Leer Mago Supremo (Novela) Capítulo 3862 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
"No estás pensando con claridad, de lo contrario te habrías dado cuenta. Piénsalo", dijo Solus.
¿Qué es más probable? ¿Que algunas de las personas más inteligentes que conoces pasen por alto un detalle obvio, o que simplemente te lo oculten y pongan su base en estado de alerta precisamente porque saben a qué se enfrentan?
En otro lugar, al mismo tiempo.
Xenagrosh no podía mover ni un dedo mientras su captor la destripaba como a un pez. Ni siquiera podía pensar mientras él lanzaba un hechizo tras otro. Algunos los usaba contra ella, otros contra sí mismo.
Sin embargo, incluso el sistema de esclavitud que sometía su voluntad tenía sus límites. Xenagrosh aún podía ver con sus ojos inexpresivos y escuchar los divagaciones de la criatura.
Aquello que tenía delante parecía humanoide solo en el sentido más amplio del término. Sus dos extremidades inferiores, que sostenían su peso, terminaban en tres dedos largos, dos delante y uno detrás, que le permitían ajustar su altura y ángulo según fuera necesario.
Aquellas cosas que podían llamarse brazos solo porque brotaban de su torso surgían y desaparecían bajo su piel aceitosa, cada una transformándose en una herramienta diferente con un propósito distinto. Algunas, como los cuchillos y los retractores, las comprendía.
Otros, como lo que parecía un cristal de maná del tamaño de una nuez sobre una varita de carne o un alfiletero, escaparon incluso al alcance de sus Ojos de Dragón. Sin embargo, todos tenían algo en común.
Todos ellos le infligieron un dolor abrasador que habría matado a una Bestia Divina normal mil veces.
La criatura se aseguraba de interrumpir sus experimentos de vez en cuando y aflojar sus cadenas. Cada pausa duraba lo suficiente para que los núcleos blanco y negro de Xenagrosh recuperaran fuerzas y pudiera sobrevivir a la siguiente serie de pruebas.
La criatura poseía un conocimiento asombroso de los límites y las capacidades del cuerpo de Xenagrosh. El alimento curaba sus heridas y restauraba su resistencia, pero no era suficiente para lanzar un solo ataque, incluso si de alguna manera lograba superar los efectos del círculo de esclavitud.
'Nunca había visto hechizos como estos, pero sé lo que son'. Sellada en un rincón oscuro de su mente, Xenagrosh intentó descubrir la naturaleza de su enemigo. 'Son todos hechizos de diagnóstico para la Escultura Corporal'.
«Si no fuera por estas malditas cadenas, mi núcleo negro se alimentaría del elemento luz y frustraría cualquier intento de estudiar mi fuerza vital. Este bastardo está loco, pero también es un genio. Ni siquiera el Maestro tuvo la oportunidad de observar la vida de un Eldritch antes de que me convirtiera en un híbrido».
—Ya veo —susurró la criatura—. Por eso siempre he fracasado.
No tenía boca para hablar y usó magia del aire para hacerlo, pero su voz sonaba entrecortada y jadeante como la de un anciano en su lecho de muerte.
Sacó tinta y papel de lo que Xenagrosh reconoció como un bolsillo omnidireccional. Tomó notas tras notas, llenando casi medio libro con sus hallazgos y observaciones. Mientras tanto, su piel permanecía abierta y sus órganos expuestos al aire.
La criatura cerró el tomo con un golpe seco y lo guardó antes de reanudar sus experimentos. Conjuró más hechizos desconocidos, cada uno complejo y retorcido, más allá de lo que Xenagrosh jamás había visto.
La sangre de los charcos emergió del suelo, uniéndose a la energía pura del géiser que se encontraba debajo y al maná de los hechizos de la criatura. Juntas, formaron una brillante esfera dorada que flotaba en el espacio entre el Dragón de las Sombras y la criatura.
La esfera estaba repleta de todo lo que un Eldritch sano anhelaba, y mucho más uno profundamente herido. Sin embargo, a Xenagrosh se le erizó la piel al contacto con la luz dorada, y cada fibra de su ser se esforzó por alejarla de la esfera, pero fue en vano.
Las cadenas bloqueaban los poderes del Dragón de las Sombras tanto como el círculo de esclavitud controlaba su mente. Cuando la esfera comenzó a moverse, intentó cerrar los ojos, pero estos ignoraron sus súplicas.
Intentó apretar los dientes, esperando que los efectos del hechizo fueran mucho peores que su leve efecto, pero su mandíbula permaneció relajada.
Entonces, la esfera se lanzó hacia adelante, pero contra la criatura. Mientras Xenagrosh suspiraba aliviada, la criatura gritó con toda la agonía que había soportado hasta ese momento, e incluso más.
Gritó con todas sus fuerzas, con sus ocho bocas abiertas, y las abrió por todo el cuerpo para expresar la profundidad de su sufrimiento. Gritó durante tanto tiempo que Xenagrosh se olvidó de sus propias heridas.
Durante todo ese tiempo, los tentáculos dorados que conectaban la esfera con la criatura, el géiser de maná y la sangre se multiplicaron. La criatura nunca perdió la concentración, guiando la esfera profundamente más allá de su piel y dentro de su carne.
O mejor dicho, donde se suponía que debía estar su carne.
La repugnante luz dorada que la cegaba reveló el secreto de la criatura. No había piel aceitosa, solo una superficie lisa y sin rasgos distintivos. Bajo las ondulaciones causadas por la entrada de la esfera no había órganos, solo una sustancia de un negro intenso.
«Estos son hechizos de forja», pensó Xenagrosh al comprender la verdad. «Hechizos de forja prohibidos. ¡Y este bastardo es un Eldritch!»
Los gritos cesaron en el instante en que la esfera dorada desapareció dentro del Caos del cuerpo de la criatura. Las numerosas bocas jadeaban como si necesitara recuperar el aliento, pero no era más que un acto reflejo, producto del prolongado sufrimiento.
—Creo que lo logré. Lo logramos. —La criatura se enderezó, y Xenagrosh se maldijo por no haberse dado cuenta antes de que sus ojos blancos sin pupilas no eran ojos en absoluto. Solo dos charcos de Decadencia. —Debo admitir que jamás lo habría logrado sin ti, hermana.
Xenagrosh se tambaleó, sorprendida y asqueada por el afecto contenido en esas palabras, pero aún tuvo la lucidez suficiente para notar dos líneas negras verticales que aparecían en medio de la decadencia de los ojos de la criatura.
Región de Zeneka, Golfo de Argal, al mismo tiempo.
Tras llegar al lugar de la emboscada, Solus marcó el géiser con su firma energética e hizo aparecer la torre. Teletransportó a todos los que se encontraban dentro de la Atalaya, y Lith tomó posición en el trono de mando.
"¡Dios mío, es precioso!" Bytra nunca había visto las cuatro piezas del conjunto Menadion ensambladas.
La boca, los ojos y las orejas se unían para formar un casco completo que se conectaba a las manos mediante cables negros para mejorar aún más sus habilidades.
"Gracias, pero prefiero que me llamen guapo", respondió Lith.
"No estaba hablando de ti." Bytra soltó una risita.
"Entonces, considérenme ofendido."
Había muchas cosas que le hubiera gustado decir, e incluso más que le hubiera gustado preguntar sobre la obra maestra de Menadion, pero nada de ello justificaba prolongar la captura de Zoreth ni siquiera un segundo.
"Habla en serio, por favor. ¿Encontraste algo?"
—Más que algo —respondió Lith mientras un holograma con las lecturas de la Atalaya aparecía en el centro de la habitación—. Y son todas malas noticias.
Las huellas energéticas de los híbridos y de su agresor desconocido seguían siendo perfectamente visibles incluso días después del ataque. El rastro de Bytra surcaba el aire con franjas amarillas y negras, el de Zoreth con franjas blancas y negras, y el de su enemigo con anchas líneas negras.

Continúa leyendo
Mago Supremo (Novela)
Capítulo 3863
Mago Supremo (Novela) Capítulo 3862
Estás leyendo el capítulo 3862 de Mago Supremo (Novela), un novela. Derek McCoy era un hombre que desde su juventud tuvo que enfrentarse a muchas adversidades. A menudo obligado a conformarse con sobrevivir en lugar de vivir, finalmente había encontrado su lugar en el mundo, hasta que… Este capítulo tiene publicado el 28 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Mago Supremo (Novela) tiene 4104 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.