Leer Me Convertí En El Discípulo Más Joven Del Dios Marcial (Novela) Capítulo 31 online gratis en español
🏴 Grupo: Segador✍️ Traducción: Segador
En el cuarto día de la reunión de intercambio, la casa principal de la familia Badniker se sintió notablemente más vacía.
No importa cuán agradables sean, incluso las celebraciones más vibrantes perderían su chispa después de cuatro días. La reunión de intercambio no fue una excepción. Muchos de los que habían llenado el salón antes ya se habían ido.
Esto era natural. Participar en un evento de este tipo no fue una hazaña sencilla. Los asistentes tenían que mantener su dignidad al no repetir nunca los atuendos y asegurarse de que sus adornos permanecieran impecables. Cada palabra y acción, incluso en una conversación informal, requería una cuidadosa consideración, ya que los comentarios descuidados podían propagarse de manera impredecible. Fue un esfuerzo agotador.
Circularon rumores de que muchas mujeres se enfermaron y se fueron a la cama después del primer día. Sorprendentemente, Lucía, conocida por su frágil salud, asistió todos los días hasta el cuarto.
Su persistencia tenía una triste explicación: tenía poca ropa o joyas de las que preocuparse, y sus interacciones eran mínimas. En verdad, no había mantenido una conversación que durara más de un minuto.
Lucía salió al jardín exterior y dejó escapar un largo suspiro. A pesar de estar ocupada durante cuatro días, sintió que no había logrado nada.
Los Grandes Maestros, el propósito principal del intercambio, apenas habían asistido. El Maestro de la Espada, a quien Luan admiraba, no se veía por ninguna parte. En cambio, el Maestro de Derecho y el Maestro de Arte habían hecho breves apariciones.
Ninguno de los dos reconoció a Lucía cuando la vieron. El maestro de leyes, en particular, la miró con desdén como si no tuviera ningún deseo de hablar con ella. Su mirada la llenó de un profundo sentimiento de desprecio.
Sentada allí, perdida en sus pensamientos, exhaló cuando una voz pesada rompió el silencio desde la derecha. "Hoy hace frío. Es hora de volver ahora".
La voz pertenecía a Kayan, su cabello blanco y su bigote enmarcaban un rostro surcado con las arrugas de la edad, pero su físico robusto contrastaba fuertemente con estos signos de envejecimiento.
En el momento en que apareció, Lucía sintió como si un caballero retirado la estuviera escoltando.
"Señor, ¿Ya le he dado las gracias?", preguntó.
"¿Cuántas veces lo has dicho ya?" Respondió Kayan.
"Aún así, lo diré de nuevo. Gracias".
Kayan hizo una leve reverencia, su expresión ilegible.
Lucía se quedó en silencio, reflexionando sobre la situación. Kayan, el Coleccionista de Sangre de Hierro, o más bien, un antiguo coleccionista, fue una sorprendente fuente de ayuda.
Su presencia dominó todas las conversaciones del primer día de la reunión de intercambio. Inicialmente, Lucía asumió que Kayan había entendido mal algo. Pero ese no fue el caso. Cuando ella lo presionó para que le diera una explicación, él lo descartó como un mero halago para impresionar a Luan.
Este comentario la inquietó, haciéndola preguntarse si algo había sucedido mientras estaba fuera de la mansión. Si el Consejo de Ancianos no viera potencial en Luan y ordenara una colecta, ¿Qué sería de él ahora?
Kayan descartó rotundamente las preocupaciones de Lucia. "Señora Lucía, no es nada de lo que deba preocuparse".
No dio más detalles, sino que insinuó otro hecho: ¡Luan se dirigía a la casa principal bajo el mando del Señor de Sangre de Hierro para asistir a la segunda ceremonia de bendición!
La noticia llenó de alegría a Lucía.
¿El cabeza de familia reconsideró su postura sobre Luan?
Lucía no podía estar segura. Aunque se enorgullecía de leer bien a la gente, el Señor de Sangre de Hierro seguía siendo un enigma, incluso después de haber dado a luz a su hijo.
Sin embargo, una cosa era cierta. El jefe de la familia Badniker no mostró interés en aquellos que no lograron captar su atención. Al convocar a Luan directamente, había demostrado al menos un nivel mínimo de interés en el niño. Esto solo significaba que se había evitado el peor de los casos.
La idea de ver a su hijo por primera vez en mucho tiempo, especialmente en la casa principal, levantó el ánimo de Lucía.
Aunque no había logrado el objetivo principal de la reunión de intercambio, apenas importaba. Obtener el reconocimiento del Señor de Sangre de Hierro superaba con creces las opiniones de cualquier persona al azar.
\*\*\*
Pasó un día, luego dos.
Lucía suspiró y le preguntó a Kayan, quien permaneció a su lado a pesar de no asistir a la reunión de intercambio, "¿Cuánto tiempo suele pasar desde la cordillera hasta la casa principal?"
"Alrededor de una semana", respondió Kayan.
"Una semana", murmuró Lucía, y luego agregó: "Dijiste que ya han pasado quince días desde que los Caballeros Colmillo abandonaron la casa principal".
"Eso es correcto."
Entonces, el viaje ya se había retrasado varios días más allá del horario original.
Al darse cuenta de la preocupación de Lucía, Kayan dijo: "No te preocupes demasiado. Las Montañas Joya son una Zona Prohibida en el imperio. Deben proceder con precaución".
Lucía permaneció en silencio.
"Afortunadamente, los caballeros que lo acompañan son expertos. Incluso si tienen que tomar un pequeño desvío, elegirán el camino más seguro", la tranquilizó Kayan.
Entendió el razonamiento de Kayan, pero persistió una inexplicable sensación de inquietud.
La segunda ceremonia de bendición estaba programada para el 31 de diciembre, el último día del año. Dados los preparativos, los participantes debían llegar a la casa principal con al menos uno o dos días de anticipación.
No hacerlo significaría perder una oportunidad de oro y enfrentar posibles reprimendas de sus familias. No se tolerarían excusas, independientemente de las circunstancias.
Hoy es 26 de diciembre.
Si Luan no llegaba dentro de los próximos cuatro días, su elegibilidad para la ceremonia de bendición pasaría a la siguiente persona en la fila.
No.
En verdad, no le importaban cosas como la ceremonia de bendición. Es probable que su hijo no lo entienda, pero podría vivir sin bendiciones. Todo lo que quería era la seguridad de su único hijo.
Luan, ¿Estás a salvo?
\*\*\*
La casa principal de la familia Badniker contenía muchas habitaciones, pero una destacaba por su oscuridad. Incluso a plena luz del día, las cortinas permanecían cerradas, aunque la tristeza de la habitación se debía a algo más que eso.
"Participarán en la ceremonia de bendición", dijo Reagan, jefe de la familia García, una rama de los Badnikers. "Quizás a través de esta oportunidad, también ganes el nombre de Badniker".
Era raro que una familia separada recuperara el nombre de la familia principal, pero los Badnikers eran una excepción. Esta familia operaba como una meritocracia estricta. Incluso lo aparentemente imposible estaba permitido si uno demostraba su valía.
Sin embargo, Hariba García no pudo evitar preguntar mientras escuchaba a su padre: "¿No está reservada la posición final en esta ceremonia de bendición para Luan Badniker?"
No se había anunciado oficialmente, pero esto ya era de conocimiento común dentro de la mansión.
"Esa posición siempre fue tuya", respondió Reagan con calma.
Esto tampoco estaba mal.
Originalmente, el hijo mayor de la familia García, Hariba, estaba programado para ser el último participante de la ceremonia. Pero esa decisión fue anulada en un instante, por una sola palabra del Señor de Sangre de Hierro, la única figura de la familia Badniker que estaba por encima de sus leyes.
Sin embargo, esta orden provocó rumores negativos sobre el cabeza de familia por primera vez en años. La obsesión del Señor de Sangre de Hierro con los lazos de sangre se había vuelto en su contra.
¿Qué tipo de persona era Luan Badniker, después de todo?
Un incompetente que nunca había recibido una sola bendición. El instigador de innumerables incidentes que enviaron escalofríos por la columna vertebral con su mera mención. Era el loco que incluso había vendido la preciada espada de la familia.
¿Darle otra oportunidad a tal fracaso? Nadie expresó su descontento abiertamente, pero nadie entendió la decisión tampoco.
Reagan se acarició el bigote mientras continuaba: "Además, Luan no podrá llegar a la casa principal antes de la fecha límite".
"¿Hiciste algún arreglo?" Preguntó Hariba.
"No exactamente. Es imposible engañar a los ojos del Señor de Sangre de Hierro en esta familia. Simplemente me enteré del plan", respondió Reagan.
Hariba se quedó en silencio.
Reagan era un oportunista. Tales individuos, sin importar cuán capaces fueran, nunca confiaron en un solo plan. Además, podía ser despiadadamente cruel en cualquier momento o lugar, siempre que tuviera justificación.
Hariba conocía bien la naturaleza de su padre.
¿Cómo lo supo? Porque el propio Hariba era mucho más cruel que su padre.
"No creo que sea suficiente", comentó Hariba.
"¿Por qué no?" Preguntó Reagan.
"Simplemente no llegar a la casa principal antes de la fecha límite no es suficiente garantía", respondió Hariba.
"Entonces, ¿Qué sugieres?" Reagan presionó.
"Necesitamos certeza. Creemos una situación en la que, incluso si Luan sobrevive o llega a tiempo, todavía no puede participar", respondió Hariba.
Reagan miró fijamente a los ojos de su hijo y preguntó: "¿Cómo?"
"¿No está la madre de Luan en la casa principal en este momento?" Hariba señaló.
Reagan asintió. "Así es"
"Vamos a matarla", sugirió Hariba con frialdad.

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Estás leyendo el capítulo 31 de Me Convertí En El Discípulo Más Joven Del Dios Marcial (Novela), un novela. Luan Badniker, el hijo menor de una de las Grandes Familias. Sin embargo... ¿Su número de bendiciones fue cero? El fracaso del Señor de Sangre de Hierro. El perdedor de los Badnikers. Buscó un lugar para morir para… Este capítulo tiene publicado el 2 de noviembre de 2025, Traducido por el grupo Segador. Me Convertí En El Discípulo Más Joven Del Dios Marcial (Novela) tiene 204 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.