Leer Mundo Perfecto (Novela) Capítulo 785 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Una lluvia de luz se desparramó, acompañada de pétalos de flores brillantes y translúcidos. Era un hombre vestido de blanco que parecía divino como el jade. El único defecto era que no tenía pelo, pues llevaba la cabeza descubierta.
Su pupila era única; sus pupilas, inesperadamente, representaban un símbolo de "卍". Eran brillantes y llenas de vida, como si una llama inmortal ardiera en su interior. Sin embargo, había una gran fuerza que parecía poder ver a través del corazón.
¿Qué clase de persona era esta? Olvídense de Shi Hao, incluso Qi Daolin temblaba por dentro. ¡Esta persona era demasiado aterradora! Era difícil describir con palabras su apariencia, como si trascendiera el mundo mortal. Iba acompañada de un aura inmortal.
Estaba allí con una flor en sus manos, emitiendo una apariencia excepcional.
Si se tratara de un hombre común y corriente, calvo y con una flor en la mano, sin duda provocaría náuseas. Sin embargo, su estilo era inigualable; su cuerpo desprendía un aura de gran dao sin fin.
“¡Un monje antiguo!” Las pupilas de Qi Daolin se encogieron. Aspiró una bocanada de aire frío. Recordó algunos rumores que había oído.
Durante la Era Antigua Inmortal, existían cultivadores como este. En el mundo actual, se rumoreaba que era precisamente lo que la Secta Occidental usaba como referencia. Obtuvieron su método dañado y luego ascendieron hasta convertirse en una herencia de alto nivel.
Cuando Shi Hao supo esto por lo que Qi Daolin le dijo mentalmente, no pudo evitar quedarse atónito. ¡Esto fue... demasiado impactante!
Este antiguo monje, ¿qué tipo de reino de cultivo alcanzó?
Tras el interminable paso del tiempo, seguía vivo. ¿Será que era un verdadero... Inmortal?
Todo lo que vieron hoy fue impactante, dejando a Qi Daolin y Shi Hao estupefactos. Un escalofrío les recorrió la cabeza y los pies. Una profunda reverencia les invadió el corazón.
Sin embargo, no se sintieron oprimidos. El anciano monje vestido de blanco no hizo nada. Su mirada, tranquila, solo desprendía una elegancia trascendental e inigualable.
Antes de que ambos pudieran reaccionar apropiadamente, otra figura salió volando del ataúd de bronce que brillaba tan intensamente como un sol, de pie en el aire.
Su túnica dao ondeaba, su cabello espeso se extendía por su pecho y espalda. Su mirada era profunda, y su cuerpo estaba rodeado de energía fuente primordial. Estaba en lo alto, inspirando a uno la necesidad de arrodillarse y adorar.
Cuando uno lo miraba más de cerca, esta persona hacía sentir miedo.
Fue porque había soles saliendo en sus pupilas y grandes lunas poniéndose. Incluso hubo la aterradora escena de estrellas rompiéndose y el universo desapareciendo. Fue realmente impactante.
Parecía haber cruzado el río del tiempo y presenciado las transformaciones del mundo, las vicisitudes de las eras.
Mientras tanto, en su mano sostenía un estandarte antiguo. Una energía caótica impregnaba el aire. Al verlo, uno sentía de inmediato que podía abrir el cielo y la tierra; ¡su poder era ilimitado!
Qi Daolin estaba petrificado, con una expresión de estupefacción. Estaba realmente conmocionado.
"¿Podría ser este el Señor Celestial Qing Wei?" Parecía hablar en sueños, su voz apenas se distinguía. Estaba completamente estupefacto.
Hubo quienes descubrieron algunos registros tras desenterrar restos de la Era Inmortal Antigua. Existía un inmortal como este, conocido por su inigualable poder, que arrasó con todos los que lo precedieron, pero murió en la Era Inmortal Antigua.
Este daoísta encajaba perfectamente con la descripción. En sus manos sostenía un estandarte antiguo capaz de dividir el cielo y la tierra, además de sembrar el caos primigenio. Su poder mágico era ilimitado.
Sus finos pelos se erizaron y todo su cuerpo se enfrió.
"Se rumorea que el Señor Celestial Qing Wei y el Señor del Cielo Escarlata fueron compañeros aprendices", pensó Qi Daolin, como si aún estuviera en un sueño. Todo lo que tenía ante él parecía inconcebible.
Shi Hao no entendía muy bien la Era Antigua Inmortal, pero conocía bien al Señor Celestial Qing Wei y al Gran Cielo Escarlata. Había oído hablar de ellos desde hacía mucho tiempo, y desde la perspectiva de la iluminación, su existencia poseía un profundo significado.
¡Chi!
El ataúd de bronce estalló con un resplandor brillante. Un magma dorado surgió, y apareció un joven de cabello despeinado, con una expresión siniestra en sus ojos, como si un demonio inmortal hubiera descendido a este mundo.
Qi Daolin no reconoció a esta persona, sin saber sus orígenes.
Esta escena temblaba de miedo indescriptible. Lo único bueno fue que, tras la aparición de los tres grandes expertos, no los atacaron. Parecían estar en lo alto.
No terminó ahí. Surgían figuras continuamente, todas con una apariencia que trascendía el mundo, suficiente para ignorar a todo ser vivo. Las auras dao que producían eran inimaginables.
Incluso alguien tan poderoso como Qi Daolin quedó estupefacto, casi como si se volviera loco. Levantó la cabeza y miró a estos individuos.
Kuang dang!
Después de quién sabe cuánto tiempo, la tapa del ataúd empezó a cerrarse sola; no salieron más personas. Mientras tanto, una hilera de figuras aterradoras había aparecido en el vacío hacía tiempo.
Después de contarlos de cerca, no había ni demasiados ni muy pocos, en total eran diez individuos.
Ya fuera el monje divino vestido de blanco, el Señor Celestial Qing Wei o los demás que aparecieron después, todos poseían un aura divina difícil de describir. No mostraban presión, pero aun así inspiraban servidumbre, un impulso de reverencia.
Shi Hao levantó la barbilla, luchando por sostener la cabeza. Qi Daolin también estaba así, pues a medida que su cultivo era mayor, la presión a la que se enfrentaba también era mayor. Temblaba ligeramente, resistiéndola con gran dificultad.
Los dos eran demasiado orgullosos. Incluso ante estas existencias incomparables, no estaban dispuestos a ceder, haciendo todo lo posible por resistir y resistir.
"¿No murieron todos? ¿Por qué reaparecieron?" Shi Hao abrió la boca con dificultad, con la voz débil como la de un mosquito.
Qi Daolin tampoco lo entendía. Creía en la evidencia descubierta en las ruinas antiguas. "¡Hay algo extraño!"
Los diez grandes seres nunca los miraron de principio a fin, todos miraban en una dirección determinada, como si pudieran ver a través de la tierra, atravesar el vacío para mirar hacia el futuro.
Al final, sonó un ligero weng. Surgió un caos primigenio y diez figuras se precipitaron hacia los cielos.
"¡Vamos!"
Qi Daolin pareció presentir algo. Agarró a Shi Hao y abandonó el lugar, llegando a la superficie en un instante.
¡Hong!
Las diez figuras comenzaron a desintegrarse poco a poco en el cielo, transformándose en diez rayos de luz incomparablemente brillante que parecían iluminar tanto el pasado como el presente. Fue impactante.
"¿Qué pasa?" Shi Hao estaba asombrado. Su corazón temblaba con fuerza.
"No son personas vivas", dijo Qi Daolin mientras miraba al cielo.
No eran de carne y hueso, sino pura luz. Su brillo conmocionó los cielos. Ni siquiera el antiguo estandarte del Señor Celestial Qing Wei era real, sino solo una esfera de luz que se fusionó con él.
“¡Maldita sea!... ¿Son reencarnaciones antiguas o personas?” Qi Daolin apretó los dientes. Al pensar en cómo casi hizo el ridículo, su mirada se convirtió en lanzas divinas y su cabello se agitó como un loco.
Al final, diez rayos de luz se dirigieron directamente en la misma dirección, desapareciendo rápidamente en los límites del horizonte.
"Esa dirección es..." La expresión de Qi Daolin cambió. Comparado con la primera vez que vio a esos individuos, sus emociones parecían fluctuar aún más.
"Maestro Dao, ¿qué pasa?" preguntó Shi Hao.
“¡Esa dirección es la inmensa región deshabitada!” La expresión de Qi Daolin era increíblemente seria. Respiró hondo, sintiendo un fuerte dolor de cabeza. Incluso le dolían las sienes.
¿Qué iba a pasar? Nadie podía decirlo con certeza.
"¿Están todavía vivos?" preguntó Shi Hao.
“¡Imposible!” Qi Daolin negó con la cabeza. Empezó a reflexionar. Las diez figuras simplemente no eran seres vivos, ni tenían voluntad.
Los dos permanecieron allí en silencio, mirando a lo lejos. Ninguno de ellos podría haber previsto este tipo de cambios. ¿Por qué sucedieron estas cosas?
Quizás hayamos acelerado algún proceso. No sé si sea bueno o malo. Quizás algo suceda en los próximos días. Todos han dicho que el Ataúd de los Tres Mundos era misterioso, que tenía una tremenda relación de causa y efecto. ¡Parece que no se equivocan! Qi Daolin suspiró, frunciendo el ceño.
Luego, regresaron al subsuelo para inspeccionar el ataúd de cobre. No dijeron nada durante un buen rato.
"¿Hay algo más dentro del ataúd? No puede haber solo diez rayos de luz". Después de un largo rato, Shi Hao habló.
“Sí que los hay. Al menos, los que vi antes no han salido.” Qi Daolin asintió.
Se quedaron mirando el antiguo ataúd, sin querer actuar imprudentemente.
De repente, desde la distancia, una esfera de luz apareció en el espacio oscuro. Se balanceó al llegar, acercándose a este lugar.
"¡Eso es!" Shi Hao estaba emocionado. Volvió a ver esa llama misteriosa.
Era tan grande como un puño, extremadamente especial. Estaba formado por símbolos puros, no como una llama divina. Llevaba un aura ancestral, llena de ritmo dao.
Los ojos de Qi Daolin se profundizaron al contemplar la llama. Incluso alguien tan poderoso como él frunció el ceño, inesperadamente incapaz de ver a través de ella.
"¿Es esta la llama caótica?" Shi Hao preguntó con voz suave.
“¡No lo es!” Qi Daolin negó con la cabeza. Nunca había visto esa llama caótica, pero por lo que sabía gracias a los libros de huesos, definitivamente no era así.
“¿Llama inmortal?”
Este maestro del Dao Qi, con amplios conocimientos y una reputación infame, que había robado a cientos de clanes, sintió un fuerte dolor de cabeza. Inesperadamente, no podía ver a través de esa llama, sintiéndola más extraña cuanto más la observaba, incapaz de comprender su existencia.
"El estado de la Provincia del Fuego, ¿podría estar relacionado con eso?" Shi Hao preguntó con voz suave.
Al oír esto, Qi Daolin se emocionó. La Provincia del Fuego era vasta e ilimitada; se estimaba que su tamaño alcanzaba varias decenas de millones de li, quizás incluso más. ¿Una sola llama subterránea que conducía a una provincia entera, liberando misteriosas llamas de vez en cuando?
“Usa el lenguaje sacrificial Antiguo Inmortal para intentar comunicarte con él y haz que te siga”.
Cuando Shi Hao escuchó esto, inmediatamente tomó acción.
Sin embargo, esa llama estaba extremadamente tranquila, brillante y clara mientras flotaba en el aire, mirándolos sin mostrar ningún cambio.
A Shi Hao se le resecó la boca y la lengua de tanto hablar, perdiendo cuatro horas de esta manera. Al final, casi exhaló humo de su garganta, pero la llama no se movió ni un ápice.
Esto lo enojó tanto que realmente quería agarrarlo de una vez.
“Maestro Dao, no funciona. Creo que deberías actuar, usar el Arte de los Ochenta y Nueve Cielos para recogerlo y dármelo. Shi Hao instó a Qi Daolin a actuar.
Qi Daolin observó la llama no muy lejos y, tras observarla un momento, asintió. Sintió que era extremadamente extraña y que valía la pena investigarla.
Sin embargo, en cuanto se movió, estallaron textos óseos. Esa llama pareció percibir algo. Su aura se derramó de inmediato, con una rapidez extrema.
El mundo entero resplandeció de inmediato, su resplandor aumentó más de diez mil veces, cegando a los demás. Qi Daolin, horrorizado, gritó de inmediato que la situación no iba bien.
Esta llama era demasiado siniestra, aterradora en extremo. Definitivamente podría quemar a un gigante hasta la muerte.
Su cuerpo brilló, a punto de llevarse consigo a Shi Hao. Sin embargo, descubrió que esta llama llegó con una velocidad incomparable, separando al maestro de su discípulo.
Lo único que lo hizo sentir un poco aliviado fue que esta llama vino por él, no por quemar a Shi Hao.
Sin pensar en nada más, Qi Daolin se precipitó hacia los cielos, abandonando este mundo subterráneo.
La luz ardiente se atenuó. Esta llama recuperó su apariencia anterior, suavizándose y suspendiéndose frente a Shi Hao.
“Ese viejo corrió muy rápido. ¡Me dejó aquí!” Shi Hao apretó los dientes con ira.
La esfera de fuego del tamaño de un puño se transformaba. Empezó a cambiar de tamaño, transformándose primero en un pequeño árbol de menos de un metro de altura. Estaba completamente hecho de símbolos, extraños y misteriosos.
Los ojos de Shi Hao se abrieron de par en par. Este arbolito, ¿por qué se parecía tanto a la Deidad del Sauce?
En ese instante, esta llama se transformó, transformándose en rayos que cubrían el vacío. Estos también estaban hechos de símbolos.
"¿Está imitando la técnica del Emperador del Rayo?" Su mente saltó.
Entonces, esta llama cambió de nuevo, formando un pájaro que movía las alas. Al sumergirse, se transformó en un pez, nadando en círculos en el vacío que lo rodeaba.
"¡Kun Peng!" La expresión de Shi Hao cambiaba constantemente. Esta llama percibía los métodos que estudiaba, las técnicas preciosas e inigualables que había dominado. ¿Las imitaba o intentaba comunicarse con él?

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Mundo Perfecto (Novela) Capítulo 785
Estás leyendo el capítulo 785 de Mundo Perfecto (Novela), un novela. Una mota de polvo puede llenar un océano. Una brizna de hierba puede destruir el sol, la luna y las estrellas. Un movimiento de dedo puede poner el mundo patas arriba. Grupos de héroes se alzan e innumerables clanes se… Este capítulo tiene publicado el 5 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Mundo Perfecto (Novela) tiene 2016 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.