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Leer ¡No es bueno! La villana se confunde (Novela) Capítulo 39 online gratis en español

🏴 Grupo: SolcarJ✍️ Traducción: SolcarJ
A pesar de todo lo que estaba sucediendo al mismo tiempo, las palabras de Bai Chen Rong aún se escuchaban al otro lado del pasillo. Todos estaban desconcertados. ¿Qué estaba diciendo esta mujer? ¿Cuándo se convirtió la Princesa Gao Le en madre? Pero cuando la Consorte Imperial Fa escuchó a su nuera, se volvió loca. – ¡Sí, fuiste tú! ¡Corrompiste a nuestro Heng'er, por eso hizo cosas impensables! ¡Mujer venenosa, deberías ser castigada! La digna consorte chilló y los guardias imperiales tuvieron que redoblar sus esfuerzos para contenerla. Pero fue como si solo Xia Yu Heng escuchara a su madre. Se sorprendió al saber que su madre, al ver un chivo expiatorio sin dudarlo, arrojó toda el agua sucia sobre Bai Chen Rong. Pero la gente dentro del salón de banquetes ignoró al dúo madre-hijo mientras miraban con curiosidad a la Princesa Gao Le, esperando su reacción. Yin Hua Lei solo se puso de pie con una leve curva en los labios. En este momento, Bai Chen Rong decidió distraer a la gente con esta noticia. Pero eso no cambiaría su destino. Ella solo quería obligar a Yin Hua Lei a aceptar ayudarla a mantener vivo a Xia Yu Heng. Qué movimiento tan inteligente. Incluso si solo hubiera una pequeña posibilidad, Bai Chen Rong aún lo arriesgaba todo. –Esta mujer convicta, jugar esa carta contra la princesa de este príncipe no te llevará a ninguna parte–. Se escuchó una voz hechizante. Las cabezas se volvieron hacia la fuente de esta voz y, como se esperaba, vino del Tío Imperial de cabello pálido. –Podrías haber usado cualquier cosa en el mundo para negociar con la princesa de este príncipe, pero seguiste adelante y usaste a nuestra hija. Aiy, realmente cortejando a la muerte–. Había alegría en su voz, pero lo que realmente sorprendió a la gente fueron tres palabras que dijo dos veces. ¿La princesa de este príncipe? ¿Desde cuándo se casaron estos dos? Además, ¡había una hija! El príncipe Feng solo tenía una hija, ah, ¿la madre de esa hija era la Princesa Gao Le? Los invitados se sintieron mareados. Demasiada información en el lapso de un día podría hacerlos morir temprano. Yin Hua Lei estaba furiosa, pero al mismo tiempo, este también era el momento perfecto para lanzar esta bomba. Cuando todo estaba en desorden, la gente no hacía demasiadas preguntas. Ella miró al Emperador. ¿Por qué tenía la molesta sensación de que esto también era lo que él quería? Ella le lanzó una mirada helada a Xia Lian Bei, quien de repente intensificó su juego en el momento en que vio una oportunidad. Suavemente sostuvo su cintura y la apartó del agarre de Bai Chen Rong. Se sintió ofendido al recibir esa mirada de muerte. Este príncipe solo está preocupado de que Bai Chen Rong de repente juegue sucio, ¡ah! ¿Por qué me miras como si quisieras matarme? A pesar de ser visto, Bai Chen Rong no se rindió. Ella todavía suplicaba repetidamente. –Muy bien, detengámonos aquí. Enciérrelos temporalmente. Zhen dará el veredicto mañana. A pesar de los lamentos y los gritos de algunas personas, el banquete de invierno de este año que estuvo plagado de sorpresas en cada rincón finalmente concluyó. Pero los soldados que estaban afuera trabajaron toda la noche para eliminar la amenaza a la paz de la capital. Antes del amanecer, la fosa común fuera de la ciudad imperial fue consumida en una gran pira. Y la sangre que se derramó fue limpiada a fondo por las tropas de Huoyang y Xia Lian Bei y, por supuesto, el Xiu estaba a cargo de purgar el palacio real dirigido por Fang Qi y Yin Hua Lei. Sacaron a toda la gente de la Emperatriz, desde los mozos de cuadra hasta las criadas más importantes y los eunucos. Sin siquiera molestarse en dormir, Yin Hua Lei fue directamente al palacio frío donde estaba Tiandi. La pequeña bola de masa se despertó en medio de la noche, pero solo Nuo Wan estaba allí para consolarla. Ahora, Tiandi todavía estaba durmiendo. Yin Hua Lei sintió otra presencia en la habitación con ella. –No te acuestes junto a ella si no estás limpio–. Ella reprendió al Tío Imperial Feng. Xia Lian Bei se burló. –¿Qué inmundo? ¡Este príncipe acaba de bañarse! ¡Tú estas inmundo! Ella ignoró su indignación para hacer una pregunta importante. –¿Cuáles son tus planes? No podían salir más tarde hoy como una gran familia feliz. Todavía necesitaban dar una explicación plausible. Todos en la capital sabían que era una doncella que aún no había encontrado prometido. Las sospechas surgirían si solo presentaran a Tiandi como su hija. –¿Temerosa? Ella solo lo miró con una cara inexpresiva. Xia Lian Bei dejó de bromear con esta mujer. –No te preocupes. No creo que el Hermano Emperador no tenga planes... Yin Hua Lei también lo pensó, pero aun así no estaría de más tener un plan de respaldo. Sin embargo, dado que este chico tenía tanta confianza, debería prepararse para el día. La corte de la mañana estaba a punto de comenzar. \*\*\* Yin Hua Lei estaba irritada. Debido a que la corte de la mañana era demasiado temprano, ni siquiera pudo esperar a que Tiandi se despertara. Quería preguntar cómo estaba el pequeño tesoro. Pero todavía tenía que lidiar con asuntos oficiales. A regañadientes abandonó el Palacio Frío con el Tío Imperial. Su rostro seguía impasible, pero Xia Lian Bei sintió su agitación. –¿Por qué estás enojada? Después de esto, puedes verla cuando quieras. En realidad, Xia Lian Bei esperaba que se enojara más al escuchar esto. Porque significaba que a partir de este día, ella ya estaba atada a él. ¿Por qué no se sentía en lo más mínimo avergonzada por la idea de ser su esposa? ¿Debería sentirse relajado por eso o estar molesto? –Camina rápido, llegaremos tarde–. Ella lo sacó de sus pensamientos con un tirón de sus mangas y casi lo arrastró hacia el Gran Salón de la Deidad. –Tú, qué...– No tuvo la oportunidad de hablar porque Yin Hua Lei solo aceleró el paso. Solo redujo la velocidad cuando el Gran Salón de la Deidad estaba a la vuelta de la esquina. Echándole un vistazo rápido, frunció el ceño. –No te ataste el pelo. La mano de Xia Lian Bei alcanzó automáticamente su cabello blanco como la nieve. –Este príncipe se olvidó. Tú eres la que me está apurando. –De cualquier manera, sigue siendo hermoso–. Yin Hua Lei dijo descuidadamente tales palabras sin saber cuán fatal fue el ataque al corazón del Tío Imperial. La marca que hizo que lo llamaran demonio fue casualmente llamada hermosa por esta maldita chica. La gente la miraría de manera extraña si escuchara esto, pero los ojos de Yin Hua Lei tenían una inclinación por las cosas bonitas. Y encontró muy atractivo el cabello del príncipe Feng. No solo porque era diferente a la norma, sino también porque enmarcaba perfectamente su rostro seductor. Si tuviera tiempo, le encantaría pintar diferentes imágenes con Xia Lian Bei como modelo. Fue el artista en ella quien pronunció esas palabras. Después de todo, ella no trabajaría duro para cambiar su guardarropa si no lo encontrara agradable a la vista. Le gustaba ver cosas bonitas, así que una vez que encontraba una que llamaba su atención, siempre hacía todo lo posible para que todos vieran lo impresionante que podía ser. Xia Lian Bei también sabía esto, pero todavía sentía que su pecho latía más fuerte que los tambores de guerra anoche. Una sorprendente sonrisa adornaba sus labios cuando extendió la mano para tirar del único alfiler que ataba el cabello de Yin Hua Lei. El delicioso cabello de ébano caía en cascada por su espalda y cintura. –¿Qué estás haciendo?– La mujer no estaba enojada, simplemente curiosa. –Hacer que todos vean lo parecidos que somos. Yin Hua Lei solo lo miró con incredulidad y procedió a subir las escaleras hacia la corte. Las altas puertas se dejaron entreabiertas y los gruesos pilares del interior eran de un rojo vivo. Los funcionarios ya estaban presentes, junto con el Emperador. Llegaron tarde. Pero los dos ignoraron las miradas conmovedoras para pararse debajo del trono. De acuerdo con las reglas de Da Xia, los condenados por alta traición y rebelión no merecían ingresar a los terrenos sagrados del palacio real. Así que el Emperador empezó sin más preámbulos. –Escucha el decreto de Zhen–. Él personalmente recitó su veredicto. –A la Emperatriz Yi An, acusada de alta traición, se le destituye de ser la madre de la nación. Y será ejecutada públicamente. –El tercer príncipe es despojado de su título Xie wang, condenado por el mismo delito y rebelión, y pasará el resto de su vida en las montañas Mogui. –La consorte imperial Fa será ejecutada públicamente. –El noveno príncipe es despojado de su título Chang Wang y será exiliado al norte de Chu, junto con el hijo que está a punto de tener. –La novena princesa consorte, sin embargo recibirá una taza de veneno inmediatamente después de que dé a luz. Por ahora, ella vivirá en la prisión. –Sus familias restantes, junto con los ministros involucrados y sus familias, serán ejecutados públicamente hasta la novena generación al mediodía de mañana. ¡Así será! Las palabras del Emperador fueron crudas y carecían de la formalidad habitual de un decreto, pero esto lo resolvería el Eunuco Min Tong más adelante. Lo importante fue la esencia de lo que dijo. Nadie suplicó clemencia o que el Emperador lo reconsiderara. ¿Quién querría arriesgar su vida por personas obviamente muertas? El trato de los príncipes seguía siendo diferente, pero no lo hacía menos tortuoso. Las montañas Mogui eran conocidas por sus métodos crueles para manejar a sus prisioneros. Estar atrapado allí por el resto de la vida, ¿quién sabía hasta cuándo podría soportarlo? Ser exiliado en una tierra lejana sin títulos ni riquezas era también otra forma de dureza disfrazada de misericordia. Este veredicto apagaría cualquier idea floreciente de los otros príncipes y funcionarios. ¿Quién de ellos todavía estaría dispuesto a poner a prueba al Emperador? Mantener sus cabezas intactas en este momento ya era la gracia más alta después de mirar al Emperador durante todo su reinado. El Emperador Du Liang miró a sus ministros y otros hijos que guardaron silencio por una vez. Aún mantenía bien ocultos sus pensamientos reales. –Ehem...– Duque Yin, quien estaba sorprendentemente presente en la corte hoy, se aclaró la garganta como recordatorio. –Ah, sí. Zhen casi se olvida de esto–. Lanzó una mirada al Eunuco Min Tong, quien tomó esto como su señal. De la mesa llena de papeleo, sacó un delgado libro rojo. Luego, el eunuco se lo presentó a Tío Imperial Feng, quien miró a su hermano con expresión perpleja. –Como Zhen te prometió hace tres años, aquí está el certificado de matrimonio que escondimos para ti. Honestamente, Zhen no sabía lo que ustedes dos estaban pensando, estar casado es una de las cosas más felices de la vida, pero usted insistió en esconderlo hasta que el Norte de Chu fue completamente conquistado. Bueno, también tiene sentido si no quieres que los enemigos apunten a tu esposa e hijo. Pero ahora, es completamente seguro anunciarlo al mundo. Xia Lian Bei esperaba algo en este sentido, pero aún era diferente ver a su hermano imperial mayor mentir con una cara tan seria. ¿Cuándo se casó en secreto con Yin Hua Lei y qué fue toda esta charla sobre ocultar a su esposa e hijo de los enemigos? Yin Hua Lei fue quien aceptó con calma la situación y tomó su mano para tirarlo hacia abajo con ella para que se arrodillara. – ¡Esta princesa-sujeto está eternamente agradecida!– Su tono regio sonó dentro del salón. –Hermano Imperial, este hermano-sujeto le debe mucho–. Xia Lian Bei dijo ambiguamente. Solo unas pocas personas en la sala captaron los diferentes significados de sus palabras. Los ministros no sabían qué decir, pero al final, se inclinaron y felicitaron a los dos como se trataba a los recién casados reales.
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¡No es bueno! La villana se confunde (Novela) Capítulo 39

Estás leyendo el capítulo 39 de ¡No es bueno! La villana se confunde (Novela), un novela. Palabras del Autor: ¡¡¡¡Hola a todos los que lean esto!!!! En primer lugar, quiero decir que esta es la primera novela que he escrito en su totalidad y sé que es imperfecta, pero no la he editado principalmente… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2022, Traducido por el grupo SolcarJ. ¡No es bueno! La villana se confunde (Novela) tiene 43 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.