas humanas, mientras que cientos de Meeh'eks vestidos de negro montaban guardia alrededor del perímetro. Cada uno de ellos sostenía reliquias de distintos tamaños. En cuanto apareció Charles, las miradas de las criaturas se posaron en ellos. Sus pupilas estaban vacías de emociones, pero la inmensa presión de sus miradas colectivas era insoportable para Charles. Richard dejó escapar una sonrisa irónica y dijo: "Hermano, si volvemos ahora y nos encerramos nuevamente, ¿nos dejarán salir?" ¿De qué sirve decir esto ahora? ¡Es culpa tuya! “Ay, sé que me equivoqué. Si sobrevivimos a esta prueba, seguro que te escucharé la próxima vez. Charles reprimió la furia en su corazón y miró a lo lejos. Vio la ciudad falsa de donde habían venido. La esperanza era escasa, pero si llegaba a ella, podría escapar de la persecución de las criaturas. "¡Es cuestión de vida o muerte!", exclamó Charles. Ignorando las miradas de los Meeh'eks, avanzó cojeando desesperadamente hacia la ciudad con su pierna herida a cuestas. En una fracción de segundo, los Meeh'eks de la plaza se movieron. Se desató el caos cuando las criaturas se dispersaron lejos de Charles. Una mirada de sorpresa se dibujó en el rostro de Charles antes de que la euforia salvaje se apoderara de él. Corrió hacia la ciudad. Sin embargo, uno de los Meeh'eks de túnica negra levantó la reliquia en su mano. Charles se puso rígido de repente y cayó al suelo como una estatua de piedra petrificada. Con movimientos lentos, Charles volvió la vista hacia los Meeh'eks vestidos de negro que lo rodeaban lentamente. Solo pudo observar con los ojos bien abiertos cómo le metían a la fuerza un trozo de carne destrozada y ensangrentada en la boca, pero no pudo detenerlos. Su conciencia se desvaneció y pronto la oscuridad oscureció su visión. Cuando Charles recuperó el conocimiento en ese momento, la deslumbrante luz que había sobre él le hizo entrecerrar instintivamente los ojos hasta convertirlos en estrechas rendijas. Cuando se acostumbró a la luminosidad, examinó sus alrededores y se dio cuenta de que estaba atrapado en una enorme habitación blanca. Esta vez, lo trataron con mucha más hospitalidad. Estaba atado a una estructura de acero, con las extremidades encadenadas, e incluso su torso estaba fuertemente envuelto con múltiples cadenas. Podía ver una enorme pared de cristal frente a él y varios Meeh'eks al otro lado. Operaban diversos dispositivos electrónicos como si estuvieran vigilando activamente a Charles. Richard suspiró aliviado. "Bueno, hermano. Al menos seguimos vivos." Un destello de ira cruzó la mirada de Charles. Su álter ego era demasiado impulsivo e imprudente, pero no quería iniciar una discusión en ese momento. En ese momento, la puerta lateral de la habitación se abrió de golpe y entró un Meeh'ek envuelto en una túnica. Sostenía un látigo con alambres de púas en una mano y un cubo lleno de un líquido negro en la otra. El Meeh'ek sumergió brevemente el látigo en el líquido oscuro del cubo antes de sacarlo rápidamente y azotarlo hacia Charles. Con un chasquido brutal, el látigo impactó contra la carne de Charles. El dolor abrasador y agonizante que siguió le obligó a emitir un gruñido de dolor involuntariamente. Tras más de una docena de golpes, la piel de Charles quedó deshilachada y en carne viva. El Meeh'ek se marchó con su látigo. Charles pensó que ese era todo su castigo. Sin embargo, el dolor de la flagelación fue solo el comienzo. Con el paso del tiempo, las heridas parecían estar Plagadas de hormigas, y los insectos roían sin cesar su carne. El intenso dolor provocó escalofríos involuntarios que recorrieron el cuerpo de Charles. A pesar de su formidable determinación, la insoportable agonía le hizo emitir gritos desgarradores. Sus gritos de tormento resonaron por toda la desolada habitación, intermitentemente interrumpidos por las duras maldiciones y las amargas palabras de Richard. Tras dos horas extenuantes, el tormento agonizante finalmente remitió. En ese momento, Charles se estremeció por la agonía residual. Cada respiración era entrecortada y pesada. La puerta de hierro se abrió con un estruendo metálico y otro Meeh'ek entró en la habitación. Este Meeh'ek no traía ningún instrumento de castigo. En cambio, sostenía un bote de hongos en sus manos. Colocó los hongos delante de Charles y salió de la habitación. Charles estaba confundido. Comprendía el castigo y la tortura que le infligieron, pero ¿qué significaba esa olla de hongos? El tiempo transcurría lentamente. Charles hizo todo lo posible por ignorar el dolor que le atravesaba el cuerpo mientras procesaba la información que había recopilado hasta el momento. Aunque los Meeh'eks eran muchos y las probabilidades estaban en su contra, se negó a renunciar a su intento de escapar. Dos horas después, dos Meeh'eks entraron en la habitación. El que iba delante vestía una túnica blanca, y el que lo seguía sostenía un cuaderno en la mano. "&*@$ £ ....." el Meeh'ek de túnica blanca emitió una serie de sonidos rápidos y cacofónicos con sus labios alargados. ¿Cuántas veces tengo que repetirlo? ¡No entiendo ni una sola palabra de lo que dices!” Charles se esforzó por pronunciar las palabras. El tormento anterior le había quitado la energía. El Meeh'ek de túnica blanca ignoró a Charles y continuó hablando en un lenguaje inescrutable y críptico. El Meeh'ek detrás de él garabateaba febrilmente en el cuaderno con el bolígrafo en la mano. Charles levantó la vista y estiró ligeramente el cuello para echar un vistazo al cuaderno. Sin embargo, no entendía nada del texto garabateado. Parecían grupos caóticos de pequeños puntos negros que le recordaban el texto que había visto en los artículos de la ciudad falsa. Justo cuando Charles estaba reflexionando sobre lo que hacían los dos Meeh'eks que estaban frente a él, un cántico profundo resonó nuevamente en sus oídos. Una expresión de dolor apareció en el rostro de Charles, pero no había nada que pudiera hacer en su situación actual. No pudo más que apretar los dientes y aguantar mientras esperaba que pasara el tiempo. Pero entonces, en ese mismo momento, detectó una rareza dentro de la cacofonía. Los murmullos en sus oídos parecían fusionarse armoniosamente con el habla de los Meeh'eks. Una voz humana familiar y grave resonó en su oído. Se quedó atónito al darse cuenta de que de repente comprendía lo que decían esos Meeh'eks. "134, espero que cese en sus inútiles intentos de fuga. Hemos obtenido sus registros anteriores. Usted es el instigador de la Insurrección 517. Si continúa así, solo podemos recurrir a medidas extremas", dijo la voz.
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Paisaje Marino Envuelto (Novela) Capítulo 100

Estás leyendo el capítulo 100 de Paisaje Marino Envuelto (Novela), un novela. En lo más profundo de la superficie terrestre, se esconde un desconcertante paisaje marino subterráneo, un archipiélago bañado en una negrura tenebrosa donde reinan el suspense y el horror. Aquí yacen extrañas islas y… Este capítulo tiene publicado el 16 de agosto de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Paisaje Marino Envuelto (Novela) tiene 1149 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.