arrow_back

Leer Me convertí en el Papa, ¿y ahora qué? (Novela) Capítulo 385 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Silvestre necesitaba algo impresionante para atraer a los bardos. Exigía que lo respetaran, que lo admiraran. Tenía grandes expectativas sobre los Bardos, y sabía que lavarles el cerebro por completo llevaría tiempo. Así que la primera impresión era la más importante. Pero después de pensarlo mucho, llegó a la conclusión de que solo había una cosa que podía mostrar a los bardos para atraerlos. Solo necesito cantar como siempre y brillar como una antorcha. ¿No fue para eso que vinieron aquí en primer lugar? Detengan el carruaje al salir de Tierra Santa. Yo me iré a caballo. Félix, Gabriel, Sir Dolorem, el obispo Lazark y el sacerdote Elyon, permanezcan detrás de mí en formación ordenada y canten a viva voz. Sylvester dio órdenes rápidas. El carruaje se detuvo pronto y Silvestre se bajó para montar a caballo. Luego, se arregló la túnica y se movió lentamente, sosteniendo el violín en sus brazos. Produjo una melodía tranquila y relajante con el instrumento. Al estar hecho de madera de Árbol de las Almas, le añadía algunos efectos que hacían el sonido aún más relajante. Siguió tocando el violín y pronto empezó a cantar un himno. Su voz sonaba especialmente tranquilizadora esa noche, pues lucía más majestuoso con la nueva túnica y la mitra de arzobispo en la cabeza. Cuando el halo se formó tras su cabeza e iluminó el entorno, la escena parecía de otro mundo. Y cuando Sir Doloren, Felix y los demás cantaron al unísono después de sus palabras, fue digno de poner la piel de gallina. ♫ Benditos hijos de Solís por todos lados, Escucha mi voz. Escucha este sonido. El significado es profundamente profundo, Reflexiona sobre ello y encontrarás la paz. ♫ ♫ Oh, trovador viajero, traes un regalo tan raro, Tus melodías llenan el aire de esperanza, de amor, de cuidado. Desde costas lejanas, viajaste lejos para traer tu regalo tan brillante, Para iluminar cada corazón y ahuyentar la fría y oscura noche. ♫ Al terminar el segundo verso, Silvestre llegó al gran campamento que había encargado. Era un lugar magnífico a orillas del río, frente a la casa del Bardo, al otro lado del Camino Dorado. Cientos de grandes tiendas blancas cubrían el campo, con numerosas hogueras pequeñas encendidas en el centro, con gruesas alfombras y cojines para sentarse. Era un ambiente muy acogedor y agradable, pero una vez que el violín de Silvestre comenzó a resonar, todos los bardos viajeros dejaron sus lugares para llegar al Camino Dorado y ver al famoso Bardo con sus propios ojos. Enseguida, fueron impactados por el melodioso instrumento musical y la voz tranquilizadora de Silvestre. Las palabras que pronunció se referían a Soilis y a ellos, y sintieron como si Dios mismo los estuviera recibiendo. ♫ Tu voz puede calmar el alma inquieta y aliviar la mente atribulada, Todo lo lleva a tierras lejanas y deja atrás nuestras preocupaciones. Vienes aquí con el corazón abierto y compartes tus canciones tan verdaderas, Y con cada nota nos elevas a cielos tan claros y azules. ♫ ♫ Así que deja que tu voz se escuche, oh querido trovador viajero. Y deja que tus canciones inspiren a todos y calmen todos sus miedos. Porque vienes de todas las tierras, frías y cálidas. Sin hacer exigencias, vine aquí para actuar. Tus variadas voces ayudan a los atribulados a transformarse. ♫ Los bardos rodeaban al pequeño séquito, observando al brillante Lord Bardo, Sylvester, con atención y reverencia. Todos lucían diferentes, con ropas de todo el mundo y rasgos faciales distintos. Sylvester los observó con interés y empezó a percibir un intenso aroma a adoración proveniente de los Bardos. Su canto y la magia de la luz estaban surtiendo efecto. «Bien, ahora vamos con la última parte». ♫ Por voluntad de Solis, aquí estamos todos reunidos. Gracias por venir y me siento muy halagado. Venid, sanemos con nuestras canciones este mundo tan maltratado. No esperemos más y compartamos la alegre balada. ♫ Todos los bardos que rodeaban a Silvestre agacharon la cabeza, y algunos se arrodillaron en señal de respeto. Sobre el caballo blanco, con el halo, la melodía y la voz, la majestuosidad de Silvestre superó las expectativas de la mayoría. Además, lucía inhumanamente atractivo, lo cual contribuyó mucho. ♫ Oh, bardos, vuestras canciones e historias son discos celestiales. Su contribución al reino ya no puede ser ignorada. Así que este Bardo te da la bienvenida a la Tierra Santa. Amén — Amén — Amén — que haya acuerdo. Que la Santa Luz nos ilumine, así ruego al Señor. ♫ El silencio resonó cuando Silvestre pronunció la última palabra de su himno. Ni un solo Bardo permaneció en pie. En cambio, todos se arrodillaron e inclinaron la cabeza en señal de respeto. El crepitar de la leña al quemarse y el canto de los búhos y los insectos crearon un sereno canto de la naturaleza que refrescó los corazones y las mentes. ¡Tump! Silvestre se bajó del caballo y los saludó a todos con un saludo religioso. «Que la Luz Sagrada nos ilumine a todos, mis queridos Bardos. Por favor, levántense». Ordenados y tranquilos, los Bardos se pusieron de pie, pero comenzaron a separarse y a dejar paso a alguien, al parecer. "Soy Elvis Van Marston, el Bardo más antiguo de los presentes." Un anciano alto se acercó caminando tranquilamente. Sylvester asintió y le dio la bienvenida. «He oído hablar de ti, sabio Bardo». ¿Quién demonios es? —preguntó Sylvester en silencio, dejando que el hombre lo alcanzara antes de intentar oler sus emociones y discernir qué hacer. Este era el tipo de hombre que quería evitar, viejo y astuto, el más difícil de manipular. Finalmente, el viejo Bardo llegó hasta Sylvester y cruzó los brazos sobre el pecho para saludar como corresponde. «Yo era caballero, quizás incluso antes de que naciera tu madre, Lord Bardo». Sylvester permaneció inmóvil, pero maldijo al anciano en su cabeza. «Intenta imponer su dominio valiéndose de su vejez». Silvestre levantó su mano derecha en respuesta. ¡Palmadita! Colocó la palma sobre la frente del anciano Bardo y lo iluminó con una luz sagrada. «Mil años o nacido ayer, todos son iguales a los ojos de Solis. Yo también te bendigo, Bardo Elvis. Que encuentres consuelo». «Oh, qué interesante. Al instante, mis emociones se transformaron en adoración y sorpresa. ¿Intentaba ponerme a prueba?», se preguntó Sylvester. ¡Tump! De repente, Elvis se arrodilló ante Sylvester y oró. «Su Excelencia, es un gran honor conocerlo. Había oído mucho sobre usted, pero ahora debo confesar que todos esos rumores eran infundados , pues usted es realmente una figura magnífica, que supera incluso las expectativas más elevadas». Sylvester sujetó al hombre por los hombros y lo levantó. «Eres un anciano, Bardo Elvis. Por favor, no te arrodilles. El Señor creó a todos los hombres iguales, y solo nosotros creamos la división. A los ojos de la iglesia, todos somos iguales, porque al final terminamos en el mismo lugar : en el abrazo de la tierra como cenizas». —Esas palabras floridas son cansinas. —Finalmente, Sylvester intentó cambiar el ambiente. Regresemos al campamento y comencemos la primera congregación de los Bardos. Tenía una razón muy específica e importante para llamarlos, pero tenemos una semana para discutirla, así que primero festejemos y compartamos algunas canciones —anunció Sylvester en voz alta. Los bardos abrieron paso para que Sylvester, Elvis y el resto de la comitiva entraran primero al campamento. Allí había una tienda especial reservada para Sylvester, con inquisidores de guardia. Pero, en apariencia, la tienda no se diferenciaba mucho del resto. Sylvester se sentó junto a una hoguera cerca de su tienda, ya que era el espacio para sentarse más grande de todo el campamento. Además, el río estaba a solo cinco metros, así que la suave brisa era muy refrescante incluso después de que cientos de hombres se sentaran allí. Una vez que todos tomaron asiento, Sylvester aplaudió con fuerza. "¡Por favor, empiecen!" ¡Guau! Al instante, decenas de tiendas de campaña alrededor del campamento, reservadas para quienes no eran bardos, mostraron actividad. Las puertas se abrieron y de adentro salieron hombres y mujeres con ropa limpia y pulcra. Llevaban grandes bandejas en sus brazos, y de ellas emanaba el aroma de deliciosas comidas. No solo eso, una diligencia fue llevada al centro del campamento. Pero la diligencia era extraña, pues se abría por todos lados y se convertía en un escenario de madera de un metro de altura. En él, aparecieron cuatro hombres con extraños instrumentos musicales, que comenzaron a tocar. "¡Maravilloso!" "¡Esta es la melodía de Dios!" "¡Cuánto calor!" "¡Siento paz!" Los bardos, uno tras otro, reaccionaron a los sonidos de los instrumentos. Uno de ellos, parecido a una trompeta, producía un sonido sensual y profundo, rico y con cuerpo. Sus tonos profundos y suaves transmitían una sensación de sensualidad y nostalgia. Otro instrumento, que parecía un violín más grande, pero se tocaba a mano, tenía un sonido aún más relajante. Era cálido y acogedor, con una cualidad resonante y terrosa. Su rasgueo creaba una sensación de intimidad y conexión con los oyentes. Y por último, un extraño instrumento apretable con botones laterales que debían presionarse con ambas manos mientras colgaba frente al pecho. Producía un sonido distintivo y único, más tradicional y folclórico. Sus tonos sibilantes y entrecortados eran a la vez juguetones y tristes. ¡Clap! Ante esto, Sylvester se puso de pie y anunció algo que dejó a los cientos de bardos emocionados. ¡Caballeros! Para finales de esta semana, podrán llevarse cualquiera de las copias de estos instrumentos. Primero, están los violines que toco. Las guitarras de seis cuerdas. El saxofón que parece una trompeta. Y, por último, el acordeón. ¡Guau! Sylvester percibió al instante un intenso aroma. Era el aroma de la adoración absoluta y extrema. '¿Quién dijo que los sobornos sólo pueden estar relacionados con el oro y la plata?' _
Me convertí en el Papa, ¿y ahora qué? (Novela)

Continúa leyendo

Me convertí en el Papa, ¿y ahora qué? (Novela)

Capítulo 386

Siguiente Capítulo ›

Me convertí en el Papa, ¿y ahora qué? (Novela) Capítulo 385

Estás leyendo el capítulo 385 de Me convertí en el Papa, ¿y ahora qué? (Novela), un novela. Johnathan, un anciano con un pasado extraordinario pero un final ordinario, se reencarna en un mundo de fantasía oscura lleno de magia, oscuridad y misterios envueltos. Sin embargo, cometió un grave error al tomar la… Este capítulo tiene publicado el 8 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Me convertí en el Papa, ¿y ahora qué? (Novela) tiene 617 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.