Leer Mago Supremo (Novela) Capítulo 24 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Sin duda, era el peor día del año para Lith. Se vería obligado a pasar toda la tarde fuera de casa, rodeado de completos desconocidos y privado de toda privacidad y espacio personal durante las festividades.
Todas las familias del pueblo se reunían para la fiesta, olvidándose de todos sus problemas y miserias cotidianas, ya que todo, desde la decoración hasta la comida y la bebida, era pagado por el Conde Alondra.
Él también participaría en todo el evento, para mantener fuertes sus vínculos con la comunidad y conservar su reputación de un Señor justo, en lugar de ser simplemente un tipo sin rostro que recaudaba impuestos haciéndoles la vida aún más difícil.
El festival se dividió en tres partes.
La mañana seguiría transcurriendo como un día normal de trabajo, para dejar que los comerciantes extranjeros y feriantes prepararan sus puestos y dispusieran sus mercancías.
Por la tarde, las familias se reunían y recorrían los puestos en busca de baratijas y joyas para comprar con su dinero extra y añadirlas a la dote de sus hijas.
La comida consistiría principalmente en aperitivos, como frutas y verduras frescas, con brochetas de diferentes tipos de carne e incluso comida exótica, traída por el Conde Alondra para la ocasión, como peces de agua salada y mariscos.
Las únicas bebidas disponibles serían agua y cerveza light.
Después de la puesta del sol, se encendían enormes braseros y antorchas por todo el pueblo, mientras los trabajadores del Conde preparaban el escenario para el evento principal del festival, la elección de la Doncella de Primavera.
Todas las muchachas de quince y dieciséis años podían participar en el concurso Spring Maiden, que era más como un baile de debutantes que un concurso de belleza.
Era la oportunidad para que todas las jóvenes en edad casadera mostraran su belleza y virtudes, con la esperanza de captar la atención de tantos pretendientes como fuera posible.
Los jueces del concurso de la Doncella de Primavera siempre eran los mismos: el Conde Alondra, el jefe de la aldea y Nana.
Tras las elecciones, se serviría la auténtica comida, con abundantes animales asados, sopas y frutas caramelizadas. Se servirían vinos puros y aguados, animando el final.
La última parte consistió en un baile en el que se animaba a los solteros elegibles a acercarse a una o más doncellas que les hubieran llamado la atención.
Cada parte afectaría el estado de ánimo de Lith de forma distinta. La primera le causaría un aburrimiento extremo, atenuado por el hecho de que aún podía moverse solo.
El segundo era casi una tortura. Lo obligaban a sentarse sobre los hombros de su padre, mirando durante horas a un grupo de niñas que le traían sin cuidado.
El tercero fue el mejor, pero solo por ser muy corto. Después de bailar un rato, sus padres estaban demasiado cansados para quedarse más tiempo y finalmente lo traerían de vuelta a casa. Ninguno de sus hijos estaba aún en edad de casarse, así que no tenían motivos para demorarse.
Por primera vez en su nueva vida, Lith tenía algo de dinero en el bolsillo, por lo que pudo revisar los juegos de carnaval que ofrecían los mejores premios.
"Ellos hacen trampa, yo hago trampa. Juguemos limpio y equitativo".
Usando magia espiritual, ganó un hermoso oso de peluche para Tista, tras ganar un juego de lanzamiento de aros manipulado con aros desequilibrados. En un juego de tiro con ballesta, consiguió un peine plateado para Rena. Solo necesitaba usar dos hilos de magia espiritual: uno para guiar el dardo hacia su objetivo y el otro para desmoronarlo. Por último, pero no menos importante, una cinta de seda para su madre, comprada en un puesto de la Rueda de la Fortuna.
Los feriantes estaban estupefactos, pero intentar intimidar a un niño local frente a tantos aldeanos, sin mencionar al Conde Lark, no les habría valido nada más que la paliza de su vida y una prohibición permanente de todos los eventos en el condado de Lustria.
Empezaron a vigilarlo, pero Lith no era codicioso y se fue tras conseguir los tres premios. De hecho, también quería algo para Raaz, pero solo tenían productos femeninos.
Los feriantes esperaban atraer a los jóvenes para que malgastaran su dinero, tratando de impresionar a las chicas con regalos caros que no podían permitirse sin apostar.
Tras repartir los regalos, Lith buscó a Nana; quería charlar sobre magia con un experto. La encontró sentada en un banco cerca de su casa.
Lo primero que hizo fue mirarla con Visión Vital. Su flujo de maná era mucho mayor que el de Lith, pero su fuerza vital era menor que la de Tista.
Nana tenía más de sesenta años, pero parecía una terrícola de ochenta. Tenía la espalda tan encorvada que necesitaba un bastón para caminar bien.
Tenía ojos grises y penetrantes, el rostro lleno de arrugas y una gran nariz aguileña. Nana siempre llevaba un chal sobre la cabeza para evitar que su larga cabellera gris le molestara durante el trabajo.
A primera vista parecía una anciana discreta, pero cuando te acercabas podías sentir la fuerza bruta que emanaba de su cuerpo.
"Debió haber tenido una vida difícil", comentó Solus.
Hola, Nana. ¿Cómo estás? “preguntó Lith cortésmente.
Hola, pequeño diablillo. Estás creciendo rápido, ¿verdad? Tal como Elina había notado en invierno, Tista y Lith estaban creciendo más altas y esbeltas que sus compañeras. A Rena también le pasaba lo mismo después de recibir el tratamiento de Lith.
Lith ya medía más de 1,1 metros (1'8'') de alto y tenía los hombros anchos como si jugara al waterpolo.
Lith asintió. "Sí, lo sé. ¿Puedo hacerte una pregunta?"
"Si no es por mi edad, adelante." Nana se rió.
“Nana, ¿eres una maga fuerte? “Nana se sorprendió; la pregunta no sonó muy infantil.
“Sí, lo soy. De joven, incluso conseguí una beca para la prestigiosa academia Grifo Relámpago, y logré graduarme sin problema. “Nana se irguió con orgullo, recordando sus años de gloria.
“Entonces, ¿cómo terminaste siendo sanador en Lutia?
“¡Qué diplomático eres, Lith! “lo reprendió Solus.
A los niños se les permite ser groseros. Es uno de sus pocos privilegios.
El humor de Nana se tornó sombrío.
Verás, Lith, en este mundo hay plebeyos, nobles y magos. Un mago fuerte tiene un estatus similar al de los nobles, dependiendo de su poder mágico. En aquel entonces yo era muy fuerte, pero no un genio. Por desgracia, también era estúpido e ingenuo, así que tomé malas decisiones y acabé solo, sin nadie que me apoyara. Solo me quedaban dos opciones: someterme a un noble poderoso o vivir libre con el estatus de sanador. ¿Adivina qué elegí?
Lith también se puso sombrío, la idea de perderlo todo después de haber trabajado tan duro para conseguirlo hacía que su futuro pareciera aún más aterrador.
"¡Tranquilo, niño!", dijo Nana con entusiasmo. "No estropeemos el ambiente y disfrutemos del festival".
Después de dejar a Nana sola, Lith recordó sus palabras sobre su crecimiento y se detuvo frente a un espejo expuesto, observando su reflejo.
Sólo pudo suspirar con resignación.
"Por muchas impurezas que expulse, logré fracasar incluso en la lotería genética. Tomé tanto de mi padre y tan poco de mi madre.
Cuando me miro pensativo, en lugar de ser tranquilo, parezco un psicópata fugado de un reformatorio. Si sonrío, ahora que me faltan tantos dientes, ni siquiera soy guapo. Incluso vestido así, apenas podría pasar por un niño de la calle de una novela de Dickens.
Solus intentó animarlo, pero fue en vano.
Más tarde por la noche, el Conde Alondra presentó a los ancianos del pueblo a su invitado de honor.
Jefe Yurok, sabia Nana, permítanme presentarles al joven Ricker Trahan, hijo de mi querido amigo, el baronet Lokar Trahan. Este joven es un mago realmente talentoso que, en el futuro, traerá gloria a nuestro condado. El Conde Lark era un entusiasta de la magia y siempre buscaba patrocinar a jóvenes prometedores de su tierra.
"Mucho gusto, joven." El jefe de la aldea lo saludó con una cortés reverencia, esperando que el otro le ofreciera la mano o al menos respondiera a la reverencia.
Ricker, en cambio, seguía mirando a su alrededor con los ojos llenos de desprecio.
“El placer es mío. “Respondió con tono frío.
“Ricker, ¿dónde están tus modales? “lo reprendió el Conde Lark con suavidad”. La sabia Nana fue una maga poderosa y reconocida en su juventud. No dudes en pedirle consejo. Su experiencia podría ser invaluable para superar cualquier dificultad que puedas encontrar durante tus estudios.
“No tengo ninguna duda al respecto, mi señor. “Ricker hizo una reverencia esta vez, pero ante el conde Lark.
Nana había visto suficientes nobles en su vida como para reconocer a ese tipo. Un Joven Maestro altivo y poderoso, lo suficientemente mimado como para creer que solo los nobles podían alcanzar la grandeza.
A los habitantes del pueblo les costaba mucho tolerar tanta falta de respeto hacia sus mayores, pero por amor al Conde se limitaron a susurros enojados.
“¡Ay, ay, ay! ¡Te has ganado otra, querida Lark! “rió Nana sin ninguna emoción.
Ricker se estremeció ante tal falta de respeto, pues el viejo murciélago llamaba al Conde por su nombre de pila sin honoríficos. Pero sabía que a Lark le encantaban los magos, y a juzgar por su actitud, le había concedido al viejo murciélago el derecho de hacerlo.
Tiene todo el derecho a estar orgulloso, querida Nana. El año que viene cumplirá doce años y solicitará una beca para la academia de los Grifos del Relámpago. ¡Con un poco de suerte se matriculará igual que tú en su día!
Ricker no pudo reprimir su asombro y frunció el ceño mirando a Nana.
“¡Por todos los dioses! ¿Cómo pudo una plebeya entrar en la academia?”, pensó. “Seguro que habrá entrado con trampas”.
"¿En serio?", respondió Nana con exagerado entusiasmo. "¿Por qué no le pides que nos demuestre de qué es capaz?"
El Conde Alondra aceptó con gusto y, a petición suya, pronto se instaló un tocón de un metro (3'3 '') de alto con una cabeza de lechuga en su parte superior.
Ricker tenía que mantenerse al menos a 10 metros (11 yardas) de distancia y derribarlo. Era un ejercicio muy básico para cualquiera que quisiera convertirse en mago, usado a menudo para deshacerse rápidamente de candidatos indignos.
Solo aquellos con verdadero talento para la magia podían usar la magia de tareas a tal distancia. Para la gente común, la magia tenía un alcance de uno o dos metros.
Para aprender algo fuera de la magia rutinaria, uno tenía que inscribirse en una academia de magia o comprar libros muy caros.
“¡Joven, hazlo lo mejor que puedas! “La voz del Conde Lark rebosaba entusiasmo.
Ricker había hecho ese ejercicio innumerables veces, pero siempre solo. Esta vez estaba rodeado de plebeyos, con la clara esperanza de verlo fracasar y tener la oportunidad de ridiculizarlo.
Peor aún, el conde Lark lo estaba presionando mucho. Para Ricker, no era una prueba sencilla, sino una cuestión de vida o muerte.
Sintiendo innumerables miradas sobre él, perdió la concentración mientras realizaba las señales con las manos y tartamudeó la palabra mágica.
"¡Yo-Infiro!"
Produjo una enorme bola de fuego, casi rozando la lechuga. Sin embargo, con un pequeño estruendo, la lechuga se desprendió.
Nadie aplaudió excepto el conde Lark.
Entre la multitud se pudo escuchar más de un "¿Eso es todo?".
Nana caminó lentamente hacia la verdura y la trajo para que el Conde la examinara.
"Se equivocó en algunas señas clave, tartamudeó la palabra mágica y no acertó a la lechuga. Solo se le cayó por la explosión", comentó Nana con frialdad.
“No me haría ilusiones, Lark. A su edad, podía dar en el blanco sin hacer señas ni usar palabras mágicas. Me admitieron solo por mi magia silenciosa y perfecta. “Los ojos grises de Nana miraban a Ricker con desprecio.
Bueno, todavía es joven, por eso lo traje contigo. Tiene un año entero más para prepararse para el examen. Aún hay tiempo para corregir los pequeños errores. Esperaba que pudieras ser su mentor.
"Me encantaría, de verdad. Pero entre los aldeanos y mi discípulo, ya tengo bastante trabajo. Soy demasiado mayor para cuidar de dos jóvenes, y mi aprendiz tiene prioridad. Como sabes, la palabra de un mago es su compromiso."
"¿Tienes un aprendiz?" El Conde Lark se sorprendió de que nadie le hubiera informado sobre un asunto tan crítico.
"Sí." Ella asintió, sonriéndole a Ricker.
Aprendió a leer y escribir a los tres años, y para entonces ya había aprendido magia por sí solo.
"¡Maravilloso!" La emoción del Conde Lark fue como una bofetada en la cara de Ricker.
“Sí, también es mi discípulo. “Selia dio un paso al frente, echando leña al fuego. Ella y Nana se detestaban educadamente, pero entre ella y un mocoso estirado y desagradable, siempre elegiría al diablo que conocía.
Caza en el bosque de Trawn desde los cuatro años. Aunque solo pueda cazar anteojeras y bichos, jamás fallaría un blanco en movimiento, y mucho menos una lechuga muerta.
Luego le susurró al oído al conde: "Él es en realidad quien ya sabes que proporcionó el qué ya sabes".
"¡Fantástico! ¡Excelente! ¿Cuándo podré conocerlo?" Su monóculo saltó de su órbita de felicidad.
Ricker estaba a punto de explotar de ira.
¿No se da cuenta de que solo lo están manipulando? ¿Cómo puede alguien de tan alto estatus social como el Conde confiar siquiera en una palabra de estos plebeyos?
Mentir y engañar es parte de su naturaleza. Son solo basura, intentando rebajarnos a su nivel para sentirse mejor con sus patéticas vidas. Si ese viejo es un mago, entonces yo soy el príncipe heredero.
¿Por qué tengo que aguantar todas sus tonterías? ¿Y cómo es posible que hasta un cazador despiadado pueda hablar con un conde sin problema? Esta noche no podría ser peor. ¿Cómo demonios conseguí que mi padre me convenciera de venir a esta pocilga?
“¡Aquí está! “gritó Bromann triunfante, arrastrando con fuerza a Lith del brazo.
No tenía ni idea de lo que estaba pasando. Lith estaba con su familia, mordisqueando una manzana caramelizada, cuando Bromann apareció de repente, parloteando sobre el honor del pueblo o algo así.
Había demasiados ojos sobre él y la intuición de Lith le decía que algo andaba mal, por lo que decidió mantenerlo en secreto.
“Conde Lark, es un honor conocerlo.” No hacía falta ser un genio para comprender que aquel flacucho con monóculo y elegante debía ser el señor de la tierra.
Lith lo saludó ahuecando el puño y haciendo una profunda reverencia. Luego procedió a saludar al jefe de la aldea, Nana y Selia, haciendo una profunda reverencia, como correspondía al respeto que merecían.
Finalmente, se giró hacia el niño de aspecto enfermizo que estaba junto al Conde. Debía de tener unos diez años y medía 1,40 metros. Vestía una camisa blanca de seda sobre unos pantalones de cuero de alta gama. Tenía la cara roja y sudorosa, como si hubiera corrido para salvar su vida o lo hubiera mordido una serpiente venenosa.
La situación no tenía sentido para Lith, pero como nadie parecía preocupado por la salud del niño, Lith hizo lo que debía hacer.
"Saludos, honorable invitado. Espero que disfrute de su visita a nuestra aldea." Lith volvió a ahuecar el puño, haciendo solo una pequeña reverencia. No tenía ni idea de quién era ese chico, y Ricker no tenía fuerzas para presentarlo él solo.
El Conde parecía haberse olvidado por completo de su existencia.
¡Ay, ay, ay! “se rió Nana”. ¿Ves, Lark? Buenos modales. Eso es algo que a muchos jóvenes les falta hoy en día.
Lith siguió mirando a su alrededor, esperando que alguien le explicara lo que estaba sucediendo.
"¿Puedo ayudar?" preguntó.
Ricker una vez más necesitó de toda su fuerza de voluntad para evitar un ataque de ira.
¿Este es su prodigio? ¿Un vago desdentado? ¡Debería pedirle al Conde que los azote hasta la muerte por sus descaradas mentiras! ¡Simplemente indignante!
“Sí, Lith “intervino Selia”. Al Conde Lark le encanta la magia en todas sus formas, y justo le estaba contando cómo matas anteojeras sin arruinar ni una pluma. ¿Te importaría enseñárselo?
Sacó un palo de madera y lo sostuvo en alto para que el Conde y todos los demás lo vieran.
Lith suspiró aliviado.
¿Todo este alboroto por la magia de las tareas domésticas? Casi me da un infarto. Si solo es para entretener a unos nobles aburridos, ¿por qué no? Si la aldea prospera, mi familia también.
¡Brezza! Tras girar dos veces los dedos corazón y medio, un pequeño vórtice envolvió el palo. Exteriormente era igual a los que usaban las amas de casa a diario para limpiar sus casas, pero al observarlo de cerca se notaba que en realidad eran dos vórtices diferentes, uno girando en el sentido de las agujas del reloj y el otro en el contrario.
De esta manera el hechizo aplicó una enorme tensión al palo en el punto donde se conectaban los dos vórtices, provocando que se rompiera casi instantáneamente.
Lith lo inventó después de que Selia empezara a molestarlo demasiado por cómo había matado a los anteojeras. No podía mostrarle magia espiritual, así que ideó este truco.
Ricker quiso rebatir diciendo que Lith estaba a apenas un metro (1,1 yardas) del palo, pero incluso él sabía lo difícil que era usar dos hechizos diferentes a la vez. También sabía que el viejo murciélago respondería a tal objeción pidiéndole que hiciera lo mismo. Y no tenía ni idea de cómo hacerlo.
Nana hizo un gesto con la mano y un aldeano puso otra cabeza de lechuga en el tocón.
"Lith, sé amable y acaba con eso, por favor."
Lith estaba cada vez más confundido. El Conde ahora tenía estrellas en los ojos, mirándolo como si una bestia mítica hubiera descendido del cielo, mientras que el noble muchacho estaba pálido como un fantasma.
¿Qué demonios está pasando aquí? ¿Por qué el Conde está tan absorto en la magia barata? ¿Y por qué a nadie le importa ese pobre chico? Lo que sea que tenga está empeorando.
Lith se encogió de hombros antes de mover su dedo medio mientras decía: "¡Jorun!"
Un dardo de hielo impactó en el centro de la lechuga, haciéndola rodar varios metros.
“¡Sin usar señas! “exclamó el conde con voz tan débil que Lith no pudo oírlo.
Una última cosa, querida Lith. Si logras complacer a esta pobre anciana, te invitaré a ti y a toda tu familia gratis hasta que empieces tu aprendizaje. ¿Estás dispuesta a complacerme una última vez?
Lith no tuvo que pensarlo dos veces antes de aceptar. A pesar de sus mejores esfuerzos, Tista aún necesitaba cuidados constantes. De vez en cuando, aún tenían que pedirle ayuda a Nana, y no era barata.
Nana sonrió, llena de confianza suficiente para los dos.
"Bromann, lanza uno de esos lo más alto que puedas".
Bromann lanzó una lechuga con un globo, elevándola unos tres metros (10") de altura. Cuando alcanzó su punto máximo, Nana hizo un simple gesto, cortando el aire horizontalmente con la mano extendida y los dedos, conjurando diez dardos de hielo.
Cinco le dieron en el lado izquierdo, cinco en el derecho. Cuando la lechuga empezó a caer, Nana volvió a cortar el aire, esta vez verticalmente, partiéndolo en cuatro partes iguales.
Luego simplemente abrió la palma de su mano hacia el cielo, conjurando cuatro pequeños vórtices que hicieron caer los cuatro pedazos lentamente.
¡Maldición! No solo el flujo de maná de Nana sigue siendo superior al mío, sino que su nivel de habilidad supera con creces mis expectativas. Probablemente podría lograr el mismo resultado, pero necesitaría ambas manos y algo más que un simple gesto.
Ahora entiendo por qué todos en la aldea la tienen en tan alta estima. Probablemente sea la razón de la paz en Lutia. Si puede hacer tanto con la simple magia de las tareas domésticas, no me imagino lo que podría hacer con un hechizo de verdad “pensó Lith”.
"¡Ahora es tu turno, Bromann!"
Otra cabeza de lechuga, otro disparo al blanco.
Lith sabía que no era una competencia, no se suponía que él debía desempeñarse tan bien como Nana.
Hasta que Lith pudiera tener una idea clara de cuánto talento se consideraba bueno, cuánto se consideraba nivel de genio y cuánto merecía la etiqueta de "quemar a ese monstruo", tuvo que jugar a lo seguro.
Cuando el disparo alcanzó su punto máximo, Lith hizo señas con ambas manos gritando "¡Jorun!", conjurando cuatro dardos de hielo, dos por lado. Cuando la lechuga empezó a caer, usó "Brezza" para cortarla por la mitad de forma desigual, usándola de nuevo para invocar dos vórtices que derribaron los trozos. Una vez más, giraban en direcciones opuestas, fenómeno que se acentuaba por la lenta rotación de la lechuga.
"Lo que sea, lo sea. Ya saben que puedo hacerlo. Si tengo que entretener al Conde, mejor que sea con un poco de estilo."
La multitud estalló en un aplauso, al que pronto se unió un extasiado Conde Lark que todavía no podía creer lo que veía.
Nana envió a Lith con sus padres, asegurándole que cumpliría su parte del trato, antes de hablar nuevamente con Ricker Trahan.
"¡Y eso, jovencito, es lo que demuestra el verdadero talento para la magia!"
Ricker pensó que no podía oírla. Cuando Nana demostró su habilidad, se desmayó de pie.
Su mente no podía aceptar que todas las certezas con las que había crecido, habían demostrado ser nada más que mentiras convenientes.

Continúa leyendo
Mago Supremo (Novela)
Capítulo 25
Mago Supremo (Novela) Capítulo 24
Estás leyendo el capítulo 24 de Mago Supremo (Novela), un novela. Derek McCoy era un hombre que desde su juventud tuvo que enfrentarse a muchas adversidades. A menudo obligado a conformarse con sobrevivir en lugar de vivir, finalmente había encontrado su lugar en el mundo, hasta que… Este capítulo tiene publicado el 25 de junio de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Mago Supremo (Novela) tiene 4064 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.