Leer ¡No es bueno! La villana se confunde (Novela) Capítulo 6 online gratis en español
🏴 Grupo: SolcarJ✍️ Traducción: SolcarJ
–El tío está decepcionado.
Esas tres palabras volaron la mente de Yin Hua Lei. Instintivamente, supo que no se trataba del asunto del desmayo. Ella bajó la cabeza, sin atreverse a mirar hacia arriba.
Durante todos estos años, Xia Chun no pronunció una palabra sobre las cosas malvadas que hizo a espaldas de todos. La cantidad de vidas destruidas por sus propias manos o por las pagadas, no podía contarlas.
No solo trataba con mujeres. También silenció a los que calumniaron contra el noveno príncipe Xia Yu Heng, a las personas que planeaban hacerle daño, incluso a las que el príncipe no conocía.
Yin Hua Lei lo protegió como un lobo protegería a su propio cachorro. Pero ella nunca se atrevió a decirle esto al príncipe. ¿Cuál sería su reacción cuando se enterara de su crueldad? ¿Que ella no era la diosa insensible e indeseable que todos imaginaban que era?
Pero que el príncipe no lo supiera no significaba que el Emperador no lo supiera.
Después de un largo silencio, finalmente habló.
–Hua Lei no tiene excusa excepto...– Ella levantó la cabeza, sus ojos estaban claros a pesar de las lágrimas. –Ser una tonta en el amor.
El Emperador la miró fijamente, no con los ojos de un gobernante en su tema. Fue con los ojos de un padre que regaña a su hijo.
–Perder de vista el panorama general, ¿es tonto la palabra correcta? Dices que es por amor, pero ¿es verdad? Este anciano solo te vio golpeando a todos los enemigos mientras el otro yatou construyó una base en el corazón de mi hijo.
Yin Hua Lei miró hacia atrás a todas las cosas que hizo y el Emperador tenía razón inesperadamente.
–Todos los años de cultivarte, ¿fue en vano?
–¡No! Hua Lei aprendió la lección, no volverá a cometer el mismo error. Sigo siendo el arma más grande del tío. Por favor, permíteme corregir mis errores.
La voz de Yin Hua Lei estaba llena de resolución y al escuchar la palabra por favor, uno sabría que rara vez la usaba.
Xia Chun pareció pensar antes de asentir lentamente.
–Em... el tío no está decepcionado porque te enamoraste. Son las acciones imprudentes que hiciste por eso. Ahora, ¿sabes por qué perdiste completamente contra la chica Bai?
Yin Hua Lei sollozó. Todavía odiaba a Bai Chen Rong y nunca le gustó escuchar su nombre. Pero la razón de su pérdida, ¿debería decir que fue porque ella era la villana y Chen Rong era la heroína? ¿Creería que este tío la envolvería y la encerraría si lo hiciera?
–¡Ja! ¿Aún no lo sabes a pesar de todo?– Xia Chun movió la frente de la joven. El porte del dragón casi desapareció.
–Como lo ve este anciano, Bai yatou muestra su verdadera piel a todas las personas que conoce. Atrevida, audaz y desenfrenada. Quien es al aire libre es quien es adentro. Ese tipo de encanto, pocos en tu círculo lo tienen.
El Emperador tenía una mirada profunda en sus ojos.
Si sus ministros lo vieran ahora, se sorprenderían. ¿Dónde estaba el gobernante tolerante que siempre dependía de que otros decidieran por él? ¿Era este el mismo soberano mediocre?
Los ojos de fénix de Yin Hua Lei brillaron y querían decir algo, pero Xia Chun bloqueó sus palabras.
–El tío entiende, no hace falta que me explique. Ambos conocemos nuestras circunstancias. La sobrina de mi familia también sufrió.
La joven quería criticar a este Emperador. Parecía que disfrutaba hablando como un ciudadano común.
–Al tío Chun realmente le gusta este papel–. Con esto, se levantó el tema deprimente.
Xia Chun se rió suavemente. Era uno de esos con una sinceridad poco común, como si los grilletes del palacio imperial no lo estuvieran sujetando.
Pero también sintió inconscientemente a las innumerables personas en las sombras traídas por Yin Hua Lei. Esta chica no estaba exagerando antes, realmente trajo la mitad de sus fuerzas a este lugar, así que él se mostró complaciente.
Con respecto a la charla de mostrar su verdadero yo, Xia Chun solo pudo sonreír en burla.
Como nació como príncipe heredero dentro de esa jaula que se comía a la gente cruda, tuvo que fingir debilidad. Siempre fingiendo ser impotente y actuando como si solo tuviera un título vacío.
Fue eficaz porque fue él quien tuvo éxito al final. Cuando ascendió al trono, no hizo el esfuerzo de cambiar su reputación. Descubrió que era más fácil atrapar a sus presas cuando pensaban que eran los depredadores. Y lo había estado haciendo durante veintiséis años.
Entonces, ¿quién era él para amonestar a Yin Hua Lei por ser un lobo disfrazado de oveja?
Xia Chun se puso de pie después de terminar sus fideos.
–Es hora de volver.
Una vez más, usaría su túnica de dragón.
Era por la tarde cuando regresaron al palacio sanos y salvos y sin ruido.
–Bi Xia, este sirviente... ¡casi muere!
El Eunuco Min tenía los ojos rojos y parecía que había envejecido mucho en el lapso de un día.
¿Por qué no lo estaría? Tuvo que defenderse de príncipes, concubinas y ministros que solicitaban audiencia con el Emperador durante todo el día.
¡El cielo sabía lo estresante que era! Un error y el gato estaría fuera de la bolsa.
–Min Tong, te has vuelto complaciente a lo largo de los años. Zhen organizó esto como un ejercicio para ti.
El rostro del anciano eunuco se quedó en blanco cuando escuchó eso. ¿Cómo podría ser esto un ejercicio? ¡Esta fue claramente una sentencia de muerte!
–Bienvenida de nuevo, Su Majestad, Señora– Xin Ling, que se suponía que era Yin Hua Lei, fue invitada a entrar en la sala de recepción, señalando el final del castigo.
La criada se arrodilló afuera durante todo un día, pero aun así saludó sin falta.
El Emperador Du Liang la miró brevemente y le ordenó al Eunuco Min que le otorgara un brazalete dorado a la niña.
A lo que Xin Ling se inclinó en agradecimiento. Ella era una simple sirvienta, aunque era una sirvienta de palacio de primer nivel que creció con una Hija Imperial, así que esto fue una gran gracia para ella.
Yin Hua Lei le lanzó una mirada de insatisfacción a su Tío Emperador.
El anciano aún conocía su conciencia.
–¿Qué?– Xia Chun le lanzó un bufido.
Podía leer los pensamientos bien escondidos de la joven.
–Cámbiate de ropa mientras Zhen lee los memoriales. Luego siéntate un rato y come bocadillos. La gente de Zhen pensará que somos crueles si te enviamos de inmediato después de arrodillarte durante tanto tiempo–. Ordenó el Emperador mientras estaba sentado en la silla de caoba de su escritorio de estudio.
Yin Hua Lei hizo una reverencia, sin olvidar nunca sus modales. –La sobrina agradece al Tío Emperador por la gracia. Pero se debe recordar al Tío Emperador que la próxima vez, envía un mensaje antes de castigar a esta Lei de esta manera.
El Emperador solo agitó su mano para despedirla y luego se volvió hacia Min Tong.
–Dime, ¿Zhen ha malcriado demasiado a esa sobrina? ¿Todavía tenemos que enviar un mensaje antes de castigar?
El viejo eunuco se atragantó con su propia saliva.
–Bi Xia, este sirviente cree que la Hija Imperial Gao Le se está refiriendo a otras cosas.
El Emperador Du Liang solo respondió –Hmph, ¡la hija de Yin Fang Qi de verdad!– refunfuño antes de regresar a las pilas de monumentos en su mesa. Pero había alegría debajo de su mirada.
Otros pueden estar confundidos por el trato que dio el Emperador a la señorita mayor de la familia Yin, pero aquellos que sirvieron de cerca al lado de Su Majestad lo presenciaron personalmente a lo largo de los años.
A Xia Chun le preocupaba que su hermano menor nunca tuviera un hijo. El Emperador vio crecer su Palacio Imperial año tras año, pero Yin Fang Qi solo pensaba en servirlo.
Lo bueno es que Nuo Wan capturó el corazón de su hermano menor y le dio una hija. La primera hija Yin en cinco generaciones.
El Eunuco Min Tong recordó cómo el Emperador estaba más emocionado cuando nació Yin Hua Lei que teniendo su propio hijo, y rápidamente aprobó un decreto de otorgamiento de título.
La niña pasó su infancia dentro de este salón del Cielo Sagrado tanto como en la Mansión del Duque Yin.
Yin Hua Lei recibió la mejor educación ofrecida a las hijas de Su Majestad. Muchos miraron las acciones del Emperador en ese entonces, pero a medida que la niña crecía, también vieron su gracia infinita, por lo que se la llamó hada.
Pero en lugar de pasar tiempo con la Emperatriz (según las costumbres debido a que es mujer), la joven Yin Hua Lei a menudo se ve con el Emperador.
Se podría decir que Su Majestad influyó mucho en el carácter de la niña hasta el punto de que a veces no escuchaba a su propio padre y se negaba a volver a casa.
El Eunuco Min a menudo atrapaba al Emperador Du Liang hablando con ella animadamente, lo que era muy diferente a su personalidad en la corte. Y personalmente enseñando algunas materias a la joven Yin Hua Lei como si la preparara para un gran papel.
Las pobladas cejas del viejo eunuco de repente saltaron cuando pensó en este punto. Su cuello se rompió en la entrada donde ahora se veía a Yin Hua Lei vestida con un nuevo vestido de palacio.
Sus pasos eran ligeros como las alas de una mariposa, pero aun así se las arreglaba para lucir firme y digna. Su mirada era suave y estable, pero uno se sentiría extrañamente intimidado si estuvieran bajo el escrutinio de esos ojos de fénix. Al entrar al salón, se comportó con una elegancia sobresaliente.
Miró al frente, con la barbilla ligeramente levantada como si esperara que todos se arrodillaran. Pero no había nadie aquí excepto el Emperador y el Eunuco Min.
El Eunuco Min también vio crecer a Yin Hua Lei, pero ¿desde cuándo la Hija Imperial Gao Le tiene una presencia tan imponente?
Yin Hua Lei tomó asiento justo debajo de la plataforma.
–¿Eunuco Min quiere decirle algo a esta Hija Imperial?– Preguntó en voz baja, pero logró hacer eco del miedo en el corazón del eunuco.
–Nada importante, Hija Imperial–. El Eunuco Min Tong apartó la mirada. De hecho, fue descortés mirar fijamente.
–Estar de mal humor, ¿es uno de los efectos de un corazón roto?– El Emperador Du Liang no levantó la cabeza de los monumentos.
Yin Hua Lei solo frunció los labios y no dijo nada.
Fue entonces cuando el eunuco de afuera anunció la llegada del Ministro Principal de Ritos y su Ministro Asistente.
El Emperador levantó la mano descuidadamente.
Dos hombres de mediana edad vestidos con ropas oficiales entraron e hicieron un gran saludo.
En el momento en que entraron, ya vieron a Yin Hua Lei por lo que también la saludaron a lo que solo obtuvieron un tarareo como respuesta.
El Ministro Adjunto de Ritos vio esta actitud y quiso decir algo.
–Sí, ustedes dos llegaron a tiempo. Zhen está resolviendo un dilema en este momento. Dígale a Zhen, ¿quién de los Da Xia puede casarse con nuestra sobrina?
No fueron solo los dos ministros los que se quedaron sin palabras. Incluso el Eunuco Min y Yin Hua Lei no sabían por qué el Emperador de repente mencionó esto.
–El Tío Emperador está poniendo a esta sobrina tímida con sus palabras. El ministro Ling y el ministro asistente Bai han visto algo vergonzoso. ¿Quién se casará con esta chica que ya ha pasado la edad de casarse?– Yin Hua Lei dijo de manera inexpresiva, sin timidez en absoluto.
El Emperador Du Liang se indignó cuando escuchó esto.
–¿Qué tonterías estás diciendo? En Da Xia de Zhen, ¡¿alguien rechazará a Nuestra sobrina por su edad?! ¿Qué decís ustedes dos?
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\[1\] Zhen- forma del discurso del Emperador a sí mismo. Se intercambiará con Nosotros y Nuestro
\[2\] Gran saludo en esta historia significa una profunda reverencia. Un saludo es una leve reverencia, una mano ahuecada o una reverencia para las mujeres.

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Capítulo 7
¡No es bueno! La villana se confunde (Novela) Capítulo 6
Estás leyendo el capítulo 6 de ¡No es bueno! La villana se confunde (Novela), un novela. Palabras del Autor: ¡¡¡¡Hola a todos los que lean esto!!!! En primer lugar, quiero decir que esta es la primera novela que he escrito en su totalidad y sé que es imperfecta, pero no la he editado principalmente… Este capítulo tiene publicado el 24 de abril de 2022, Traducido por el grupo SolcarJ. ¡No es bueno! La villana se confunde (Novela) tiene 43 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.