Leer Me Convertí En El Discípulo Más Joven Del Dios Marcial (Novela) Capítulo 111 online gratis en español
🏴 Grupo: Segador✍️ Traducción: Segador
Un matiz sombrío se posó en mis ojos. Bajo un cielo verde y inquietante se extendía una ciudad muerta como nunca había visto. Los edificios inquietantemente altos se retorcían en formas extrañas y distorsionadas, como si alguien los hubiera apretado. Se situaban en ángulos tan precarios que no sería sorprendente que se desplomaran en cualquier momento.
El viento aullaba, fétido y pesado, como el eructo de un monstruo. A pesar de estar al aire libre, el aire era húmedo y asfixiante, como si estuviera atrapado dentro de una cueva.
Una luz roja parpadeó desde la ventana distorsionada de un edificio, seguida de una risa maliciosa. Sentí miradas sobre mí, asomándose desde todas direcciones. El peso de esas miradas invisibles crecía constantemente, presionando como una bola de nieve. Se me hundió el corazón al darme cuenta de que ninguno era débil.
¿Está el hermano mayor en una situación así?
Había sentido algo similar una vez antes, justo después de que apareciera el Rey Demonio del Pantano Negro.
En aquel entonces, rostros fantasmales estaban tallados en la corteza de los árboles, y vientos ominosos aullaban desde todas direcciones. Pero la presión ahora era varias veces mayor que la que sentía entonces.
—Mensajero, ¿Has... Perdiste completamente la cabeza? ¿Entiendes siquiera qué es este sitio? ¡Esto es el infierno! ¡El retorcido lugar de nacimiento de Qi Oscuro! ¡Una tierra impregnada de la muerte misma!
La voz del Dios Marcial resonó incrédula.
"Sí, me lo imaginaba"
Quizá fue la influencia del Qi Oscuro que ya me sentía lento.
De vuelta en el Bosque de Mariposas, una mera imitación del Infierno forjado a partir de Qi Oscuro, apenas había sobrevivido antes de casi morir. ¿Cuánto tiempo podría sobrevivir en la vida real? ¿Medio día? ¿Una hora?
Decidí aliviar mi mayor preocupación.
"Más importante aún, ¿Estás seguro de que puedo volver a mi mundo original?"
—La regla primordial prohíbe permanecer mucho tiempo en otros mundos. De lo contrario, los reyes demonio no necesitarían rituales de invocación para descender. Lo mismo ocurre contigo, Mensajero. No importa cuánto tiempo te quedes, al final te arrastrarán de vuelta.
"¿Algún día? ¿Cuándo exactamente será finalmente?"
—¡El momento varía de persona a persona! ¡Por eso dije que era peligroso!
La voz del Dios Marcial sonaba inusualmente enfadada.
—¡No hay garantía de que sobrevivas hasta entonces! ¿Por qué harías algo tan imprudente—?
Y así, su voz se cortó.
"¿Dios marcial?"
No hubo respuesta. Esta vez se sentía diferente, no como si se hubiera quedado dormido, sino como si la comunicación se hubiera cortado a la fuerza.
Para que conste, no me había tirado al infierno sin un plan. Había riesgos, claro, pero yo había considerado que merecían la pena asumirlos.
Por cierto, ¿Dónde está Juan? Me lo pregunté.
Habíamos entrado juntos, pero ahora no se le veía por ningún lado.
Justo entonces, un sonido extraño, como una pelota rebotando, resonó desde algún lugar más allá de los edificios.
De repente, la risa inquietante cesó. La presencia tras esas miradas invisibles se encogió, retrocediendo como si le invadiera el miedo.
Al mismo tiempo, sentí una presencia enorme e inquietante acercándose. La sensación era una que ya había experimentado antes de la regresión, cuando me encontré con Ahop, el Rey Demonio del Pantano Negro.
Un rey demonio. Solo pensarlo me hizo contener el aire.
¿Por fin iba a conocer al hermano mayor?
Escuché jadeos y por fin, el protagonista apareció al final de un callejón desierto. Contra un telón de fondo de oscuridad opresiva, una figura obesa corrió hacia mí, pateando un balón mientras lo hacía.
Su andar tambaleante era tan ridículo como el de un payaso, y su respiración dificultosa resultaba desagradable de ver. Pero curiosamente, no me hizo gracia.
Finalmente, se detuvo delante de mí.
"H-hohoho..."
Según mi cálculo, medía unos tres metros de altura. A pesar de su enorme complexión, caminaba sobre dos piernas, tenía dos brazos y vestía ropa. Aun así, eso no significaba que pudiera tratarle como a una persona.
"¡H-Hola...! ¡Humano! E-Encantado de conocerte"
En resumen, era una lengua verde vestida con una túnica. La ropa se tensaba contra su cuerpo hinchado, abultada como si fuera a estallar en cualquier momento. Su vientre grueso y la carne caída se derramaban a través de la tela rasgada en un feo desastre.
No era el Hermano Mayor, eso estaba claro.
"¿Quién eres?" Pregunté.
"¡Ah! Yo... ya sabes... en tu idioma, eh..." El monstruo sacó un cuaderno, lo hojeó y luego exclamó: "¡Yo soy, Tan, ta, ta..."
Me quedé sin palabras.
Si la memoria no me fallaba, ese era el nombre del Rey Demonio de Lengua Verde. Probablemente no fue solo una coincidencia. Estaba la presión abrumadora que irradiaba de él, y las miradas inquietas que desaparecieron en cuanto apareció.
Tenía innumerables preguntas para el rey demonio, pero simplemente asentí y dije: "Soy Luan Badniker"
"Ya veo. ¡O-ohuhu! L-Luan..." Tantata tartamudeó mientras sacaba un trapo y se limpiaba el líquido desagradable que goteaba de su cuerpo, ya fuera sudor o saliva. Quizá no era un trapo sino un pañuelo.
Aunque hasta ahora solo me había encontrado con dos reyes demonio, este me dejó una impresión diferente a la de Ahop. Por supuesto, eso no significaba que pudiera relajarme.
Tong... tong...
Tantata siguió jugando con el balón, haciéndolo rebotar en sus rodillas, pies e incluso en la cabeza, todo sin usar las manos. Para una figura tan grotesca, su destreza era sorprendente.
No pude evitar preguntar: "¿Puedo preguntar qué es eso?"
Como era un dios, hablé educadamente, aunque dudaba que importara si usaba un lenguaje formal o informal.
"¿Eh? ¿T-Te interesa mi pelota?" Tantata sonrió radiante, rodándola hacia mí. "¡V-Ven...! ¡P-Pasa...! Ohoho..."
La bola rodó hasta detenerse a mis pies, y me quedé atónito, mirando a los ojos vacíos de Juan "¿Lo hiciste tú?"
"¡Sí!"
"¿Por qué? Este humano debía de ser tu secuaz..."
"¿S-Secuaz? ¡N-No! E-él es mi... Eh..." Tantata sacó su cuaderno de nuevo, hojeándolo antes de hablar. " ¡Éramos socios de negocios!"
"¿Socios de negocios?" Pregunté.
"¿O... compañeros...? E-mmm. El idioma del continente... es demasiado difícil..."
No tuve respuesta a eso.
"En cualquier caso, e-ese humano... Hice un trato"
"Trato hecho... ¿Entre tú y Juan?"
"¡Sí...! Y-Yo... ¡Respeto a las criaturas del continente...! ¡T-Te envidio!" Tantata se secó el sudor del cuerpo con el trapo sucio. "¿N-No es bueno? Entre personalidades… ¡Respeto… confianza…! Si eso no funciona, el trato… ¡Nunca se concretará…! ¿P-Por qué debería darle lo mío a alguien más? J-jo, jo...
"E-El trato... ¡es un buen sistema...! Deberíamos... emularlo..."
No era un ser con el que pudiera tener una conversación normal.
Chasqueé la lengua y pregunté: "¿Qué tipo de trato hiciste con Juan?"
"E-Es sencillo... E-Este ser humano... ¡Dijo que me entretendría...! Dijo que daría... ¡Lo que quería...! A cambio, me tomó prestado el poder—" Tantata sonrió ampliamente. "E-Entonces... Recientemente... Descubrí lo que existían los juguetes y quería uno... Al final hice el Juan Ball..."
Me quedé sin palabras.
"¿L-Luan? ¿Me pasas el Juan Ball?"
Yo no hice eso.
Cuando solo suspiré y me quedé quieto, el ánimo de Tantata se agrió. "H-Hmm... Este juego... Supongo que no te gusta... T-Tengo que respetar... tu preferencia..."
"¿Dónde estamos?" Pregunté.
"¡E-Es mi territorio...! Yo llamo a esto una ciudad... ¡Le he puesto un nombre...!" Tantata abrió las manos de forma cómica. "¡Corazón del Infierno...! ¡La única y más grande ciudad del Infierno...!"
Curioso, pregunté: "¿No es obvio que la única ciudad sería la más grande? No hay nada con qué compararlo"
Ante mis palabras, Tantata carraspeó vigorosamente y cambió de tema. "¡T-Ten cuidado...! Luan Badniker... Sé que llamas... este mundo Infierno, pero...! E-Este lugar... ¡No es un lugar peligroso...!"
Alcé una ceja. Es una ciudad en el infierno.
En ese momento, no pude evitar reírme.
Al verme reír, Tantata se unió, aunque sus rasgos estrechos hacían que su sonrisa fuera un poco asquerosa.
"L-Luan Badniker. ¡Ven conmigo...! ¡Y-Yo estaba deseando tener un invitado...!"
"¿Invitado?"
"¡Sí...! ¡Invitado...!" Tantata volvió a reír, mostrando una boca llena de dientes dentados.
"No soy tu invitado", dije.
"¿No...?"
"El que se suponía que iba a conocer era el Rey Demonio Incoloro", respondí.
"I-Inco... loro, eh..." Tantata se detuvo, pensando. Luego, como si se encendiera una bombilla, exclamó: "¡Ah...! ¡Y-Ya veo...!"
"Según Juan, se suponía que debía elegir mi destino. ¿Entonces cómo acabé en tu territorio?" Pregunté.
"E-Eso... Juan se equivocó... En el momento en que usó el poder que tomó prestado... el destino quedó fijado..."
"Así que así es" murmuré, frustrado por dentro. Parecía que la predicción del Dios Marcial se había cumplido exactamente como esperaba, y no me gustó nada.
"Pero... De verdad eres... un ser humano interesante..." Tantata me estudió. "Si un humano me ve... Uno de dos resultados... Se inclinan o... pierden la cabeza..."
Eso parece acertado.
"Y-Yo... un humano que pueda hablar conmigo... Es la primera vez... _Ohoho... I_\-Interesante..."
Percibí la buena voluntad en su mirada, pero no podía quitarme la inquietud de la cabeza.
¿Buena voluntad, de un rey demonio?
"¿Q-Qué te parece? Luan Badniker... ¿P-Por qué no te conviertes en mi compañero?"
"¿Compañero?" Repetí.
"S-Sí... Para reemplazar... ese humano de antes"
Asentí. "Es un honor que alguien tan grande como tú, un rey demonio, me vea con buenos ojos. ¿Qué tendré que hacer si me convierto en tu compañero?"
"N-Nada en especial. Solo tienes que entretenerme de vez en cuando"
"¿Entretenerte?"
"¡Sí...! El humano de antes... Dijo que tenía a alguien a quien quería..." De repente, Tantata apretó los puños. "¡A-Amor...! E-Esa sensación... ¡La admiro...!
"E-Ese humano... sufría algún tipo de enfermedad... Dijo que no le quedaba mucho tiempo de vida... ¡Ah...! ¿Q-Qué criaturas débiles son los humanos...?"
Tantata suspiró dramáticamente. "E-Entonces... Le dije... 'Humano... dame su corazón...' La expresión del humano en ese momento... ¡Estaba deliciosa...! Sorbo, p-perdón..."
Se limpió la baba que goteaba y continuó: "C-Cuando pedí su corazón, el humano gritó: 'Puedo darte cualquier otra cosa...' B-Bueno, no podía hacer eso. La expresión en su cara cuando pierde algo tan valioso... ¿No es esa la parte más interesante...?"
¿Qué se suponía que debía decir?
"Como resultado... E-El ser humano anterior... Me entretenía a menudo... I-Incluso en la muerte..."
Miré hacia abajo a Juan a mis pies. Quizá así fue como empezó todo. Cuando se unió por primera vez a la iglesia, Juan aún no estaba corrompido. Como miembro, probablemente creía que podía salvar a la mujer que amaba. Pero entonces perdió la cordura. Quizá su muerte fue lo que le impulsó a convertirse en sacerdote.
Ahora, todo era un misterio: el único hombre que conocía la verdad ya se había ido.
"Por cierto, tengo una pregunta"
"H-hoho... ¡Puedes preguntarme lo que quieras...! S-Sé todo lo que a mi compañero le da curiosidad... Te responderé sinceramente... ¡Tengo una obligación...!"
Tantata aplaudió con entusiasmo. Su disposición me hizo sentirme cómodo preguntando.
Miré la cabeza de Juan y pregunté: "¿Recuerdas el nombre de este hombre?"
"¿Eh?" Tantata parpadeó con los ojos entrecerrados.
"El nombre del hombre convertido en una bola" Aclaré.
"Uhh... V-Veamos..."
Me eché a reír. Incluso le había puesto un apodo asqueroso: Juan Ball. Este ser ya había borrado la existencia misma de Juan de su mente. Esto demostró que no trataban a los humanos como nada más que juguetes.
Tuve un pensamiento cuando el rey demonio, Tantata, me habló. Si podemos comunicarnos, ¿Se puede establecer una conversación? ¿No es simplemente falta de sentido común lo que le llevó a convertir a Juan en una bola?
No. Que pudiera hablar y mostrar emociones no le hacía humano. Los humanos y los demonios eran inherentemente incapaces de entenderse.
En ese momento, por fin comprendí el odio implacable que el Señor de Sangre de Hierro sentía hacia los demonios.
Entonces... ¿Qué debería hacer? Pensé, sujetando la moneda en el bolsillo.

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Me Convertí En El Discípulo Más Joven Del Dios Marcial (Novela)
Capítulo 112
Me Convertí En El Discípulo Más Joven Del Dios Marcial (Novela) Capítulo 111
Estás leyendo el capítulo 111 de Me Convertí En El Discípulo Más Joven Del Dios Marcial (Novela), un novela. Luan Badniker, el hijo menor de una de las Grandes Familias. Sin embargo... ¿Su número de bendiciones fue cero? El fracaso del Señor de Sangre de Hierro. El perdedor de los Badnikers. Buscó un lugar para morir para… Este capítulo tiene publicado el 1 de febrero de 2026, Traducido por el grupo Segador. Me Convertí En El Discípulo Más Joven Del Dios Marcial (Novela) tiene 204 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.