Leer Me volví el nigromante de la academia (Novela) Capítulo 396 online gratis en español
🏴 Grupo: Antares✍️ Traducción: Antares
Sueño.
Si le preguntaras a Aria Rias sobre sus sueños, diría que ya no soñaba.
Eleanor Luden Griffin respondía que los sueños eran pruebas que tenía que superar, a las que llamaba destino.
Mientras tanto, Erica Bright no se detenía mucho en los sueños.
Entonces, si le preguntaras a Owen Valtany qué significa un sueño para él…
“Ah.”
La respuesta sería: "Fue en el pasado".
"De nuevo."
El chico se había quedado dormido otra vez hoy. No era porque la habitación del palacio fuera demasiado cómoda ni porque estuviera cansado por haber trabajado demasiado ayer.
Simplemente le gustaba soñar.
Tras una ducha rápida, Owen salió al exterior, sacudiéndose la persistente sensación de estar soñando y recomponiéndose.
Los juicios dictados por los obispos aún estaban pendientes, así que hoy era el día en que viajaría a una región lejana para resolverlos.
¿No apareció un fantasma femenino de un pozo?
Por su culpa, los aldeanos ni siquiera podían beber agua, y quienes la bebieron sin saberlo enfermaron.
Era evidente que se trataba de un caso para un Susurrador de Almas.
“¿Ah, estás aquí?”
Un hombre esperaba a Owen. De piel bronceada, cabello rubio y con una estatura de al menos 180 cm, desprendía un encanto que resultaría atractivo para cualquiera, independientemente de su género.
Sin embargo, los accesorios en sus manos y cuello revelaban su amor por el lujo, y la marca de beso en su nuca era prueba de su historial amoroso poco ejemplar.
“Dios Velas.”
Su nombre era Velas.
Antaño dios de las fiestas y la alegría, ahora viajaba por todo el continente con Owen como una especie de ayudante.
Cuando se le preguntó por qué hacía esto, respondió que era porque quería presenciar la historia del niño que continuaba el legado del susurrador de almas, Deus Verdi.
Al principio, Owen se mostró receloso, pero, sorprendentemente, Velas fue de gran ayuda, así que ahora viajaban juntos como compañeros.
“No tienes buen aspecto. ¿Tuviste ese sueño otra vez?”
"…Sí."
Al ver a Owen dudar, Velas chasqueó la lengua.
“Entonces es una pesadilla.”
Velas afirmó que era justo calificarlo de pesadilla si estaba afectando su vida diaria hasta ese punto.
"De ninguna manera."
Owen lo negó rotundamente. No fue una pesadilla. Simplemente fue tan dulce que quiso olvidar la realidad.
Sin embargo, Velas se cruzó de brazos y declaró con frialdad.
“Mírate, incapaz de escapar de ese dulce sueño que arruina tu realidad. Eso es lo que llamamos una pesadilla. Para ti, no es diferente de una droga.”
“…No les hables así de mis recuerdos.”
Owen pasó junto a Velas y se dirigió al comedor. Tenía pensado comer antes de marcharse, y Velas se encogió de hombros y lo siguió.
El sueño que Owen Valtany tenía cada día era siempre diferente.
Hoy recordé cuando tocaba la melódica en un carruaje, con el Espiritista Oscuro elogiándolo y Deus sentado enfrente, mirándolo con orgullo.
Fue un recuerdo muy real del pasado.
Los sueños que tenía Owen Valtany eran recuerdos de cuando seguía al Susurrador de Almas Deus Verdi y se aventuraba por todo el continente.
Tomó el sándwich con indiferencia y se sentó a la mesa. El comedor para los sirvientes del palacio real estaba tranquilo, quizás porque ya era media mañana.
“Hoy tenemos que ir al pueblo donde la mujer que se ahogó en el pozo está maldiciendo. Como está lejos, démonos prisa y comamos.”
“Ay, esta comida tan sencilla no es para nada mi estilo.”
A pesar de haber dicho eso, Velas comenzó a comerse el sándwich, siguiendo a Owen.
Se comió la mitad del sándwich de un solo bocado, haciendo ruidos de chasquido mientras murmuraba.
“¿No es tan malo como pensaba?”
¿E-no está nada mal?
De repente.
La voz de Velas se superponía con la voz del Owen joven del pasado.
Aunque ahora su voz tenía un tono más grave, con una nuez de Adán notable y un tono bajo debido a la pubertad, en aquel entonces era una voz clara e infantil.
¿Qué? ¿No está mal? Eso es un poco grosero, pequeño…
Después de beber el té que preparó su hermana mayor, Findenai, él respondió de esa manera, lo que provocó que ella frunciera el ceño con incredulidad.
N-no, no lo decía en ese sentido…
¿No? ¿Qué quieres decir con no? Me aseguraré de hervirlo de nuevo después de dárselo al Maestro Bastardo.
¿De verdad se lo vas a dar?
Por la expresión de tu cara, pequeño bastardo, te lo digo. Estás acabado.
Mientras pensaba en Findenai, quien solía atormentarlo, dejó de comer el sándwich y sonrió con satisfacción.
“Oye, ¿qué estás haciendo?”
Sin embargo, el niño se despertó con la llamada de Velas y se metió rápidamente el sándwich en la boca, tratando de ocultar su expresión incómoda y los pensamientos que había estado teniendo.
“¿Nos vamos ya?”
“No, primero voy a tocar una canción en la azotea. No sé qué podría pasar mientras no estoy.”
“Eres muy minucioso.”
Dado que estaría ausente durante un tiempo, Owen pensó que sería una buena idea reconfortar a cualquier posible fantasma que pudiera aparecer tocando música.
Se dirigió hacia el piano que había en la azotea, que se había convertido en un símbolo distintivo de la familia real Griffin.
De hecho, podría considerarse su piano personal. Se sentó en la silla y comenzó a tocar las teclas.
Esta fue una de las razones por las que Velas seguía a Owen a todas partes.
“Siempre me resulta tan dulce cada vez que lo escucho.”
Todo se debió a la hábil interpretación de Owen; incluso él, que solía hablar y actuar con naturalidad, cerró los ojos y escuchó atentamente la música.
Fue una actuación magistral.
El propio Owen pensaba que sus habilidades habían mejorado hasta alcanzar un nivel incomparable en comparación con el pasado.
Excelente.
Quizás por eso.
Has mejorado mucho.
Tenía la sensación de poder oír la voz de Deus Verdi, que lo había estado observando en silencio mientras tocaba el piano desde atrás.
¡Susurrador de almas!
Su yo más joven lo llamó una vez más.
Lo estás haciendo bastante bien, pero el descanso también es importante. Tomarse un día libre no sería mala idea.
Stella, que había estado a su lado, añadió un comentario.
Así es. Owen, trabajar demasiado no siempre es lo mejor.
¡Sí! ¡Lo entiendo!
Al día siguiente, recordó haber pasado un rato jugando a las cartas con el espiritista oscuro.
“Hh, ugh.”
La suave melodía, que había fluido como la seda, se desmoronó. Sus dedos se habían tensado demasiado al presionar las teclas, impidiéndoles moverse.
En cambio, las lágrimas cayeron sobre las teclas del piano, derramando sus emociones.
"Yo…"
¿Cómo podría...?
“Quiero volver.”
¿Los buenos tiempos terminan tan rápido?
Aunque hubo muchas dificultades y momentos desgarradores durante el tiempo que pasó con todos.
“Quiero volver. A aquellos días… a la época en que estábamos todos juntos.”
Todavía anhelaba regresar a aquellos días felices.
Deseaba que los recuerdos y las historias que había compartido con ellos nunca terminaran.
Sin embargo, por mucho que lo deseara.
Al final, el tiempo había llegado a su fin.
Owen Valtany se quedó solo.
Y esa soledad era insoportable.
[¿Eh? ¿Por qué lloras?]
Una voz gritó.
Era claro y real, a diferencia de los que había escuchado en sus sueños o en su imaginación.
La voz resonó en el aire, juguetona pero ajena al ambiente.
Giró la cabeza rápidamente antes incluso de tener tiempo de secarse las lágrimas.
[¡Guau, has crecido muchísimo, ¿eh? ¿Los chicos siempre crecen tan rápido? Ya eres tan alto como Stella.]
Allí estaba la Susurradora de Almas Oscuras, sonriendo con la lengua fuera de forma juguetona.
[Señor, usted tiene casi la misma estatura que yo.]
Una voz femenina cálida y dulce se escuchó desde atrás.
Cuando se giró hacia ella, allí estaba Stella, sonriendo levemente y levantando una mano a modo de saludo.
[Hola, Owen. Fue una actuación maravillosa.]
“¡Maravilloso, ni hablar! ¿Por qué de repente te pusiste a llorar?”
Findenai chasqueó la lengua, refunfuñando justo a su lado.
Y más allá de ella...
“Ah…”
Esa persona se quedó allí, observándolo con expresión severa, midiendo su crecimiento.
En cierto momento, ya no era a su abuelo a quien perseguía, sino a esta nueva figura.
Ya no velaba por Owen como Deus Verdi, sino como Kim Shinwoo.
Owen corrió hacia él cuando sus miradas se cruzaron y se arrojó a sus brazos.
“¡Señor Susurrador de Almas—!”
Las lágrimas ya habían comenzado a brotar. Las emociones que lo embargaban se habían vuelto demasiado intensas para reprimirlas.
Sus debilidades, sus defectos, todo quedó al descubierto, pero a él no le importó.
Por mucho que le regañaran después, él simplemente estaba feliz de volver a verlo.
“Owen.”
Una mano se posó suavemente sobre su cabeza.
“Has crecido mucho.”
Kim Shinwoo no lo rechazó, pero tampoco lo abrazó, como en el pasado.
Y entonces, tras un breve instante...
Una vez que Owen se hubo calmado lo suficiente como para secarse las lágrimas, miró a Kim Shinwoo.
“¿Aprendiste magia negra?”
La pregunta, que ya esperaba, finalmente llegó. Owen tragó saliva con dificultad antes de responder.
"Sí."
"¿Por qué?"
Aunque Kim Shinwoo siempre le había dicho que no lo hiciera, ahora estaba dispuesto a escuchar sus razones. Solo eso le produjo a Owen una pequeña sensación de alivio.
“Porque si no lo hiciera, no podría seguir tus pasos.”
“…”
“Señor Susurrador de Almas, sigo dudando.”
Las lágrimas volvieron a brotar.
No creía que antes fuera tan propenso a llorar. El chico que antes solo tocaba música ahora se encontraba agobiado por un sinfín de pensamientos.
“Tengo que seguir tu camino… pero sigo dudando, tropezando. Comparado contigo, soy demasiado débil.”
Por eso había aprendido nigromancia.
Desesperado, se aferraba a lo que fuera para mantenerse a flote.
Puede que no haya sido la mejor opción, pero en ese momento era la única que veía.
“Los fantasmas me oprimen. Los de afuera me señalan con el dedo. Los obispos me ponen a prueba constantemente con sus estrictas normas.”
Las lágrimas que derramó y las emociones que dejó aflorar podrían considerarse una especie de rabieta.
Sin embargo, la gente de aquí escuchó la historia del niño.
Para los demás, como candidato a Susurrador de Almas, tenía que mantener su dignidad y nunca flaquear.
Pero delante de ellos, solo era el pequeño Owen.
“Señor Susurrador de Almas… Mi convicción no es tan grande como la tuya. No soy tan firme como tú. Soy débil. ¡Me dejo llevar por todo lo que me rodea!”
“…”
“Por favor, ayúdame. Señor Susurrador de Almas, por favor… por favor, ayúdame.”
Owen cayó de rodillas, dejando salir las emociones que se habían acumulado en su interior.
“¡Quiero volver! ¡Volver a cuando simplemente te seguía! ¡Volver a cuando viajaba por el continente, tocando música a tu lado!”
¿Había habido alguna vez un momento tan feliz como ese? ¿Cuando no tenía que preocuparse por nada, solo por seguir la espalda de Deus Verdi?
Sin embargo, cuando desapareció, Owen se sintió como una persona vacía, como un cascarón vacío.
Observándolo ahora...
“¿Estás pensando en rendirte?”
Kim Shinwoo finalmente habló.
Solo una pregunta.
Owen levantó lentamente la cabeza y se encontró con su mirada.
Sus ojos misericordiosos parecían decir: si eso es realmente lo que quieres, entonces lo aceptaré.
Pero… ¿era eso realmente lo que Owen quería?
En el momento en que se dio cuenta de que podía acabar con todo, una inesperada sensación de rechazo surgió en su interior.
Kim Shinwoo se percató de esto y sonrió mientras se arrodillaba sobre una rodilla, bajando hasta la altura de Owen.
“Es natural dudar.”
Porque yo también.
“Es natural caerse.”
Porque yo también.
“Estamos destinados a quebrarnos. Los humanos no somos tan fuertes como creemos.”
Había perdido la cuenta de cuántas veces lloró, cuántas veces se desesperó, cuántas veces sufrió.
“Y el hecho de morir no significa que nos volvamos lo suficientemente sabios como para dejar atrás nuestros remordimientos.”
En algún momento, se había convertido en alguien que no podía sobrevivir a menos que matara sus propias emociones.
“Owen, ¿qué es lo que realmente deseas?”
Owen conocía muy bien esa pregunta. Era la que siempre le hacían cuando consolaba a las almas perdidas.
Pero al oírlo dirigido a él, sintió como si le hubieran traspasado el alma.
La niebla de confusión que nublaba su corazón comenzó a disiparse, y lo que quedó fue la imagen de un hombre.
Un hombre erguido, inquebrantable, que vivía según las convicciones que él mismo había forjado.
Una figura respetada que ejerció una gran influencia sobre muchas personas.
Una gran persona.
“Un susurrador de almas…”
La razón por la que nunca se rindió, por muy difícil que fuera, fue porque veía un futuro con el que soñaba.
“Quiero convertirme en un susurrador de almas, como tú.”
Kim Shinwoo sonrió levemente mientras miraba a Owen, quien había hecho esa declaración.
“Será difícil.”
Owen se enfrentaría a numerosos peligros, presiones y amenazas contra su vida.
“Lo echarás de menos.”
Echaría de menos la época en la que podía seguir instrucciones sin pensar, simplemente haciendo lo que le decían.
“Desearás que la historia continúe para siempre.”
Esa época.
En realidad, Owen deseaba que el tiempo que pasaba viajando por el continente con todos durara para siempre.
“Pero eso no puede suceder.”
Sin embargo, el hombre que estuvo en el centro de esa historia…
“Al final, esa historia debe llegar a su fin.”
Él lo negó.
“Nuestra historia ha terminado. Lo que queda eres tú.”
Aquel hombre le estaba diciendo que era hora de seguir adelante, enseñándole que los buenos tiempos no podían durar para siempre.
“Owen Valtany.”
Kim Shinwoo, que había abrazado al niño con fuerza, le confiaba verdaderamente todo.
“No mires mi espalda. Ahora, sigue tu propio camino.”
“…”
“Todo lo que te suceda fluirá como tu propia historia a partir de ahora.”
Alegría, felicidad, pruebas y frustraciones.
“Al final, superarás todo y te convertirás en una gran persona, muchacho.”
Sus palabras, como una profecía, conmovieron profundamente el corazón de Owen.
Del mismo modo, la fuerza en las manos de Owen, que hasta entonces se había mantenido firme, se fue debilitando.
“Esperaré con ilusión ese día.”
Era como si supiera instintivamente que era hora de dejarlo ir.
“En el lugar que no puedes ver.”
Kim Shinwoo también soltó su mano. Luego giró su cuerpo.
Pensó que si decía algo más, podría convertirse en una carga adicional para Owen.
[Dijo esto, pero.]
Tras Kim Shinwoo, que se marchaba, el Espiritista Oscuro pasó junto a Owen con una sonrisa.
[Aun así, puedes venir a visitarnos cuando quieras. ¡Siempre serás bienvenido, Owen!]
“Espiritualista oscuro”.
¡Nos lo pasamos genial, ¿verdad? Así que ven a visitarnos cuando quieras. Si echas de menos el pasado, ¡puedes venir a jugar con nosotros de nuevo!
El espiritualista oscuro levantó el pulgar antes de perseguir a Kim Shinwoo.
“Ay, puede que hayas crecido, pero sigues siendo solo un niño pequeño.”
Findenai, que había estado observando su conversación desde un lado, chasqueó la lengua pero aun así le revolvió el pelo a Owen con brusquedad.
“Hijo, nuestra historia ha terminado. La tuya apenas comienza.”
“Hermana mayor…”
“No lo olvides. Bueno, si empiezas a ir por un camino extraño, siempre puedo venir y darte un puñetazo en la cara.”
La mano áspera que le había estado revolviendo el pelo se marchó.
[Owen.]
Finalmente, la santa Stella se quedó atrás sonriendo dulcemente.
[Como fue divertido, es natural sentir arrepentimiento.]
Ella también.
[Así que no te pongas demasiado triste.]
Con una cálida sonrisa, juntó las manos en un gesto parecido a una oración y ofreció su consejo.
[Si lo piensas de otra manera.]
Ella sonrió.
[Sentir mucho arrepentimiento solo significa que te divertiste muchísimo.]
Y entonces, ella también se fue.
Había sido una época como de ensueño.
Sin embargo, Owen se puso de pie lentamente.
No se detuvo a disfrutar de su resplandor.
"Oler."
Tragando sus lágrimas, apretó el puño y se puso de pie.
“Vamos, Velas.”
Entonces dio un paso adelante. Para cumplir con su deber como Susurrador de Almas, para escribir la primera frase de la historia de Owen Valtany.
[¿Pero no tenías algo que decirle a Velas?]
La espiritualista oscura murmuró mientras volvíamos a casa. No se equivocaba, y yo sí tenía intención de decirle algo.
“Olvídalo. Parece que está haciendo un buen trabajo ayudando a Owen.”
Sin embargo, si no podía venir porque estaba ayudando a Owen, decidí dejarlo pasar.
[Aun así, espero que Owen no use magia negra.]
[¿Estás ignorando la magia negra?!]
La espiritualista oscura interrumpió gritando, pero la ignoré y respondí.
“Ya lo resolverá. Aprender mediante ensayo y error también es importante.”
Owen finalmente encontraría su verdadero camino y abandonaría la magia negra. De todos modos, no le convenía en absoluto.
“Ya basta. Vámonos a casa. Estar encerrado en una habitación de hotel me está volviendo loco.”
Findenai refunfuñó.
Después de comer comida de hotel durante días, estaba claramente harta.
“Un momento. Se supone que vamos a cenar con Erica y las chicas.”
Ahora que lo pienso, también tenía pensado invitar a Owen.
Bueno, parecía ocupado, así que no se puede evitar.
Probablemente estaba metido en algún lío.
Y algún día, la historia de un chico llamado Owen Valtany llegaría a mis oídos.
[Puede venir a visitarme un par de veces, ¿verdad? Le dije que viniera.]
"Eso suena bien."
Por supuesto, me encantaría que viniera de vez en cuando a tomarse un descanso.
“Uf, ¿cena? ¿Qué hay de cenar? Llevo tanto tiempo encerrado en un hotel que creo que he engordado.”
[…¿Eso es realmente cierto?]
La espiritualista oscura observó el estómago de Findenai con fascinación. Ella misma no lo había notado, pero efectivamente había un ligero bulto.
"¿Eh?"
Sin embargo, el resto de su cuerpo tenía el mismo aspecto de siempre.
[Espera un segundo.]
Justo cuando Stella, la más experta entre nosotros en esta área, estaba a punto de acercarse a Findenai...
“Uf.”
Findenai se tapó la boca de repente al sentir náuseas.
En ese instante, nuestras miradas se cruzaron y todos nos dimos cuenta de que estábamos pensando lo mismo.
¡Mierda!
[¡Cuidado con el lenguaje!]
El espiritualista oscuro gritó con urgencia, y Findenai, aún aturdido, asintió.
“C-cierto. Ah, maldita sea… ¿Ni siquiera esto está permitido?”
[Primero, tira todos los cigarrillos.]
“¡Uf, mierda! ¡Si lo hubiera sabido antes, no habría fumado esta mañana!”
Dicho esto, Findenai sacó inmediatamente un cigarrillo y lo arrugó.
[Rezaré por ti, así que ten cuidado de ahora en adelante.]
Stella extendió la mano con discreción y tocó el estómago de Findenai.
“¡Felicidades por convertirte en papá!”
Ignorando a Stella, Findenai sonrió y me miró.
Todo fue un poco desconcertante.
¿Podría dejarla embarazada cuando tuviera un cuerpo mental?
Tenía mis dudas.
[…¿Findenai? Esto es solo por comer en exceso.]
Sin embargo, las palabras de Stella destrozaron la ilusión.
[Comió demasiada comida grasosa, por eso le duele el estómago. Está exagerando.]
[Ya puedes volver a usar las palabrotas.]
“Maldita sea, esto apesta.”
Findenai maldijo inmediatamente, pero luego, sintiéndose arrepentida, se frotó el estómago.
Ella me miró y gritó.
“Ah, qué lástima. Ya no puedo más. De ahora en adelante, dejo de fumar y de decir palabrotas.”
"¿Eh?"
“Porque voy a quedar embarazada hoy. ¡Maldita sea, vamos a tener un bebé ahora mismo!”
Entonces me agarró de la muñeca y empezó a arrastrarme hacia el hotel.
[¡Guau, guauuu! ¡Se está colando en la fila!]
[…Digámosle a la Sra. Erica que cenaremos en el hotel esta noche.]
El espiritista oscuro y Stella los siguieron rápidamente.
“…”
No estaba seguro de si realmente podía quedar embarazada.
“¿Cómo deberíamos llamar al bebé? Se te da bien poner nombres, ¿verdad?”
La calle se bañaba en la luz del atardecer mientras Findenai me arrastraba hacia el final de la misma, haciéndome esa pregunta.
“Ya lo pensaremos más tarde.”
Sonreí y respondí.
-El fin-

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Me volví el nigromante de la academia (Novela)
Capítulo 397
Me volví el nigromante de la academia (Novela) Capítulo 396
Estás leyendo el capítulo 396 de Me volví el nigromante de la academia (Novela), un novela. ## **Grita, Despierta y pon todo tu resentimiento restante en mi** **Entonces te garantizare la salvación \[sinopsis original\]** Shinwoo Kim un joven coreano se ve transmigrado al mundo de su juego favorito “RETRY”… Este capítulo tiene publicado el 16 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Antares. Me volví el nigromante de la academia (Novela) tiene 398 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.