Leer La Segunda Vida Del Ranker (Novela) Capítulo 796 online gratis en español
🏴 Grupo: Segador✍️ Traducción: Segador
Kahn entró en un claro silencioso que estaba lleno de árboles y rara vez era visitado por la gente.
"Ha pasado un tiempo desde que vine aquí".
Mirando la abadía frente a él, Kahn tenía una expresión de reminiscencia. Cuando se le pidió por primera vez que construyera esta abadía en este lugar, pensó que era ridículo. Pero ahora, no habría habido mejor lugar para vivir tranquilamente que aquí. El clima fue agradable durante las cuatro estaciones, y hubo suficiente lluvia. Era el lugar perfecto para vivir perezosamente los días.
Si hubiera sabido de esto antes, Kahn también habría vivido aquí. Lamentando un poco el pasado, entró por la puerta abierta de la abadía. Poco después, se encontró con una monja que llevaba ropa. Bajó la canasta y se acercó a inclinarse frente a Kahn.
"Eres el primer visitante que hemos tenido en mucho tiempo. ¿Qué lo trae aquí, señor?"
Kahn se rió con incredulidad al ser llamado visitante. Si la monja sabía que esta abadía estaba construida con su dinero, se preguntaba qué tipo de expresión haría. Pero la mayoría de las personas que conocían este hecho ya habían regresado al abrazo del dios al que servían. También era comprensible que se olvidaran por lo joven que se veía.
"Ve a entregar este mensaje al abad". Kahn fue capaz de regresar a su tiempo como un joven travieso en lugar de tener que actuar grave y serio. Él dijo: "Su hermano está aquí, así que debería prepararse para ser golpeado".
\* \* \*
Esta abadía sin nombre servía a un dios, pero a ningún dios en particular. No eran exactamente ateos, pero tampoco eran exactamente teístas. Los sacerdotes aquí siempre hablaron de panteísmo. Su dios estaba dentro de todas las cosas, pero debido a que su dios siempre estaba junto con ellos como el aire, era imposible observar o darle a su dios ningún significado.
Así que sus sacerdotes sólo expresaron gratitud en las leyes y cosas dentro del universo. Nunca le celebraron ceremonias ni le rezaron. Tampoco le dieron un nombre al dios al que servían. A eso se le daría sentido, lo que iría en contra de sus creencias.
Naturalmente, muchos dioses no veían demasiado bien esta abadía que negaba su existencia. Si sus creencias se difundieran, perderían seguidores, lo que significaba que recibirían menos fe. Algunos dioses incluso hablaron de eliminar la abadía, pero fallaron cada vez. El abad de este lugar era alguien más fuerte que la mayoría de los seres divinos: Doyle, el líder del clan más fuerte que llevó a la Torre a su desaparición. ¿Quién se atrevería a tocar su territorio?
Afortunadamente, Doyle se había retirado temprano, diciendo que serviría a algún dios sin nombre. Si no lo hiciera, Arthia probablemente todavía existiría para amenazar a innumerables sociedades del mundo celestial.
"Tienes cientos de años. ¡¿Qué demonios estás haciendo?!"
Sin embargo, aunque Doyle conocía el peso de sus palabras y acciones, no pudo evitar gritar de ira hoy. Su hermano, que había venido por primera vez en mucho tiempo, no podía visitarlo en silencio y solo tenía que causar alboroto en la abadía.
¡Clattter!
Estaba claro que Doyle estaba molesto por la forma en que golpeó su taza de té.
La sonrisa de Kahn solo se amplió. "¿Ni siquiera puedo visitar a mi hermano?"
"Si así es como vas a salir, deberías irte".
"Eres demasiado".
"¿O quieres que te echen?"
La sonrisa de Kahn se volvió más traviesa. "Me van a echar de la abadía que construí".
"No era tuyo en el momento en que lo donaste. De todos modos, ¿por qué viniste?"
"Para ver a mi hermano pequeño, por supuesto".
Doyle comenzó a ponerse de pie como si las palabras de Kahn ya no valieran la pena escucharlas.
"¡B-Bien! Dejaré de jugar, así que siéntate".
Doyle miró a Kahn con dudas, pero suspiró y se sentó en la silla frente a su hermano. Frente a los demás, Kahn actuó con todo poder y fuerza, siendo llamado el Dios de la Espada de Sangre Fría y el Rey León, pero este maldito hermano actuó como un bebé frente a Doyle.
"Cha Yeon-woo".
"¿Qué?"
"El nombre del dios al que sirves".
"...!"
Doyle trató de mantener una expresión en blanco, pero los ojos de Kahn no se perdieron nada. Kahn dijo: "Tengo razón, ¿no?"
"... ¡Ja! ¿Cómo lo sabías?"
"¿Cuánto tiempo pensaste que olvidaría?"
Doyle sonrió amargamente. "Pensé que eras demasiado idiota para saberlo".
"¿Quieres morir?"
"¿Cuándo lo supiste?"
"No ha pasado mucho tiempo. ¿Sabías que sus leyendas se están difundiendo en estos días? Cuando escuché de ellos, de repente me acordé".
Doyle tituló su cabeza. "¿Leyendas?"
"¿No lo sabías?"
"No me interesan las noticias del mundo exterior".
"Los nombres del Rey Negro se están difundiendo. Aunque se están extendiendo de una manera diferente en cada planeta y civilización".
"Dije tantas veces que los nombres de los dioses no deberían decidirse por capricho. Bondad". Doyle se quejó de los acontecimientos que estaban en contra de las creencias de su abadía, pero parecía sentirse aliviado.
Con esto, Kahn se aseguró de que su memoria era correcta. "¿Cuándo lo supiste?"
"No ha pasado tanto tiempo. Al igual que tú, de repente lo recordé como si hubiera recibido una revelación divina".
Después de que Arthia se disolvió, Doyle sintió que algo grande lo había dejado. Definitivamente era un sacerdote y un apóstol, pero el dios al que servía se había ido sin decir una palabra, y no recordaba nada de él. El dios no tenía nombre, leyenda o voz.
Lo único que quedaba era el Canal que los conectaba. Pero el dios nunca respondió, por lo que solo estaba lleno de estática. Con esos sentimientos de pérdida, Doyle intentó vivir fuera de la red con la ayuda de Kahn. Quería encontrar a su dios olvidado.
En el proceso, Doyle se dio cuenta de que su dios no faltaba, sino que estaba dentro de todas las cosas. Luego, se le iluminó que su dios estaba sincronizado con el dios y cambió sus enseñanzas. Así fue como surgió el ideal panteísta de buscar un "dios sin nombre". Al mismo tiempo, continuó buscando al dios. Simplemente se sentía como si tuviera que hacerlo. Investigó las leyes de la naturaleza y desarmó las cosas más allá de ellas. Entonces, lo vio: un nombre de tres palabras.
"¿Entonces? ¿Viniste todo el camino para decir eso?"
Sin embargo, Doyle no habló de lo que aprendió a Kahn ni a nadie más. Contempló cómo hacerlos percibir a Yeon-woo, pero no fue fácil. Panteísmo: era difícil reconocer la existencia de un ser que estaba a su alrededor.
"Por supuesto que no. Vine a decir que deberíamos ir a buscarlo juntos".
"... ¿Eso es posible?"
Como si hubiera descubierto una forma que ni siquiera Doyle, un apóstol, conocía, Kahn respondió con confianza. "No. No lo sé. Incluso tú no lo sabes, entonces, ¿Cómo se supone que debo saberlo?"
"¡Tú...!"
"Pero hay algo que vale la pena probar".
"¿Qué... ¿es?"
"Voy a empezar desde el lugar que más le importa". Los ojos de Doyle se abrieron al darse cuenta del significado de las palabras de Kahn. Kahn asintió solemnemente, luego continuó: "Correcto. Me voy a la Tierra".
\* \* \*
"...Voy a trabajar hasta la muerte".
Leonhardt se quito las gafas y se frotó los párpados. Miró a su alrededor y vio papeles apilados en lo alto de las mesas. Pensando en cuánto tiempo tomaría verificar todo esto, sonrió irónicamente.
Leonhardt podía sentir que se estaba debilitando día a día. En el pasado, había considerado eximir o trascender. Carecía de algo de divinidad, pero podía encontrar una manera de alcanzar más si tenía que hacerlo. Pero no sintió el deseo de vivir por tanto tiempo. Solo quería vivir el tiempo que se le dio. El envejecimiento era algo honorable, y la muerte era digna. Su vida fue más hermosa porque había un final para ella. Estos eran sus ideales, y no quería ignorarlos.
Todavía no entendía por qué había vivido tan cansado durante su juventud. Aún así, tenía una última cosa que quería hacer, que era encontrar a su amigo y salvador del que se había olvidado tan estúpidamente. Pero no importa cuánto revisara toda la información, no pudo encontrar una respuesta. ¿Cómo se suponía que debía percibir a un ser que ya no era humano? ¿Cómo podría convocarlo a la fuerza aquí? No había nada que pudiera hacer.
"... Pero no puedo simplemente sentarme aquí y mover mis pulgares".
Leonhardt se dio cuenta de que tenía que tomar medidas él mismo para encontrar la solución. Había usado su cabeza inteligente para girar el mundo, pero había habido momentos en que estaba atascado. Y la forma de resolverlo era muy simple: tenía que intentarlo hasta que funcionara.
Ding.
Cuando Leonhardt sacudió la campana sobre la mesa frente a él, un sirviente que estaba esperando afuera entró en silencio. El sirviente se inclinó cortésmente frente al primer emperador del imperio cósmico "Corazón de León" después de unir cuatro galaxias y 142 civilizaciones.
"Prepárate para abrir la 'puerta'".
"¿A dónde, su majestad?"
"Tierra".
Mientras hablaba de la patria de su amigo, Leonhardt podía sentir en sus entrañas que este sería el último viaje de su vida.
\* \* \*
"¡Ah, geez! ¡¿A dónde va después de hacer tal lío de cosas, señor?!"
"¡Tierra!"
"Mi pregunta es, ¿por qué vas allí?"
El canciller de L'Infernal, Dantalion, quería llorar. Era el segundo en poder de una de las sociedades más poderosas y un rey demonio que poseía treinta y seis ejércitos personales. Otros podrían preguntar de qué tenía que quejarse, pero Dantalion podía decir con seguridad que no había un rey demonio más desafortunado que él.
Dantalion era solo el segundo en poder en nombre, y en realidad había setenta reyes demonios por encima de él. Ninguno de ellos lo escuchó, y lo ignoraron en cada oportunidad que tuvieron. Fue canciller solo porque todos ellos se lo impusieron, diciendo que eran demasiado perezosos para hacerlo.
Dantalion no había podido salir a su territorio y había vivido enterrado bajo documentos durante trescientos años. A este ritmo, sería descubierto como un cadáver después de asfixiarse por estos papeles. Sin embargo, la verdadera pesadilla de su existencia fue su maldito líder.
"Déjalo ir. ¡Si no me dejas ir, te comeré!"
Agares... Mientras este rufián y alborotador que era el líder de L'Infernal estuviera cerca, Dantalion nunca podría descansar.
"¡Cómeme! ¡Ya no puedo vivir así tampoco!"
"¿Me estás desobedeciendo en este momento?"
"¡Oh, lo que sea! ¡Supérelo! ¿Qué se supone que debo hacer si el líder nunca hace su trabajo y deambula libremente? ¡Mátame o haz lo que quieras!"
Dantalion era un tímido rey demonio, e hizo lo que Agares quiso con un solo levantamiento de la ceja de Agares. Sin embargo, durante los últimos trescientos años, había sido empujado por setenta altos, por lo que su ira llegó hasta sus sienes. Ahora, no le importaba lo que sucediera. Solo quería descansar. No podría haber un deseo más puro que ese.
"Así que estás diciendo que el problema es que soy irresponsable a pesar de ser el líder".
Al darse cuenta de que Dantalion estaba siendo genuino, Agares dejó de luchar. Sus ojos locos de repente se volvieron profundos y tranquilos como un océano pacífico.
El color volvió a las mejillas de Dantalion. ¡El tirano loco finalmente lo estaba escuchando! La verdad siempre brilló. Las lágrimas se formaron en los ojos de Dantalion porque estaba tan conmovido, pero Agares comenzó a hablar con voz solemne nuevamente.
"Entonces lo haces".
"¿Perdón? ¿Qué...?"
"El líder".
\[¡Agares ha dejado la sociedad demoníaca \

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Capítulo 797
La Segunda Vida Del Ranker (Novela) Capítulo 796
Estás leyendo el capítulo 796 de La Segunda Vida Del Ranker (Novela), un novela. El hermano gemelo de Yeon-woo desapareció hace cinco años, solo para que su reloj de bolsillo cayera repentinamente en manos de Yeon-woo. En el interior, Yeon-woo encontró un diario oculto. "Para cuando escuches esto,… Este capítulo tiene publicado el 4 de mayo de 2022, Traducido por el grupo Segador. La Segunda Vida Del Ranker (Novela) tiene 862 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.