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Leer Mago Infinito (Novela) Capítulo 237 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Alpheas replicó: "Los humanos pueden entender el binario, pero utilizarlo como lenguaje es algo completamente diferente". De repente, comprendió. Alpheas susurró: "No me digas... ¿nació con eso?" Olivia asintió: "Yo tampoco lo creí al principio. Pero, al igual que la perspicacia de Shirone o el Síndrome del Sirviente de Iruki, el procesamiento de información de Dante es innato". Recordó haber conocido a Dante diez años antes, durante su periodo como directora de la Real Academia de Magia. En una reunión social de Bashka organizada por Bianca, la matriarca de la familia Airhein, la conversación giró en torno a su hijo menor, que se tomaba una licencia escolar. Bianca suspiró: "Es horrible. Nuestro Dante pidió una excedencia y volvió a casa. Normalmente, un estudiante tan ejemplar, ¿te lo imaginas?" Las mujeres nobles estaban preocupadas hasta que Bianca reveló más: "No habla con nadie en la escuela. Su maestra pensó que se había quedado mudo". Olivia había murmurado: "Desbordamiento..." Cuando se la presionó, explicó: «Un fenómeno poco común ocurre cuando los niños superdotados despiertan jóvenes. Su comprensión convencional se derrumba, haciéndoles percibir una realidad diferente. Generalmente acompañada de un miedo intenso». Los ojos de Bianca se iluminaron al oír la palabra "superdotado". ¿Qué padre no aprovecharía semejante elogio? Inmediatamente le rogó a Olivia que evaluara a Dante. Visitando a regañadientes la finca Airhein, Olivia encontró a Dante, de diez años, sentado en el jardín, con la mirada fija en el suelo. Sus dedos trazaban patrones invisibles en la tierra: cálculos binarios, se dio cuenta con creciente asombro. El chico no estaba roto. Su mente simplemente operaba a otro nivel, procesando la realidad misma como un flujo de datos. Ese día, Olivia reconoció que estaba ante un genio único en el siglo. "Entonces... ¿eso significa que mi hijo está enfermo?" Un escalofrío recorrió la espalda de Olivia. Si decía algo inapropiado, todos hablarían mal de ella y se sentiría excluida. —No, no es una enfermedad. Les pasa mucho a los niños muy inteligentes. También hay muchos así en las escuelas de magia. Olivia tuvo que usar una palabra especial que sorprendería a cualquier padre. Tal como lo esperaba, los ojos de Bianca se abrieron cuando lo escuchó. ¿Qué podría ser más emocionante para un padre que escuchar que su hijo podría ser un genio? Gracias a esto, Olivia evitó la vergüenza, aunque tuvo un precio. Bianca ignoró a las otras damas y se volvió directamente hacia Olivia, haciéndole muchas preguntas. ¿Era Dante realmente un genio? De ser así, ¿en qué sentido? ¿Cómo aprendía? Olivia dio muchas respuestas, pero ninguna era segura. Si fuera fácil saberlo, los niños inteligentes que tuvieran demasiado talento no tendrían tantos problemas después. ¿En serio? ¿En serio? ¿Nuestro Dante es un genio? Bueno... creo que sí. Era diferente desde pequeño. Claro, los niños genios a menudo no encajan con los demás. Por eso Dante no jugaba con sus amigos. Olivia quería irse a casa. No se atrevió a decirle a Bianca que solo era una suposición. Antes de que pudiera encontrar la manera de irse, Bianca habló primero. "¿Puedes... hablar con Dante y ver?" "¿Eh? ¿Ahora mismo?" Esta vez, Olivia no pudo ocultar su vacilación. No quería ser profesora en una fiesta. ¿Y si hablaba con Dante y descubría que no era especial? ¿Y entonces qué? Bianca, conocida por ser genial en los eventos sociales, debe haber sabido cómo se sentía Olivia. Con expresión resuelta, se levantó y suplicó una vez más. Dado que había otras mujeres nobles presentes, esta fue la máxima cortesía que podía ofrecer. —Por favor. Eres Olivia, la directora de la Real Academia de Magia. Seguro que reconocerás el talento oculto de Dante. Está en el jardín del anexo ahora mismo. Llegados a este punto, Olivia no tuvo más remedio que aceptar. Suspiró y se levantó, aunque no olvidó tomar precauciones, por si acaso. Bien. Me reuniré con él. Pero no te hagas ilusiones demasiado rápido. Si de verdad es un Desbordamiento, se necesitarán años de entrenamiento minucioso para manejarlo adecuadamente. —Sí, sí. Lo dejo en tus manos. Olivia se dirigió al anexo para encontrarse con este estudiante desconocido. Fiel a su estatus como la vigésima familia más rica de Tormia, el anexo era tan grandioso como la propiedad de cualquier noble. Un vasto césped con aroma primaveral se extendía como un campo de deportes, bordeado por un denso bosque más allá. Dante se sentó al borde del bosque. Olivia lo observó desde lejos antes de suspirar de nuevo. Quizás, como había sugerido la noble, era solo la adolescencia temprana. Pero Olivia estaba segura: se trataba de un Desbordamiento. Veinte años de docencia habían afinado sus instintos. La naturaleza del desbordamiento La verdad es que un Overflow no fue nada extraordinario. Para la persona promedio, podrían parecer genios excéntricos, pero la Real Academia de Magia estaba llena de niños así. Solo aquellos que destacaban entre ellos, quienes se abrían paso entre una competencia feroz, podían ser considerados verdaderos prodigios. Esa era la dura realidad del mundo del talento. De todas formas, desde que asumió la tarea, Olivia no pudo dejarla pasar. Se acercó a Dante con la misma cálida sonrisa que había cautivado a innumerables estudiantes antes. Hola. Debes ser Dante. Dante no respondió; ni siquiera levantó la cabeza. Olivia observó su cabello, oscuro como nubes de tormenta, y pensó: «Esto no será fácil». Se sentó frente a él, agachándose hasta quedar a su altura. El niño seguía mirando la hierba. ¿Qué está mirando? Olivia siguió su mirada. No había nada inusual en el césped: ningún tesoro enterrado, ningún cadáver oculto. Solo hojas comunes meciéndose con la brisa. Pero mientras observaba pacientemente, un pequeño movimiento llamó su atención. Una procesión de hormigas. ¿Le fascinan los insectos? ¿Te gustan las hormigas? Olivia preguntó. "..." No hubo respuesta, como se esperaba. Pero Olivia no insistió. Tras dar clases a alumnos de tan solo cuatro años y de hasta treinta, sabía cómo manejar el silencio. "No me gustan. Son espeluznantes. Si entran, destrozarán muebles caros." Ella siguió divagando, llenando el aire con una charla sin sentido. De pequeño, vi una lombriz muerta cubierta de hormigas. ¡Uf! Desde entonces, me dan miedo. Ya sabes cómo te suben encima si te quedas quieto mucho tiempo... "No son las hormigas." Dante habló por primera vez. Olivia sonrió interiormente. No sabía qué había provocado su Desbordamiento, pero aún era solo un niño. Ahora que había roto su silencio, no podría evitar explicarse. "Estoy viendo los canales." "¿Canales?" Dante señaló una de las hormigas que se movían por la hierba. Esta es la Hormiga 1011001. Le puse nombre. Su radio de patrullaje es de cuatro metros. Es una guardia perimetral que rodea el territorio. Olivia estudió la hormiga cuidadosamente. A pesar del elaborado nombre, no pudo encontrar nada que lo distinguiera de los demás. Dante señaló a otra hormiga que trepaba por una brizna de hierba doblada. "Este es el 1010111. Se mueve verticalmente, recogiendo la humedad de las plantas. 1010101 y 1101001 hacen lo mismo." Olivia estaba perdida. ¿De verdad memorizaba la identidad de cada hormiga? ¿O se inventaba nombres para fastidiarla? Cada hormiga cumple un propósito. Juntas, activan el todo. Eso es un Canal. Si Dante podía realmente leer los Canales (no sólo sus formas sino su flujo), entonces identificar hormigas individuales no era del todo imposible. Pero ¿era realmente posible algo así? Estrictamente hablando, todo en el mundo era un Canal. Si podía deconstruir una colonia de hormigas en unidades de información, entonces no había nada existente que no pudiera analizar. Cuando sus ojos se acostumbraron, Olivia se dio cuenta de que el suelo estaba lleno de hormigas. Todo el radio de cuatro metros era su dominio. Un escalofrío le recorrió la espalda, pero su curiosidad por Dante superó su disgusto. "¿Entonces puedes leer canales?" Dante finalmente levantó la vista. Por primera vez, Olivia vio su rostro. Era un niño hermoso. Tenía un ojo amoratado, como si sus compañeros le hubieran pegado. "Eso debe doler." "Está bien. Ya no tengo que ir a la escuela." La mayoría de los profesores tratarían de convencerlo de volver, predicándole la importancia de la socialización o diciéndole que enfrentara directamente a sus agresores. Pero Olivia no lo persuadió. Esta niña era especial. Su intuición de maga maestra se lo decía. ¿Por qué no interactúas con tus compañeros? Oí que no les dijiste ni una palabra. Si no se puede transmitir nada, el silencio es lo mismo que el habla. No había razón para hablar, así que no lo hice. Dante hizo una mueca, recordando el pasado. Mis compañeros hablaban demasiado. Pero todo era ruido. Las hormigas son diferentes. Tienen un propósito. Incluso las que parecen sin rumbo apoyan el objetivo mayor. Ahora Olivia estaba segura: esto era un Desbordamiento. Cuando uno profundizaba lo suficiente en cualquier campo, descubría un mundo más allá del entendimiento común. Dante simplemente había entrado en ese mundo demasiado pronto. Esta hormiga, 1010110, simplemente sigue a la 1010111. Pero es crucial, porque forma parte del Canal. Si nadie siguiera a la 1010111, no se transmitiría nada. Si te fijas bien, la mayoría de las hormigas existen solo para mantener el Canal. Solo unas pocas realizan tareas especializadas. ¿Puedes distinguirlas? Olivia esbozó una sonrisa incómoda y meneó la cabeza. No importaba lo hábil que fuera como maga, no podía distinguir el papel de cada hormiga en la colonia. Si observas lo suficiente, te das cuenta de algo fascinante: todos los canales están conectados. Por ejemplo, la hormiga 1111 simplemente sigue a otras para mantener el canal. Pero, sorprendentemente, está involucrada en casi todos. Si esta hormiga desapareciera... Dante presionó su dedo hacia abajo, aplastando 1111. Olivia hizo una mueca, pero momentos después, sus ojos se abrieron al sentir el colapso de la colonia. La formación de hormigas se desintegró, dispersándose en todas direcciones. Las líneas se disolvieron en el caos, dejando los Canales sin sentido. El niño observaba con ojos brillantes y una sonrisa inquietantemente pura en su rostro. "La reina moriría de hambre." Olivia se estremeció. La hormiga que Dante había aplastado no era un soldado ni un trabajador especializado. Por lógica, eliminar una hormiga no debería destruir todo el sistema. Al menos eso era lo que ella siempre había creído. Pero Dante acababa de demostrarle que estaba equivocada. Una falla invisible en el sistema. Cada variable de la eliminación de 1111 había sido calculada en la mente de Dante. Él entendía el funcionamiento de la colonia de hormigas mejor que las propias hormigas.
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Estás leyendo el capítulo 237 de Mago Infinito (Novela), un novela. ¡Esta es la historia de un niño que sueña con alcanzar la infinidad como ser humano! Encontrado abandonado en un establo, Shirone es hijo de un cazador y un campesino de pura cepa. A pesar de las dificultades, es un… Este capítulo tiene publicado el 12 de mayo de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Mago Infinito (Novela) tiene 279 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.