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Leer Mago Infinito (Novela) Capítulo 259 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
A Shirone le dolía el cuerpo, pero sentía una pequeña chispa de satisfacción. Había logrado contraatacar, aunque fuera un poco. Pero un pensamiento triste lo asaltó: Esto es todo lo que puedo hacer. Se giró para encarar al objetivo, sintiéndose un poco enojado consigo mismo. Todos en el gran Coliseo lo observaban, en completo silencio. Shirone respiró hondo y concentró toda su energía. "¡Halo!" gritó. Una luz, brillante como una estrella, salió disparada de su mano. Lentamente, dibujó un círculo gigante y brillante en el aire. Shirone empujó con todas sus fuerzas, agrandando el círculo al máximo. Recordó lo que su amiga Amy le había dicho después de su última gran pelea. Dijo que su magia de Halo podía abrumar a quienes tenían sentidos superfuertes. Estaba seguro de que alguien poderoso aquí se vería afectado. Quizás fuera un pequeño acto de rebeldía, pero tenía que intentarlo. Tenía que crearse una oportunidad. Finalmente, el Halo quedó completo: un hermoso y radiante anillo de luz flotando en el aire. Cerca de allí, Amy miró rápidamente a la multitud. Vio a su amiga Reina fruncir el ceño. Si el Halo la molesta, sus sentidos deben estar increíblemente agudos, pensó Amy. A los nobles importantes, con sus elegantes ropajes, no parecía importarles. Pero los fuertes guerreros que los protegían reaccionaban de forma diferente. Apretaban los dientes, intentando combatir el efecto de la luz. Shirone notó esto y pensó: "Hmm... definitivamente son fuertes". Dos de los nobles principales, Zion y Wuorin, no parecieron sorprendidos en absoluto. Como el Halo no les hizo mucho daño a los nobles, Amy centró su atención en otro noble, Orcamp, y en el hombre alto y aterrador que estaba detrás de él. Este hombre parecía el más tenso de todos. Incluso se cubrió la cara con la mano, como si la luz fuera demasiado para él. El hombre alto se llamaba Arrio y pensaba: "¡Maldita sea! Me pilló completamente desprevenido". Cuando apareció el Halo, Arius sintió como si le arrancaran una parte de la mente. La impresión fue espantosa. Era uno de los famosos Siete Mágicos, y casi nada podía aturdirlo, pero esto era diferente. Era asombroso. Arrio pensó: “Así que este es el poder de los Nefilim”. Decidió estudiar el Halo. Observó atentamente, esperando a ver cómo funcionaba para encontrar la manera de romperlo. Entonces, una nueva magia comenzó a formarse dentro del Halo. Se llamaba Ataraxia. Los ojos de Arius brillaban de concentración. «¡Ya empieza!», pensó. «Primero, hace una elección sencilla, como una pregunta de sí o no». El primer círculo mágico se encajó en el centro del Halo y estalló una lluvia de luz. Los nobles quedaron boquiabiertos ante la hermosa vista, pero Arius estaba ocupado tratando de comprender cada pieza de magia que se estaba construyendo en la Ataraxia. Los enumeró mentalmente a medida que aparecían: «Álgebra. Geometría Musho. Ecuaciones multivariadas...». Pero a medida que se añadían ideas cada vez más complejas al círculo mágico, su cerebro empezó a sentirse sobrecargado. ¡Era como si su cabeza fuera a estallar! Cuando la magia estaba a medio camino, empezó a usar ecuaciones que eran como los planos secretos del universo, cosas que ningún humano jamás podría comprender del todo. Y se añadían al círculo a una velocidad desmesurada. Arrio dejó de pensar. No, ya no podía pensar. Le era imposible comprender. Él pensó: “¡Esto es una locura…!” Al terminar la magia, la Ataraxia brilló como un concepto perfecto y radiante. Era un círculo de amplificación ultramágico que ningún humano podría jamás copiar. Arrio se estremeció. Solo había entendido el 65% del texto. Era una hazaña increíble, pero desconocer el resto significaba su derrota. Shirone contempló la hermosa Ataraxia flotando. Estaba absorto en sus pensamientos. Sabía que su siguiente decisión cambiaría su vida para siempre. Pasaron unos diez segundos. Los nobles, que habían estado observando atentamente, empezaron a aburrirse y a quejarse. Un noble se quejó: "¿Qué está haciendo? Si lo va a hacer, ¡que lo haga ya!" Otro se burló: "Es tan indeciso. ¿Quizás no está preparado?" Estaban acostumbrados a ver a los grandes magos realizar magia con rapidez. No tenían paciencia para un estudiante. Viendo su oportunidad, el malvado noble Zion se unió. Zion se rió: "¡Jaja! Los rumores siempre son exagerados. Con tantos magos increíbles aquí, ¿a quién le importa que algún estudiante de magia presuma?" Entonces, muchos nobles del lado de Zion, la facción Teraze, también empezaron a quejarse. Intentaban controlar el ambiente. Zion miró a Shirone con arrogancia. Creyó haber ganado. Solo faltaba que Shirone admitiera su fracaso. Shirone oyó todas las voces a su alrededor. Tal como esperaba, la mayoría eran lacayos de Zion. Pensó: «Está bien, lo dejo. Estos enemigos fueron demasiado fuertes para mí desde el principio». Sus hombros se desplomaron en señal de derrota mientras empezó a hablar. "Yo..." dijo suavemente. 1 Pero los nobles seguían murmurando; nadie escuchaba. Shirone se dio cuenta de que su voz era demasiado baja. Respiró hondo para poder hablar en voz alta y que todos lo oyeran. Pero entonces, un pensamiento extraño lo golpeó. 'Esperar…' ¿Rendirse fue realmente la decisión correcta? 1 Este pensamiento no vino de su mente; vino de su cuerpo, de sus propios huesos. En sus dieciocho años de vida, Shirone nunca se había juzgado por lo que pensaban los demás. Ese hábito ahora le gritaba, llenándolo de dudas. Por primera vez, su mente se sintió clara. ¡Se dio cuenta de que era una trampa! Sin importar lo que eligiera —luchar o rendirse—, Zion ganaría. Al hacerle pensar solo en dos malas opciones, Zion lo hacía bailar como una marioneta. Shirone finalmente entendió lo que Wuorin había querido decir antes. Nadie ayuda a alguien que simplemente se da por vencido. El palacio real era una guarida de bestias. Si mostraba debilidad, lo harían pedazos. Eso era lo que Wuorin intentaba decirle. Si quieres vivir, tienes que gruñir. Tienes que enseñar los colmillos y rugir. Tienes que blandir las garras para que nadie se atreva a pensar que eres un blanco fácil. En el momento en que dejes de luchar, todas las bestias del palacio se apresurarán a devorarte. "¡Huuuuuu!" Shirone finalmente dejó escapar un largo suspiro. No supo cuánto tiempo lo había sostenido, pero sintió como si todos sus pensamientos dispersos y preocupados se escaparan con el aire. Su mente estaba ahora despejada y su objetivo, nítido. Se estabilizó, preparándose para lanzar un hechizo. Los nobles solo se burlaron aún más. Pensaron que debería haber hecho algo ostentoso y rápido para demostrar su voluntad. Esta actitud lenta y concentrada no los convencería. Pero a Shirone ya no le importaba. Me convertiré en una bestia, decidió. Con ese pensamiento intenso, concentró su mente. Una esfera de luz crepitante comenzó a formarse frente a él: ¡un Cañón de Fotones! Shirone comprimía infinitamente partículas de luz. La esfera de luz pulsaba con violencia, creciendo y luego reduciéndose, como si estuviera a punto de estallar. Al observarlo, Amy empezó a estremecerse. Esto le estaba tomando mucho más tiempo que cuando lo usó en su duelo. En aquel entonces, era lo suficientemente fuerte como para colapsar el sistema de entrenamiento. ¿Qué pasaría cuando este Cañón de Fotones superpoderoso fuera amplificado por el increíble círculo de Ataraxia? Ni siquiera podía imaginárselo. Shirone pensó: «No es suficiente. ¡Esto no saciará mi ira!». Continuó apretando la luz, haciéndola más densa y más brillante. Se le llenaron los ojos de lágrimas al recordar los últimos tres días, especialmente el rostro atemorizado de su madre. El Cañón de Fotones, ahora del tamaño de una cabeza humana, brillaba con un blanco cegador y se sacudía violentamente, como si estuviera a punto de explotar. Amy se levantó de golpe del asiento. ¡Esto era demasiado peligroso! Era mucho más de lo que había hecho antes. Pero antes de que pudiera gritar una advertencia, el Cañón de Fotones se disparó hacia adelante y atravesó el centro del círculo de Ataraxia. Tras presenciar esto en su duelo, Amy cerró los ojos y se apartó. ¡DESTELLO! Un enorme túnel de luz pura y destructiva surgió de Shirone. Arrasó con todo a su paso, ¡incluso el aire desapareció! Un rugido ensordecedor entumeció los oídos de todos, y la luz blanca cegadora hizo que el mundo entero se oscureciera por un segundo. Cuando la gente pudo volver a ver, el mundo era completamente diferente. Los muros interiores del Coliseo habían desaparecido. ¡Incluso la lejana cresta montañosa había desaparecido por completo! El terreno era ahora una llanura, lo suficientemente ancha como para albergar docenas de carruajes, que se extendía hasta el horizonte. Una densa nube de polvo flotaba por todas partes. Los nobles estaban ahora rodeados por sus magos de alto rango, quienes fruncían el ceño y levantaban poderosas barreras protectoras. Los espadachines montaban guardia, listos para atacar. Si Shirone hubiera mostrado alguna hostilidad hacia las gradas, habrían asaltado el escenario de inmediato. Un noble gordo, rojo de rabia, golpeó su silla y se levantó. "¡Mocoso insolente! ¡¿Qué crees que estás haciendo?!", gritó. Él y los demás estaban furiosos. ¿Y si les hubiera apuntado? Los espadachines lo habrían detenido, pero todos bajaron la guardia, pensando que era solo una demostración. El noble gordo soltó una lluvia de maldiciones, pero el noble con aspecto de zorro a su lado, Orcamp, susurró algo. El hombre gordo se calló rápidamente y volvió a sentarse. Orcamp lo había aprobado, y discutir ahora los haría quedar mal. Zion temblaba de rabia. "¡Ese... ese bastardo...!", susurró. Shirone no solo había ignorado su oferta, sino que el puro poder de esa magia había destrozado el orgullo de Zion. ¿Desde cuándo un humano puede borrar una montaña?, pensó. ¡Eso sí que era poder para un archimago legendario! Que un simple estudiante de magia tuviera un poder tan injusto hacía que Zion ardiera de celos. ¡Un poder como ese debería pertenecer solo a la realeza! Zion gritó: «Escuché tu respuesta alto y claro, Shirone. ¡Espera!». Salió furioso del Coliseo, seguido por un gran grupo de nobles: su facción Teraze. Shirone los ignoró. Se sentía mareado y su consciencia se tambaleaba por el impacto de su hechizo de máxima potencia. Era la primera vez que usaba Ataraxia sin colapsar por completo. Su cuerpo se fortalecía, pero era su férrea fuerza de voluntad la que lo mantenía en pie. Con una mirada penetrante, Shirone giró la cabeza. Wuorin seguía allí. Su única reacción fue levantar una ceja con una leve sonrisa burlona. Se levantó, le susurró algo a su gato y salió del Coliseo sin decir una sola palabra.
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Mago Infinito (Novela) Capítulo 259

Estás leyendo el capítulo 259 de Mago Infinito (Novela), un novela. ¡Esta es la historia de un niño que sueña con alcanzar la infinidad como ser humano! Encontrado abandonado en un establo, Shirone es hijo de un cazador y un campesino de pura cepa. A pesar de las dificultades, es un… Este capítulo tiene publicado el 12 de mayo de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Mago Infinito (Novela) tiene 279 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.