Leer Nexum (Novela) Capítulo 7 online gratis en español
Kael se había familiarizado con su madre. No tuvieron que hablar demasiado, el amor de madre e hijo se siente aunque no se recuerde.
La sala de Los Retornados estaba más silenciosa de lo habitual.
Las luces eran cálidas, pero no lograban quitar la sensación de estar en un lugar donde la realidad se había doblado demasiadas veces.
El líder estaba de pie frente a una estructura metálica circular. Parecía un escáner improvisado mezclado con tecnología antigua.
Cables. Paneles. Luces intermitentes. Y un zumbido constante, como si el aparato estuviera recordando cómo funcionar.
—Antes de tener un encuentro necesito que pasen por este escáner, puede ayudarles a recuperar parte de su pasado cuando estaban en Nexum. No más atrás. Desafortunadamente. No es doloroso —dijo el líder con calma—. Solo… pesado.
La chica armada cruzó los brazos. —Eso suena exactamente a algo que sería doloroso.
La chica de tu antiguo grupo no dijo nada. Miraba la máquina con una mezcla de curiosidad y nervios.
Tu madre estaba cerca, observando en silencio.
El líder continuó:
—Esto no devuelve recuerdos.
pausa breve
—Los reorganiza.
Silencio.
—Nexum deja fragmentos no borra todo. Solo… los separa.
La chica armada frunció el ceño. —¿Y por qué otros no pasan por el escáner?
El líder la miró un segundo.
—Porque no todos quieren recordar. Muchos se conforman con su situación actual.
Eso cayó pesado.
Como si fuera una advertencia más que una explicación.
Luego te miró a ti.
—Tú no necesitas el proceso completo. Parece que recuerdas bastante.
Asentiste rápido y preocupado.
—Soy consciente.
Te cruzaste de brazos, serio por primera vez en mucho tiempo.
—Empiecen con ellas.
La chica de tu grupo te miró confundida. —¿Por qué tú no?
Respiraste hondo.
—Porque ya recuerdo suficiente.
Y porque en el fondo había otra razón que no dijiste.
No querías ver ciertas partes de nuevo más de lo necesario.
Te giraste un poco, evitando mirar a la otra chica.
La que habías tocado en medio del caos.
No era miedo.
Era vergüenza anticipada.
Y sobre todo… instinto de supervivencia social.
—Mientras antes terminen con esto… mejor.
El líder asintió lentamente.
—Como quieras.
La primera en sentarse fue la chica de tu grupo.
Los técnicos ajustaron sensores a su cabeza y cuello.
—Solo respira —dijo uno de ellos—. No luches contra lo que venga.
Ella tragó saliva.
—Genial… suena tranquilizador.
La máquina se activó.
Un zumbido más profundo llenó la sala.
Las luces parpadearon.
Y entonces…
su cuerpo se tensó.
No de dolor físico.
Sino como si algo dentro de su mente estuviera intentando abrir puertas que llevaban demasiado tiempo cerradas.
Sus ojos se abrieron de golpe.
—Yo… yo estaba… —
Su respiración se aceleró.
Fragmentos comenzaron a salir de su voz:
—Rieles… Caídas… El grupo… El hombre gigante…
Se llevó una mano a la cabeza.
—No… no éramos solo nosotros…
El líder observó sin interrumpir.
Tú te quedaste quieto.
Ella seguía hablando entrecortado:
—Había… otros… Eramos siete… Después menos
Sus ojos se humedecieron.
—Y perdíamos gente… todo el tiempo…
Recordó las pelea contra la chica armada y como Kael la ayudó.
La máquina se estabilizó.
El zumbido bajó.
Y entonces ella se quedó en silencio.
Respirando rápido.
Pero consciente.
Más consciente que antes.
Se miró las manos como si no las reconociera del todo.
—…yo estuve ahí.
El líder asintió.
—Bienvenida de vuelta.
Luego fue el turno de la chica armada.
Ella no se sentó de inmediato.
Miró la máquina como si estuviera evaluando si romperla sería más eficiente.
—Si esto me da dolor de cabeza permanente, te juro que—
—Lo sabemos —interrumpió el líder con calma—. Aun así, es necesario.
Ella chasqueó la lengua.
—Odio este lugar.
Y se sentó.
Los cables se ajustaron.
La máquina volvió a activarse.
El zumbido esta vez fue más agresivo.
Como si la mente de ella estuviera resistiéndose más fuerte.
Su cuerpo se tensó.
Sus dedos se clavaron en los apoyabrazos.
Y entonces su respiración cambió.
Más lenta.
Más profunda.
Como si algo pesado estuviera cayendo dentro de su memoria.
Sus ojos se abrieron.
No de sorpresa.
Sino de reconocimiento.
—…Nexum…
Su voz era más baja.
Más controlada.
—No es un lugar… es una estructura de rutas…
El líder asintió apenas.
Ella siguió:
—Nos movíamos entre niveles… sin entender cómo subíamos… ni cuánto tiempo pasaba…
Su mandíbula se tensó.
—Y había cosas ahí abajo… cosas que no deberían existir…
Silencio.
Luego cerró los ojos.
Cuando los abrió otra vez, había cambiado algo en ella.
No físicamente.
Pero sí en la forma en que miraba el espacio.
Como alguien que ahora entendía por qué estaba viva.
La máquina se detuvo.
El líder habló: —Listo.
Ambas chicas respiraban lentamente.
Recuperadas.
Pero no exactamente las mismas.
La chica de tu grupo te miró.
—…esto es real.
No era pregunta.
Era confirmación.
La chica armada también te miró.
Y por primera vez no había solo desconfianza.
Había memoria compartida.
Algo que no necesitaba explicación.
El líder cruzó los brazos.
—Esto es lo que hace Nexum.
Pausa.
—Te deja salir… pero nunca exactamente igual.
Silencio pesado.
Tú te quedaste mirando el suelo un momento.
Pensando en todo lo que aún no se había dicho.
En todo lo que faltaba.
Y en lo que probablemente todavía estaba esperándolos allá abajo.
Porque una cosa era clara.
Recuperar la memoria no cerraba la historia.
Solo la hacía más peligrosa.
Luego fue el turno de Kael.
Cuando el proceso terminó. Los nombres empezaron a existir como si siempre hubieran estado ahí, solo esperando que la memoria terminara de encajarlos.
El líder pasó una hoja al lado del escáner, revisando los registros de retorno.
—Bien… ahora que el proceso terminó parcialmente… ya podemos trabajar con identidades estables.
Miró primero a la chica de tu grupo.
—Tú eres Elena.
Ella parpadeó.
Como si el nombre le golpeara en un lugar que no sabía que existía.
—…Elena.
Lo repitió bajito, probándolo.
Encajaba demasiado bien.
Luego el líder te miró a ti.
—Y tú… eres Kael. Aunque ya lo sabías.
No reaccionaste de inmediato.
Pero algo dentro de ti sí.
Como una pieza cayendo en su sitio sin hacer ruido.
—…sí —murmuraste—. Eso lo confirma.
La chica armada cruzó los brazos, todavía observando todo como si desconfiara del universo en general.
El líder señaló hacia ella.
—Y tú eres Mara.
Ella no parpadeó.
—Me gusta.
Pero no sonó orgulloso.
Sonó como alguien que confirma una teoría que no le gusta.
El silencio se asentó unos segundos.
Tres nombres.

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Nexum (Novela) Capítulo 7
Estás leyendo el capítulo 7 de Nexum (Novela), un novela. En un mundo donde la tecnología ha superado los límites de la comprensión humana, existe un lugar que desafía toda lógica: La Ciudad Infinita. Una gigantesca red de estructuras metálicas, sistemas de transporte… Este capítulo tiene publicado el 21 de junio de 2026. Nexum (Novela) tiene 118 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.