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Leer La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 836 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Al ver la sonrisa de Neo, Cole también sonrió. "Puede que seamos mayores, pero él es más sabio que nosotros," murmuró el Digno Celestial con una risa amarga. Cole asintió levemente. Levantó la mano, y esta vez, el poder que liberó no era destructivo. Era suave. Compartiendo. Neo lo sintió. La autoridad de Cole, su control sobre el tiempo, su poder para rechazar los finales. Una pantalla apareció ante los ojos de Neo. No era la suya. \[Intentando Reintento.\] \[### Dificultad: ### Leyen###\] \[#AS@1 punto focal: Cole— ColecolecolecoleColecolecolecoleColecolecolecoleColecolecolecoleColecolecolecoleColecolecolecoleColecolecolecoleColecolecolecoleColecolecolecole\] La pantalla parpadeó violentamente. El texto se superpuso a sí mismo. Las letras se retorcieron. Los símbolos se destrozaron. Luego, abruptamente, todo encajó en su lugar. \[Nuevo punto focal elegido: Neo Hargraves\] "...¿Qué?" "¿No te lo dije? Soy el más fuerte." Cole sonrió. Dio un toque ligero al aire. "Y este es mi poder. El poder de reintentar." Neo no pudo sonreír. Porque entendía. 'El punto focal cambió.' 'Así que yo retendré mis recuerdos en lugar de Cole cuando el tiempo retroceda.' Miró a Cole. El hombre que había comenzado todo para proteger a su esposa y a su hijo nonato. El hombre que había destruido un mundo, luego lo había enterrado con sus propias manos. Y ahora— Estaba renunciando a sus recuerdos. Olvidaría. Todo por lo que había sufrido. Todo lo que había soportado. Al ver la mirada de Neo, Cole sonrió. Era una sonrisa llena de alivio y confianza, sabiendo que dejaba el trabajo en manos de alguien confiable. "Por favor, protégelos." La luz engulló la visión de Neo. El mundo perdió peso. Por un breve momento, Neo sintió como si no existiera en absoluto. Luego— Estaba de pie en una jungla. Una vegetación espesa lo rodeaba. Árboles ancestrales se alzaban hacia el cielo, sus ramas entretejidas como un techo viviente. El aire era pesado con Qi, crudo y sin refinar. Una presión aplastante cargaba sobre sus hombros. Se sentía como si el propio cielo lo estuviera observando, y juzgándolo. Neo no se movió. Cerró los ojos. Y pensó en todo lo que había ocurrido. "Qué mundo de mierda." Ninguna persona había sido feliz. La Madre de los Dragones había sufrido. Hades había sufrido. Ouroboros había sufrido. Ultris había sufrido. Apollyon había sufrido. También habían sufrido el Digno Celestial y Cole y todos en el Mundo Verdadero. Ni uno solo de ellos había sido verdaderamente feliz. "Siempre hay otro problema. No importa lo que arregle, alguien más sigue sufriendo. "Es como..." 'Como si estuviera viviendo en un infierno.' Neo sacudió los pensamientos desalentadores de su mente. Abrió los ojos y se elevó en el aire. Los Espíritus Técnica salieron de él en oleadas. Incontables fragmentos de Intención se dispersaron en todas las direcciones, barriendo la tierra. Estaba buscando a los Emperadores del Dao. Como los Daos alguna vez habían vivido dentro de su cuerpo, podía identificarlos a través de su Intención. Al menos los que habían estado conectados a él. Neo voló rápidamente, cruzando vastas distancias en momentos. Al mismo tiempo, comenzó a tener un avance. Los Cielos existían en esta era. Así que no se lanzó hacia el Cuarto Reino imprudentemente. Pero no había Daos aquí. No había manos invisibles esperando apoderarse de su cuerpo. Comenzó su avance. Pasaron diez días. Neo dio un paso al Cuarto Paso. Fue rápido, pero no instantáneo. Considerando que ya había estado en el pico del Tercer Paso y poseía conocimiento hasta el Séptimo Paso, era más lento de lo que debería haber sido. Sabía por qué. 'La falta de Dao ralentizó mi crecimiento.' 'Y mi Camino es inestable sin el Dao actuando como fundamento.' Aun así, era suficiente. Con el Cuarto Paso, su percepción se expandió drásticamente. Su radio de búsqueda creció. Cruzó condados. Luego reinos. La gente existía en esta era. Muchos de ellos. Los Caminos también existían. Los Artistas Marciales eran familiares. Estaban limitados por los mismos límites que antes. El Tercer Reino era su techo. Los Cultivadores, sin embargo, eran diferentes. Eran menos, y más débiles que lo que Neo había visto en las Verdaderas Tierras Benditas. Sus Caminos eran inestables e incompletos. Sin el Dao, cultivar era mucho más difícil. Solo un puñado lograba persistir, y aun ellos luchaban por mantener su progreso. Neo lo observó todo sin interferir. Esto no era su preocupación ahora mismo. Continuó moviéndose. Más rápido. Más lejos. Luego— "Ahí estáis." Los hijos del Emperador y la Emperatriz. Treinta y tres de ellos. Neo cerró los ojos por un breve momento y extendió su percepción. La Intención rozó sus sentidos. Estos no eran niños ordinarios. Entre ellos, ya podía sentir a los que eventualmente crearían el Dao de la Creación, el Dao de la Destrucción, el Dao del Destino y la Paradoja, el Dao de la Trascendencia Absoluta, el Dao de las Sombras Más Allá de los Mundos, el Dao de los Elementos y el Dao de la Sangre. Su mandíbula se tensó. "Esto es bueno. Aún son niños y son débiles. Ni siquiera han comenzado a cultivar todavía." No había vacilación en sus movimientos. Ya no tenía el lujo de la misericordia. No cuando esa misericordia algún día amenazaría la seguridad de su familia, su Cosmos y todos los nacidos bajo su vigilancia. En el momento en que Neo confirmó su presencia, se movió. Los había sentido desde las fronteras del Imperio. En pocos minutos, cruzó una distancia inimaginable y apareció sobre el propio palacio imperial. Flotaba silenciosamente en el cielo. Debajo de él se alzaba el complejo del palacio, grandioso e imponente, cubierto de formaciones que eran toscas según sus estándares pero reforzadas por algo peligrosamente poderoso. Los ojos de Neo se fijaron en una ubicación específica. El objetivo más cercano era el niño que se convertiría en el Emperador del Dao de la Sangre. Neo desapareció. Reapareció junto al niño en un instante, con la espada ya en movimiento. No hubo floritura, no hubo vacilación. Solo un arco limpio apuntado al cuello. Su hoja nunca alcanzó su objetivo. Una mano la atrapó. "¿Qué le estás haciendo a mi hijo?" La voz era tranquila y fría. Las pupilas de Neo se contrajeron. Se arrancó hacia atrás al instante, el espacio distorsionándose mientras retrocedía varias decenas de metros. Su corazón latía con fuerza. Ante él estaba de pie un hombre vestido con ropas imperiales. A primera vista, parecía regio. Era alto y compuesto. Su presencia llevaba autoridad. Juzgando por su atuendo era de alto rango... no, Neo buscó en los recuerdos de quienes los rodeaban y descubrió que este hombre era el Emperador. "¿Los Cielos?" preguntó Neo, dándose cuenta de que este Emperador, el padre del niño, era el hombre que se convertiría en los Cielos. '¿Espera, cómo no lo sentí hasta que estuvo junto a mí? ¿Cuán fuerte—?'
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La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 836

Estás leyendo el capítulo 836 de La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela), un novela. Un personaje sin nombre que nunca apareció en la novela. Un extra. Neo se convirtió en ese personaje extra.... Transmigrar a la novela y obtener el linaje de Hades, el dios de la muerte, se suponía que era lo mejor que… Este capítulo tiene publicado el 30 de abril de 2026, Traducido por el grupo Crowli. La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) tiene 839 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.