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Leer No soy ese tipo de talento (Novela) Capítulo 134 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Estaba parpadeando sin expresión cuando Stigma, que parecía haberlo estado observando todo el tiempo, lo llamó en voz baja. "Junior, ¿te das cuenta... de que tu presencia oscila entre extremos?" "¿Disculpe?" "Pareces estar en una situación bastante precaria. Te pregunto si puedes garantizar con seguridad que no hay ningún problema." "¿Disculpe?" "...No me corresponde interferir, así que sea cual sea la respuesta que des, el resultado será el mismo." Dicho esto, extendió la mano y rozó suavemente la comisura del ojo de Deon. "Aun así, no estás llorando ahora mismo. Eso, al menos, es un alivio. Dado que la repetición frecuente de los sucesos de hoy sería problemática, espero que lo resuelvas pronto." "........" Lo vio todo. Se produjo un breve silencio. En medio de los apresurados movimientos de los médicos, las insistencias que él creía que habían terminado, como si la conversación anterior hubiera sido ignorada, continuaron. "Claramente, podrías haberlo esquivado entonces, jovencito. ¿Verdad?" "......Sí." "Naturalmente, matar a un comandante enemigo es importante. Sin embargo, si el método implica arrojarse sobre el arma del enemigo y recibir heridas para matarlo, le daría la peor puntuación posible. Deberías haber esquivado, jovencito, allá atrás." Los ojos marrones examinaron una vez más la herida que aún estaba en tratamiento. Estaba anestesiado, así que no podía distinguirlo bien, pero ¿qué tan grave era para él decir eso? Justo cuando giraba disimuladamente la cabeza para examinar la herida, Stigma le presionó la cabeza con firmeza. "No te muevas, niño. Podría interferir con el tratamiento. Y lo que es más importante, jovencito, cuando mataste al comandante de la raza demoníaca, ¿sabes por qué se retiraron los enemigos?" Bueno... ¿porque mataron al comandante? "Fue porque yo estaba cerca. Si el único objetivo hubiera sido matar al comandante, no habría forma de que se retiraran dejando atrás una presa herida. Incluso si se hubieran retirado, te habrían matado y luego se habrían marchado." "........" "¿Lo entiendes? El juicio que hiciste hoy fue el peor." Él no se anda con rodeos... Ya lo sabía, pero aun así le dolió. «Usted mató a un comandante, pero resultó gravemente herido y no logró levantar la moral aliada. Tampoco consiguió minar la moral del enemigo. Por consiguiente, nuestras fuerzas no tuvieron más remedio que dejar escapar a los enemigos en retirada. ¿Por qué? Porque usted, una persona de alto rango y prestigio aquí, resultó gravemente herido.» "........" "Tuvimos que detener rápidamente la batalla y atender tus heridas, pero la lucha no terminaría si seguíamos bloqueando su ruta de retirada." Un soldado raso podía morir o no, la batalla continuaría. Pero cuanto mayor era el rango, más sensibles se volvían las personas ante su muerte o heridas. Esa influencia era suficiente incluso para ordenar la suspensión de la batalla y la retirada. "No digo que tu acción en sí misma fuera la peor. Simplemente, tu juicio fue deficiente. Ese tipo de acción solo debería emplearse cuando se ha analizado cuidadosamente la situación y realmente no quedan otras opciones." "........" "No hay manera de que hubieras hecho un juicio tan insensato sin motivo alguno..." Ojalá lo dejara pasar sin mencionarlo. Simplemente, no tenía confianza en poder luchar en ese estado mental y físico, así que intenté agarrar a un comandante y llevarme el mérito. "Parece que tu estado anormal fue la causa, y eso te llevó a emitir un juicio erróneo, ¿verdad? Ya que el pensamiento racional parecía imposible. En cierto modo, ¿no fue también esta herida en el hombro causada por tu total desconexión durante la guerra?" Estaba completamente desorientado cuando recobré la consciencia y descubrí que la guerra seguía en pleno apogeo. 'Maldita sea, pensar en ello otra vez me da antojo de esa cosa.' "...Te has vuelto a distraer." "Ah." "Ya basta. Tú también debes estar cansado, jovencito. Te vendría bien descansar un poco. Da la casualidad de que el tratamiento parece haber terminado, así que entra. Yo me encargo de ordenar." Se levantó de su asiento. Incluso el médico anunció que el tratamiento había terminado y se marchó. Deon jugueteó con el vendaje de su hombro tratado antes de levantarse. Dan, que había salido corriendo al enterarse de la lesión de Deon y había estado dando vueltas cerca durante todo el tratamiento, se acercó rápidamente y le puso un abrigo encima. El aire frío le había estado tocando la piel desnuda y, como tenía frío, lo aceptó enseguida y se lo abrochó. "...Lo noto cada vez, pero la individualidad de cada orden de caballeros es bastante distintiva, ¿verdad?" "¿Mmm?" Había esperado que lo guiara directamente al interior, pero ¿qué era esa declaración repentina e inesperada? Deon miró a Dan, luego siguió su mirada y desvió los ojos. '...Ah.' La mirada de Dan se posó en las tres órdenes de caballeros alineadas bajo el mando de Stigma. Precisamente, en la vestimenta de las tres órdenes de caballeros. Los asesinos, empapados en sangre de pies a cabeza... la Orden de los Altos Caballeros. La Orden de los Caballeros Sin Nombre vestía atuendos moderadamente salpicados de sangre, como si hubieran librado una batalla ordinaria. La orden de caballeros de Stigma, que había mantenido una apariencia inquietantemente impecable. 'Espera, Stigma prácticamente destroza a sus enemigos cuando lucha, entonces ¿cómo puede mantener una apariencia tan impecable?' Su orden de caballero era la misma. Quienes se parecían a su maestro no poseían en absoluto un estilo de combate sereno. Todo lo contrario, en realidad. Bestias salvajes sin correa. Sí, esa frase lo definía a la perfección. Y sin embargo, ¡qué limpieza, sin una sola gota de sangre! Mientras permanecía allí de pie, admirándolo en silencio, Dan, que había estado observando atentamente las tres órdenes de caballeros, murmuró en voz baja. "......Las tres etapas de una persona empapándose en sangre..." "Pff." "........" "........" Entremos. * * * Se preguntó si su subordinado lo sabía. Que entre ellos había gente que constantemente buscaba acabar con su vida cada vez que tenían la oportunidad. En el campo de batalla, e incluso en la tienda militar que servía de lugar de descanso. "Urk—." "Shh, no quiero causar un alboroto innecesario, así que cállate, niño. Todos están ya cansados de pelear; sería una lástima que no pudieran descansar por tu culpa." Tu vida no vale tanto. Stigma apretó con más fuerza su agarre asfixiante y levantó las comisuras de sus labios. "¿Quién te envió?" Su subordinado tenía sin duda muchos enemigos políticos, pero no tantos como para que la gente lo atacara con tanta insistencia. Así que no se trataba de que varias personas enviaran a uno o dos cada una; debía ser que una sola persona enviaba a muchos persistentemente. Si tan solo encontrara y eliminara a esa persona, el asunto quedaría resuelto. Su hijo había estado muy mal últimamente, y ahora estos bichos molestos revoloteaban a su alrededor para empeorar las cosas. "Tontos que ni siquiera conocen los peligros de esta guerra." ¿Acaso solo deseaban llevar al mundo humano a la ruina? Grieta. "...Oh, cielos, un desliz." Al final, simplemente lo mató. Su control de la fuerza se había desvanecido momentáneamente. Encogiéndose de hombros, Stigma dejó caer el cadáver aún tibio con un golpe seco y levantó la cabeza, fijando la mirada en un punto determinado. "¿Sabes de dónde vienen estos?" "........" "Sin respuesta. Si no hubieras estado lidiando con los agresores que atacaban a mi subordinado, tú también habrías muerto a mis manos." Aunque, probablemente su subordinado lo sabía y por eso mantenía a esa persona con vida. Sintió cómo una sombra se tensaba bruscamente en la oscuridad. Stigma soltó un bufido y le dio la espalda como si hubiera perdido el interés. "Confío en que protegerás bien a mi hijo." * * * Al llegar a su oficina como de costumbre, Cruel abrió la puerta y dudó un instante ante la escena que se desplegaba ante él. Una familiar sensación de déjà vu volvió a aflorar. "¿Por qué no entras?" "......Su Gracia, el Duque." ¿Cuándo fue? No hace tanto tiempo. El duque también estaba en su despacho por aquel entonces. Quizás porque ya lo había experimentado una vez y se había acostumbrado, no le sorprendió demasiado. Sin embargo, la pequeña mesa redonda colocada en el centro de la habitación, como si la distribución hubiera sido modificada arbitrariamente, resultó un tanto inesperada, por lo que su mirada se dirigió naturalmente hacia el mobiliario alterado. "Señor Cruel." "........" Ante la breve indicación, Cruel, que había estado alternando la mirada entre el tablero de ajedrez colocado sobre la mesa y el Duque sentado frente a él con una sonrisa, cerró la puerta sin decir palabra y entró. Por alguna razón, el duque le hizo un gesto con una sonrisa para que tomara asiento frente a él. Siempre estaba sonriendo, pero, independientemente de su estado de ánimo o no, esta sonrisa resultaba particularmente fuera de lugar. "Veo que te gusta el ajedrez. ¿Te gustaría jugar una partida conmigo?" Era un presagio funesto. Sus instintos, perfeccionados como espadachín, le advertían del peligro. Pero era una situación que no podía evitar. "......Con alegría." Cruel obedeció sus palabras sin discutir. Clic. Clac. Como si dejaran de lado cualquier vacilación, las piezas de ajedrez se colocaron sin titubear. Los turnos se sucedieron rápidamente, sin pausa alguna, y los ojos de cada jugador escudriñaban atentamente el tablero, evaluando los movimientos del oponente y la formación cambiante. Estaban demasiado ocupados concentrándose en el pequeño mundo que giraba sin cesar como para que la conversación entre los dos orquestadores de arriba fuera un lujo. Tanto es así que su último intercambio había sido antes de que comenzara el juego. [¿Qué color elegirás?] [...Tomaré blanco.] [Veo.] Cruel era blanco, el duque era negro. -Charla. '.......' El flujo se interrumpió. Unos ojos violetas se apartaron del tablero y recorrieron lentamente a Cruel. Ojos que ocultaban toda emoción examinaron minuciosamente al oponente como si intentaran descifrar sus verdaderas intenciones. Una pieza blanca fue colocada en un lugar extraño. No era un señuelo, y mucho menos un ataque. Un lugar demasiado torpe como para siquiera llamarlo finta. "...Por casualidad, he recibido una misiva bastante interesante." El veredicto de la junta directiva favoreció claramente a Cruel. Fingiendo no darse cuenta, el duque cogió lentamente un trozo de madera y lo movió mientras sacaba el tema a colación. "Pensé que usted también debería verlo, señor, así que vine en persona." "........" Hacer clic. El estado de la junta cambió. Eso nunca habría sucedido de no ser por el error de Cruel. —No, ¿fue realmente un error? La formación blanca, antes dominante, se derrumbó. Las piezas negras, sin pasar por alto la abertura, gradualmente apretaron su dominio, y finalmente. "Mate." El duque había ganado. Extendiendo la mano para recoger al rey blanco, el Duque lo hizo rodar entre sus dedos antes de arrojarlo al suelo con un golpe seco. Cruel no solo arrojó una pieza de ajedrez. Una pequeña misiva, que revoloteaba hasta detenerse junto a la pieza de ajedrez. Cruel, que lo había estado mirando en silencio, extendió la mano a regañadientes ante la silenciosa incitación del duque para abrirlo. "........" Era un memorándum de informe que llegaba normalmente. El problema era que se trataba de un informe sobre un asunto que Cruel había encargado personalmente, no el Duque. Un informe sobre cuántas personas atacaron a Deon Hart hoy mismo, cuántas fueron detenidas y en relación con la comisión para proteger a Deon Hart. El duque esperó pacientemente hasta que los ojos verdes volvieron a posarse en él, entonces le devolvió la mirada y sonrió. "Lamentablemente, faltaba el nombre del cliente." Aun estando ya seguros. El mero hecho de haber obtenido la misiva significaba que ya lo sabía todo. No era algo que se pudiera conseguir sin conocer la ruta que seguían los mensajes. Cruel guardó silencio, aun sabiendo que el duque se burlaba de él, apretando su agarre como si le diera un respiro a un ratón acorralado. Ahora que la misiva había sido descubierta, se encontraba en una posición en la que no le quedaba más remedio que inclinarse. El duque fijó su mirada en Cruel y dio un golpecito con el dedo en la misiva. "Señor Cruel. ¿Es usted quien recibe esta carta?" ¿Qué respuesta debería dar? Cruel creía saber qué respuesta quería el duque. "No sé nada de eso." "........" "........" No hubo más conversación. Como si algo terrible fuera a suceder si uno rompía el contacto visual primero, ambos se miraron fijamente a los ojos en silencio, y la sutil tensión se rompió cuando el duque desvió la mirada primero. Volvió a coger la misiva y habló con un tono de voz completamente normal. "Como era de esperar, ¿no?" Llamarada. La misiva arrojada a la chimenea se consumió al instante. La mirada de Cruel se dirigió hacia ella solo por un instante. "Arrodillarse." Ante esas palabras tan desentonadas con la pulcra postura del duque, con las piernas cruzadas, apoyado en el respaldo de la silla y las manos entrelazadas descansando ordenadamente sobre la rodilla, los ojos verdes volvieron a su objetivo original. Tras haber mirado al duque con calma y sin decir palabra, Cruel se levantó de su asiento y se arrodilló lentamente sobre una rodilla. El duque, que lo había estado observando en silencio, emitió un único y monótono sonido. "Más." "........" El rostro frío e inexpresivo, habiendo desechado la máscara de una sonrisa, miró fijamente a Cruel. Cruel, que había estado sosteniendo sus ojos por un momento, bajó la mirada y dobló también la rodilla que le quedaba. "........" No hubo respuesta ni siquiera después de que ambas rodillas tocaran el suelo. En ese momento, apoyó las palmas de las manos en el suelo y bajó la cabeza. Su cabeza solo se detuvo cuando su frente tocó el suelo, esperando algún tipo de respuesta. Una postración perfecta.
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No soy ese tipo de talento (Novela) Capítulo 134

Estás leyendo el capítulo 134 de No soy ese tipo de talento (Novela), un novela. Una persona con talento, respetada por muchos y bienvenida en todas partes... ¡Para nada! ¡Un fanático de la batalla sediento de sangre que no conoce la derrota! Sin embargo, suele ser amable y gentil, además de un gran… Este capítulo tiene publicado el 18 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Crowli. No soy ese tipo de talento (Novela) tiene 142 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.