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Leer Liberen a la Bruja (Novela) Capítulo 626 online gratis en español

🏴 Grupo: Sin Traductor✍️ Traducción: Sin Traductor
¿Era todo... un sueño? Roland parpadeó mientras caminaba paso a paso hacia la valla para contemplar el panorama de la escuela al atardecer. No había nadie en el espacioso patio de recreo. Bajo el anaranjado atardecer, la portería parecía solitaria y su alargada sombra se reflejaba en el suelo. Lejos quedaban la familiar biblioteca y el dormitorio, y el atardecer pintaba las luminosas ventanas con un rayo dorado. Roland había estudiado aquí durante casi siete años, por lo que se había familiarizado con todo. Sabía que estaba en la azotea de un edificio de enseñanza y que éste era su lugar favorito para pasar el tiempo libre. Roland tenía muchos recuerdos aquí. Como la puerta de hierro que tenía detrás y que el viento cálido abría y cerraba constantemente. Esta puerta de hierro se anunciaba como una vista única de la azotea del edificio de enseñanza, y su cubierta parecía tan antigua como una reliquia cultural excavada por los arqueólogos. Cuando había llegado a esta escuela, la puerta ya estaba rota y hecha jirones. Cuando se empujaba ligeramente, hacía ruido continuamente como si le faltara el aire. Sin embargo, era extremadamente silenciosa después de abrirla y cerrarla. Por lo que a Roland respecta, la puerta no tardaría en derrumbarse, pero aun así, en el momento de su graduación, permanecía inmóvil en la azotea. «Pero si esto era un sueño, ¿por qué tenía el mismo aspecto que el príncipe Roland?», pensó Roland. Roland bajó la cabeza para ver sus manos delgadas, y luego se tocó el pelo gris sobre los hombros. Al parecer, la altura y la forma eran diferentes de las que tenía cuando se entregaba a sus estudios. «Entonces... ¿Qué había pasado?», pensó Roland. Roland frunció el ceño, después de un rato recordó que la última escena que había visto era que Ruiseñor lo había empujado, y después de un destello, sólo había visto su cara de pánico y desesperación. «¿Quién demonios... eres tú?». Una voz femenina, táctil e intangible, apareció de repente a su lado. Roland se asustó y se dio la vuelta bruscamente, sólo para descubrir que una dama de largo cabello blanco caminaba hacia él. Tenía un par de ojos como rubíes y su túnica roja y blanca caía hasta el suelo con un dibujo dorado bordado en su parte inferior, que obviamente no pertenecía a esta época. Además, el trono dorado de su cabeza mostraba su identidad. «¿Eres una bruja pura de la iglesia?» «Sí. Pero también soy el 15º Papa de la Ciudad Sagrada de Hermes». Hizo una pausa y continuó diciendo: «Yo soy Zero, mientras que tú definitivamente no eres Roland Wimbledon». Roland frunció el ceño y dijo: «Entonces, ¿tú creaste este lugar?». Todo tenía sentido. El destello debería ser la habilidad de Zero de la que Nightingale había querido ayudarle a escapar. Y el escenario que tenía delante debía de ser una ilusión o un espacio virtual, algo así. En cuanto abrió los ojos, Roland pensó que había vuelto al mundo moderno. Aunque Roland sabía que tal vez la Iglesia era originalmente la Unión, nunca se le ocurrió que el Papa fuera una bruja pura. Por lo tanto, era tan increíble ver que estas brujas convertían audazmente a otras brujas en monstruos inhumanos. «No, tú creaste este lugar». Zero caminó hacia él paso a paso y dijo en un tono emocionante: «El lugar está escondido profundamente en tus recuerdos y aparece frecuentemente en la mayor parte de tu vida diaria. Pero tengo curiosidad por saber dónde está. Ambos sabemos que el príncipe Roland del Castillo Gris nunca habría vivido en un lugar así». «¿Por qué debería decírtelo?» Roland se trasladó al otro lado de la valla y se mantuvo a distancia de ella. ¿Qué podía hacer para deshacerse de la ilusión? A Roland se le ocurrieron muchas ideas. ¿Tal vez podría saltar desde aquí? Según sus experiencias con las pesadillas, se despertaría al instante si saltara desde un lugar alto. Zero sonrio y dijo en tono dulce: «Esta bien que no me lo digas. Pasaré un poco de tiempo averiguando por fin quién eres, de dónde vienes y por qué te has convertido en el príncipe Roland». ¿Lo averiguaría por fin? «¿Quieres decirme que leerás mis recuerdos?». Preguntó Roland en un tono muy frío: «No te hagas ilusiones». Zero se detuvo de repente y dijo: «¿Sabes qué? Le explicaría a cada uno de los atrapados en la ilusión los efectos, las reglas y el impacto de mi habilidad. A todos menos a ti». «¿Qué?» En el momento en que Roland preguntó, descubrió que Zero había aparecido frente a él. Y un dolor repentino le hizo perder el oído. Roland tembló y bajó la cabeza para descubrir que tenía un cuchillo clavado en el pecho. Roland quiso gritar, pero no pudo emitir ningún sonido. Su pecho estaba completamente destrozado y la apertura y cierre de su cavidad torácica no le permitía introducir ni siquiera un poco de aire en la garganta. Como una corriente eléctrica, el fuerte dolor se extendió por su cuerpo. Roland prefería morir inmediatamente antes que sufrir un segundo más. «Porque no me gusta nada que sea confuso». En el otro extremo del cuchillo estaba la cara tranquila de Zero. La mitad de su cuerpo estaba salpicado y mojado por la sangre que brotaba de Roland. Debido a la hipoxia y al síncope autoprotector de su cerebro, quedó rápidamente inconsciente. Pero al segundo siguiente, Roland se quedó quieto junto a la valla, con el cuerpo intacto. Además, Zero también permanecía de pie lejos de él, como si nunca hubiera abandonado aquel lugar. «¿Qué había pasado?» Roland respiró hondo. «¿Era sólo una ilusión?» Se cubrió el pecho que subía y bajaba ferozmente, y la herida aún le dolía. Mirando hacia abajo, vio la forma de un charco de sangre. «Maldita sea, lo que acababa de ocurrir era cierto», pensó Roland. Mirando fijamente el cuchillo que sostenía Zero, Roland se quedó bastante sorprendido porque antes no tenía nada en la mano. «¿Podría crear algo de la nada?». Justo en ese momento, Zero corrió hacia él de nuevo. Era tan rápida que Roland no pudo verla con claridad. Roland se dio la vuelta al instante para escapar, pero justo después de dar un paso, sintió un dolor en el abdomen. Entonces, Roland volvió a experimentar la muerte. Zero blandió su largo cuchillo para cortarle en dos mitades. El dolor esta vez duró más que la última vez y cayó sobre su propia sangre y vísceras desbordantes. El dolor duradero le hizo gritar tan miserablemente que hasta él mismo se asustó de su propia voz. Tras su segunda resurrección, Roland se había dado cuenta de algo. Ésta es una pesadilla que no se puede romper saltando desde un lugar alto o sintiendo un dolor feroz. Es como una arena cíclica. Maldita sea. ¿Cuáles son las condiciones para escapar de esto? ¿Y derrotar a la bruja de pelo blanco que tengo delante? «Zero puede crear armas de la nada, pero ¿y yo?» Roland apretó los dientes y empezó a concentrar su espíritu. «Si hubiera tenido un escudo, habría podido luchar contra ella». Una luz azul centelleó. Un escudo antiexplosivo transparente apareció en la mano de Roland. Había detenido su ataque, pero en el escudo había quedado una profunda cicatriz. Y lo que era peor, Roland salió volando por los aires por el enorme choque. «Bueno, esto era lo que había pasado», dijo Roland una palabrota en su corazón. Al darse la vuelta, Roland dejó caer el escudo y manifestó un rifle automático. Cuando Roland levantó el rifle para disparar, Zero desapareció. «¿Qué estaba pasando?», pensó Roland. «Estoy aquí mismo». Su voz surgió junto a sus oídos. Tras el destello de una luz blanca, sus brazos cayeron al suelo, al igual que el rifle.
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Liberen a la Bruja (Novela) Capítulo 626

Estás leyendo el capítulo 626 de Liberen a la Bruja (Novela), un novela. Cheng Yan transmigro sólo para terminar en un mundo como la Europa medieval, convirtiéndose en Roland, un Príncipe Real. Pero este mundo no parece ser el mismo que su mundo anterior, a pesar de algunas similitudes. ¿Las… Este capítulo tiene publicado el 3 de diciembre de 2024, Traducido por el grupo Sin Traductor. Liberen a la Bruja (Novela) tiene 1499 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.