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Leer Mago Supremo (Novela) Capítulo 113 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El monstruo se abalanzó sobre Lith más rápido que una bala, resistiendo todos sus ataques. Prisión Ardiente, el hechizo personal de nivel cuatro de Lith, conjuró seis bolas de fuego: una arriba, una abajo y cuatro alrededor de la criatura, que detonaron simultáneamente. La cabeza explotó y se regeneró; las extremidades quedaron hechas jirones, pero todos los fragmentos lograron volver a unirse antes de que la explosión los dispersara. Rayos le quemaron la carne y le reventaron el corazón; más carámbanos le atravesaron el cuerpo como agujas de un alfiletero. Nada de eso logró siquiera frenarlo. Sin embargo, recuperarse de todo ese daño tuvo un alto costo: el cuerpo de la criatura se había vuelto más delgado, sus garras se habían caído y solo le quedaban sus puños. Los puños golpearon a Lith con la fuerza de un titán, sin importarle su juego de pies ni la técnica que usaba para desviar parte de su impacto. A pesar de estar endurecido por la fusión de la tierra, el brazo derecho de Lith se fracturó a la altura del cúbito, el húmero y el radio. Fragmentos de hueso perforaban los músculos y la piel; el blanco del hueso brillaba bajo el sol debido a la sangre que goteaba sobre él. Lith quedó cegado por el dolor, con los ojos llorosos como cascadas, pero logró mantenerse consciente, salvado una vez más por su inquieta paranoia. Sabía que ser un verdadero mago no bastaba, que estar preparado no bastaba. El nuevo mundo era un lugar enorme; tarde o temprano se encontraría con alguien más fuerte que él, alguien capaz de hacerle daño de verdad. Entre sus experimentos de ensayo y error consigo mismo, había aprendido a usar la magia oscura para cortar sus receptores del dolor, y eso fue lo que hizo en el momento en que se dio cuenta de que todo lo que tenía no era suficiente para detener un solo golpe del monstruo de su propia creación. Lith también saltó hacia un lado en el último segundo, aprovechando la fuerza del golpe para alejarse de ellos. Mientras volaba por los aires, seguía lanzando hechizos a toda velocidad, haciendo que todo tipo de conjuros cayeran sobre su perseguidor. Aun con solo el brazo izquierdo, logró lanzar cuatro explosiones más antes de que la criatura lo alcanzara, atacando de nuevo, esta vez en el pecho. Lith sintió cómo se le hundía la caja torácica y escupió sangre al darse cuenta de que hasta respirar se había convertido en una tortura insoportable. La cosa-Raghul lo levantó por el cuello, lamiendo cada gota del precioso líquido, sintiendo cómo recuperaba su fuerza. Ambos jadeaban, con la expresión distorsionada, pero mientras Lith estaba desesperado, el monstruo de Lith triunfaba, usando su lengua antinaturalmente larga para lamer toda la sangre que goteaba de su rostro. Lith aprovechó ese precioso momento para lanzar un último hechizo, y cuando el monstruo abrió la boca para desgarrarle el cuello, logró conjurar un carámbano en su interior, de modo que cuando la mandíbula intentó cerrarse sobre él, le perforó la lengua, el paladar y el cerebro. La criatura no le prestó atención, hasta que se dio cuenta de que ya no podía morder. Entonces, el monstruo simplemente agarró y arrancó el carámbano, sin importarle sus propias heridas, acelerando así el proceso de descomposición. Sus ojos se marchitaron y se hundieron en el cráneo, dejando tras de sí únicamente la luz roja de la no muerte. Finalmente, los colmillos mordieron el cuello de Lith, y la sangre brotó a borbotones de su yugular. Pero entonces la mandíbula se desprendió, seguida poco después por el brazo derecho de la criatura, que ya no podía sujetar a la presa. El monstruo de Lith emitió un gorgoteo furioso, con la boca llena de baba, justo antes de que todo el cadáver se secara y se desplomara en el suelo, convirtiéndose en cenizas. “¡Toma ya, Mary Shelley!” pensó Lith, lanzando todos los hechizos curativos que pudo antes de caer al suelo, extendido como un muñeco de trapo. Tras tanto dolor y sufrimiento, Lith por fin sintió paz. Su visión se nubló hasta que todo se volvió negro. Sintió cómo todas sus ansiedades, miedos y traumas se desvanecían. El dolor punzante de las heridas se redujo a una leve sensación, ya insignificante. Solo quería dormir y olvidarse de todo, pero desde un rincón de su mente, algo seguía tirando de la consciencia de Lith, negándose a ceder. Una parte de él luchaba contra el sopor, sabiendo que jamás despertaría de ese letargo. Solus intentó sin cesar comunicarse con él a pesar del dolor paralizante y el agotamiento, pero fue en vano. Había ido demasiado lejos, las heridas eran demasiado profundas. Lo único que podía hacer era usar su propio maná para mantenerlo estable. Sin embargo, con tan solo un núcleo de maná amarillo para respaldar su esfuerzo, simplemente estaba retrasando lo inevitable. Finalmente, la fusión de luz logró purificar las heridas de la energía oscura que las supuraba, permitiendo que todos los hechizos curativos que Lith había lanzado previamente surtieran efecto. La hemorragia cesó; las heridas seguían siendo graves, pero ya no ponían en peligro su vida, al menos por el momento. Lith pudo oír la voz de Solus, aferrarse a la luz de su voluntad y usarla junto con la suya para, finalmente, abrir los ojos. Oleadas de dolor abrasador seguían azotando su maltrecho cuerpo, pero no podía permitirse curarse. No solo le quedaba poca maná, sino que, en su estado actual, incluso los hechizos leves le supondrían un gran esfuerzo, pudiendo matarlo. Apretando los dientes para soportar la agonía de cada respiración, utilizó la revitalización tanto para evaluar su estado como para obtener la energía que necesitaba para sobrevivir. “Fracturas conminutas por toda la caja torácica, fractura conminuta y abierta del brazo derecho, hemorragia interna leve, varios huesos fisurados y heridas abiertas. Dudo que seguiría vivo sin el factor regenerador de Light Fusion y tu ayuda, Solus. "Me lo agradecerás después, primero ocúpate del pecho. Si algún fragmento de hueso te perfora los pulmones, estás acabado." La revitalización era una herramienta increíble, pero no perfecta. Para usarla, Lith necesitaba permanecer inmóvil, concentrando su mente y espíritu para alinear el núcleo de maná con la energía del mundo que lo rodeaba. La más mínima distracción rompería la conexión. Esa era la razón por la que no podía usarlo durante las batallas; de lo contrario, tendría acceso a una fuente inagotable de maná. Siguiendo el consejo de Solus, usó magia de luz y espíritu para reunir todos los fragmentos de hueso dispersos y reconstruir su caja torácica. El proceso fue lento y doloroso, pero no podía apresurarse; su vida corría peligro. Después, tenía que saciar el hambre. La recuperación podría compensar la pérdida de energía y maná, pero recuperarse de tantas heridas requería nutrientes. El brazo derecho seguía hecho un desastre, pero con los receptores del dolor desconectados era soportable. Lith se sentía como si hubiera estado en ayunas una semana; tenía la cabeza ligera y mareada. Sacó comida de su dimensión de bolsillo y la devoró tan rápido como su brazo izquierdo se lo permitía. La magia de luz aceleraba su metabolismo al extremo; la comida se digería en cuanto entraba en su estómago. El tiempo apremiaba; se acercó a Rodimas, le quitó la mordaza para obtener sus respuestas. "¿Quién te envió aquí? ¿Y por qué?"
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Mago Supremo (Novela) Capítulo 113

Estás leyendo el capítulo 113 de Mago Supremo (Novela), un novela. Derek McCoy era un hombre que desde su juventud tuvo que enfrentarse a muchas adversidades. A menudo obligado a conformarse con sobrevivir en lugar de vivir, finalmente había encontrado su lugar en el mundo, hasta que… Este capítulo tiene publicado el 25 de noviembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Mago Supremo (Novela) tiene 4104 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.