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Leer Liberen a la Bruja (Novela) Capítulo 1112 online gratis en español

🏴 Grupo: Sin Traductor✍️ Traducción: Sin Traductor
Farrina tuvo un sueño. El chasquido de un látigo, la maliciosa imprecación de su enemigo y el dolor insoportable comenzaron a desvanecerse. Se encontró en una habitación blanca y sencilla con un suelo pulido y reflectante. No sabía a dónde conducía esta habitación. Lo único que veía era una elevada puerta de piedra, detrás de la cual llegaba débilmente una música hermosa y espeluznante. “Probablemente así es como es el más allá”, pensó. Después de atravesar esa puerta, podría descansar en paz. Farrina aún no podía reconciliarse con el hecho de que no había logrado matar al traidor y vengarse de la Iglesia. También sentía pena por haber fallado a Tucker Torr, al darse cuenta de que no era capaz de una tarea tan importante y que, desde luego, no era una buena líder. Eso era todo lo que podía hacer. Lo único que le dio algo de consuelo fue que no se rindió. Farrina había pensado que se rendiría cuando esa aguja de hierro al rojo vivo se hundió en su carne. Pensando en ello, no podía creer que realmente lo hubiera logrado. Si hubiera suplicado clemencia en ese momento, ahora estaría demasiado mortificada para enfrentarse a sus compañeros que se habían sacrificado por la iglesia. Sin embargo, pronto apartó estos pensamientos de su mente. Estaba muriendo. No había nada que pudiera hacer ahora. Farrina se dirigió a la puerta de piedra. Se rumoreaba que no había dolor ni tristeza en el mundo que había detrás de la puerta. El tiempo estaba congelado en el reino de Dios, y todo lo que allí vivía tenía una vida eterna, luciendo perpetuamente joven y fresco. Debería sentirse feliz por ello, pero de alguna manera no podía. ¿Por qué? “Farrina...” Perdida y confundida, de repente oyó una voz lejana y brumosa. Recordó. Era Joe. Joe no había participado en la operación, así que Lorenzo no lo había atrapado. Estaba alucinando. Farrina se sintió aliviada al instante, aunque sabía que no era real. “Ya veo”, pensó. Se dio cuenta de que simplemente no quería irse sola a ese mundo. Aunque había sido abandonada y asignada a una tarea que superaba con creces sus capacidades, seguía queriendo sentirse necesaria. Ya no quería estar sola. “No te vayas. ¿Podrías quedarte conmigo un tiempo?”. “Estaré contigo...”, dijo la voz de forma inarticulada. “¡Vayas donde vayas, siempre estaré contigo... hasta que la muerte nos separe!”. Eso sería... suficiente. Una ilusión serviría. Los recuerdos de aquel frío invierno parecían volver de nuevo, cuando un carruaje se había detenido ante ella justo cuando estaba a punto de caer de camino a Hermes. Farrina pisó los escalones que conducían a la puerta de piedra y la abrió. “Gracias”. Una luz deslumbrante escapó de detrás de la puerta y la cegó. ... Cuando esa luz se disipó, Farrina abrió los ojos y vio un techo arremolinado. “¿Este es el reino de Dios?”, se preguntó. No era tan fabuloso como había pensado. El tiempo tampoco se detuvo. Se dio la vuelta y una cara familiar apareció ante sus ojos. Farrina preguntó vacilante: “¿Joe?”. Joe estaba tumbado boca abajo junto a ella, profundamente dormido. Después de llamarlo varias veces, Joe abrió los ojos con mirada somnolienta. Extasiado, exclamó: “¡Por fin te has despertado!”. “¿Despertar?”, dijo Farrina mientras fruncía el ceño. “¿No acabo de...?”, se interrumpió. El dolor insoportable había vuelto. “Te desmayaste”, Joe le puso la mano en la cabeza. “No te preocupes. Todo irá bien”. Farrina se puso rígida. Tardó un rato en darse cuenta de que no había muerto. De hecho, acababa de escapar de la mazmorra, lo que significaba... “Lorenzo está...” “Muerto”. La sorprendente respuesta animó a Farrina. Preguntó: “¿De verdad? ¿Cómo lo has hecho?”. “Yo no lo maté”, respondió Joe mientras negaba con la cabeza. “El rey de Graycastle, Roland Wimbledon, lo mató”. Roland Wimbledon... Este era el apellido que ella no quería oír. “¿De qué estás hablando? ¿Cómo es posible que él nos ayude a recuperar la Isla del Archiduque?”. Con estas palabras, Farrina miró a su alrededor inmediatamente. “Espera... ¿qué es este lugar? ¿No estamos en la Isla del Archiduque?”, preguntó. “Ahora estamos en el barco que se dirige a Neverwinter de Graycastle. Estuviste en coma durante tres días. La medicina proporcionada por el Primer Ejército te salvó” dijo Joe en voz baja”. Tranquila. Te pondré al corriente más tarde. Una hora más tarde, Farrina finalmente supo lo que había sucedido. “En cuanto al juicio del rey, el guardia Sean me dijo que, como nunca has matado ni perseguido a una bruja o a un ciudadano de Graycastle, es poco probable que te condenen a muerte. Tú eras un guerrero del Batallón de Vanguardia que luchó contra bestias demoníacas en la Nueva Ciudad Santa, y yo era un sacerdote asistente. Ninguno de los dos nos encontramos con brujas. En otras palabras, ¡todos seguiremos vivos!”, dijo Joe. Se emocionó cada vez más mientras continuaba: “Aunque sufriste graves heridas, una bruja llamada Nana en Neverwinter puede curar cualquier herida, ¡siempre y cuando paguemos! Encontraré la manera de conseguir algo de dinero. ¡Haré todo lo posible para curarte las piernas!”. Para evitar que escapara, Lorenzo le había roto las manos y las piernas a Farrina, y también le había destrozado las rodillas con un martillo. Ahora, Farrina no podía ni estar de pie ni caminar. Sin embargo, eso no era lo que le preocupaba a Farrina. “Solo por mí...” “¿Qué?” “Solo por mí, ¡te vendiste al diablo!” gritó Farrina indignada. “¡Destruyó la iglesia y todas nuestras esperanzas! ¡Cómo pudiste hacerle esto al papa Tucker Thor!” Su feroz acusación pronto fue reemplazada por una tos seca. “¡Farrina!” “¡No me toques!” gritó Farrina, con sangre empezando a gotear por la comisura de la boca”. Ese hombre... arruinó el mundo y a toda la raza humana. ¿Cómo pudiste pedirle ayuda? Mi vida no es nada comparada con la Batalla de la Voluntad Divina. ¿De qué sirve salvarme? Prefiero esperar a que caiga...” “Aplausos, aplausos, aplausos. Alguien aplaudió fuera de la habitación. “Qué conmovedor. No esperaba contar con el apoyo de un mortal después de más de 400 años. Qué agradable sorpresa”, dijo una mujer mientras abría la puerta y entraba. “Apoyo a la iglesia que hizo todo lo posible por proteger a la raza humana, no a los subordinados del Rey de Graycastle...” Farrina replicó con fiereza a pesar del dolor en su pecho. Sin embargo, se detuvo en seco cuando la mujer entró. Farrina exclamó sorprendida: “¿Comandante del Ejército... Enova?”. Por una fracción de segundo, Farrina no podía creer lo que veía. El Salón de la Fama de las Artes Marciales de la Nueva Ciudad Sagrada exhibía a los guerreros del Ejército del Juicio más distinguidos y destacados de la historia, la mayoría de los cuales habían recibido el máximo galardón concedido por el papa, que era la ceremonia de encarnación para los Guerreros del Castigo de Dios. Como comandante de la Corporación Premium del Ejército del Juicio, Enova había obtenido el mayor logro con el que una guerrera podía soñar. Farrina siempre la había considerado su modelo a seguir. Pero... Enova era una persona que vivió hace más de 100 años. “Sigue”, dijo Zooey mientras se apoyaba en la cama. “Quiero saber cuánto quieres apoyarnos de verdad. No seas tímida. Hace mucho tiempo que ningún mortal me ha halagado”.
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Liberen a la Bruja (Novela) Capítulo 1112

Estás leyendo el capítulo 1112 de Liberen a la Bruja (Novela), un novela. Cheng Yan transmigro sólo para terminar en un mundo como la Europa medieval, convirtiéndose en Roland, un Príncipe Real. Pero este mundo no parece ser el mismo que su mundo anterior, a pesar de algunas similitudes. ¿Las… Este capítulo tiene publicado el 13 de abril de 2025, Traducido por el grupo Sin Traductor. Liberen a la Bruja (Novela) tiene 1499 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.