Leer Monarca de la Noche Eterna (Novela) Capítulo 926 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Cuando Anwen apareció en la cima de una colina a decenas de kilómetros de distancia, el paisaje circundante comenzó a distorsionarse a medida que innumerables hilos negros se tejían en una compleja red de energía. Cuatro ancianos demoníacos aparecieron al mismo tiempo, liderados por el viejo marqués de antes. El hombre procedió a observar a Anwen con un rostro frío e inexpresivo.
Anwen levantó ambas manos con impotencia. "¿No crees que esto sea peligroso?"
“Esa chica ya es muy peligrosa, pero le diste el tesoro y el arte secreto de nuestro clan. ¿No es apropiado?” dijo uno de los ancianos con indiferencia.
Anwen respondió: “Es un arte común y corriente, y ese anillo solo se puede usar una vez. En nuestro clan abundan esas cosas. No tienes por qué ser tan tacaño, ¿verdad?”.
Pero Joven Señor, ese sigue siendo el tesoro de nuestro clan. Dárselo a un ser humano de baja condición...
La expresión de Anwen se ensombreció y su radiante sonrisa se desvaneció por completo. “Tu deber es protegerme, no sermonearme. ¡No tienes por qué criticar lo que hago!”
Anwen estaba furioso. Su afable comportamiento se desvaneció cuando una extraña aura de poder emanó de su cuerpo. A los demonios les costaba incluso ponerse de pie tras ser invadidos por esta aura; todos, menos el marqués, tuvieron que retroceder, algunos un par de pasos, otros cinco o seis.
Los ancianos se conmocionaron al recordar que el estatus de Anwen como joven señor no estaba por debajo del de la Demonia. ¿Cómo podía ser tan ordinario? Simplemente, siempre había sido tan gentil, incluso cobarde, lo que aumentaba considerablemente la responsabilidad de sus guardaespaldas. Eso finalmente cambió la actitud de quienes lo rodeaban.
El viejo marqués dio un paso al frente para liberar un aura similar, bloqueando la energía de Anwen y aliviando a los demás demonios que lo rodeaban. Sin embargo, el aura del viejo marqués se expandía furiosamente, con su cabello ondeando al viento. Solo entonces logró bloquear la antigua y misteriosa aura de Anwen. Este, sin embargo, permanecía de pie tranquilamente, sin desperdiciar ningún esfuerzo, una clara señal del vencedor de este enfrentamiento.
El anciano marqués dijo lentamente: “Joven Señor, no teníamos otra opción, ya que tenemos un deber que cumplir. Discúlpenos. Su linaje es verdaderamente excepcional; solo necesita madurar sin correr riesgos y sin duda se convertirá en un gran monarca. ¿Por qué seguiría poniéndose en peligro?”
Anwen miró al cielo en silencio. “Mis ambiciones no se limitan a ser un gran monarca”.
El marqués y los demás ancianos guardaron silencio. El anciano marqués dijo después de un rato: “Dado que tienes esas intenciones, parece que hemos estado dándole vueltas a las cosas. ¿Cuál es el plan del Joven Señor ahora?”
Anwen se encogió de hombros. “Por fin he llegado a tierras neutrales. Claro, tengo que explorar y conocer la zona. Voy a dar una vuelta por ahí a ver qué tal le va a esa chica. No se preocupen, no hay peligro y es solo un día. Los veo aquí mañana a esta hora”.
El viejo marqués hizo una reverencia. "En ese caso, le deseamos mucha suerte con su negocio. Esperaremos aquí con la aeronave mañana a esta hora".
Pero incluso una aeronave sin mejoras especiales atraerá la hostilidad del Trono de Sangre. Así que esperamos que llegue a tiempo.
Anwen sonrió. "No te preocupes, ¿cuándo he roto una promesa?"
Asintiendo, el viejo marqués agitó las manos. Numerosas capas de líneas geométricas se unieron para formar una cuadrícula alrededor del demonio, y todas desaparecieron en el acto.
La sonrisa de Anwen se hizo más evidente tras la partida del séquito. Al final, rió a carcajadas y se marchó con gran alegría.
En un abrir y cerrar de ojos, Anwen reapareció en el valle sin nombre. Los mercenarios estaban en sus asuntos, protegiéndose unos a otros. La figura apenas perceptible de Anwen pasó entre la multitud, pero nadie lo notó; todos estaban ocupados riendo, comiendo y bebiendo.
El joven demonio llegó antes que el fuego de antes. Las llamas seguían allí, pero la carne había desaparecido y la chica no estaba a la vista.
Anwen rió con orgullo. Si algo tan simple lo dejaba perplejo, no sería digno de ser aclamado como joven señor. Anwen se señaló la frente, invocando gradualmente dos cristales giratorios en el fondo de sus ojos. Su línea de visión atravesó el cuerpo cristalino como un objeto tangible y se extendió en todas direcciones.
En un instante, Anwen pudo percibir la dirección del anillo. No le fue difícil instalar un mecanismo de rastreo; lo difícil fue ocultarlo. Esta era la fuente de su satisfacción. Anwen no le había instalado nada especial, simplemente usaba su talento innato para rastrear su aura. Era el único en toda la raza demoníaca capaz de realizar un arte secreto tan misterioso. Ni siquiera la demonio poseería semejante poder.
En poco tiempo, Anwen encontró la dirección aproximada del anillo. Para su sorpresa, la chica ya estaba a decenas de kilómetros de distancia y corría a velocidades increíbles. Al parecer, había huido inmediatamente después de su partida, señal de que no iba a cumplir con su parte del trato.
Un Anwen intrigado sonrió. Su silueta se desvaneció del valle mientras perseguía a la chica. Su velocidad podría resultar impactante a ojos de otros, pero para Anwen era aceptable. Calculó que podría alcanzarla en media hora.
El joven demonio voló por el campo. Su sombra aparecía y desaparecía de la vista, llevándolo cientos de metros con cada destello mientras se alejaba como el viento.
La joven parecía completamente ajena a la persecución de Anwen. Tras correr unos cien kilómetros, aminoró el paso y comenzó a moverse por un área pequeña. Era casi como si buscara algo.
La sonrisa en el rostro de Anwen se hizo aún más evidente. Presentía que esta joven lo sorprendería bastante. Parecía que había tomado la decisión correcta al venir a tierras neutrales. Anwen no pensaba mucho en Qianye, como un águila no le prestaría atención a un gorrión. No creyó, ni por un instante, que Qianye llegaría a estar a su lado algún día.
En un instante, la distancia entre él y la joven se redujo a diez kilómetros. La chica casi se había detenido, y era un misterio qué hacía. Anwen aminoró el paso y su figura se desvaneció al acercarse lentamente a la joven. Sintió que la situación se volvía cada vez más interesante. Había concentrado toda su atención en ella, temiendo ser descubierto. Era la primera vez que Anwen conocía a alguien que no sabía lo que implicaba acostarse con un hombre, pero resultaba cruel y despiadada al matar. Podría decirse que era de sangre fría.
Esta fue la primera vez que sintió que mirar furtivamente era tan divertido.
Anwen aún estaba a poca distancia de la chica en ese momento. No eligió ningún camino en particular y simplemente se acercó a menor velocidad. No se percató de que había alguien tendido en un árbol gigante a mil metros de distancia. El árbol mismo estaba completamente vacío ante su percepción.
¿ Ah, sí? ¿Qué anda este tipo merodeando? Qianye abrió los ojos de repente y contempló el desierto vacío.
Continúa leyendo
Monarca de la Noche Eterna (Novela)
Capítulo 927
Monarca de la Noche Eterna (Novela) Capítulo 926
Estás leyendo el capítulo 926 de Monarca de la Noche Eterna (Novela), un novela. Qianye se levantó de las dificultades, pero fue derribado por la traición. A partir de entonces, un hombre, un arma; Él piso el camino entre la Noche Eterna y el Amanecer y se convirtió en una leyenda. Incluso si la… Este capítulo tiene publicado el 8 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Monarca de la Noche Eterna (Novela) tiene 1438 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.