Leer La Muerte del Destino (Novela) Capítulo 8 online gratis en español
🏴 Grupo: Alejey✍️ Traducción: Alejey
Al día siguiente, Jun Xie continuó con su tarea diaria, aumentando las repeticiones. Nuevamente fue objeto de burla, e incluso algunos cultivadores que estaban más adelante se enteraron de ello. Pronto, las burlas sobre un chico que hacía movimientos extraños se esparcieron.
—¿Señorita Qing, ha visto al chico que hace movimientos raros? —preguntó una joven de apariencia impecable.
Se dirigía a la hermosa chica que lideraba el grupo de cultivadores de la Secta Pico Celestial.
—He escuchado rumores, pero no podemos detenernos. Pronto llegaremos a la secta —respondió Qing Ming sin mostrar perturbación en su agraciado rostro. Aunque también estaba intrigada, no podía darse el lujo de detenerse por algo absurdo.
Siguieron avanzando sin contratiempos hasta que, de pronto, se escucharon algunos gritos.
—¡Alguien va a pelear contra el chico de movimientos extraños! —exclamó un joven cultivador.
Aquellas palabras fueron la chispa que encendió la pólvora. Muchos cultivadores se apresuraron hacia el lugar donde ocurriría la pelea.
Al ver esto, Qing Ming no pudo evitar fruncir el ceño, observando la facilidad con la que se distraían.
—Señorita, no tiene por qué preocuparse por esto. Iré a calmar los disturbios —dijo un joven vestido con una túnica blanca, aunque obviamente tenía otras intenciones en mente. Parecía querer ganarse el favor de Qing Ming.
Ella simplemente asintió, indiferente, y lo dejó ir.
Rápidamente, la noticia se propagó. Muchos cultivadores acudieron a presenciar la acción, pues los enfrentamientos siempre eran un espectáculo entretenido.
Mientras tanto, Jun Xie había detenido su tarea diaria, pues un joven lo había interrumpido repentinamente.
El chico, de unos quince años, había alcanzado el reino de Espíritu Naciente de primer nivel.
—Oye, mocoso, si te dejas golpear por mí, podría considerar dejarte con solo algunos huesos rotos —amenazó.
Jun Xie no entendía por qué, de repente, alguien del Espíritu Naciente lo estaba retando. Aun así, en su interior estaba satisfecho, aunque en el exterior mostraba una expresión resentida.
Claramente, veía que aquel joven no estaba solo. Detrás de él había un grupo de cultivadores, aunque solo del Físico Templado. Sus rostros reflejaban diversión ante la desgracia ajena.
—No tenemos rencores entre nosotros, así que no sé por qué quieres atacarme —dijo Jun Xie. Aunque no tenía miedo de su oponente, en ese momento estaba fatigado y recuperaba el aliento.
—¿Necesito una razón para aplastar a una hormiga? —respondió el joven con desprecio, tronándose los nudillos.
Viendo las acciones ridículas de su oponente, Jun Xie soltó un resoplido de desdén.
—Solo eres basura.
Al escuchar aquellas palabras, la tez del joven se tornó roja y sus venas comenzaron a marcarse.
Los espectadores nunca imaginaron que Jun Xie diría algo así. Sin embargo, algunos estuvieron de acuerdo. Después de todo, Jun Xie apenas tenía diez años y estaba a punto de alcanzar el Espíritu Naciente, mientras que su oponente ya era un adolescente y apenas había llegado a ese reino. Eso solo demostraba quién tenía mejor talento.
—¡Bastardo, considérate muerto! —rugió el joven.
A una velocidad impresionante, acortó la distancia entre ambos.
Todos pudieron ver que estaba furioso y decidido a matar a Jun Xie. Pero lo que más sorprendió fue que no esperaban que Jun Xie reaccionara tan rápido, usando ambas palmas para bloquear el ataque.
Jun Xie ya anticipaba su movimiento. No se confió y sabía que, si recibía un golpe de alguien del Espíritu Naciente, su cuerpo podría sufrir heridas graves o acabar con huesos rotos. Por eso, lo mejor era mantenerse a la defensiva.
Por su parte, el joven tampoco esperaba la rápida reacción de alguien mucho menor que él. Sabía que, incluso si ganaba la pelea, ya no podría mostrar su rostro ante nadie. La vergüenza lo mataría.
Con otro rugido, lanzó un gancho potente contra Jun Xie, pero este lo interceptó con su antebrazo. Aunque no sufrió grandes heridas, retrocedió unos pasos.
La multitud estaba llena de emoción al ver cómo un niño podía seguir el ritmo de su adversario mayor. No esperaban que alguien tan pequeño tuviera reflejos tan agudos.
La expresión del joven se volvió sombría. Pensaba que, con su fuerza, podría derribar a Jun Xie de un solo golpe y así llamar la atención de la Doncella Blanca. Pero sus planes no estaban saliendo como imaginó.
Jun Xie aún se veía tranquilo e indiferente, pero sabía que su cuerpo no podría soportar muchos golpes en su estado actual. Tenía que derribar a su oponente rápidamente.
Con eso en mente, esperó el siguiente movimiento. El joven avanzó con intención asesina, pero la velocidad de Jun Xie fue mayor: esquivó el ataque con la precisión de un torero.
En ese momento, Jun Xie realizó su primer movimiento, impactando el rostro de su oponente.
El joven se sorprendió por el repentino golpe, pero la fuerza de Jun Xie no le hacía más que cosquillas. Soltó una risa diabólica y planeó atacar, pero otro contragolpe lo interrumpió, esta vez sobre su clavícula. A diferencia del primer golpe, este llevaba más fuerza.
Aunque sorprendido, no dudó mucho y, con un rugido, se lanzó contra Jun Xie.
Los espectadores habían visto cómo Jun Xie conectaba dos golpes seguidos y se asombraron. Sin embargo, sabían que esos pequeños ataques no causarían mucho daño a un cultivador del Espíritu Naciente.
Pero cuando pensaban que Jun Xie no tenía más opciones, vieron cómo una patada veloz trazaba una línea ascendente y conectaba directamente con la mandíbula de su oponente.
El golpe fue tan fuerte que vieron algunos dientes salir volando. El joven retrocedió varios pasos, sujetándose la mandíbula sangrante.
—¡Oh, Dios mío, qué poder!
—¡Le ha roto los dientes con una sola patada!
Los cultivadores no pudieron evitar exclamar de asombro.
Los movimientos de Jun Xie no cesaron. Se lanzó hacia su oponente, quien, aturdido, se apresuró a ponerse de pie para defenderse.
Jun Xie disparó un golpe, pero fue bloqueado por la gran mano de su adversario.
El cuarto golpe de Jun Xie fue aún más fuerte, obligándolo a apartar la mano de inmediato. Acto seguido, Jun Xie se agachó y, doblando el brazo, disparó un feroz ataque con el codo directamente al pecho de su enemigo, justo donde se ubicaba su corazón.
¡Boom!
Un sonido atronador resonó. La multitud vio cómo el codo de Jun Xie se hundía, provocando una hemorragia.
La expresión del joven cambió drásticamente. No podía respirar. Sus ojos transmitían desesperación, miedo e incredulidad.
Jun Xie retiró su brazo. Al hacerlo, quedó visible un horrendo agujero, del que brotaba sangre.
Instantes después, el joven se desplomó como una estatua. Había muerto.

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La Muerte del Destino (Novela) Capítulo 8
Estás leyendo el capítulo 8 de La Muerte del Destino (Novela), un novela. Luego de pasar a través de la agonía de la vida, Jun Xie tiene una segunda oportunidad de empezar de nuevo o eso cree él. En un mundo donde solo la fuerza es lo más importante, las personas débiles están destinadas a… Este capítulo tiene publicado el 7 de mayo de 2025, Traducido por el grupo Alejey. La Muerte del Destino (Novela) tiene 31 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.