Leer Mago Infinito (Novela) Capítulo 68 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Arin se mordió el labio. Sabía que estaba a punto de ser parte de una masacre que pasaría a la historia, pero no le temía. Si no hubiera conocido a Canis en Radum, habría estado condenada.
"No me importa. Si fuera por Canis, dejaría morir al mundo entero."
Neid vio el vacío y el dolor en los ojos de Arin. ¿Qué clase de vida había llevado para llegar a ser así?
Iruki cargó a Siana a la espalda y se giró para mirar a Lucas, que estaba atrapado entre los glaciares. Había perdido ambas piernas y no podía moverse. Al final, regresaría a la oscura prisión del Infierno tras un intento fallido de fuga.
De repente, el bosque se estremeció y un denso rayo de luz se disparó entre los árboles.
"¡Whoosh! ¿Qué fue eso?", preguntó Neid, asombrado.
"Es un cañón de fotones. Tuviste una epifanía, ¿verdad?"
Del bosque, Shirone emergió, como si se abriera paso entre los árboles. Arin se sonrojó al verlo. Era evidente que Canis había ganado. Pero sus esperanzas se desvanecieron cuando Harvest, quien había usado sus largos brazos para despejar los árboles, salió cojeando, con peor aspecto que Shirone.
Iruki se quedó atónito. "¿Eso es...?"
"Imposible", murmuró Neid. "El cañón de fotones de Shirone evolucionó durante la batalla. ¿Aún no puedes ganar?"
Shirone se puso de pie y dijo claramente: "No puedo ganar".
Todos quedaron atónitos. Era la primera vez que oían a Shirone admitir algo así.
"¿Qué? No hables así."
"No es debilidad", dijo Shirone. "Ese chico... es muy fuerte".
Shirone sabía que Canis era discípulo del Archimago. Aunque no lo supiera, la fuerza de voluntad tras la magia de Canis era innegable. No era solo una voluntad de victoria, sino una voluntad de destrucción.
El Cañón de Fotones era poderoso, pero Canis, aprovechando la energía espiritual de Harvest, lo absorbió.
La batalla se convirtió en una contienda de desgaste, con las fuerzas de la Oscuridad y el Cañón de Fotones enfrentándose repetidamente.
Al final, Canis logró dominar a Shirone y empujarlo fuera del bosque.
"Es tan fuerte... ¿por qué quiere lastimar a la gente?" pensó Shirone.
Si eliges ser malvado por cualquier motivo, es tu decisión. Al fin y al cabo, todos cometemos errores. Pero él no podía aceptar que el mal fuera una fuente de fortaleza. La fuerza nace del trabajo duro, no de los errores.
¿Por qué haces esto? ¿Qué te hicieron los estudiantes?
¿Hablas tanto porque eres impotente? Comportamiento típico de nobles débiles.
Como lo que se dijo no era cierto, Shirone no se enojó.
Respóndeme. Lo que estás a punto de hacer es tan terrible que pasará a la historia. Al menos dime por qué.
¿Historia? ¿A quién le importa? Los abandonados solo se aferran para sobrevivir. Si no mato a alguien, seré yo quien muera.
No intentes justificarlo con argumentos vanos. Todos tenemos dificultades en la vida. Nadie escapa del dolor. Todos debemos soportar nuestro propio sufrimiento.
¿Alguna vez has comido las heces que cayeron al suelo?
Shirone se quedó en silencio. Un viento frío sopló.
' Canis...'
Los ojos de Arin estaban llenos de tristeza. Quienes no habían vivido en Radum jamás podrían entender cómo era allí. Era un mundo completamente separado del resto.
Canis y Arin habían sido abandonados en Radum. No recordaban cuándo habían estado juntos ni por qué eran los únicos allí. Pero desde el momento en que pudieron pensar por sí mismos, siempre estuvieron juntos, sobreviviendo incluso cuando otros morían o eran vendidos.
Canis fue inteligente desde pequeño. A pesar de ser un niño débil, demostró la fuerza que un ser humano puede desarrollar cuando el talento y la determinación se unen.
En Radum, que estaba lleno de criminales y peligros, Canis solo tenía un objetivo: proteger a Arin.
En Radum no existían mujeres, o mejor dicho, no sobrevivían a la infancia. En un lugar donde la comida escaseaba, las niñas indefensas eran rápidamente devoradas. Pero Arin sobrevivió allí hasta los diez años. Era la única niña en Radum.
Fue Canis quien la protegió, el inquietante símbolo de la esperanza.
Peleaba como un perro rabioso cada vez que alguien intentaba hacerle daño a Arin. Se lanzaba contra el enemigo, dispuesto a morir por ella.
No podían unirse a ningún grupo, por lo que sobrevivían hurgando en los botes de basura todos los días.
Lo verdaderamente absurdo era que hasta la basura de Radum tenía dueño. Canis luchó hasta el final para no destrozarse solo para conseguir los restos que otros habían desechado.
Después de una de esas brutales batallas, Canis logró conseguir medio trozo de pan mohoso.
Arin llevaba tres días muriendo de hambre. Y como no había comido, Canis llevaba veinte días sin comer.
"¡Dios mío! ¡Lo conseguí! ¡De verdad que lo conseguí! ¡Conseguí pan!"
Canis corrió por el callejón, mirando hacia atrás para asegurarse de que no la seguían. Una vez fuera de la vista, se apoyó en la pared, respirando con dificultad. Su mente estaba confusa, y solo podía concentrarse en el vacío que sentía en el estómago. Apenas recordaba el hambre que sentía.
Entonces, algo llamó su atención: un trozo de pan.
Los ojos de Canis, llenos de desesperación, se clavaron en él. Tragó saliva con dificultad, con el cuerpo ansiando comida.
Necesito comer esto. Puedo hacer esto por Arin. Si como esto, Arin sobrevivirá unos días más. Puede lograrlo.
La idea le pareció lógica en ese momento. Parecía una solución práctica. Después de comer, podrían reunir suficiente energía para encontrar más comida. Parecía el plan correcto.
Canis abrió la boca y acercó el pan. Le temblaban las manos mientras reprimió el impulso de devorarlo de inmediato.
Tengo que aguantar. No necesito fuerza. Pero si mi mente se quiebra, todo se acaba.
Miró a su alrededor desesperada, sintiendo que iba a perder el control. En su desesperación, casi consideró comerse una piedra.
Luego, se arrastró hacia unos desechos tirados en el callejón. Sin pensarlo, extendió la mano y se los metió en la boca.
¿Qué estoy haciendo?
Su cuerpo lo rechazó, cada parte de ella luchó contra ello, pero Canis se obligó a tragar.
Mejor que la piedra.
Después de lo que pareció una eternidad, regresó tambaleándose a su escondite, todavía con náuseas, pero de alguna manera más estable. Al ver a Arin, se animó y le ofreció el pan con una sonrisa forzada.
"¡Arin, mira! ¡Encontré esto!"
"Oh, ¿es real? ¡Es increíble!"
"Sabía cómo conseguirlo. Habrá más. Come rápido."
Arin miró el pan con tristeza. Quería salir a buscar comida juntas, pero como mujer en Radum, era demasiado peligroso. Nunca había hablado con nadie más que con Canis y, como resultado, había desarrollado una especie de trastorno antisocial. Pero al menos nadie se la había comido.
"Vamos a comer, Canis."
Estoy bien. Ya comí. Caminé y encontré algunas cosas. Había un ciempiés grande antes, así que me dio energía. No puedes comer eso, así que deberías comer esto.
"¿Por qué siempre me tratas como a un niño? Yo también puedo comer."
Canis le dirigió a Arin una mirada juguetona y le puso la mano en el hombro.
Arin, sé que eres fuerte. Pero no puede ser así. ¿Entiendes? La única razón por la que puedo sobrevivir aquí en Radum es porque puedo alimentarte. Si terminas como yo, podrías volverte loco. Así que, cómelo.
Ya lo había dicho muchas veces. Cada vez, Arin tomaba el pan a regañadientes, fingiendo aceptarlo. Pero hoy era diferente.
Arin miró la boca de Canis con ojos grandes y temerosos. Había algo allí, y olía mal.
"Canis, ¿qué comiste?"
Canis se quedó paralizado y de repente se sintió avergonzado.
"¿Eh? ¡Jaja! Esto es solo un pastel. Se me cayó un poco de crema y... la lamí. Perdón, no lo mencioné. ¡Tengo muchísima hambre!"
¡Golpe!
Arin abofeteó a Canis con más fuerza que nunca. Canis había recibido muchos golpes, pero esto era diferente. Era la primera vez que le dolía tanto.
"¿Arin...?"
El rostro de Arin estaba lleno de ira, una mirada que Canis nunca había visto antes.
"¿Por qué me haces esto? ¿Soy un animal? ¿Intentas obligarme a comer esto? ¿Qué soy para ti?"
¡No es así! ¡Es mi castigo! ¡No tiene nada que ver contigo!
"¡No quiero nada de esto! ¡No lo quiero!"
Arin agarró el pan y lo tiró al suelo. Canis apartó la mirada, con el rostro ensombrecido.
"¡Maldita sea! ¿Cómo conseguí esto...?"
Pero Arin no se detuvo ahí. Agarró a Canis por la cara y la besó. Al hacerlo, las lágrimas rodaron por sus mejillas y sintió el sabor de los restos de pan en los labios de Canis.
No fue un beso dulce. No fue un momento hermoso. Fue un acto de compasión pura, nacido de dos almas entrelazadas en su sufrimiento compartido.
Solo entonces Canis se dio cuenta de lo que había comido. Empezó a llorar, lágrimas que nunca antes había derramado. El peso de todo lo que había soportado la abrumaba, y finalmente lo soltó todo.
"¡Eh! ¡Whoosh!"
"No vuelvas a hacer esto. Si lo haces, ya no podré estar contigo."
Lo siento, Arin. Por favor, no me dejes. Eres mi única familia. Eres la razón por la que sigo viva.
—Está bien. Viviremos, Canis. Tenemos que sobrevivir.
Canis solo pudo asentir en silencio, con el corazón apesadumbrado. Pero Arin no la soltó. Esa noche, Canis comió el pan que había caído al suelo, obligándose a tragarlo.
Mientras lo hacía, Canis habló en voz baja, como si estuviera contando la vida de otra persona.
Vivíamos en el infierno. Pero el Maestro nos salvó. Me dio comida, la fuerza para proteger a Arin, e incluso me dio Cosecha: la esencia de la magia oscura.
Todos miraron a Harvest. Normalmente, era bastante hablador, pero hoy, estaba en silencio.
—Está bien—dijo Shirone en voz baja.
¿Qué clase de vida has vivido? Pero eso no justifica matar gente. Que hayas tenido una vida más difícil que otros no significa que lo malo se vuelva bueno.
No me malinterpretes. No te estoy defendiendo; intento enseñarte algo. Crees en un frágil sentido de la justicia y vives en un mundo lleno de pretensiones. Lo que nos salvó a Arin y a mí no fue la justicia de la que te enorgulleces. Yo solo hago lo que creo.
No se gana nada lastimando a los demás. Tu pasado nunca sanará a menos que primero intentes comprender a la otra persona.
"¿Consuelo? Solo estás diciendo tonterías. ¿Acaso ves lo que está pasando? El maestro va a destruir toda la escuela, y eso incluye a tus amigos".
"No. No puedes lastimar a nadie más que a ti mismo." Mientras Shirone levitaba un fotón en su mano, Harvest extendió la palma para proteger a Canis. Pero eso no fue suficiente; extendió el otro brazo y lo rodeó también. "¿Qué haces, Harvest? No tienes por qué tener tanto miedo."
"Es peligroso. Su temperamento es raro." Canis se burló. La pelea en el bosque ya le había demostrado las habilidades de Shirone. Era un buen estudiante de magia, pero aun así, solo una flor en un invernadero. "Como sea... para mí, es..." La expresión de Canis se quedó en blanco. El cañón de fotones que flotaba en la mano de Shirone vibraba a una velocidad alarmante, mucho más fuerte que el usado en el bosque. Pero a juzgar por las heridas de Canis, era evidente que ocultaba toda su fuerza. "¿Qué pasa? Con esta habilidad..." El análisis de Canis y Harvest era en gran parte correcto. Sin embargo, pasaron por alto un hecho crucial: Shirone era un Desbloqueador que había abierto el reino infinito.
"Esta es tu última oportunidad. Libera el control mental." Canis frunció el ceño. El hecho de que ya no pudiera subestimar a Shirone le dolía el orgullo.
"Qué gracioso. Aunque muera, seguiré la voluntad del Maestro. No puedes quebrantar mis convicciones." La mirada de Shirone se volvió fría. El Cañón de Fotones, ahora mejorado por la Función Inmortal, era mucho más poderoso que antes. "No quiero matar a nadie. Pero si vas a lastimar a los estudiantes, no tengo otra opción."
"Devuélvanles la memoria a todos. De lo contrario..." El cañón de fotones se encendió, estallando en luz, antes de convertirse en una esfera de luz blanca y fría.
"No tendré más remedio que hacerte daño."

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Estás leyendo el capítulo 68 de Mago Infinito (Novela), un novela. ¡Esta es la historia de un niño que sueña con alcanzar la infinidad como ser humano! Encontrado abandonado en un establo, Shirone es hijo de un cazador y un campesino de pura cepa. A pesar de las dificultades, es un… Este capítulo tiene publicado el 21 de marzo de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Mago Infinito (Novela) tiene 279 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.