Leer Me Convertí En El Discípulo Más Joven Del Dios Marcial (Novela) Capítulo 76 online gratis en español
🏴 Grupo: Segador✍️ Traducción: Segador
Entré en la cabaña y observé el espacio reducido. El interior era desolado, sin ningún mueble. Una chimenea estrecha y una chimenea desordenada se alzaban contra una pared. Aunque no había dónde esconderse, activé mi visión mejorada por fuego para escanear la zona una vez más. Nada parecía fuera de lugar.
Antes de examinar más el cuerpo, llamé al resto del grupo. Los miembros lejanos se acercaron a la cabaña, sus pasos vacilantes.
"Ugh... El olor a sangre", murmuró Charles, frunciendo la nariz con disgusto.
"Esto es..." Mir se quedó en silencio, con la voz temblorosa.
"¿Pam?" exclamó Evan.
Ahora estaban frente a frente con el cuerpo sin vida de Pam.
"No lleva muerta mucho tiempo. La vi viva y bien esta mañana, así que es razonable suponer..."
"¿Está muerta?" preguntó Evan, con la voz temblorosa de incredulidad.
"Sí", respondí.
"No puede ser... ¿Es esto mentira? P-Pam murió—"
"Cállate, Evan", advertí en voz baja, haciendo que se sobresaltara. "¿No esperabas esto? ¿Pensaste que el campamento de entrenamiento de los Badnikers fue un paseo? Los instructores nos avisaron desde el principio. No sería sorprendente que alguno de los discípulos héroes muriera"
"Puede que sea cierto, pero..." La voz de Evan se quebró mientras luchaba por terminar la frase.
Suspiré. Aunque hablé con dureza, entendí los sentimientos de Evan. Sin embargo, el pánico en una situación así podría extenderse rápidamente. El estrés de Evan parecía estar llegando a su límite, pero no había tiempo para consolarle.
"Mir, ¿Puedes revisar los alrededores otra vez para ver si viene alguien?" Pregunté.
"Sí. Lo entiendo", respondió.
Mir parecía ser la más serena de entre nosotros. Ya fuera por su educación o por su estatus de gigante, no mostró reacción al ver sangre.
Mientras tanto, dirigí mi atención al cadáver de Pam. Marcas de lágrimas secas marcaban el rostro de Pam, prueba del miedo extremo que había sentido antes de morir.
Observé que no se resistió en absoluto.
A pesar de su apariencia, Pam era una discípula heroína. Se había ofrecido voluntaria para el campamento de entrenamiento de los Badnikers, demostrando su valentía. Sin embargo, murió en estado de pánico, incapaz de resistirse. Algo en esto resultaba profundamente inquietante.
Cuanto más examinaba su cadáver, más se formaba esa sensación.
"Oye, ¿De verdad crees que vas a encontrar algo husmeando así?" preguntó Charles.
"Al menos, no es obra de un monstruo", respondí.
Mis palabras hicieron que los demás se tensaran.
"No puede ser. ¿No lo dijiste antes? Está prohibido las normas atacarse entre nosotros. ¿No pueden intervenir los instructores en cualquier momento?" preguntó Charles.
"Eso no significa que sea imposible matarla. Es un ejemplo extremo, pero alguien podría matar arriesgándose a un castigo", respondí.
Charles miró el cuerpo de Pam. "¿Por qué crees que fue un asesinato?"
No lo había llamado explícitamente asesinato, pero las circunstancias sugerían que probablemente fuera obra de un humano que de un monstruo. Aun así, algo no encajaba.
"Está demasiado limpio para ser obra de un monstruo", expliqué.
Si un monstruo demoníaco hubiera matado a Pam, su cadáver habría sido mucho más espantoso, reducido a poco más que restos dispersos.
La siguiente pregunta fue: ¿Quién lo hizo?
Si fuera un discípulo héroe, el primer nombre que me vino a la mente fue Charon. Era de los que no se detenían ante nada para asegurarse el primer puesto.
¿Llegaría al extremo de hacerle daño a Pam?
Era demasiado pronto para decirlo. Todavía nos faltaba suficiente información.
"Evan, ¿Recuerdas quién estaba en el mismo grupo que Pam?" Pregunté.
"Sí"
"Dime"
"Tenma Galgar, Basil Jules y..." Evan dudó, mirándome antes de continuar, "Héctor Badniker"
\*\*\*
Unas diez horas después de entrar en el Bosque de Mariposas, Héctor empezó a sentirse inquieto.
Hay muy pocos monstruos, pensó.
Conocía íntimamente el Bosque de Mariposas, no solo su terreno y sus rasgos, sino también los tipos y números de monstruos que vivían en él. Su familia materna le había proporcionado esa información.
Gracias a sus perspicacia, Héctor incluso supo que uno de los exámenes especiales durante el campo de entrenamiento tendría lugar en este mismo bosque.
Recordó que la zona de vigilancia de los instructores se extiende a unos quince kilómetros del campo.
En realidad, sería casi imposible que los discípulos héroes se aventuraran más allá de ese alcance.
La barrera que rodeaba el campo de entrenamiento, construida nada menos que por el archimago Assad, aseguraba que cualquiera que intentara salir inevitablemente fuera arrastrado de nuevo al interior. Por muy excepcionales que fueran sus bendiciones, los discípulos héroes no tenían ninguna posibilidad de escapar, incluso si murieran y resucitaran.
"Espero que los demás estén bien", murmuró Basil Jules, un discípulo héroe enano de aproximadamente la misma edad que Héctor pero que ya lucía una barba completa.
"Solo es atrapar mariposas. Estarán bien", respondió Héctor. "Es más recolección que caza"
El objetivo de Héctor para esta prueba no era una mariposa común. Era la Scarletfly, una criatura rara y esquiva del Bosque de Mariposas. Lo que la diferenciaba de las demás mariposas era su luminiscencia rojo sangre. Además, sus excrementos eran un material preciado tanto en los estudios arcanos como en la alquimia. Su impresionante apariencia también la convertía en una pieza muy codiciada por los coleccionistas, alcanzando precios exorbitantes.
El verdadero reto es encontrarlo, reflexionó Héctor.
Localizar a una Scarletfly en la vasta y sombría extensión del bosque no era tarea fácil. Por suerte, Héctor tenía una información crucial. El resplandor de la Scarletfly se intensificó al atardecer, haciéndose visible desde la distancia.
Sin embargo, esta espectacular exhibición duró menos de diez minutos. Como resultado, Héctor y su grupo pasaron la mayor parte del tiempo tras entrar en las zonas de exploración del bosque con la mayor concentración de mariposas.
Cuando por fin llegó el atardecer, vieron una Scarletfly, pero ocurrió algo inesperado. Dos zonas brillantes aparecieron simultáneamente.
Si corrían hacia uno y se perdían el otro, tendrían que esperar hasta el día siguiente. Para maximizar sus posibilidades, Héctor había dividido el grupo en dos equipos, cada uno encargado de rastrear uno de los resplandores.
"Les dije que no se adentraran demasiado, así que no debería ser un problema", aseguró Héctor a Basil.
"Eso sería genial", respondió Basil, con la voz teñida de preocupación.
Basil era un discípulo héroe que desafiaba muchas de las ideas preconcebidas de Héctor sobre los enanos. A diferencia del comportamiento bullicioso y a menudo grosero de otros discípulos héroes, Basil era calmado, sereno y hablaba a todos con respeto. Su único defecto, si es que podía llamarse así, era su tendencia a preocuparse en exceso.
Héctor apartó la mirada del enano inquieto y sonrió al pensar en la Scarletfly que ahora tenía en su poder.
Nada en este bosque es más valioso que la Scarletfly, pensó triunfante.
Con esto, podría eclipsar incluso a los arrogantes Charon, Seren y Luan.
Luan... El corazón de Héctor se hinchó de orgullo al recordar el rostro de su hermano menor.
Al principio, había descartado las habilidades de Luan como mera coincidencia o suerte, pero ya no. Ahora reconocía plenamente el talento de su hermano.
En este campo de entrenamiento, estaba decidido a derrotar a Luan de forma decisiva y demostrar su superioridad. Sin embargo, no podía quitarse de encima un sentimiento de arrepentimiento. Por alguna razón, Luan no parecía tomarse el campamento en serio. Eso frustraba a Héctor, especialmente después de presenciar el verdadero poder de su hermano.
¿Y Charon? Héctor tenía que admitir que el hombre era excepcional.
Si Héctor se hubiera encontrado con Charon antes de todas sus experiencias anteriores, se habría sentido inferior. Sin embargo, ya se había enfrentado a un monstruo mucho peor. Era alguien que ni siquiera echaba un vistazo a los considerados los mejores entre los discípulos héroes.
¿Por qué no muestra sus verdaderas habilidades? se preguntó Héctor.
Si Luan hubiera decidido mostrar sus habilidades, Charon nunca habría reclamado el primer puesto.
En ese momento, la voz de Basil rompió el silencio, rígida e inquieta. "Héctor"
Héctor abrió los ojos lentamente. "Lo sé"
Podía sentir una presencia más allá de los arbustos. Por lo que se veía, definitivamente no era Pam ni Tenma.
Héctor desenvainó su espada.
Monstruos emergían de la maleza. Estas criaturas se parecían a lobos con tres ojos y dientes anormalmente afilados.
La expresión de Héctor se endureció momentáneamente, pero blandió su espada rápidamente. El lobo cayó, con sangre negra salpicando de la herida.
Es más fuerte de lo que esperaba. Su espada se habría alojado en los músculos o articulaciones de la criatura sin infundirla de maná.
"¡C-Como era de esperar! ¡Esta es la destreza de la espada de Héctor, el genio de la familia Badniker!" exclamó Basil, con la voz teñida de asombro.
Héctor ignoró el elogio y entrecerró los ojos, pensando: ¿Lobos?
Sabía que los lobos habitaban el Bosque de Mariposas, pero estas variantes extrañas y monstruosas le resultaban desconocidas. Por supuesto, por muy exhaustiva que fuera la información de su familia materna, no podían explicar todo en este lugar.
"¿Es esa la famosa Espada Afterimage—?"
"Basil" interrumpió Héctor bruscamente, "Desenvaina tu arma"
"¿Qué?"
"Vienen más"
Como si fuera una señal, el suelo tembló levemente.
Incluso con sus sentidos embotados, Basil también lo sentía. Su rostro palideció. "¿C-Cuántos hay—"
Había al menos unas cuantas docenas, pero Héctor se guardó el número, sabiendo que solo aterrorizaría aún más a Basil.
Basil no es un luchador.
No es que no supiera pelear, pero en batalla era un lastre muerto. Héctor tendría que enfrentarse solo a la manada.
No será fácil.
Había estallado una lucha a vida o muerte sin previo aviso.
"¡Sígueme!" ordenó Héctor.
"¡S-Sí!"
Mientras corrían por el bosque, la mente de Héctor daba vueltas. Los monstruos con aspecto de lobo eran una cosa, pero ¿Por qué tantos atacarían a dos discípulos héroes?
De repente, un lobo cayó desde arriba, como si cayera de los árboles.
Héctor apretó los dientes y cortó.
"¡H-Héctor!"
"¡Sigue corriendo!"
Héctor no podía seguir huyendo. En el bosque, no había forma de que pudiera superar a una bestia de cuatro patas.
Escaneó su entorno hasta encontrar un lugar adecuado: un enredo de grandes raíces de árboles que dificultaban el movimiento pero evitaban que lo rodearan.
La desventaja es que no hay a dónde huir.
Las comisuras de la boca de Héctor se curvaron en una mueca. De cualquier forma, moriría si no los mataba a todos.
"Basil, ya no puedo permitirme protegerte. Tendrás que sobrevivir solo", dijo Héctor.
"L-Lo entiendo."
La única ayuda que Héctor pudo ofrecer fue colocarse entre Basil y el enemigo que se acercaba.
Por suerte, Basil no se asustó y siguió su ejemplo.
Justo entonces, una manada aullante de lobos avanzó en su cabeza.
\*\*\*
¿Cuántos enemigos había matado Héctor?
No podía saber si la humedad que se le pegaba al cuerpo era sangre o sudor.
¿Y Basil? Miró hacia un lado. Basil seguía vivo pero en mal estado.
Héctor soltó un suspiro pesado. Quería desplomarse, pero la batalla no había terminado. Los lobos permanecían a cierta distancia, inquietantemente quietos, con la mirada fija en él.
Gracias a esto, me he ganado algo de tiempo para descansar. ¿Pero qué están esperando?
En ese momento, una voz resonó desde arriba. "Héctor Badniker, parece que estás en un buen aprieto"
Héctor levantó la vista y vio una cara molestamente familiar posada en una rama. "Charon, el Leñador"
Charon asintió. "¿Todavía tienes energía para hablar?"
La expresión de Héctor se endureció. La repentina aparición de Charon despertó una sospecha ridícula en su mente.
"¿Estás controlando a estos lobos?" preguntó sin rodeos.
"¿Quién sabe?" Charon sonrió con suficiencia. "Pero puedo cambiar tu situación"
"¿Qué quieres decir?"
Charon apoyó la barbilla en la mano y dijo: "Hagamos un trato, Héctor. Dame todos los puntos que tengas y te salvaré"

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Capítulo 77
Me Convertí En El Discípulo Más Joven Del Dios Marcial (Novela) Capítulo 76
Estás leyendo el capítulo 76 de Me Convertí En El Discípulo Más Joven Del Dios Marcial (Novela), un novela. Luan Badniker, el hijo menor de una de las Grandes Familias. Sin embargo... ¿Su número de bendiciones fue cero? El fracaso del Señor de Sangre de Hierro. El perdedor de los Badnikers. Buscó un lugar para morir para… Este capítulo tiene publicado el 15 de enero de 2026, Traducido por el grupo Segador. Me Convertí En El Discípulo Más Joven Del Dios Marcial (Novela) tiene 204 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.