Leer La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 790 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
"¿Un oso, eh?"
Neo murmuró las palabras entre dientes.
Dejó escapar un pequeño suspiro y asintió para sí mismo.
"Está bien, gracias por tu ayuda", dijo.
El chico asintió.
No pidió nada a cambio por haber rescatado a Neo, y Neo salió de la choza.
Afuera, la aldea tenía el mismo aspecto que la choza.
El lugar estaba en malas condiciones.
La mayoría de las casas eran chozas de barro con techos delgados y paredes agrietadas.
Neo caminó hacia adelante y notó a varias personas mirándolo.
Algunos lo miraban directamente.
Otros lo espiaban desde el interior de sus hogares.
Podía escuchar sus susurros incluso desde lejos.
"¿Es un cultivador?"
"El área donde fue rescatado quedó completamente devastada. Si sobrevivió una batalla así, debe serlo."
"¿Y si es un artista marcial?"
"¡Chist! ¡No digas algo tan ominoso!"
Hablaban como si creyeran que Neo no podía escucharlos.
Nadie intentó detenerlo ni acercársele.
Solo le lanzaban pequeñas miradas mientras pasaba.
Neo siguió caminando hacia la salida de la aldea.
Justo cuando llegó al borde de las casas, la pequeña niña apareció de nuevo.
Corrió hacia él y se detuvo justo frente a él.
"¿Te vas, tío?" preguntó.
Los labios de Neo se crisparon.
Que lo llamaran tío herería su orgullo un poco.
Su apariencia actual era joven, al menos en su opinión.
Aun así, reprimió la queja.
"Sí", dijo con tono calmado.
"¡¿Qué?! ¡Deberías quedarte!" dijo. "¡Te ayudamos! ¡Así que deberías ayudarnos—"
Fue entonces cuando ocurrió.
Neo parpadeó.
Sus ojos se abrieron y cerraron en un ritmo natural.
Pero el mundo cambió en ese único parpadeo.
El cambio fue tan repentino que se paralizó.
El cielo ya no era azul.
Se había vuelto rojo y desgarrado, como si garras gigantes hubieran rasgado el cielo.
Un olor penetrante lo golpeó.
Carne podrida. Sangre.
El olor era espeso y pesado.
Gemidos y gritos resonaron por el aire.
Sonaban como fantasmas llorando en agonía.
El cuerpo de Neo se tensó.
La confusión lo invadió.
La aldea a su alrededor ya no parecía pobre.
Parecía abandonada.
Completamente muerta.
Las chozas estaban rotas y oscuras.
La hierba había crecido a través de los suelos.
Parecía que nadie había vivido aquí durante siglos.
Pero esa no era la peor parte.
Cada persona que había visto antes...
Ahora eran cáscaras medio podridas.
Pedazos de carne colgaban de sus huesos.
La sangre caía de sus cuerpos como un río interminable.
Los gusanos se arrastraban por su piel.
Los insectos los devoraban vivos.
Incluso la pequeña niña de pie frente a él había cambiado.
Llevaba un vestido rojo oscuro.
La mitad de su rostro se había derretido.
El corazón de Neo latió con fuerza.
Podía ver las cuencas vacías donde había estado su ojo.
A pesar de ser cadáveres obvios, todos se movían.
Sus extremidades se arrastraban.
Sus cabezas se sacudían.
De repente, todos se detuvieron.
Cada cadáver se volvió hacia él.
El silencio se extendió por el aire.
Luego, sus bocas se abrieron de par en par.
"¡El Dao está corrompido!"
Sus voces salieron ásperas y quebradas.
"¡El Dao está corrompido!"
Más se unieron.
"¡El Dao está corrompido!"
Algunos hablaban suavemente.
Algunos gritaban a pleno pulmón.
Algunos lloraban mientras entonaban la misma frase.
Un profundo miedo surgió dentro de Neo.
No entendía por qué el miedo era tan intenso.
Pero las palabras lo sacudieron hasta la médula.
Su piel se erizó.
La carne de gallina recorrió sus brazos.
'¡El Dao está corrompido!'
Las palabras resonaron de nuevo en su mente.
Neo jadeó suavemente.
Su respiración tropezó.
Dio un paso atrás y perdió el equilibrio.
Cayó al suelo, con las manos raspando la tierra.
Luego se paralizó.
Se miró a sí mismo.
Su respiración se atascó en su garganta.
También era un cadáver.
Sus brazos estaban podridos.
Su piel se desprendía como corteza seca.
Su pierna derecha había desaparecido.
La herida parecía como si una bestia se la hubiera arrancado.
Su boca se movió sola.
"¡El Dao está corrompido!"
Neo intentó cerrar la boca.
Intentó resistirlo.
Pero las palabras seguían saliendo.
"¡El Dao está corrompido!"
"¡El Dao está corrompido!"
Su voz se mezcló con las voces de los aldeanos.
El miedo apretó su corazón con más fuerza.
Intentó alejarse del suelo.
Pero la sangre a su alrededor se extendió.
El líquido rojo se hizo más profundo y comenzó a tragárselo.
Lo jalaba hacia abajo.
Sentía como si se estuviera ahogando en ella.
Los aldeanos se acercaron. Lo rodearon.
La niña dio un paso al frente, su rostro podrido inexpresivo.
"¡El Dao está corrompido!"
"¡El Dao está corrompido!"
"¡El Dao está corrompido!"
"¡El Dao está corrompido!"
El cántico se hizo más fuerte.
Presionaba contra los oídos de Neo.
Devoraba cada pensamiento.
Sintió su cuerpo hundiéndose más profundo.
Apenas podía respirar.
Entonces—
Todo cambió de nuevo.
Neo parpadeó una vez más.
Esta vez, el mundo regresó.
El cielo volvió a estar despejado y azul.
El aire frío rozó su piel.
Las chozas parecían pobres pero no abandonadas.
Estaba tumbado en el suelo al borde de la aldea.
La niña estaba arrodillada a su lado, con aspecto preocupado.
Los aldeanos estaban donde habían estado antes.
Parecían confundidos pero preocupados.
"¿Qué pasó, tío? De repente caíste", dijo la niña.
"¿De repente caí?" repitió Neo.
"Sí", dijo la niña asintiendo. "Simplemente colapsaste."
Neo se frotó la frente.
"Fue... no fue nada", dijo.
Se levantó lentamente.
Se sacudió la ropa, quitándose la tierra.
Luego se volvió hacia el bosque del norte.
Los aldeanos no lo detuvieron.
Solo lo observaron alejarse.
Neo entró en el bosque mientras intentaba calmar sus pensamientos.
Sus pasos eran firmes, pero su mente estaba todo menos tranquila.
Buscó al oso.
Al mismo tiempo, su mente seguía volviendo a lo que había visto.
"Parece que fui el único que vio eso."
"¿Pero qué fue?"
Intentó pensar con lógica.
"¿Una alucinación?"
Eso no tenía sentido.
Su fuerza de voluntad era demasiado poderosa.
Incluso un mundo con leyes extrañas no podría simplemente hacerle alucinar y ver ilusiones.
Ninguna ilusión ordinaria podría afectarlo así.
Incluso si funcionara, debería haber podido detectar que era falso.
"¿Entonces lo que vi era real?" susurró.
Eso se sentía aún más extraño.
¿Real?
¿Cómo podría algo así ser real?
"¿Qué quisieron decir con 'El Dao está corrompido'?"
Solo pensar en la frase lo hacía estremecerse.
Un escalofrío profundo y frío de la columna al pecho.
Se sentía como si alguien le hubiera dicho una verdad que nunca debería haber escuchado.
Una verdad que rompía algo fundamental.
Neo sacudió la cabeza.
"Este lugar es demasiado extraño", dijo.
Saltó por encima de una raíz de árbol.
El bosque a su alrededor estaba tranquilo salvo por el sonido de los pájaros.
Pero no podía relajarse.
"La alucinación ya es extraña", continuó. "Pero que el chico diga que hay múltiples cultivadores aquí es aún más extraño."
Neo bajó la mano al suelo, buscando rastros del oso.
Siguió caminando.
Sus sentidos se extendieron para buscar peligro.
Se forzó a concentrarse.
"Este lugar es el Mundo Elemental de la Esperanza. Se llama las Verdaderas Tierras Benditas", dijo suavemente.
Pensó en el Ser Celestial que creó este Cosmos.
Si esa persona existía, debía haber sido un Rompecielos como Neo.
Entonces, ¿por qué esa persona no hacía nada?
Neo, Apollyon, Hades, Daniel, el Gran Mal, la Madre de los Horrores, los Eternos...
Todos habían causado destrucción.
Sin embargo, nadie había intervenido.

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La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela)
Capítulo 791
La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 790
Estás leyendo el capítulo 790 de La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela), un novela. Un personaje sin nombre que nunca apareció en la novela. Un extra. Neo se convirtió en ese personaje extra.... Transmigrar a la novela y obtener el linaje de Hades, el dios de la muerte, se suponía que era lo mejor que… Este capítulo tiene publicado el 3 de abril de 2026, Traducido por el grupo Crowli. La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) tiene 839 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.