Leer Nexum (Novela) Capítulo 14 online gratis en español
El área de entrenamiento secundaria estaba casi vacía aquella tarde.
Solo se escuchaban:
respiraciones agitadas,
golpes controlados,
el sonido metálico de armas de práctica,
y ventiladores viejos luchando por seguir funcionando.
Mara y Elena entrenaban solas por primera vez en varios días.
Sin Kael.
Y curiosamente…
el silencio se sentía raro.
Elena terminó una secuencia de movimientos y se dejó caer sentada sobre una colchoneta.
—Estoy cansada…
Mara seguía practicando golpes contra un saco metálico.
—Eso significa que entrenaste bien.
—O que necesito piernas nuevas.
Mara ignoró el comentario.
Elena tomó agua y la observó un momento.
—Kael habría dicho algo dramático ahora mismo.
Mara soltó un pequeño resoplido. —“Mis órganos abandonaron el servidor”.
Elena se rió. —Exactamente eso.
Silencio breve.
Luego Elena sonrió apenas. —El lugar se siente raro cuando él no está.
Mara siguió golpeando el saco.
—Más silencioso.
—Y menos caótico.
—Mucho menos.
Pausa.
Elena apoyó la cabeza contra la pared. —Aunque… extraño un poco sus estupideces.
Mara se detuvo finalmente.
—Eso es preocupante.
Elena rió bajito.
Después de unos segundos dijo: —Ha cambiado mucho, ¿no crees?
Mara tomó una toalla y se secó el sudor.
—Sí.
—Ya no parece el chico flacucho que sobrevivía corriendo.
Mara asintió apenas.
—Ahora da miedo en movimiento.
Elena sonrió. —Eso sonó como un cumplido.
—Es una observación táctica.
—Claro.
Mara bebió un poco de agua.
Y agregó después de unos segundos: —También se volvió más listo.
Elena levantó una ceja. —¿Más listo?
—Antes solo improvisaba.
Pausa.
—Ahora piensa mientras improvisa.
Eso sí era peligroso.
Ambas lo sabían.
Elena bajó un poco la mirada. —Y aun así sigue siendo tonto.
Mara soltó aire por la nariz. —Extremadamente.
—Insoportable a veces. Muchísimo.
Silencio breve.
Entonces Elena sonrió con cierta picardía.
—Pero… admitámoslo un poco.
Mara entrecerró los ojos. —¿Qué cosa?
Elena dudó apenas.
—Bueno… físicamente cambió bastante.
Mara tomó demasiados segundos en responder.
Eso ya era respuesta suficiente.
Elena abrió más la sonrisa. —Mara.
—¿Qué?
—Acabas de quedarte pensando.
—Analizaba objetivamente.
—Claro. Científicamente.
Mara rodó los ojos.
Pero Elena ya estaba divirtiéndose.
—Además ahora tiene esa mirada seria a veces…
—Y sigue arruinándola diciendo estupideces cinco segundos después.
—Eso también.
Las dos rieron un poco.
Luego Elena habló más bajito: —Aunque sí se volvió… atractivo.
Silencio.
Mara se quedó quieta un instante demasiado largo.
Elena la miró lentamente. —…Mara.
—No hagas una escena.
—¡No negaste nada!
Elena sonrió más. —Además ustedes harían una pareja interesante.
Mara casi deja caer la daga que había agarrado para limpiarla.
—¿Qué? Estás confundiendo las cosas.
Elena comenzó a reírse. —Los dos viven insultándose.
—Porque él es desesperante.
—Pero siempre son sinceros entre ustedes.
Mara cruzó los brazos inmediatamente. —Eso no significa nada.
—Y aun así siempre terminas entrenando con él.
—Porque necesita supervisión constante para no morir haciendo parkour sobre algo explosivo.
Elena seguía riéndose. —También te preocupas por él.
—Me preocupa que destruya la base accidentalmente.
—Mara…
—¿Qué?
Elena la miró divertida. —Detrás de todos esos insultos hay algo más.
Mara la observó fijamente unos segundos.
Luego respondió con completa seriedad:
—Sí.
Elena abrió un poco los ojos sorprendida.
Mara continuó:
—Estrés crónico.
Elena soltó una risa inmediata.
Mara siguió hablando como si analizara una amenaza biológica:
—Kael es: imprudente, impredecible, sarcástico, emocionalmente sospechoso, y estadísticamente propenso a tocar pechos ajenos durante operaciones tácticas.
Elena ya estaba doblada de la risa.
—¡Mara!
—Solo digo hechos objetivos.
—Tú también piensas mucho en él.
Mara abrió la boca para responder…
Pero en ese momento la puerta del área se abrió de golpe.
—¿Por qué entrenan escondidas como villanas de película barata?
Kael apareció entrando tranquilamente con una bolsa en cada mano.
Las dos chicas literalmente se congelaron.
Cambio brusco absoluto de ambiente.
Elena casi dejó caer la botella.
Mara quedó inmóvil mirándolo como si hubiera irrumpido en una escena criminal.
Kael parpadeó.
—…¿Interrumpí algo?
Silencio.
Muchísimo silencio.
Kael miró lentamente entre ambas.
—Ahora estoy preocupado.
Elena intentaba actuar normal desesperadamente. —N-No pasa nada.
Mara recuperó compostura primero. —¿Qué haces aquí?
Kael levantó las bolsas. —Buscándolas.
Las dejó sobre una mesa cercana.
—Traje bebidas y comida para entrenar.
Elena miró las bolsas sorprendida. —¿Compraste eso para nosotras?
—También para mí. No soy un mártir.
Mara seguía observándolo sospechosamente.
Kael entrecerró los ojos. —Definitivamente algo raro está pasando aquí.
Elena sonrió demasiado rápido. —¡No!
—Eso sonó culpable.
Mara intervino inmediatamente: —Estábamos hablando.
—Eso ya lo deduje.
Kael tomó una botella, la abrió con una pesa y se sentó frente a las chicas.
Silencio incómodo otra vez.
Porque ahora ambas tenían extremadamente presente que hacía menos de un minuto estaban hablando de lo atractivo que se había vuelto.
Y Kael naturalmente no entendía nada.
Porque los hombres suelen tener percepción emocional de piedra en momentos clave y visión de águila para detectar descuentos inútiles en tecnología.
Kael miró a ambas lentamente.
—¿Por qué parecen dos personas intentando ocultar un asesinato?
Elena soltó una risa involuntaria.
La tensión se rompió apenas.
Kael señaló inmediatamente. —¡Ajá! Elena se quebró primero.
Mara suspiró. —Eres insoportable.
—Gracias, entreno diariamente.
Elena ya se estaba riendo más normal.
Kael comenzó a repartir bebidas.
—En serio, ¿qué pasó aquí?
Mara respondió seca: —Nada relacionado contigo.
Kael se quedó callado unos segundos.
Luego abrió lentamente más los ojos. —…oh no.
Elena casi vuelve a atragantarse riendo.
Mara cerró los ojos un instante. —No empieces.
Kael señalaba alternadamente entre ambas.
—Claramente estaban conspirando para matarme.
Elena soltó una risa involuntaria.
Kael señaló victorioso. —¡Lo sabía!
Mara se llevó una mano a la frente. —Sigues siendo insoportable.
—Pero carismático.
—Debatible.
—¿Sabes qué es lo peor?
dice mientras se sienta
—Que cuando ustedes dos se ponen demasiado calladas parecen villanas de película planeando traicionar al protagonista.
Elena ya estaba riéndose con más naturalidad.
Mara intentaba seguir seria.
Fracasando lentamente.
Kael tomó un poco de bebida. —Aunque si planean matarme, al menos esperen a que termine de comer. Sería muy triste desperdiciar esto.
Elena terminó riéndose completamente.
Y Mara finalmente soltó aire por la nariz ocultando una pequeña sonrisa otra vez.
Kael las miró confundido.
—Definitivamente algo raro está pasando.
Mara respondió inmediatamente: —Sí.
—¿Qué cosa?
Ella tomó una bebida sin mirarlo.
—Que sigues hablando demasiado y aun así decidimos soportarte.
Kael sonrió apenas.
Y sin darse cuenta realmente…
acabó rompiendo toda la tensión él solo.

Continúa leyendo
Nexum (Novela)
Capítulo 15
Nexum (Novela) Capítulo 14
Estás leyendo el capítulo 14 de Nexum (Novela), un novela. En un mundo donde la tecnología ha superado los límites de la comprensión humana, existe un lugar que desafía toda lógica: La Ciudad Infinita. Una gigantesca red de estructuras metálicas, sistemas de transporte… Este capítulo tiene publicado el 21 de junio de 2026. Nexum (Novela) tiene 118 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.