Leer Merodeador Del Apocalipsis (Novela) Capítulo 14 online gratis en español
🏴 Grupo: Eila_Juts✍️ Traducción: Eila_Juts
“¡Zombis! ¡Espero que tengan una vida larga y saludable en las calles!”
No podíamos permitir que los zombis, que se habían manchado las manos de sangre en nuestro lugar, murieran de hambre. Bajé el tope de la puerta de la estudiante con indiferencia, como si lo hubiera dejado abierto por descuido, y escapé rápidamente hacia la casa de la pareja.
Jeon Do-hyeong ya había abierto la puerta y me esperaba, así que no nos atraparon.
En cuanto cerré, me dejé caer en el suelo.
Estaba innecesariamente cansado. Sentía que tanto mi cuerpo como mi mente estaban agotados. Aun así, la sensación de logro no era mala.
“Tres casas han caído en mis manos.”
“... ¿Tres?” preguntó Jeon Do-hyeong con rostro sombrío.
Extendí tres dedos y los fui doblando uno a uno.
“La de la pareja, la de la estudiante y la mía.”
“Ah... Dijiste que mataste a la pareja.” Su voz era baja, pesada. Estaba desplomado, como si estuviera ebrio, y sus dedos temblaban.
Se estremeció antes de hablar.
“¿Esto… está bien? Incluso en el apocalipsis… ¿no sería mejor cooperar? Cultivar juntos, levantar barricadas…”
Lo miré.
Había quedado impactado.
Recordé haber escuchado que matar directamente con las propias manos genera más trauma que hacerlo a distancia o indirectamente.
Estaba en una encrucijada.
¿Se rompería como cerámica al caer… o sería afilado hasta convertirse en un cuchillo?
Y a esto lo llaman un saqueador. Si tuviera más miembros en mi grupo lo habría echado, pero seguía siendo útil. Incluso para trabajos manuales básicos era una carga menos.
“Míralo como un entrenamiento. Si hay más de diez o cien millones de zombis, tendremos que matar gente para sobrevivir de todos modos.”
“...”
“Puedes pensar que yo los maté. O que yo maté a policías con la pistola eléctrica. O que los zombis lo hicieron. O que todo es culpa del presidente.”
Solté todas las excusas necesarias para su autojustificación. Este vicioso ladrón de electricidad se recuperaría solo, ya fuera desplazando la responsabilidad a otros o aceptando la realidad. Ya no tenía energía mental para invertir en él, así que desvié mi atención hacia el otro lado de la entrada.
Escuché el sonido de los zombis bajando las escaleras y el grito de otro vecino al encontrárselos.
“¡Zombis!”
“¡Aaah!”
“¡Muere!”
Se escuchó sonidos brutales. Imaginé la escena: los zombis manchados con la sangre de la estudiante, el contraataque humano blandiendo armas pero incapaz de ejercer fuerza en la estrecha escalera. Pronto, solo quedó el gruñido de los no muertos tras la puerta.
Estaba impresionado. Este resultado superaba mis expectativas.
“¿Dos bajas? ¿Promoción de dos por uno?”
Parece que otra casa quedará vacía. No imaginé este servicio de "compre uno y llévese otro gratis", pero este zombi tiene un excelente espíritu de servicio. Ante eso, Jeon Do-hyeong soltó una risa cínica.
“¿De verdad este tipo está loco?”
“No. Soy normal. Pero para sobrevivir, uno debe volverse más despiadado, así que me obligo a ser fuerte. Hay que adaptarse más rápido que los demás para tener ventaja.”
Mi mente está perfectamente sana. De verdad.
“Si esto es normal… entonces estoy mejor que tú…”
Jeon terminó de convencerse.
De pronto reaccioné.
¡Desinfección! El profesor dijo que la higiene y la cuarentena eran lo más importante.
No importaba cuánto cubriéramos nuestros cuerpos; debíamos ser cuidadosos.
“¡Rápido, rocía el desinfectante!”
Chis, chis.
Rociamos nuestros cuerpos con desinfectante.
No era bueno para la piel…
Pero era peor era el virus.
\*\*\*
“¡Destrúyanlo todo!”
Una banda de menores delincuentes recorría las calles en patinetes eléctricos, rompiendo las ventanas.
“¡El juicio ha llegado! ¡Solo quienes tengan fe serán salvados!”
Un grupo religioso sectario iba de puerta en puerta, proclamando juicio y salvación mientras golpeaban las puertas.
“¡Debemos encontrar el anticuerpo lo antes posible! ¡Todos debemos infectarnos para encontrar a quien tenga inmunidad!”
Un tipo extraño caminaba rociando con un pulverizador, intentando contagiar a otros con el virus.
Observé a todos desde la ventana. Una amarga sensación tiñó mi corazón.
‘Antes habría pensado en cómo usar a esta gente en una historia…’
Ahora solo los observaba con el objetivo de entender el apocalipsis.
El aspirante a guionista que fui había muerto, y lo único que quedaba era un saqueador en medio del fin del mundo. Esa idea resultaba deprimente.
Aunque, claro… había gente más desesperada que yo.
“¿Ha visto a esta persona?”
Gente buscando desaparecidos con fotos en mano. Padres abrazando y llorando los cadáveres de zombis abatidos por la policía en situaciones de emergencia. Personas vagando por las calles convencidas de que estaban infectadas.
Así, el virus se fue propagando poco a poco… y llegó ese día.
El día en que se desarrolló el kit de diagnóstico.
El día en que se detuvo la central nuclear y comenzaron los apagones rotativos.
El día en que el gobierno decidió actuar.
Día 24 desde el inicio del brote zombi.
La transmisión oficial del gobierno salió al aire.
\*\*\*
“¿Esto es correcto?”
“Parece que sí…”
En mi limpia casa, un refugio cómodo donde vivíamos sin remordimientos porque la estudiante de al lado y la pareja de abajo estaban muertos, mirábamos la televisión sin reaccionar.
Habían anunciado una transmisión del gobierno, pero lo que aparecía en pantalla no encajaba. No era una rueda de prensa ni un aviso de emergencia, sino algo parecido a un anuncio público torpe o una animación infantil.
Personajes animados extraños, situados en lo más profundo del “valle”, reían mientras explicaban las medidas contra el virus I.
—¡Se ha desarrollado el kit I!
—¡Guau! ¡Qué gran noticia! ¿Por qué no nos hacemos todos la prueba?
Un personaje mostraba cómo usar el kit:
Metía un hisopo largo en la nariz, cerraba los ojos con fuerza y tosía.
No pude evitar murmurar:
“¿Qué es esto? ¿Qué estoy viendo?”
“¿Este es el anuncio del gobierno? …Vaya. De verdad estamos acabados.”
La pantalla cambió.
Un personaje extraño, tras dar positivo, se ponía a llorar, mientras sus amigos huían a dos metros de distancia y mostraban qué hacer.
—_¡Los infectados deben reportarse al gobierno! ¡No se preocupen! ¡Confíen en la cuarentena segura!_
—_¡Exacto! ¡En el aislamiento podrás comer y dormir bien!_
De pronto, hubo estática. Por un segundo, apareció metraje real: contenedores con barrotes y vallas. Zombis aullando, apretados como en el metro, rociados por aspersores y recibiendo raciones secas como comida para perros a través de las rejas. Parecía un criadero de ganado, no de humanos.
Entonces lo entendí: era un accidente. No deberían mostrar eso.
Algún productor o miembro del equipo había hecho algo completamente loco.
¿Fue por sentido de justicia? ¿Porque el mundo ya se estaba yendo al infierno? ¿O porque creían estar infectados?
Lo único seguro era que nadie en su sano juicio haría eso.
“Otro loco del apocalipsis…”
La pantalla volvió a los personajes.
—¿Y si no tienes el kit? ¿Y si crees que estás infectado?
—¡Entonces haz esto! ¡No salgas de casa y repórtate al gobierno!
Mostraron un número.
—Si llamas, el gobierno te contactará regularmente. Si no respondes, asumirán que presentaste síntomas y te llevarán a un centro de cuarentena.
La medida en sí, de usar soldados con trajes protectores, no era mala.
Pero esos personajes y el video generaban desconfianza.
El personaje guiñó un ojo.
—_¡Por supuesto, hay reglas!._
El personaje ató a su amigo y lo lanzó sobre la cama.
— Si te vuelves zombi y hieres a tu familia, ¿no sería triste? ¡Ponte una máscara y átate fuerte las muñecas y los tobillos!
‘…Qué tontería.’
Sentí que mi mente se saturaba. Solo quedaba desconcierto.
Luego apareció una pizarra con medidas resumidas:
—Lo más importante es no infectarse. Minimiza las salidas…
—Si sales, usa mascarilla y desinfecta tus manos.
Medidas básicas contra contagio por gotículas.
—Jeje… entonces puedo quedarme en casa jugando, ¡genial! …Espera, ¿no se cortarán la luz o el agua?
—¡No! El gobierno mantiene la infraestructura. El agua será tratada, y la electricidad solo tendrá apagones rotativos.
Hubo más ruido y apareció otra pantalla real. Metraje militar moviéndose hacia instalaciones críticas: luz, gas, agua, laboratorios. Y entonces, el dibujo animado volvió a aparecer con fuerza.
—¡El gobierno hace todo lo posible por mantener la sociedad! ¡Pero lo más importante es la cooperación ciudadana! ¡Aguanten en casa hasta que haya vacuna!
La voz se distorsionó y el personaje se convirtió en zombi en pantalla, abalanzándose hacia la cámara. Siguieron ráfagas de imágenes breves, una persona matando a su familia, un infectado rompiendo una ventana con la cabeza para saltar al vacío, pacientes tratados como animales.
La pantalla se cortó. Un presentador nervioso apareció.
Hubo un error de transmisión. Pedimos disculpas. A continuación, el comunicado oficial del gobierno…
Un silencio cayó.
Al parecer, planeaban un anuncio amigable antes de la conferencia… pero un productor loco lo arruinó todo.
Suspiré.
‘Vaya… ¿esto es talento?’
Por mucho que intente ser cínico, siento que hay un muro que no puedo superar. Esa locura. Siguiendo fielmente la voluntad del presidente de la compañía Immortal, con solo un vídeo habían sembrado la desconfianza total en el gobierno. Un auténtico loco acelerando el fin del mundo.
No estaba a su nivel.
Y eso… me dio alivio.
Estaba a otro nivel comparado conmigo, que solo luchaba por sobrevivir. Y eso me dio cierto alivio. El caos social, las pseudo-religiones, los que esparcían el virus con sprays, el terrorismo informativo...
‘El mundo va a colapsar por culpa de gente así.’
Día 24 del brote zombi.
Yo vivía tranquilamente en mi hogar cálido,
el gobierno hacía el ridículo,
y la sociedad empezaba a desmoronarse.
La oscuridad llegó con los apagones rotativos… cubriendo el mundo.

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Merodeador Del Apocalipsis (Novela) Capítulo 14
Estás leyendo el capítulo 14 de Merodeador Del Apocalipsis (Novela), un novela. Día 1 del brote zombi. Antes de matar a un zombi, maté a una persona. Presenta un protagonista egoísta, antisocial y extremadamente pragmático. En un mundo invadido por zombis, la pregunta no es quién sobrevivirá, sino… Este capítulo tiene publicado el 25 de julio de 2026, Traducido por el grupo Eila_Juts. Merodeador Del Apocalipsis (Novela) tiene 33 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.