Leer Leaving My World Behind (Novela) Capítulo 125 online gratis en español
Morgan estaba totalmente metido en la historia que le estaban contando, pero aún no entendía qué relación tenía con su situación. Cuando intentó hacerle otra pregunta a Xol, apenas abrió la boca, Xol le lanzó una mirada tan amenazante que sus ojos de ese azul espectral comenzaron a brillar.
Eso bastó para que Morgan bajara la cabeza y no dijera nada más.
\- Aquellos humanos resistieron lo más que pudieron, pero al final fueron superados por sus visitantes de tierras lejanas. Una vez que acabó la masacre y la lluvia apagó las llamas que habían consumido su reino, el jaguar bajó a lo poco que quedaba del reino de los hombres. Caminó entre las edificaciones consumidas por el fuego y entre los cadáveres de quienes habían perecido.
Caminó y caminó buscando algo, una señal de que no se había perdido todo lo que ese lugar alguna vez fue.
Pero solo había muerte y destrucción.
Cuando estaba por darse por vencido, entre los escombros escuchó una voz débil, pequeña, suplicando ayuda.
Fue de manera instintiva hacia donde venía esa voz, apartando con sus fuerzas todo lo que se le cruzaba en el camino. Cuando terminó de quitar el escombro y la paja que cubrían a quien hablaba, pudo ver a quién pertenecía: una mujer, con el vientre hinchado, que esperaba un hijo.
Tenía el pecho atravesado por un corte profundo. De su boca no dejaba de caer sangre, pero sostenía su vientre con firmeza, intentando protegerlo con las pocas fuerzas que le quedaban.
El jaguar la sostuvo, levantando su cabeza. No sabía si buscar ayuda humana o usar sus poderes de dios, pero en ese momento la mujer lo tomó del brazo con fuerza. Cruzaron miradas, y lo que el jaguar vio en esos ojos fue algo que jamás pudo borrar de su mente: dolor, angustia, desesperación… pero, sobre todo, miedo.
Y lo que terminó de marcar la existencia del jaguar fue que la mujer, con las pocas fuerzas que le quedaban y ahogándose en su propia sangre, le hizo una pregunta simple y aplastadora.
"¿Por... por qué?"
En cuanto terminó de decir esas palabras, su cuerpo se desplomó. Había muerto de sus heridas. El jaguar la movió, intentando que despertara, que reaccionara, que le dijera algo, pero ella ya había dejado el mundo de los vivos.
El dios soltó un aullido de dolor, desgarrador, lleno de frustración y desesperación. Pensó que, si no había podido salvarla a ella, tal vez podría salvar al niño que llevaba en el vientre. Pero el dolor terminó de consumirlo cuando notó que la mano que cubría el vientre de la mujer, esa que había protegido con tanto fervor, ahora dejaba ver un pequeño orificio.
Al comprender que tampoco podría hacer nada por esa criatura, se quedó frío. Se limitó a cargar el cuerpo de la mujer entre sus brazos un buen rato, hasta que cayó de rodillas.
Y, como su hermano la serpiente, comenzó a llorar, a gritar, dejando salir todo su dolor.
Maldiciéndose a sí mismo.
El jaguar enterró el cuerpo de la mujer con sus propias manos, bajo un árbol.
Un árbol que, con el tiempo, dio fruto.
Se quedó junto a su tumba días y noches enteras, solo mirando la tierra en silencio.
El dios comprendió que todo esto era a causa de sus propios actos, que debía pagar por ello. Su envidia lo había llevado hasta ese momento.
Pero la vergüenza le impedía contar lo que había causado, así que decidió castigarse a sí mismo. Decidió someter todo su ser a una reconstrucción total.
El dolor, el miedo, la desesperación: todos esos sentimientos que había provocado, debía sentirlos también.
Con todo su poder, enlazó su ser al destino de todos los seres que habitaban ese mundo y de los que nacieran en generaciones futuras. Vería sus vidas reflejadas a través de sus propios ojos, como espejos.
Día a día, sin descanso. No importaba si esa persona tenía un destino cruel u horriblemente trágico: él lo compartiría hasta el final.
Y, además, se situó en un lugar entre el mundo de los vivos y los muertos, donde solo había oscuridad, haciendo crecer un gran árbol que engendraría un fruto. Un fruto que entregaría a las almas de quienes no pudieron nacer o vivieron solo un breve tiempo, prometiendo cuidarlas y protegerlas hasta que llegara el momento de volver a la tierra.
Así, aquel que había envidiado tanto, y que vio de lo que era capaz ese sentimiento y lo que podía provocar, decidió convertir esa envidia en algo nuevo. En algo mejor.
Fin del capítulo.
Próximo capítulo: supongo que lo intentaré.

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Estás leyendo el capítulo 125 de Leaving My World Behind (Novela), un novela. Desde siempre ha existido la incógnita de si el ser humano es malo por naturaleza o si es la sociedad quien lo corrompe. En esta historia conoceremos a Morgan, un joven bondadoso y de gran corazón, amante de los… Este capítulo tiene publicado el 6 de julio de 2026. Leaving My World Behind (Novela) tiene 127 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.