Leer Nexum (Novela) Capítulo 38 online gratis en español
Kael pasó gran parte de la mañana pensando en el pequeño implante guardado en el cajón.
Intentó convencerse de que probablemente no era nada importante.
Un componente raro.
Contrabando viejo.
Basura tecnológica de Nexum.
Pero cada vez que recordaba las líneas moviéndose bajo la luz… sentía esa incomodidad otra vez.
Así que terminó haciendo lo más razonable.
Buscar a Mara y Elena.
Las encontró en una de las plataformas superiores de entrenamiento. Mara estaba limpiando una cuchilla corta mientras Elena revisaba unas notas médicas digitales.
—Necesito enseñarles algo —dijo Kael.
Mara levantó una ceja.
—Suena ilegal.
—Posiblemente traumático —añadió Elena.
Kael sacó cuidadosamente el pequeño objeto envuelto en tela.
Ambas dejaron de bromear apenas lo vieron.
Elena frunció el ceño inmediatamente.
—Eso parece…
—Biomecánico —terminó Mara.
Kael asintió.
—Lo encontré escondido dentro de un boleto del tranvía de Nexum.
Elena abrió un poco los ojos.
—¿Qué?
Kael les explicó rápidamente cómo lo había descubierto.
Mara observaba el objeto con atención creciente.
—No me gusta.
—Gracias por el análisis técnico —dijo Kael.
—Lo digo en serio.
Elena se acercó un poco más.
—¿Varek lo ha visto?
—No.
—Entonces deberías hablar con Elías ya mismo.
Kael suspiró.
—Pensé que dirían eso.
Mara se levantó.
—Kael… si realmente es biomecánico y viene de Nexum, no puedes simplemente guardarlo en un cajón como un tornillo raro.
Kael murmuró:
—Ya entendí…
Aunque honestamente, sí había hecho exactamente eso. El instinto masculino universal de “objeto extraño encontrado, guardar y seguir con la vida”. Civilizaciones enteras han muerto por ese comportamiento.
No tardó mucho en encontrar a Elías.
Estaba solo en una sala táctica revisando mapas y reportes. La expresión de agotamiento en su rostro sugería que llevaba horas lidiando con problemas.
Kael se acercó.
—Necesito hablar contigo.
Elías ni levantó la vista.
—Ahora no, Kael. Estoy ocupado con algo importante.
—Creo que tengo un Implante Biomecánico.
Elías se quedó completamente quieto.
Silencio.
Finalmente Elías levantó lentamente la vista.
—¿Qué dijiste?
Kael sacó el objeto envuelto y lo mostró discretamente.
—Encontré esto.
Elías parecía escéptico al principio.
Hasta que Kael abrió la tela y sostuvo el pequeño implante en la palma de su mano.
Entonces ocurrió.
El color desapareció del rostro de Elías.
Sus ojos se abrieron apenas.
Muy apenas.
Pero Kael ya había aprendido suficiente para entender algo importante:
Elías casi nunca mostraba sorpresa.
Y en ese instante parecía que el cuerpo se le había congelado.
—…No puede ser.
Kael frunció el ceño.
—¿Qué pasa?
Elías se levantó de golpe.
—¿Dónde lo encontraste?
—En un boleto viejo en un tranvía de Nexum.
—¿Quién más lo ha tocado?
—Nadie.
Elías extendió la mano lentamente.
—Dámelo.
Kael lo colocó en su mano.
Y apenas Elías lo sostuvo…
El implante vibró violentamente.
Una línea negra recorrió su superficie.
Elías soltó el objeto inmediatamente como si le hubiera quemado la piel.
El pequeño implante cayó sobre la mesa metálica.
Silencio absoluto.
Kael miró confundido.
—¿Qué demonios…?
Elías lo miró directamente.
Y por primera vez desde que Kael lo conocía…
Parecía genuinamente alterado.
—Vamos al laboratorio. Ahora.
Ni siquiera explicó nada más.
Kael apenas alcanzó a guardar el implante antes de seguirlo.
El trayecto fue rápido.
Tenso.
Elías no habló ni una sola vez.
Cuando llegaron, Varek estaba revisando unos datos en una pantalla.
—Si vienes a discutir otra vez sobre presupuestos de investigación, no estoy de humor para…
Entonces vio el objeto.
Y el anciano quedó petrificado.
Literalmente petrificado.
—…No puede ser.
Kael ya empezaba a odiar esa reacción.
—¿Todos van a actuar así o alguien piensa explicarme algo?
Varek se acercó lentamente.
—Ponlo sobre la mesa.
Kael obedeció.
El implante quedó inmóvil bajo la luz blanca del laboratorio.
Varek activó varios escáneres.
Pantallas.
Lecturas.
Análisis energéticos.
El silencio se volvió insoportable.
Hasta que finalmente apareció una señal roja en todas las pantallas.
CONFIRMACIÓN NANOTECNOLÓGICA
ESTRUCTURA NO REPLICABLE
ORIGEN: NEXUM
Varek cerró lentamente los ojos.
—Dioses…
Elías permanecía inmóvil mirando la pantalla.
Varek habló en voz baja.
—Es auténtico.
Kael tragó saliva.
—¿Auténtico qué?
Varek levantó la vista.
—Es un IBN.
El laboratorio entero pareció quedarse sin aire.
—Implante Biomecánico Nanotecnológico.
Kael sintió un vacío extraño en el estómago.
—Entonces… esto es uno de los cinco.
Varek corrigió lentamente:
—No.
Miró el objeto.
—Este sería el sexto.
Silencio total.
Kael observó el pequeño implante sobre la mesa.
Se veía tan insignificante.
Y aun así…
Parecía más peligroso que cualquier arma que hubiera visto.
Elías habló primero.
—¿De verdad lo encontraste escondido en un boleto?
—Sí.
Varek frunció el ceño.
—Eso no tiene sentido.
Kael levantó los hombros.
—Alguien pudo haberlo ocultado ahí.
Elías negó lentamente.
—No fue casualidad.
Kael lo miró.
Elías sostenía la mirada fija en el implante.
—Probablemente algo… o alguien… te hizo llegar hasta él.
Kael sintió un escalofrío.
—¿A qué te refieres?
Entonces Elías dijo un nombre que hizo pesado el aire del laboratorio.
—A.D.A.M.
Silencio.
Incluso Varek no contradijo la idea.
Kael sintió la garganta seca.
La IA de Nexum.
La presencia invisible detrás de la Ciudad Infinita.
Observándolos siempre.
Manipulando cosas desde las sombras.
—No… —murmuró Kael—. Eso sería una locura.
—Estamos hablando de Nexum —respondió Varek—. La locura dejó de ser criterio científico hace tiempo.
Entonces Varek pareció notar algo de golpe.
Miró a Elías.
Luego a Kael.
Luego otra vez al implante.
Y lentamente el horror apareció en su rostro.
—Un momento…
Elías también lo entendió.
Demasiado rápido.
—Kael…
Kael frunció el ceño.
—¿Qué?
Varek habló casi en un susurro.
—Los IBN no pueden tocarse así.
Kael sintió el corazón acelerarse.
—¿Qué significa eso?
Elías respondió lentamente.
—Todos los registros indican que solo el usuario compatible puede sostener un IBN directamente.
Kael recordó cómo lo había tenido en las manos.
Sin dolor.
Sin reacción.
Como si fuera algo normal.
Mientras que Elías apenas lo tocó…
Y el implante reaccionó violentamente.
Silencio.
Nadie quería decirlo primero.
Porque decirlo lo volvía real.
Finalmente Varek rompió el silencio.
—Eso significa… que el IBN ya te eligió.
El laboratorio entero había cambiado.
Ya no se sentía como un lugar de investigación.
Se sentía como una sala donde acababan de colocar una bomba sobre la mesa y todos fingían mantener la calma.
Kael seguía mirando el pequeño IBN.
Tan pequeño.
Tan silencioso.
Y aun así capaz de alterar el equilibrio de medio mundo si la información correcta llegaba a las personas equivocadas.
Varek reaccionó primero.
—No lo toquen directamente.
Abrió rápidamente un compartimiento lateral y sacó un conjunto de herramientas especiales. Pinzas negras recubiertas con materiales aislantes y un pequeño campo de contención portátil.
Kael sostuvo el IBN en la palma de su mano unos segundos más.
Podía sentir algo raro viniendo del implante.
No calor.
No electricidad.
Más bien… una sensación leve de reconocimiento.
Como si el objeto supiera exactamente dónde estaba.
Eso le daba escalofríos.
—Kael —dijo Elías con firmeza—. Déjalo ahora.
Kael asintió lentamente.
Varek acercó las pinzas con extremo cuidado.
Ni siquiera él quería tocarlo.
Cuando el IBN dejó la mano de Kael y fue sujetado por las herramientas, las líneas negras del implante se apagaron casi inmediatamente.
Como si hubiera entrado en reposo.
Varek lo colocó dentro del contenedor negro sellado.
Clack.
El seguro magnético cerró la cápsula.
Y aun así el ambiente siguió sintiéndose pesado.
Nadie habló durante varios segundos.
Hasta que Elías finalmente soltó aire lentamente.
—Tenemos que tomar una decisión rápido.
Kael lo miró.
—¿Qué tipo de decisión?
Elías sostuvo su mirada.
—Qué hacer contigo… y con eso.
Kael tragó saliva.
La emoción seguía ahí.
Era imposible negarlo.
Había encontrado un IBN.
Uno real.
Algo que hasta hace días parecía casi legendario.
Pero junto con la emoción ahora aparecía otra cosa.
Miedo.
Porque ya entendía lo suficiente del mundo para comprender lo que eso significaba.
Gobiernos.
Faxxiones.
La Ciudad.
Investigadores.
Militares.
Todos matarían por algo así.
Varek empezó a bloquear manualmente los sistemas externos del laboratorio.
—Si esta información sale de aquí… estamos acabados.
Kael intentó bromear un poco para aliviar la tensión.
—Bueno, eso suena ligeramente preocupante.
Nadie se rió.
Eso empeoró bastante las cosas.
Kael miró otra vez el contenedor.
—Necesito entender algo.
Varek asintió lentamente.
—Pregunta.
—¿Se puede implantar un IBN en alguien no compatible?
Silencio.
Elías y Varek intercambiaron una mirada incómoda.
Finalmente Varek respondió:
—Sí.
Kael levantó una ceja.
—Entonces ¿por qué importa tanto la compatibilidad?
Varek apoyó ambas manos sobre la mesa metálica.
—Porque el resultado no es el mismo.
Activó una pantalla.
Aparecieron registros médicos antiguos.
Imágenes incompletas.
Cuerpos alterados.
Datos corruptos.
—Un usuario no compatible puede forzar integración parcial.
Kael observó las imágenes con atención creciente.
—¿Y funciona?
—Técnicamente sí.
La siguiente imagen mostraba tejido biomecánico extendiéndose de forma irregular por un brazo humano.
—Pero el IBN nunca libera todo su potencial.
Otra imagen.
Actividad cerebral destruida.
Mutaciones.
Fallos celulares.
—La sincronización se vuelve inestable. El cuerpo se adapta mal. La mente… peor.
Kael sintió el estómago pesado.
—Entonces los compatibles son diferentes.
—Mucho.
Elías permanecía callado.
Demasiado callado.
Kael lo notó.
—¿Qué pasa?
Elías seguía mirando el contenedor negro.
Y por primera vez desde que empezó toda esta situación…
Parecía preocupado de verdad.
No como líder.
No como estratega.
Como hermano.
—Mi hermano Izan… —murmuró finalmente— no era completamente compatible.
Kael abrió un poco los ojos.
Varek no contradijo la idea.
Elías continuó lentamente.
—Los registros sobre él siempre fueron extraños. Su integración era funcional… pero anormal.
Kael recordó las historias.
La violencia.
La desaparición.
Los ataques al Gobierno Mundial.
—¿Crees que eso lo afectó?
Elías soltó una pequeña risa amarga.
—Creo que nadie puede llevar un IBN dentro y salir intacto.
Silencio.
Varek cruzó los brazos.
—Pero si Kael realmente es compatible…
No terminó la frase.
Porque no hacía falta.
Los usuarios compatibles eran otra categoría completamente distinta.
Eso era lo aterrador.
Kael apoyó lentamente las manos sobre la mesa.
—Entonces… ¿qué pasa ahora?
Elías levantó la vista.
Su expresión había cambiado.
Más dura.
Más protectora.
—Ahora nadie fuera de este laboratorio puede saber esto.
—Ni Mara ni Elena —añadió Varek inmediatamente.
Kael frunció el ceño.
—Confío en ellas.
—Y yo también —respondió Elías—. Pero esto es más grande que confianza.
Se acercó un poco más.
—Kael, si el Gobierno Mundial descubre que apareció un sexto IBN…
Su voz bajó todavía más.
—Nos convertiríamos en un objetivo global.
El laboratorio quedó en silencio otra vez. El IBN fue sellado dentro del contenedor para no ser detectado por el exterior.
Kael imaginó por un instante lo que eso significaba.
No solo cazadores.
No solo soldados.
Países enteros.
Organizaciones.
Portadores de IBT.
Quizás incluso otros usuarios de IBN.
Todo por él.
Todo por algo que ni siquiera entendía todavía.
Kael soltó aire lentamente.
—Genial… Hace un tiempo atrás solo intentaba no morir haciendo parkour.
Varek murmuró mientras revisaba lecturas del contenedor:
—Y ahora puedes convertirte una de las personas más peligrosas de Asterion.
Kael intentó reírse.
Pero honestamente…
No pudo.

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Nexum (Novela)
Capítulo 39
Nexum (Novela) Capítulo 38
Estás leyendo el capítulo 38 de Nexum (Novela), un novela. En un mundo donde la tecnología ha superado los límites de la comprensión humana, existe un lugar que desafía toda lógica: La Ciudad Infinita. Una gigantesca red de estructuras metálicas, sistemas de transporte… Este capítulo tiene publicado el 23 de junio de 2026. Nexum (Novela) tiene 118 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.