Leer Mago Infinito (Novela) Capítulo 135 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
"Puaj..."
¿Cuánto tiempo había pasado?
Freeman, recuperando la conciencia a pesar de un fuerte dolor de cabeza, giró su cuerpo.
Su visión se nubló, el mundo se partió en dos por una conmoción cerebral, pero solo un pensamiento dominaba su mente.
" Marsha."
Luchó por levantarse, pero antes de poder levantar la mitad del cuerpo, se desplomó de nuevo en el suelo.
"¡Kh...!"
Era imposible moverse en ese momento. Freeman exhaló bruscamente, soltando toda resistencia, esperando a que su condición mejorara.
"..."
A través de la neblina borrosa de su visión, surgió un recuerdo: Marsha de su infancia.
"¿Ah, sí? ¡Es Freeman! ¡El cobarde de Freeman!"
¡De verdad que sí! ¡Oye, Freeman de cejas caídas! Ven aquí. Hoy soy tu torturador designado.
Tímido e incapaz incluso de mirar a la gente a los ojos, Freeman siempre fue blanco de burlas.
Claro, nadie nace cobarde. Simplemente había llegado a creer que sus cejas, naturalmente arqueadas y caídas, eran la raíz de todas sus desgracias.
"B-Basta. Duele..."
Ese es el punto. Queremos que llores. Si lloras, Marsha vendrá. ¡Marsha, linda!
Mientras se acurrucaba, Freeman le gritó.
¡No molestes a Marsha!
¡Idiota! Marsha es la jefa de este callejón. ¿Quién se atrevería a molestarla? Además, es divertida. ¡Ahora date prisa y llora ya! ¡Oye! ¡Oye!
"¡Waaaah! ¡Marsha!"
Cuando los lamentos de Freeman estallaron, los niños se rieron y lo gritaron mientras corría.
¡Dile a Marsha que venga! ¡Estamos jugando a la guerra!
Marsha era la niña más popular del callejón, pero a diferencia de los demás, rara vez salía.
Sólo Freeman sabía por qué, y él era el único que podía sacarla.
Secándose las lágrimas, llegó a la casa de Marsha y se deslizó dentro por la puerta principal que estaba abierta.
"Marsha."
Como siempre, la casa se sentía inquietantemente vacía.
Su padre, un mercenario, ni siquiera se molestó en amueblar la casa. Se pasaba las noches bebiendo hasta perder el conocimiento y a menudo volvía a casa solo para golpear a Marsha.
"Marsha, estoy aquí."
Al final de la habitación, Marsha estaba sentada sola.
La habitación vacía no contenía nada más que un trozo de pan a medio comer y una taza de leche. Aun así, la chica de pelo corto seguía sonriendo.
Al verla, el corazón de Freeman volvió a latir con fuerza.
"¿Qué le pasó a tu cara esta vez?"
"Los niños siguen golpeándome."
Él ya sabía por qué.
"Te dije que no te juntaras con ellos. ¿Por qué sigues yendo allí solo para que te golpeen?"
¡No! ¡Siempre me encuentran!
Marsha se puso de pie.
"Está bien. Me encargaré. ¿Dónde están?"
Freeman meneó la cabeza.
"¿No podemos irnos? Tu papá podría volver a casa. Se pondrá furioso si no estás aquí."
"Se enojará de todas formas. Vámonos. Les diré que si siguen acosándote, no jugaré más con ellos".
¡No quiero eso! ¡Ni siquiera te gustan! ¡Odio que les sonrías solo por mí!
Marsha presionó un dedo contra su frente y lo empujó ligeramente hacia atrás.
"Ay, qué conmovedor. ¿Y qué tal si te endureces un poco? Palabras fuertes para alguien que siempre necesita ayuda."
"¡Todavía no quiero ir!"
¿Por qué estás así hoy? Ojalá pudieras hablarles así también. Espera... ¿te gusto?
La cara de Freeman se puso roja desde las orejas hasta el cuello.
Marsha, a quien le pareció divertido, agitó las manos con desdén.
Oye, solo bromeaba. En serio, eres un miedoso...
"¡Sí! ¡Me gustas! ¡¿Y qué?!"
"...¿Eh?"
Los ojos de Marsha se abrieron de par en par cuando Freeman, con voz temblorosa, expresó sus sentimientos.
¿Qué tiene de malo gustarme? ¡Son mis sentimientos! ¡Nunca te pedí que me gustaras! ¿Por qué tienes el derecho de decirme lo que puedo y no puedo sentir?
Ella sabía que él era malo expresando emociones, pero a veces, eso lo hacía aún más aterrador.
Marsha levantó las manos, tratando de calmarlo.
"E-vale. Lo entiendo. Es tu derecho. No diré nada."
"¡Maldita sea! ¡A mí también me tratas como a un idiota!"
Freeman ni siquiera entendía por qué estaba tan enojado. No, lo sabía, pero quería negarlo.
Marsha suspiró y tiró de él para sentarlo en el suelo.
No te estoy tratando como a un idiota. Simplemente deja de reaccionar de forma exagerada. Te lo guardas todo y luego explotas.
" Pero lo digo en serio."
Todavía dolía, pero una parte de él estaba aliviada de que las cosas al menos se hubieran calmado por ahora.
Marsha agarró una capa hecha jirones y se preparó para irse. Freeman preguntó vacilante:
¿De verdad vas a jugar con ellos?
"No, les diré algo y volveré enseguida. Quedémonos después."
El rostro de Freeman se iluminó.
"¿En serio? Tienes que volver pronto."
"Lo haré. Si tienes hambre, come mi pan."
Una vez que Marsha se fue, la casa quedó en silencio.
Dejado solo, Freeman finalmente entendió sus sentimientos.
' Vaya... realmente no hay nada aquí.'
De su bolsillo sacó un pequeño espejo de mano.
Había planeado dárselo a Marsha con una confesión, pero el plan se había desmoronado. Aun así, imaginar su cara de felicidad lo hacía sonreír.
"Su padre es un idiota. Tiene una hija tan guapa, pero nunca le compra nada. Simplemente la golpea."
Al mirarse al espejo, vio a un niño con cejas trágicamente caídas que lo miraba fijamente.
"Suspiro..."
Esas cejas le habían valido el apodo de "Llorón". Vivir bajo esa etiqueta durante diez años lo había convertido en precisamente eso.
"¿De verdad son tan malos? Creo que se ven bien..."
Pasaron los años y Freeman cumplió diecisiete años.
Gracias a su diligencia tenía buena reputación en el pueblo, aunque Marsha seguía siendo su única amiga.
A medida que crecía, sus sentimientos por ella se profundizaban. Trabajó incansablemente, creyendo que algún día se haría responsable de ella.
Pero Marsha siempre había sido diferente.
Ella rara vez sonreía.
Freeman no pudo precisar cuándo comenzó, pero a medida que ella crecía, también lo hacía el abuso por parte de su padrastro.
En aquel entonces, no le dio mucha importancia. En muchos hogares era igual: su propio padre lo llamaba inútil todos los días mientras bebía hasta perder el conocimiento.
Pero ahora, de adulto, Freeman lo entendió.
Él no había sido ajeno a ello: Marsha simplemente había sido astuta, ocultando su dolor demasiado bien.
Esa noche tomó una decisión trascendental.
Fue a la casa de Marsha, preparado para ser un huésped no deseado.
Su rostro parecía inusualmente sonrojado esa tarde.
"Marsha, ¿estás en casa?"
No hubo respuesta por más que tocó.
La inquietud de Freeman se solidificó en certeza.
A través de la ventana abierta se extendía el olor de sangre.

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Mago Infinito (Novela) Capítulo 135
Estás leyendo el capítulo 135 de Mago Infinito (Novela), un novela. ¡Esta es la historia de un niño que sueña con alcanzar la infinidad como ser humano! Encontrado abandonado en un establo, Shirone es hijo de un cazador y un campesino de pura cepa. A pesar de las dificultades, es un… Este capítulo tiene publicado el 12 de mayo de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Mago Infinito (Novela) tiene 279 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.