Leer Mundo Perfecto (Novela) Capítulo 122 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El sol rojo se ponía. El horizonte aún tenía algunos rastros de escarlata, pero estaba a punto de desvanecerse. El cielo ya oscurecía.
En la pradera, los rugidos de los leones estremecieron los cielos, haciendo que las almas de la gente casi saltaran de sus cuerpos. Todos se retiraron rápidamente, evitando este aterrador campo de batalla.
El pequeño se encontraba enfrascado en una gran batalla contra el León de Nueve Cabezas. Se adentró en las profundidades de la pradera, manteniéndose alejado de la imponente montaña. El alcance de la batalla era extremadamente amplio, y el esplendor divino creado a partir de técnicas preciosas conmocionó los cielos.
El león dorado lanzó un rugido prolongado, con sus nueve cabezas aullando simultáneamente. Nueve ondas doradas distintivas se elevaban, como si nueve olas se derramaran sobre él, sacudiendo el cielo y la tierra con estruendos.
Esta era la preciada técnica del linaje del león dorado. Se liberó la auténtica Técnica del Rugido del León, y la onda sonora se expandió. La gran tierra comenzó a resquebrajarse, destrozando las diversas hierbas de la pradera. Todas se derrumbaron, creando una escena aterradora.
El pequeño resistió el ataque con todas sus fuerzas. Los dos alcanzaron el clímax, atacando durante todo el camino. Se desplazaron vertical y horizontalmente varios cientos de li en la distancia, y la magnitud de la batalla se hizo cada vez mayor.
Casa...
La Técnica del Rugido del León fue extremadamente impactante. Las nueve cabezas rugieron, y la onda sonora emitida parecía tener una naturaleza propia. Se podían ver claramente las infinitas ondas doradas ondulando como un tsunami. Ocultaron el cielo y cubrieron la tierra, como olas embravecidas que golpean la orilla.
Se movían de un lado a otro mientras atacaban con afán asesino, cambiando el campo de batalla sin parar. Encontraron más montañas en la pradera, y bajo el rugido del león, las olas doradas lo envolvieron todo. Estas pequeñas montañas quedaron completamente destrozadas. Además, algunas rocas gigantes se hicieron añicos, transformándose en polvo fino.
El grupo de personas que lo seguía estaba estupefacto. Todos temblaban. Este método de ondas sonoras era demasiado poderoso, y esta notable habilidad solo la podía usar el linaje del león dorado.
La pradera era inmensa. El rey león aullaba furioso mientras los poderosos se enzarzaban en una lucha de poder. El rugido sacudía montañas y ríos, y en ese momento, la lucha era la del más fuerte. Los poderosos devoraban a los débiles, y este era el estado actual de las grandes tierras baldías.
La figura del león dorado era aterradora. Era sólida y heroica, y cada vez que sus grandes garras doradas caían, se desprendía un poder que partía montañas. Chocó con el puño del pequeño, y mientras los símbolos cubrían el cielo, un sonido divino retumbó. Causó conmoción en la distancia.
La gente no se sorprendió por ese león dorado, sino por esa pequeña figura. ¿Cómo podía poseer una fuerza tan poderosa? Cuando sus cuerpos chocaron, no perdió terreno en absoluto.
Llegó al punto en que era posible que tuviera una ventaja en esta pelea.
El león dorado se apoyaba constantemente en los símbolos que cubrían sus garras doradas, y no dependía completamente de su fuerza física para contener a su oponente. Cada vez que ambos chocaban, emitía oleadas de sonidos atronadores, que resonaban por la sabana.
Qiang
Además del choque de sus cuerpos, una luz cegadora se desprendía entre ellos de vez en cuando. También se usaban artefactos preciosos, y las nueve espadas voladoras que surgían de la boca del León de Nueve Cabezas atacaban y cortaban sin cesar.
Este era un artefacto precioso y aterrador, con dos formas. A veces se transformaba en una espada afilada, y otras en feroces dientes de león. Eran extremadamente deslumbrantes, como si nueve soles lo oprimieran todo.
Era evidente que las nueve espadas voladoras se formaron con los dientes de un león dorado. Sin embargo, no pertenecían a este joven león, sino que eran herencia de sus mayores. De lo contrario, habría sido imposible que poseyera una fuerza tan formidable.
Chi
Los nueve dientes dorados cubrían el cielo, y todos medían aproximadamente un metro de largo. Liberaban una cantidad asombrosa de rayos de luz. Pasaron junto a la cabeza del pequeño, cortándole algunos mechones de pelo y desgarrando una montaña cercana.
¡ Qué tesoro tan poderoso! El pequeño, inquieto, se esforzó al máximo. El espejo de hueso en sus manos emitía rayos de luz. Brillaba hacia el cielo, disparando con intensidad hacia su oponente.
Maldita sea
El resplandor del rayo impactó contra los feroces dientes, estremeciendo los cielos con estruendos. Era como si chocaran acero contra acero, como si un tambor en el cielo resonara. Estremeció a todos hasta que sus corazones comenzaron a latir con fuerza y sus almas a temblar.
El pequeño se encontró con un verdadero oponente. El león dorado era realmente aterrador. Los dos lucharon hasta que el cielo y la tierra se pusieron patas arriba. El vendaval silbó y toda la pradera comenzó a mecerse.
¡ Qué terror! ¿De dónde salió este joven humano? ¡De verdad es capaz de luchar de igual a igual con el león dorado, sin flaquear en lo más mínimo!
¿ Por qué siento que la fuerza de su cuerpo físico está a la altura de la de un niño bestia arcaico y feroz? Es inconcebible, ¿verdad?
Todos estaban discutiendo, y los corazones de las otras razas estaban alarmados y sus cuerpos saltaban.
En el campo de batalla, el León de Nueve Cabezas estaba aún más conmocionado. Su reino era comparativamente mayor, pero estaba a la par. Si los períodos de cultivo de ambos individuos fueran idénticos, sería todo menos tranquilizador.
¡Hong!
Esto fue especialmente así durante la primera gran colisión. El león dorado rugió, y las ondas sonoras eran como un cuerpo de agua que subía y bajaba. Era estremecedor al descender. Sin embargo, ese joven humano era como una deidad. Una luz preciosa cubrió su cuerpo, formando un anillo divino, bloqueándolo por completo.
El pequeño también había luchado hasta perder la cabeza. No luchaba como de costumbre, y era la primera vez que se sentía tan agotado. La sangre le hervía por todo el cuerpo, tenía los ojos alzados y un espíritu heroico amenazador.
¡Matar!
Un cráter volcánico apareció sobre su cabeza, y el magma escarlata surgió. Un precioso artefacto dorado se balanceó, emitiendo una deslumbrante luz multicolor. Salió disparado, atacando al león dorado.
Las tijeras de hueso fueron construidas a partir de dos huesos dorados. Parecía como si dos Dragones de la Inundación se enroscaran uno alrededor del otro mientras emitían rayos de luz penetrantes. No había nada que no pudiera vencer ni destruir.
Las tijeras doradas del Dragones de la Inundación pasaron a toda velocidad en ese instante, emitiendo oleadas de gritos y silbidos de dragón. ¡Hizo temblar a diez mil espíritus, que deseaban arrodillarse y servirle!
El León de Nueve Cabezas, alarmado, evadió rápidamente el ataque. Se transformó en un rayo de luz dorada que serpenteaba a izquierda y derecha por la pradera. A veces se dirigía al este y a veces al oeste, como si un mar dorado y resplandeciente migrara. En un instante, una luz dorada destelló, tiñendo toda la pradera de oro.
Se movía constantemente, cambiando de lugar rápidamente. Con un sonido de kacha, las tijeras de hueso doradas pasaron velozmente, cortando una montaña. La mitad superior se derrumbó, desplomándose con estruendo y provocando una interminable nube de humo y polvo.
El león dorado se encontraba en una situación difícil. Gran parte del pelo de sus sienes había sido cortado, y una de sus cabezas estaba a punto de partirse. Una herida aterradora le infligió, y mientras la sangre fluía, incluso sus ojos se tiñeron de rojo.
Casa...
El rugido del león sacudió los cielos. Un rosario surgió de su cuerpo, y parecían estar hechos de oro. Además, eran transparentes, y mientras su resplandor se dispersaba, era como si nueve mundos lo suprimieran todo, chocando con las tijeras de hueso.
El ruido generado fue como un trueno. Una enorme colisión ocurrió en esa zona. Un esplendor divino inundó el aire, y las auras eran de un escalofrío celestial. El resplandor deslumbrante inundó la pradera, aterrorizando a la gente mientras ambos individuos luchaban.
¡Hong!
Finalmente, tanto el pequeño como el león dorado escupieron sangre. Ambos retrocedieron, y sus artefactos divinos también regresaron, cayendo junto a sus respectivos dueños.
“ ¡Qué poderoso!”. Era la primera vez que el pequeño sufría una lesión tras llegar a este pequeño mundo.
El León de Nueve Cabezas estaba aún más conmocionado. Era varios años mayor que este humano, y su cultivo también era un nivel superior. Sin embargo, al final, su lucha solo terminó en empate; ¡qué aterrador!
" De verdad está codo con codo con el heredero de un Dragón Cornudo, ¿quién es exactamente?" El león dorado mostró cierta reverencia. Sintió algo de miedo y angustia. Estaba preocupado por los mayores del pequeño. ¿Será que realmente era un Pi Xiu, un dragón u otra criatura divina?
En cuanto a los espectadores, estaban aún más temerosos. El León de Nueve Cabezas era sin duda una figura muy conocida entre los descendientes arcaicos. En el futuro, si se le presentaba una gran oportunidad, podría transformarse en una bestia feroz de pura sangre. Sin embargo, ahora estaba herido y tenía dificultades para dominar a ese joven humano.
“ ¡Otra vez!” El pequeño abrió la boca, conteniendo una sonrisa pura mientras mantenía una expresión respetuosa. En ese momento, era como un santo guerrero, y su mirada era aterradora mientras avanzaba.
" ¡Matar!"
El león dorado rugió con furia. No había escapatoria en esta batalla, y debía alcanzar la victoria.
Los dos individuos volvieron a luchar con la vida en juego. El cuerpo del pequeño emitía una luz preciosa, y apareció un disco plateado. Lo envolvió, y además, el palacio, los árboles antiguos y el ave demoníaca dentro de la luna aparecieron, haciendo que la luna plateada pareciera aún más magnífica.
Al mismo tiempo, abrió la boca para exhalar una niebla. Utilizó la preciada técnica de Suan Ni, sumergiendo toda la pradera en una niebla única. Incluso con la vista tan rápida como un rayo, sería difícil penetrarla.
Casa...
El pequeño se volvió loco, usando la línea de sangre del Águila Escamosa Verde para protegerse mientras usaba la valiosa técnica de Suan Ni. Atacó como un Dragón de la Inundación.
La niebla era como un océano, sumergiendo por completo la zona. Nadie pudo ver qué sucedió exactamente. El pequeño llevó a cabo el ataque más aterrador en medio del océano de niebla. Su cuerpo estalló con un resplandor relámpago, convirtiéndolo en un dios del rayo dorado.
Nadie podía ver lo que sucedía en la niebla, y solo se oían los rugidos del león y los gritos del pequeño. Los dos individuos se enzarzaron en una batalla feroz, y al final, un haz de luz asombrosa se liberó repentinamente, dispersando la niebla.
Todos quedaron atónitos, y notaron que el pequeño y el león dorado luchaban cuerpo a cuerpo. Estaban enredados, rodando por la pradera; ambos estaban cubiertos de sangre.
Valiosos artefactos intercambiaron golpes, creando ruidos ensordecedores y rayos de luz divina que penetraban el cielo. Sus cuerpos reales libraban el combate cuerpo a cuerpo más peligroso y despiadado.
Peng
El pequeño estaba sentado sobre el cuerpo del león dorado, agarrándole el pelo de la cara y usando toda su fuerza para golpear la cabeza más grande por el centro. Se oían atronadores sonidos incomparablemente aterradores.
¡Hong!
Justo en ese momento, las pupilas del león dorado se congelaron. Siseó furioso, y una tras otra, masas de luz aterradora volaron hacia el pequeño que estaba a su lomo. Eran pequeños leones dorados, vívidos y realistas.
“¡ La marca del león intrépido!”
A lo lejos, todos gritaron alarmados. Los rostros de los discípulos del Pabellón de la Reparación Celestial palidecieron al instante. Esta valiosa técnica era demasiado famosa, y era la habilidad mágica del linaje del león dorado.
Sin embargo, incluso poseyendo la línea de sangre del emperador, solo podrían usarla al alcanzar la madurez. Nadie podría imaginar que el joven León de Nueve Cabezas, con su nivel de cultivo, pudiera usar semejante habilidad.
La marca divina conmocionó al mundo; su poder, incomparablemente aterrador. Emitieron rayos de un esplendor brillante y resplandeciente, causando el colapso de la vasta tierra. Rocas perforaron los cielos, y el resplandor dorado lo sumergió todo.
Esta técnica de marca podía mover montañas y alterar océanos. Podía invocar la lluvia y agitar relámpagos en el noveno cielo. Era verdaderamente misteriosa y aterradora.
Aunque el León de Nueve Cabezas no dominara por completo esta habilidad, este simple golpe, incluso a un nivel incipiente, haría temblar a la gente. La pradera estaba destrozada.
El pequeño salió volando horizontalmente, ocultándose rápidamente para evitar el ataque. Sintió como si montañas y ríos lo oprimieran. La Marca del León Intrépido era así, feroz y tiránica, ¡con el poder de mover montañas!
El pequeño gritó suavemente y no usó su valiosa técnica Suan Ni para bloquear el ataque. Tampoco creó un pájaro diabólico arcaico. En cambio, apareció una luz divina, y estaba a punto de usar otra técnica.
Recordó en su corazón la diversa información esencial del Verdadero Registro Primordial, en particular los diagramas de las luchas entre el dragón cornudo y las deidades, así como el Peng de Alas Doradas matando a los dioses. Aparecieron en su mente uno tras otro.
Ese era un catálogo de Dioses de la Batalla, que registraba a las existencias más elevadas que arriesgaban sus vidas en grandes batallas. Obtuvo iluminación eterna gracias a esto.
En ese diagrama divino no se registraron técnicas valiosas. Sin embargo, todos los usos comunes de los símbolos y los misterios profundos quedaron registrados en el Verdadero Registro Primordial.
El pequeño se movía horizontalmente, con símbolos parpadeando en su palma. Cambiaba continuamente, y con la boca gritaba: "¡Descarga!".
No intentó imitar el diagrama de la batalla, porque nunca se había repetido la misma batalla. La situación era diferente, e imitar ciegamente solo conduciría al desastre.
Los símbolos en las palmas del pequeño cambiaban constantemente, de llamas a relámpagos y luego a vientos. Esto desencadenaba una serie de retumbantes sonidos que descargaban fuerza sin cesar. Mientras tanto, su figura se balanceaba. A veces avanzaba con la audacia de un Taotie, otras veces era como un simio divino arcaico que saltaba hacia los cielos; incluso era como un dragón cornudo que se adentraba en los mares.
En apenas una fracción de segundo, la pose del pequeño cambió más de diez veces. Podría haber atacado o huido, y los símbolos en sus manos reflejaron lo mismo.
¡Hong!
La Marca del León Intrépido finalmente agotó toda su fuerza. Fue neutralizada por él y su fuerza disminuyó.
El pequeño aún no había usado ninguna técnica valiosa, y solo usaba símbolos. Cientos de tipos diferentes se unieron, causando que la Marca del León Intrépido se desintegrara y se desintegrara.
Esta fue la iluminación que recibió del diagrama divino. La luz divina apareció, indicando que las grandes batallas de alto nivel no necesariamente empleaban métodos divinos inigualables. Sintió como si hubiera entrado en un nuevo mundo, y todo se aclaró en su corazón al instante.
Las pupilas del león dorado estaban apagadas. Este aterrador gran método divino agotó demasiado su energía esencial. Desanimado, dio media vuelta y echó a correr.
“¡ ¿A dónde corres?!”
El pequeño saltó de repente, montado sobre el cuerpo del León de Nueve Cabezas. Levantó los puños y atacó con fuerza, con una heroicidad incomparable.
Todos quedaron atónitos. El león dorado perdió, y no le quedaba suficiente sangre ni aliento vital. Su poder comenzó a debilitarse, como si el pequeño lo estuviera aplastando contra el suelo.
El León de Nueve Cabezas aulló furioso. Todo su cuerpo florecía con una luz dorada, sacudiendo la cabeza y la cola. Técnicas preciosas estallaron, intentando despegarlo. Sin embargo, el pequeño también emitía luz, y mientras los relámpagos se entrelazaban, continuó reprimiéndolo.
Desde la distancia, era como un pequeño Dios soberano descendiendo al mundo mortal en su bestia divina.
Todos estaban desconcertados. Este era el magnífico León de Nueve Cabezas, considerado incomparable entre los jóvenes. ¡De hecho, perdió así, degenerando en una montura!
" Me estás haciendo dudar. Si salgo a montar este león dorado, ¡qué impresionante sería! Comerte directamente sería un desperdicio", se dijo el pequeño.
Había oído que, en un pasado lejano, una montura de león de nueve cabezas figuraba entre las diez mejores. Incluso varios dioses la favorecían. Todo su cuerpo era brillante y resplandeciente de oro, y con sus nueve cabezas, era incomparablemente audaz y poderoso.
El pequeño estaba inmensamente feliz. Incluso las deidades antiguas querían que semejante criatura se rindiera y se convirtiera en su montura, así que ahora que tenía una, ¿era mejor comérsela o criarla?
"¿ Qué tal si me como unas cuantas cabezas y luego busco alguna medicina curativa? Así podrás hacerlas crecer de nuevo poco a poco, ¿qué te parece?" Hablaba con tono consultivo.
Cuando la princesa de la Nación del Fuego y algunos otros genios humanos oyeron esto, todos se quedaron sin palabras. Las demás razas se sintieron un poco asustadas y molestas; ¡esto era demasiado salvaje!
¡Hou! El león de nueve cabezas rugió furioso, y un resplandor dorado estalló, sumergiendo la pradera.
“ No te enfades. No te comeré ahora mismo” dijo el pequeño amenazante. Estaba bastante confundido. Tenía muchas ganas de asar a esta especie arcaica, pero quería quedársela para su montura.

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Mundo Perfecto (Novela) Capítulo 122
Estás leyendo el capítulo 122 de Mundo Perfecto (Novela), un novela. Una mota de polvo puede llenar un océano. Una brizna de hierba puede destruir el sol, la luna y las estrellas. Un movimiento de dedo puede poner el mundo patas arriba. Grupos de héroes se alzan e innumerables clanes se… Este capítulo tiene publicado el 30 de agosto de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Mundo Perfecto (Novela) tiene 2016 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.