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Leer Mago Supremo (Novela) Capítulo 11 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Tras haber aprendido oficialmente a leer y escribir, Lith practicaba a diario. Aunque su familia lo consideraba un genio, él sabía más. Necesitaba practicar mucho para memorizar tan solo veintiuna letras y diez números, así que no se sentía muy brillante. Golpeando el hierro mientras aún estaba caliente, le pidió a Raaz que tallara para él una regla de madera de 50 centímetros (19,7 pulgadas) de largo y 3 centímetros (1,2 pulgadas) de alto y ancho. En la parte delantera tenía grabado todo el alfabeto, y en la trasera, los números. Era el apunte de Lith durante sus tareas, una herramienta necesaria para poder practicar en cualquier momento sin molestar a sus padres. Raz seguía en las nubes, así que no cuestionó los tamaños inusualmente grandes que Lith pidió. Podría haberlo hecho mucho más delgado y corto, para que fuera más fácil de llevar. Pero Lith rechazó la propuesta, rogándole que cumpliera su deseo. Lith no había pasado por alto la mirada hostil de Orpal cada vez que alguien lo llamaba genio. Tenía que asegurarse de que no fuera fácil de romper o desaparecer por accidente. También era el pretexto perfecto para llevar siempre consigo algo con lo que poder practicar magia espiritual. Cuando por fin mejoró el tiempo, Elina decidió que era el momento perfecto para que Nana visitara a Tista. Con todo el frío y el viento de esos últimos días, por mucho que Raaz y Orpal se hubieran esforzado en mantener la casa, seguía habiendo corrientes de aire. Tista ya había tosido lo suficiente como para que Elina se preocupara mucho por ella. Así que tomó la carreta de mulas y llevó a Tista y a Lith a la aldea de Lutia. El mal tiempo había durado demasiado tiempo y el trabajo agrícola acumulado necesitaba la ayuda de todos para terminar antes de que llegara otra ola de heladas. Tuvo que llevar a Lith con ella, pues era demasiado pequeño para dejarlo solo. Tras abrigarlos con la ropa más abrigada que tenían, comenzó el viaje. Lith estaba muy feliz; era la primera vez que veía el mundo fuera de la granja. Había mucho que aprender de esa experiencia. En el camino, los graaths extraviados los molestaron más de una vez. Eran insectos parecidos a avispas con un aguijón venenoso en la punta del abdomen. Comparadas con las avispas terrestres, eran mucho más peludas y azules en lugar de amarillas. “¡Por Dios, por qué siguen aquí! “se quejó Elina”. ¡Se supone que deberían estar durmiendo en invierno! Un graath era particularmente terco y a pesar de todos sus esfuerzos, siguió retrocediendo hasta que se acercó demasiado a Tista para su comodidad. Lith golpeó con fuerza las manos, fallando por completo. Aún era ágil como un ladrillo, pero su magia espiritual no. Ya había alcanzado un radio de efecto de diez metros (32,8 pies), por lo que el graath fue aplastado sin esfuerzo. Lith mostró la presa con orgullo. “No te preocupes, hermana mayor, siempre te protegeré”. Tras abrazarlo, Tista sintió mucha curiosidad por el insecto muerto, pero Elina seguía preocupada por el veneno, así que, tras tirarlo, reanudaron su viaje. Cuando avistaron a Lutia, muchas de las dudas de Lith se disiparon. No era solo su familia, sino que todo el pueblo se parecía mucho a uno de esos dibujos de principios de la Edad Media que había visto en los libros de historia. No había ningún signo de ninguna tecnología compleja, incluso un molino de viento o de agua habrían sido considerados una maravilla de la ciencia. Cuando Lith le preguntó a Elina sobre el pueblo, ella explicó que allí sólo vivían artesanos, eruditos y comerciantes, el resto de la población vivía en sus propias granjas cuidando los campos y criando ganado. Lutia constaba de unas pocas docenas de casas de madera de uno o dos pisos, bien espaciadas entre sí. Ni una sola era de piedra o ladrillo. Tampoco había ningún tipo de pavimento. El espacio entre las casas era igual que el camino al pueblo: tierra desnuda y barro. Desde los carteles colgados en el exterior de los edificios, pudo distinguir un herrero, una taberna y una sastrería. La panadería no necesitaba ningún cartel ni publicidad, el delicioso olor que salía de su chimenea era suficiente para hacer agua la boca a cualquier transeúnte. El hambre golpeó a Lith con tanta fuerza que ya sabía lo que habría soñado esa noche. Cuando llegaron a la casa de Nana, Lith se sorprendió al notar que era más grande que la suya, aunque Elina le había dicho más de una vez que Nana vivía sola. A sus ojos, eso significaba que provenía de una familia adinerada o, más probablemente, que la curación era un negocio lucrativo. Lith decidió que debía dominar la magia de la luz cuanto antes. La puerta estaba abierta, y dentro, Lith sintió la familiar sensación de una sala de espera médica. Dentro había una enorme sala que olía a hierbas medicinales e incienso. Al fondo de la habitación, a la izquierda, había una puerta que probablemente conducía a la vivienda de Nana. A la derecha, una enorme cortina, tras la cual Nana visitaba y atendía a los pacientes. El resto del espacio estaba lleno de bancos y sillas, y muchos de ellos ya estaban ocupados. Parecía que muchas familias habían decidido aprovechar el buen tiempo. Elina les quitó toda la ropa extra a sus hijos antes de decirles que guardaran silencio y no molestaran a los demás. La sala de espera se llenó de madres aburridas y pronto Elina se unió a la charla, compartiendo con ellas sus experiencias y consejos. Lith podía deambular sin ser molestado, las mujeres estaban demasiado ocupadas controlando a sus hijos como para darse cuenta de su existencia. La habitación estaba vacía y sin ningún interés, pero al acercarse a la cortina, se topó con un tesoro: un pequeño armario abierto, lleno de libros de magia. Quizás en este mundo sea el equivalente a que un médico cuelgue sus títulos y maestrías. Muchos de los títulos especificaban un elemento o su aplicación, pero uno le llamó la atención de inmediato. Tenía escrito "Los fundamentos de la magia" en la portada. Tras comprobar que nadie le prestaba atención, lo agarró y empezó a leer. "Solo tengo tres años. Puedo permitirme una actitud de pedir perdón que de pedir permiso." Lith se movió entonces a un rincón, de espaldas a la cortina, con la esperanza de pasar desapercibido el mayor tiempo posible. Era claramente un libro para principiantes, por lo que se saltó la introducción y pasó directamente a la descripción de los elementos. Lith descubrió que la magia del agua no consistía solo en conjurar y manipular el agua, sino que también permitía al usuario reducir la temperatura de cualquier cosa. Se suponía que cualquier aprendiz de magia podía generar hielo y usarlo tanto para atacar como para defenderse. La magia del aire también poseía una habilidad que nunca había considerado. Su punto más alto era el control del clima, pero incluso en el nivel más básico, un mago podía generar rayos. El fuego y la tierra eran simplemente tales como los había imaginado desde el principio, por lo que pasó a los dos últimos elementos. Mientras leía, se le hizo evidente que, debido a la magia, quien había escrito el libro no tenía idea de lo que era la anatomía. El libro hablaría sobre la importancia de mantener limpia una herida, no se utilizaron términos como desinfección o sepsis, por lo que apenas encontró términos médicos desconocidos. Lith se quedó estupefacto al descubrir que la luz y la oscuridad se explicaban juntas en lugar de en capítulos separados. Según el libro, ambos elementos eran fundamentales para cualquier sanador. La magia de la oscuridad podía usarse como arma, pero no se explicaba en detalle. El autor fue muy claro al enfatizar el hecho de que no era un luchador y que los principiantes nunca debían morder más de lo que podían masticar. Luego procedió a explicar que la magia de oscuridad no era ni buena ni mala, solo un elemento como los demás. Era una herramienta invaluable para un sanador, ya que permitía limpiar heridas, herramientas o incluso fumigar casas de ratas e insectos para evitar la propagación de enfermedades. Además, era la única forma de deshacerse de los parásitos que habían crecido dentro del paciente, ya que la magia de luz permitiría al sanador detectar su presencia, pero no podía hacerles daño. La luz y la oscuridad funcionaban mejor cuando se combinaban. La especialidad de la magia de luz era la capacidad de percibir las fuerzas vitales y analizarlas en busca de anomalías. También permitía corregir dichas anomalías y garantizar una recuperación instantánea de la mayoría de las enfermedades. La restauración de huesos rotos fue más difícil y se explicó en otro capítulo. Lith se sentía increíblemente ignorante y estúpido. Podría haber descubierto la mayoría de esas propiedades elementales por sí solo, si no hubiera estado cegado por su estrecha superstición. ¿Cómo pude ser tan idiota? ¡Llevo viviendo aquí más de tres años y sigo pensando que esto es un videojuego con reglas y niveles fijos! ¿La oscuridad es malvada y la luz sagrada o algo así? No, esto es ciencia, maldita sea, la misma que estudié toda mi vida. Si la magia de fuego convierte el maná en calor, entonces la magia de agua no es más que convertir el maná en frío, condensando el agua de la atmósfera y convirtiéndola en líquido. ¡Es todo tan obvio, como el maldito huevo de Culumbus! Estaba a punto de pasar la página y aprender sobre la curación de huesos rotos cuando una mano firme le apretó el hombro, dejándolo en su lugar. “Eso no es un juguete, jovencito. Espero de verdad que no lo hayas dañado, si no, tu familia lo pagará muy caro.
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Mago Supremo (Novela) Capítulo 11

Estás leyendo el capítulo 11 de Mago Supremo (Novela), un novela. Derek McCoy era un hombre que desde su juventud tuvo que enfrentarse a muchas adversidades. A menudo obligado a conformarse con sobrevivir en lugar de vivir, finalmente había encontrado su lugar en el mundo, hasta que… Este capítulo tiene publicado el 25 de junio de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Mago Supremo (Novela) tiene 4064 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.