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Leer MALDITAS PERSONALIDADES (Novela) Capítulo 50 online gratis en español

🏴 Grupo: Heiss✍️ Traducción: Heiss
‘El tiempo se detuvo cuando nos encontramos, no lo tenía en mente, o puede que sí, únicamente lo evitaba. Sabía que debía despertar; no por nada se esmeró en nuestra pelea; una así… ¿Por qué llevarlo al extremo?’ Solo era necesario su capacidad para liderar a sus propios subordinados; Kalika tenía en mente que, una vez enfrentados, tendría que poner un freno porque Heiss no podría llegar a darle un desafío tan riguroso. Y ante todo, no pudo equivocarse más; ella admitió que la culpa también era de ella por no detenerse. ‘Mira que usar el Vacío...’ Con todo, perdió de manera estrepitosa. Sumando a eso, no pudo usar su habilidad de defensa absoluta, no al nivel perfecto que practicaba con sus subordinados o agentes de la propia familia Tanaka. Este nivel es tan alto que anulaba su técnica; solo podía desviar y con mucha dificultad. Ella despertó a las 3 semanas de estar inconsciente; en ese tiempo, si se hubiera ausentado más tiempo, simplemente muchos de sus preparativos caerían al no estar en constante actualización. La familia Tanaka también podría haber empezado a investigar si no se reportaba; por lo tanto, cuando despertó, fue un alivio para todos. Aparte del corte en la pierna, solo tenía ciertos moretones; por eso, todos se preocuparon cuando no despertaba. Solo después de que Caleb se comunicara con el inquisidor #1 y de reportarle, es cuando se aclaró que pudo ser una reacción ante el impacto de usar el Vacío. Ellos tenían poca experiencia y conocimiento con el Vacío, solo entendido como un estado prácticamente inalcanzable para un mortal. En teoría, no hay una consecuencia sobre emplearlo; empero, esto no se aplica a quienes lo controlan realmente y de manera completa. Entre ese control está el uso del propio cuerpo humano como conector; ahí es donde Kalika falla, intentando usarlo como arma. Da una potencia explosiva, fluidez en pensamientos y movimientos; sin embargo, integrar todo es como poner el procesador más potente del mundo hasta la actualidad y querer darle la cantidad total de información que hay en todo un servidor de investigación, simplemente no dará abasto. Incluso si se le dan “esteroides” para que crezca y mejore, si no es capaz de sincronizar de manera eficiente la información, hará que los gastos sean mayores y necesite más recursos para ser eficiente. Puede que pueda procesar más información, pero si la sincronización no es la adecuada, simplemente se gastarán muchos recursos invertidos. La analogía va hacia el cuerpo; inclusive si Kalika entrenara hasta el cansancio, duraría un tiempo extra en la pelea, meramente una mejora, no la solución. Cuando despertó y pudo organizar sus deberes, fue a visitar a Heiss, quien fue alojado en una habitación del hotel, lo suficientemente acogedora como para hacer que la vigilancia de Rudolf y sus compañeros disminuyera. En mayor medida, quien estaba preocupado era Rudolf, quien mantenía una aparente promesa de encontrar algo con Heiss. No pudimos indagar al entender que era un tema privado, incluso cuando nos ofrecimos a ayudar. En las horas de la madrugada entrenaba fuertemente para recuperar mi condición; en la mañana seguía con mis obligaciones conforme observaba el entrenamiento de los muchachos hasta horas antes del almuerzo, de vez en cuando interactuando para guiarlos en su entrenamiento. En la tarde se les daba clases particulares a los subordinados de Heiss. Si bien podían estar tensos los unos con los otros, en especial los subordinados de Kalika, se hizo el intento de permanecer neutros hasta que su líder despertara. Además, Kalika sintió que lo que Heiss hizo, o la entidad que lo manejaba, era para su propio bien; por eso no pudo enojarse con él o alguno de sus subordinados. Con eso en mente decidieron progresar conforme a lo que habían acordado. En las noches, cada vez que podía y no había nadie, hacía visitas nocturnas para ver cómo progresaba su condición en cama. En un principio fue difícil que sus subordinados le permitieran verlo, con el miedo de que lo eliminara por lo que hizo en nuestra pelea. Pero logré que me dejaran visitarlo en horas que pudiera, con la vigilancia de una cámara que vigilaría a cualquiera que hiciera una visita, incluyendo a ellos y a mí. Las horas para verlo eran complejas; siempre había alguien que lo acompañaba. Muy pocas veces era alguno de mis protegidos quien lo cuidaba, pero había alguien que siempre estaba con él cada que se podía. Y no, no era Jesús, era mi propia protegida, Cloe. En un punto sospeché que podría estar teniendo sentimientos por él; sin embargo, guardé esa idea en mi subconsciente al verla esmerarse por atenderlo. Lo limpiaba y aseaba superficialmente; al parecer, los propios protegidos de Heiss no eran buenos en tareas de cuidado. Su diligencia me sorprendió y decidí no intervenir; al fin y al cabo, los sentimientos son una fase de la vida. Incluso si por acuerdo yo me casara con él, no significaba que estuviéramos atados por algo más allá de una promesa; no hay sentimientos ni amor. Siempre tuve dudas si sería indicado pensar en tener una pareja que pudiera apoyarme. Aunque la idea de estar vulnerable no me agradaba, siempre pensé que podría haber una persona lo suficientemente loca para poder aguantar mis deseos de venganza, mi locura y aun así quererme. Pese a esos pensamientos, siempre estaba la razón que persistió. No era porque no pudiera estar con una pareja, ya sea hombre o mujer, simplemente no tenía el más mínimo deseo carnal o gusto por alguien; es así como es Kalika. Con todo, había un deseo ardiente de que hubiera una persona que pudiera soportarla, enteramente por su deseo de formar una familia verdadera. Solo un sueño o idea en confiar en alguien verdaderamente y no por manipulaciones propias en el destino de la persona, como hizo ella con los inquisidores. Por lo tanto, al observar a una persona que en un principio creía que era igual, ser cuidado con diligencia y apoyado solo por la voluntad de ser, la hizo sentir algo que no esperaba tener en esta vida. ‘Celos’ No es de forma romántica o tóxica. Celos de no poder lograr algo así, con mi propio carisma; tal vez no fui inspiración de nadie, o puede que no pelee por nadie más que por mí misma. Solo podría lograr ese nivel de conexión en mis sueños; tal vez pueda emular algo así con manipulación; no obstante, es diferente la admiración, la fidelidad, el respeto y la idolatría de la convicción real. Mis subordinados tienen convicción de que yo triunfaré y me elevaré sobre mi familia, ¿pero acaso la lucha de Heiss no es más importante que una estúpida venganza? Sí, así lo dijo, estúpida venganza, solo una manera de desacreditar la lucha que había tenido todo este tiempo, haciéndome sentir menos, una tonta. Empero, él no lo hizo por desmeritar mis esfuerzos; la crítica es más importante y, por ende, da más que solo unas palabras de consejo vacías. A veces, hablarte fuerte y decirlo de manera grosera te puede hacer ver el entramado que has tejido desde un inicio. Por eso, ¿qué hago aquí en medio de la noche, viendo cómo está postrado en la cama, sin evidencias de que vaya a despertar? Sostengo un vaso de whisky, y lo observo con cierto desconcierto en mis ojos. Esta noche había hackeado las cámaras para que no pudieran verme por 15 minutos, entonces… ‘¿Por qué estoy aquí en primer momento?’ ¿Quería estar a solas con él para matarlo? No. Por una extraña razón, no tenía deseos de matarlo, solo de que despertara y hablara conmigo, de que me escuchara. Contrariamente, aunque ya determiné que no somos iguales, en un fundamento lo somos. El Vacío: una sugestión del uso y entendimiento de todo lo malo y bueno, negro y blanco, de las 2 o más caras de la moneda. Si es algo que nació con la persona, ¿por qué entonces, en lo que deberíamos ser tan iguales, en eliminar lo innecesario, somos tan desiguales? Él busca crear relaciones, incluso si son más una inversión de tiempo que no proveerá nada; en cambio, yo las descarto por ser un irremediable gasto energético y de recursos. ¿Entonces qué lo hace especial? No me gusta el whisky en primer lugar; soy mala para el alcohol, no porque no lo aguante, sino porque soy incapaz de apreciar los gustos de la gente. Y aquí estoy, al frente de él. Intentando despertar algún tipo de iluminación, camino y utopía que no pude ver con mis ojos malditos. “¡Crsh!” El vaso de vidrio se quiebra; el líquido precioso dorado con tes marrón se desliza hasta caer por la mano de quien la sostiene. Un momento después se rompe en pedazos. Mi mano no deja de sujetarlo; es más, lo aprieto con más fuerza, hasta el punto de que se hace añicos y mi mano bota sangre a chorros. “¡Tump!” Caigo de rodillas “¿Por qué?, ¿qué no veo que tus ojos no ven?, ¿cuál es esa realidad de la que hablas?, ¿hay un escape a esta maldición con la que nacemos? ¿Hay una forma de librarnos del Vacío, del destino en el cual estamos atados? ¡Dime po.….por favor!” Los ojos de Kalika, que estaban con reflejo de cristal roto, ven en la dirección de la cama, donde solo se ve el pecho subir y bajar lentamente. Pasan dos minutos, dejan la lucidez a estar huecos; más que metáfora, era como verlos sin alma. Y si uno se fijaba más de cerca, una lágrima caía por uno de sus ojos. Luego de un tiempo, ella se levanta, trae una toalla y limpia el desorden; una vez terminado, sale de la habitación con una venda en la mano. Cuando cierra, sin que ella se dé cuenta, las manos de Heiss se mantienen fuertemente apretadas; incluso en un punto se escucha cómo una de sus articulaciones cruje por la presión. Después de un tiempo incierto, vuelve a estar en relajación. Así pasaron 2 semanas; manteníamos la rutina. Había progresos diferenciales en los entrenamientos. Por parte de Kalika era difícil hacer que tuvieran mejoras aparte del físico; sin una iluminación, no podrían mejorar sus estados de subconsciente y, por ende, tampoco entenderían directamente la esencia de una pelea, mucho menos de un arte marcial. En cambio, los subordinados de Heiss que no habían tenido un entrenamiento apropiado empezaron a mostrar destrezas en áreas diferentes. Marcus tenía un don para las artes marciales y la esencia de la lucha; había un atisbo de duda por el miedo a la muerte, sin embargo, era mitigado por sus ganas de superarse. Lucius era bastante dedicado; aunque no era especialmente talentoso en la lucha, solo un poco por encima del promedio, era muy dedicado. Esto lo demostraba dentro de sus otras disciplinas donde se destacaba, el uso de computadoras y parte académica a nivel de aprendizaje ingenieril. Un genio en un campo diferente; aun así, no es como si descartara el entrenamiento físico; cada vez que podía, le pedía a Etha que lo entrenara en cómo mejorar su uso de artes marciales, intentando usar la fuerza de su propio rival. También pasaba su tiempo de calidad con la niña Nerisa, jugando y educándola en cosas básicas que debería haber aprendido para una niña de su edad, en inicios de socialización y adaptación en círculos amigables de su edad, el colegio propio. Sus compañeros también ayudaban en ese crecimiento; el más alegre era Jesús, quien siempre intentaba animar a la chica y jugaba con ella. Lucius, de manera indirecta, se convirtió en un padre sustituto para la niña, y aunque no había relación formal con su madre, Cataline, a ella siempre le brillaban los ojos cuando Lucius estaba con su hija. Jesús era el hermano mayor y Marcus, el tío Marcus. Una vida de familia que se unió de forma muy extemporánea, una que ponía en constante escrutinio a Kalika. Era curiosidad; le divertía su comportamiento. En Japón había cierta discreción y distancia en las relaciones, pero parecía que a los colombianos y, en lo que se sabía, a muchos latinoamericanos, estas distancias y paredes de discreción y distancia social no existían, o puede que no les importaran. Jesús, por otro lado, era un caso…..extraño, incluso ridículo, aparte de su actitud tan “animada”. En ocasiones ganaba con estrategias impensables contra alguno de sus rivales, usando su ingenio; en las materias era más atrasado en términos de estudio que Marcus y Lucius, pero aprendía a través de analogías y ejemplos extraños, a ratos incluso frustrando al profesor con sus explicaciones paradójicas o disparatadas. Lo peor es que no necesariamente se equivocaba; sacaba soluciones de métodos no enseñados, pero con caminos muy….¿rebuscados?, no sabía si lo hacía de aposta o era un tipo de talento incomprendido. Rudolf era discreto, disciplinado y austero, pero muy gentil, agradecido y amigable con las personas a su alrededor. Solo que lo demostraba más con actos que con palabras. Como si en el fondo estuviera distraído, o enfocado en una meta propuesta. En este punto, ya tenía oficialmente 18 años; los había cumplido el 3 de diciembre, cuando la tensión había disminuido, y todos realizaron una fiesta para mí. Mis subordinados quisieron hacer algo más sobrio, pero los subordinados de Heiss no lo permitieron. Trajeron aguardiente amarillo y cerveza, mucha cerveza. Pusieron clásicos de vallenato para alegrar la noche, e incluso enseñaron a Emily y a Cloe a bailar salsa. Ethan y Caleb observaban curiosos los pasos extravagantes y ágiles. Yo no bailé porque nunca entendí la danza ni su propósito; aparte de conectar emocionalmente con su pareja, no lo veía más que una danza para la atracción previa al apareamiento, como un ritual donde mostrabas tus dotes para que la hembra aceptara tu coqueteo. Puede que hubiera raíces culturales, pero en esencia muchas de las danzas y sobre todo bailes modernos se enfocaban en eso; pocas mantenían la austeridad y rigor de danza ceremonial. Por eso no tenía fe en la danza colombiana; a pesar de sus pensamientos y emociones, no pudo estar más equivocada. ‘Esto….es muy divertido, jaja’ Veía cómo las chicas se esforzaban por seguir el ritmo de los chicos, y más que una demostración de técnica, era una demostración de intenciones que bailaban en el aire; era la alegría, alegría de estar vivo; así se sentía la salsa. La música, los toques de pies en el suelo y los giros extraordinarios alzando los brazos eran una forma en que los dos conectaban y disfrutaban de una sincronía y alegría del aprendizaje y el voleo. Puede que haya hermosura en algunas danzas por su significado en posturas etéreas y prístinas, mostrando armonía y pulcritud, con todo lo aprendido en bailes asiáticos, artes escénicas y deportes como el patinaje. No creyó que fuera una danza desenfocada de los dos extremos de la balanza; o es pulcritud o es degeneración al deseo. Este fue un nuevo significado: felicidad por la vida, felicidad por las amistades encontradas. En un baile, Lucius invitó a Cataline a bailar; ella se rehusaba al inicio y, con todo principio de masa, su hija la empujó para que ella se animara a bailar con ese hombre. Ahí nació un nuevo significado, el amor, uno que se ocultaba entre la coreografía, algo más que puro deseo; era anhelo. Ese fue el mejor regalo que pudieron darme, una experiencia totalmente desconocida para mí. Y así llegamos hoy 6 de diciembre de 2044. Terminábamos un entrenamiento matutino; esta vez, había aplastado y apaleado toda fuerza que les quedara a mis subordinados y a los chicos que ahora eran los nuevos compañeros de entrenamiento, sus subordinados y ahora también parte de quienes debía fortalecer, no por promesa, ya no por eso, sino por convicción, convicción en lo que creía su líder. Inesperadamente, las miradas empezaron a desviarse hacia atrás de mí; en un inicio pensaba girarme, pero vi en la dirección de mi protegida, de Cloe. Ahí lo entendí, sus suaves pisadas, casi como si no hiciera ningún ruido; se acercaban lentamente. Del mismo modo, todos empezaron a abrir en grande los ojos; sus rostros antes decaídos mostraban cierta sorpresa, expectativa más que nada. Y por primera vez no me atreví a confrontar lo que tenía atrás; tenía… miedo, miedo a lo que en verdad desconocía, a una realidad que no comprendía, a una forma de liberarme de mi destino. Mi corazón, intención o lo que refuerza las emociones me decía que me diera vuelta, pero mi cabeza y razón gritaban, decían que desconfiara, que era peligroso, un riesgo. No era tanto quién se acercaba, sino lo que significaba dar otro paso. Mi cuerpo se tensaba y, cuando menos lo esperé, unas palabras se escucharon. “….Hola a todos..” Lo que creía controlable se desbordó y, como una flecha, todo mi cuerpo se movió en reacción, no con plena intención, aunque sí con reflejo de años. La patada ya estaba en el aire. Solo podía pensar: ‘Esquívala’, ¿y por qué no lo haría?, es más que seguro que la evitaría; él puede, es capaz, ya lo demostró. Cuando lo esquive, me disculparé y diré que fue un impulso involuntario. Aun con tales expectativas y esperanzas puestas, fracasé, otra vez. Heiss había recibido mi patada sin moverse de su sitio, incluso viendo la trayectoria. Cuando caí y lo vi tambalearse, ahí sentí que mi cuerpo se elevaba. ‘¡¿Qué hice?!’, es mi aliado y no pude contenerme por un instinto al que me acostumbré. No sabía qué pasaba por su cabeza al aceptar el golpe, no podía procesar si era una estrategia o qué se le pasaba por la cabeza; era simplemente innecesario, por eso decidí preguntar. “…¿Por qué no esquivaste?” Me sentía como en un pozo de agua fría, apenas pude pronunciar. Qué patética. “…¿Porque era lo correcto?” Su respuesta solo me dejó más confundida y con los pensamientos a mil; esta era la primera vez en muchísimo tiempo que sentía vergüenza por mi actitud tan estúpida. “Es mi forma de decir lo siento por lo que pasó en la última pelea” “….” Ahí lo entendí, mirándolo a los ojos; era la primera persona fuerte que me respetaba más allá de mi propia fuerza, me respetaba como oponente, como persona. Por eso se disculpó, preocupándose por mi integridad; nada más, eso me hizo darme cuenta de que era lo que lo hacía especial. No solo era su convicción, sus creencias o su meta; era su estúpida e ingenua forma de ser, el ser de creer en la humanidad, el ser de tener esperanza en la humanidad, el ser de pelear hasta el final. Eso era todo, era la representación propia de lo que cada uno desea, ser lo mejor de uno mismo. Inevitable, ya sean sus acciones bruscas o llevadas al límite, siempre deseo algo, el bien para todos. En ese momento tomé en serio la decisión que ya había pensado cuando perdí contra Heiss, y en mi anhelo se formó una nueva estrella del Vacío, tomando voluntad a lo que realizaría con Heiss en los próximos meses. Mi convicción acababa de echar raíces.
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Estás leyendo el capítulo 50 de MALDITAS PERSONALIDADES (Novela), un novela. En un mundo paralelo creado por un Dios que abandonó su mundo, estamos en el año 2044. Heiss y Kalika, nombres inventados con pasados traumáticos, sin padres de los que guarden buenos recuerdos y con supuestas nuevas… Este capítulo tiene publicado el 1 de julio de 2026, Traducido por el grupo Heiss. MALDITAS PERSONALIDADES (Novela) tiene 55 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.