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Leer Me Convertí En El Discípulo Más Joven Del Dios Marcial (Novela) Capítulo 190 online gratis en español

🏴 Grupo: Segador✍️ Traducción: Segador
David, el héroe de una historia que Evan Helvin había atesorado desde la infancia, siempre había sido su favorito. David era pequeño pero inteligente, y en momentos de crisis, tenía la costumbre de hacerse la misma pregunta: "Pregunta, ¿Cómo cruzo esta colina?" Una vez, un gigante cruel llamado Goliat bloqueó el camino en una curva de una colina, dormido justo en medio del camino. David necesitaba acudir urgentemente a un farmacéutico en un pueblo cercano para tratar a su hermana enferma. Tras pensarlo detenidamente, encontró su respuesta. Ese mismo día, bajo un cielo denso de nubes, la luz del crepúsculo se tornó de un rojo profundo y ominoso. David se acercó sigilosamente al gigante dormido y le gritó al oído: "¡Fuego!" Sobresaltado, Goliat se levantó de un salto y bajó la colina corriendo, confundiendo el cielo escarlata con un incendio forestal. Por eso Evan admiraba más a David. Aunque pequeño, frágil y sin ningún poder especial, David sabía cómo invocar el valor de quienes amaba. Así, desde pequeño, Evan creyó que el valor definía a un verdadero héroe. Pregunta, ¿Soy valiente? A esta pregunta, la respuesta de Evan siempre era la misma. ¡Por supuesto! Desde niño, no había tenido miedo. Si veía un insecto interesante, trepaba árboles de más de diez metros de altura sin dudar. Siempre era el primero en cruzar el puente de piedra sobre el arroyo. Alrededor de los siete años, lideró a su grupo para visitar por primera vez el pueblo vecino. A Evan le gustaba ese lado de sí mismo. Para él, el verdadero valor significaba nunca temer al desafío ni a lo desconocido. Esa creencia nunca flaqueó, ni siquiera durante sus momentos más oscuros en el campo de entrenamiento o cuando el arrogante Charon, que ahora yacía allí como un cadáver, se burlaba de él. ¿Y ahora? ¿Seguía siendo valiente? Evan se hacía esa pregunta a menudo, pero ahora no podía responder tan fácilmente. Conocía su propia cobardía mejor que nadie. ¿Por qué no lucho? Esa pregunta tenía una respuesta. No quería exponer su miasma. ¿Entonces voy a morir así? A veces, pensaba que eso sería mejor. Ya no lo sabía. Si los Recuerdos del Mal hubieran devorado por completo su personalidad y la oscuridad hubiera engullido su identidad como Discípulo Héroe Evan, habría estado libre de este tormento interior. Sus ojos inquietos escudriñaban el entorno. ¿Cómo reaccionarán estas personas cuando descubran que soy un Joven Papa Oscuro? Charon, jadeando como si estuviera a punto de morir, se había suavizado un poco pero nunca trataría con amabilidad a los miembros de la iglesia. Lo mismo ocurría con Seren, que había revelado lados inesperados en el Otro Mundo. Cuanto más prestigiosa y noble es la línea genealógica, más profunda es la hostilidad y el odio hacia la iglesia. Era una animosidad arraigada desde el nacimiento. Ni siquiera Perist, la raíz de todo este caos, era miembro de la iglesia. Simplemente era terriblemente ingenua y necia. Luego estaba el decano, Alderson Marbour. Este Archimago de los Siete Colores representaba al imperio y nunca toleraría la existencia de un miembro de la iglesia, y mucho menos de un Joven Papa Oscuro. Evan se imaginó a todos mirándole con repulsión. "¿Eres un Joven Papa Oscuro?" "Ja. Como era de esperar del hijo de un caballero derrotado" "¿Podría ser que toda la familia Helvin sea un nido del mal?" Entonces el rostro de su padre apareció en su mente, profundas líneas grabadas en su piel, ojos cálidos con una sonrisa cansada. Había dejado la espada hace tiempo y se había dedicado a cocinar en su lugar. En la ilusión de Evan, ese mismo padre le miró a los ojos y dijo: "Eres mi vergüenza" Era solo una fantasía, pero una que parecía peligrosamente cerca de hacerse realidad. Probablemente Evan tenía más resistencia que todos aquí. Haber sido noqueado tan gravemente por Deathberry le había ahorrado usar sus poderes como Joven Papa Oscuro. Aún tenía fuerza, pero no dio un paso adelante. No podía. Actuaba como alguien que se había quedado sin opciones y creía que eso era suficiente. Si la pesadilla que se cocía en su mente estaba a punto de hacerse realidad, morir sería más fácil. Entonces las voces de Seren y Perist se perdieron como susurros en un sueño. "Ni hablar" "Ah, es miasma..." Evan miró a Luan con la mirada perdida. ¿Por qué? Una avalancha de preguntas llenó su mente. ¿Por qué sigues luchando? ¿Por qué puedes usar miasma? ¿Por qué no lo escondes? Evan no sabía la razón. Ni siquiera podía adivinarlo. Sin embargo, estaba claro que Luan podía manipular la miasma. Tú... eres un Badniker. Comparados con la caída familia Helvin, los Badniker eran una Gran Familia. Su cabeza era el Señor de Sangre de Hierro, el cazador de demonios más fuerte del imperio y un hombre que odiaba tanto a la iglesia como a los demonios más que a nadie en el mundo. Evan se estremeció al pensarlo, aunque no fuera su historia. Sabía lo despiadado que era ese hombre legendario y cómo solo mostraba emociones cuando la iglesia o la línea de sangre estaban involucradas. Apenas podía imaginar la reacción del Señor de Sangre de Hierro ante la peor posibilidad: que un miembro de la iglesia proveniera de su propia línea de sangre. ¿Cómo podía aceptar eso? ¿No tiene miedo Luan? ¿O preferiría que su identidad se descubriera antes que morir?" Evan estudió la expresión de Luan y no vio ni miedo ni vacilación. Ese lunático se estaba riendo. Se reía de la luna en el cielo, de la locura que destrozaba el espíritu de la gente. Manejaba la miasma sin dudar. Bajo el cielo rojo sangre, las llamas púrpuras de Luan envolvían su espada, ardiendo tan misteriosamente como el fuego infernal. Luan, el maestro de esas llamas, parecía un demonio en forma humana. A primera vista, parecía que dos grandes demonios estaban enfrascados en batalla. Sin embargo, para Evan Helvin, el chico que una vez admiró a los héroes, esta figura parecía más noble que cualquier héroe de cuentos de hadas, alguien a quien nunca podría aspirar a imitar. \*\*\* Seren miró a Perist fríamente y preguntó: "¿Estás segura de que es miasma?" Perist se estremeció ante el tono brusco de Seren, pero asintió ligeramente. "E-Eso es... Eso... Definitivamente es miasma..." Su confirmación tenía peso. Después de todo, ella era quien se había comunicado con el rey demonio. Aunque no era miembro de la iglesia, su exposición constante a la miasma probablemente había agudizado su capacidad para percibirla. La verdad es que Seren sintió una oleada de confusión. Ese tipo siempre la había inquietado, pero esta vez le parecía excesivo. ¿Es un miembro real de la iglesia? No tenía sentido. Las reacciones, la actitud y el comportamiento de Luan contradecían todo. Incluso ahora, solo verle le generaba dudas. ¿Por qué un miembro de la iglesia empuñaría miasma y lucharía contra un rey demonio al que supuestamente servía? "Maldita sea..." No podía comprender sus intenciones ni la situación. Pero una cosa estaba clara. Necesito ayudar. Luan necesitaba su ayuda inmediatamente, o todos perecerían. Podía usar la bendición del dios olvidado, Frost, una vez más, y llevaba tiempo esperando el momento perfecto para cambiar el rumbo. De repente, los ojos de Perist se abrieron de par en par y jadeó: la luna caía del cielo. "¡Loco!" ¿Un impacto de meteorito aquí? Si eso ocurría, el momento dejaría de importar. La piel de Seren se volvió pálida como la nieve. Lo que siguió fue un rayo de energía que atravesó al rey demonio, llamas púrpuras girando y la luna rojo sangre partida por la mitad. La luna se hizo añicos, esparciendo incontables fragmentos por el cielo como una lluvia de meteoritos ardiente. \*\*\* Perist tosió mientras el polvo espeso le picaba los ojos y le rascaba la garganta. A pesar de toser repetidamente, su estómago se negaba a calmarse. ¿Cómo... Sigo viva? Desafortunadamente, la luna se había estrellado cerca del Edificio 6, lo suficientemente cerca como para que ella quedara atrapada tras la colisión. Perist había sentido el frío agarre de la muerte. El tamaño y la cantidad de fragmentos habían eclipsado cualquier cosa antes. Si los fragmentos anteriores habían sido una llovizna ligera, esto era un aguacero torrencial, como los días más duros de la temporada de lluvias. Nadie podía escapar de ser empapado por la lluvia que podía destrozar edificios. Se le escapó un suspiro y su aliento se nubló en el aire frío. ¿Mi aliento? Miró al cielo y finalmente entendió por qué había sobrevivido. Un muro de hielo blanco puro la rodeaba. Estaba lejos de estar entera, agrietada y destrozada como una ventana de cristal rota por una roca. Solo entonces Perist se dio cuenta de quién la había salvado. "Ah..." Un murmullo detrás de ella llamó su atención. Sobresaltada, se giró y vio a Seren atrapada bajo un montón de piedras. "S-Seren..." Seren suspiró con autoreproche. Era una cuestión de habilidad una vez más. Las bendiciones nunca estuvieron destinadas al entrenamiento, y la bendición del dios olvidado era aún peor. Un poder que agotaba el cuerpo no podía desperdiciarse en el entrenamiento. Perist murmuró, "¿Por qué has—?" "La seguridad del decano es lo primero", interrumpió Seren con firmeza. "Ya veo..." Perist se mordió el labio y guardó silencio. Solo entonces notó que Alderson estaba concentrado intensamente en su lanzamiento. En ese momento, Perist sintió asombro. Incluso en circunstancias tan desesperadas, Seren nunca perdía de vista la victoria. Tomaba decisiones con fría compostura, dispuesta a sopesar su propia vida en la balanza. ¿Era esta la marca de alguien destinado a convertirse en héroe? Una persona así... Yo... De repente, Perist intentó alcanzar una de las rocas que aplastaban a Seren. Era imposible. La piedra era tan pesada que ni siquiera un gigante podría levantarla fácilmente. No cedía por muchas manos que lo intentaran. Serena preguntó, incrédula, "¿Qué estás haciendo?" "¡Lo muevo!" "Es demasiado para ti" El pie derecho de Seren ya estaba entumecido. Probablemente su tobillo estaba muy aplastado bajo los escombros. "¡Aun así!" "Olvídalo. Por cierto, ¿Por qué actúas así de repente?" "No es repentino..." Nunca lo fue. Perist simplemente no podía expresar del todo sus verdaderos sentimientos antes. Ella estaba avergonzada. Aun así, lo decía en serio cuando decía que consideraba a Seren una amiga. Esta chica había sido la única que se le acercó cuando los demás mantenían la distancia. Vio que bajo el exterior frío de Seren se escondía una calidez fiel al apellido de su familia. A poca distancia, Alderson cantaba con firmeza, plenamente consciente de la situación. A diferencia de los jóvenes héroes confundidos, el viejo mago no se detuvo en el caso de Luan. ¿Qué importaba que usara miasma? Lo que importaba era que Luan llevaba a cabo desesperadamente el plan que habían discutido. Podrían arreglar los detalles más tarde. Por ahora, Alderson y Luan tenían sus papeles que cumplir. Luan ganaría tiempo y Alderson reuniría poder para el golpe final. La miasma no había desaparecido, así que el rey demonio seguía vivo. ¿Dónde estaba? ¿Cómo se vería? ¿Podrían responder a tiempo? ¿Podría aguantar tanto? Alderson reprimió su creciente ansiedad con cánticos, purificando poco a poco su maná. \*\*\* Todo mi cuerpo estaba entumecido, cargado de capas de fatiga y dolor. Sabía que ya no podía moverme, pero aún así tenía que hacerlo. Cuando partí la luna rojo sangre en dos, me di cuenta de que solo había cortado su caparazón exterior. Se sentía como cortar una armadura gruesa que protege a su portador. El oponente no era un ser vivo, sino algo abstracto en el ámbito de la percepción, así que no podía explicar del todo por qué se sentía así. Sin embargo, estaba seguro. Incluso cuando la luna dividida por la mitad se rompía y sus fragmentos caían como una lluvia de meteoritos, mantuve la mirada fija en el cielo. No pasó mucho tiempo antes de que algo emergiera de la luna rotas rojo sangre y flotara en el aire. Era una esfera negra como la zanga que devoraba todo a su alrededor. Al mismo tiempo, una neblina sangrienta de energía giraba a su alrededor. En el momento en que lo vi, lo entendí. Esa era su forma real. Me dolía la cabeza. Fue una sensación similar a la primera vez que me encontré con Ahop o Tantata. Y en ese momento suspendido, las palabras de Seren resonaron en mi mente. "Aquellos que se multiplican y regeneran. Son molestos y no muestran esfuerzo ni emoción" Ahora que tenía una idea aproximada de lo que quería decir, había más de un tema que discutir. Quiero bajarme. Literalmente, sentía un impulso desesperado como si saltara de un carruaje desbocado. Imagina esto: estás cabalgando por un páramo helado, con hielo extendiéndose en todas direcciones, y delante se alzaba un acantilado vertical. Cualquiera querría saltar antes de llegar. Así es exactamente como me sentía. "Realmente parece un buen momento para bajarse", murmuré, aunque no lo decía en serio. Saltar de un carruaje en movimiento solía acabar en muerte o lesiones graves. En ese caso, era mejor correr más fuerte, ganar impulso y saltar con todo lo que tenía por encima del acantilado. Controlé mi respiración y dejé caer el Dao Yin-Yang y la Espada de los Siete Pecados al suelo, esperando aligerar mi cuerpo aunque fuera un poco. Planté ambos pies firmemente y me enfrenté al oponente con los puños apretados. Luego incliné la cabeza y le pregunté al monstruo: "¿Segunda ronda?" La ominosa esfera ya no flotaba en el cielo, sino que flotaba justo por encima del suelo. Su superficie no ofrecía rasgos, ni expresión, pero sentía como si me mirara directamente. Naturalmente, no recibí respuesta.
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Me Convertí En El Discípulo Más Joven Del Dios Marcial (Novela) Capítulo 190

Estás leyendo el capítulo 190 de Me Convertí En El Discípulo Más Joven Del Dios Marcial (Novela), un novela. Luan Badniker, el hijo menor de una de las Grandes Familias. Sin embargo... ¿Su número de bendiciones fue cero? El fracaso del Señor de Sangre de Hierro. El perdedor de los Badnikers. Buscó un lugar para morir para… Este capítulo tiene publicado el 3 de mayo de 2026, Traducido por el grupo Segador. Me Convertí En El Discípulo Más Joven Del Dios Marcial (Novela) tiene 204 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.