Leer La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 767 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Punto de vista de Vivienne
Vivienne estaba sentada en silencio al borde del pabellón.
Sus dedos descansaban sobre la taza de porcelana que hacía tiempo se había enfriado.
El cielo sobre ella estaba tranquilo, pero sus ojos no.
Brillaban débilmente, reflejando destellos lejanos de una tormenta que no estaba en ninguna parte de esta galaxia.
Ella podía verlo.
Una vasta ola de energía y oscuridad extendiéndose a lo lejos, tragando todo lo que tocaba.
"¿De verdad te vas?" preguntó suavemente, su voz rompiendo el silencio. "Esa cosa es demasiado peligrosa. Deberíamos dejar este universo en lugar de pelear contra eso."
El brillo en sus ojos se desvaneció mientras se volvía hacia Kevin.
Kevin no dijo nada al principio. Solo miró hacia arriba, observando el horizonte donde la ola brillaba débilmente en la distancia.
Luego, asintió.
"No te vayas," dijo ella de nuevo, su tono más agudo esta vez. "Vas a morir."
"No lo haré. Estas son las cosas para las que he estado preparándome. He estado completando Misiones durante miles de millones de años para peleas como esta."
Vivienne miró hacia su taza, apretando el agarre.
Sabía que esas Misiones venían del mismo Cosmos.
Kevin no era como Neo.
Neo se había convertido en un Rompecielos, rompió reglas y cayó en desgracia.
Pero Kevin... Kevin aún tenía la bendición del Cosmos.
Era un Dios de Divinidad de Reino y un Apóstol además de eso.
Cada Misión que completaba lo hacía más fuerte.
"Kevin," susurró, "por favor."
"Esto es importante para mí."
Sus ojos estaban firmes.
Se levantó y comenzó a alejarse, el suave zumbido de su aura sacudiendo el aire a su alrededor.
Se dirigía hacia la Sede de la Alianza, donde Neo — el Rompecielos — había aparecido.
"¡Kevin!" La voz de Vivienne se quebró. "¡Tú también eres importante para mí!"
Él se congeló a medio paso.
"No necesito mis poderes de vuelta. Solo para. Por favor. No puedo perderte," dijo ella, con los ojos temblando.
Kevin giró ligeramente la cabeza, su rostro inquebrantable.
La verdad era que no tenía lealtad real hacia la Alianza.
Nunca le importaron sus guerras ni su política.
La única razón por la que los defendía era por su Misión en curso.
\[Misión: Proteger la Alianza\]
\[Recompensa: Fragmento de la Autoridad del Tiempo\]
Esa recompensa significaba todo.
Podría restaurar una parte de la Autoridad perdida de Vivienne.
Había estado protegiendo a la Alianza todo este tiempo, no por ellos, sino por ella.
No necesitaba ayudarlos a volverse más fuertes.
No necesitaba ayudarlos a ganar.
La Misión no requería eso.
Después de un largo silencio, Kevin finalmente la miró una vez más.
"Volveré pronto," dijo.
Luego dejó el planeta, desapareciendo en el vacío entre las estrellas.
Vivienne miró al cielo vacío durante mucho tiempo, su taza temblando en su mano.
Todavía podía ver la ola, lejana, pero creciendo con cada segundo que pasaba.
...
Punto de vista del Dios de las Máquinas
Dentro de una vasta fortaleza mecánica, una figura hecha de huesos y engranajes de plata se movía rápidamente a través de un taller desordenado con piezas brillantes.
El Dios de las Máquinas se movía rápido, sacando dispositivos y pergaminos de cada rincón.
Sus manos metálicas hacían clic rápidamente mientras metía objetos en bolsillos dimensionales.
"Unidad-07," gruñó. "¿Se ha devuelto el prototipo del Golem Cazador de Cielos?"
Una voz suave y sin emociones respondió desde una esfera de cristal flotante. "Sí, Maestro. Fue devuelto por el conocido como 'Yo.'"
"Ese maldito 'Yo.' No confío en él ni un poco. Realiza un diagnóstico completo en el golem. Revisa en busca de virus, rupturas estructurales o códigos ocultos."
"Sí, Maestro. Realizando diagnósticos."
De repente se rió, el sonido metálico y áspero. "Solo presté ese prototipo porque me pagó con algo valioso. Planos de las Verdaderas Armas del Alma. ¡Hahaha! Con esto, finalmente puedo hacerlo. ¡Puedo crear un verdadero Cazador de Cielos mecánico!"
Chispas brillaron alrededor del taller mientras la IA proyectaba los planos en el aire.
Diseños intrincados de máquinas vivas, fusionadas con núcleos divinos, flotaban sobre el Dios de las Máquinas.
"Finalmente," susurró. "Después de todo este tiempo..."
La voz de la IA lo interrumpió. "Maestro, hay una anomalía. Una masiva ola de energía oscura se está extendiendo por el Dominio Dorado. La Alianza está pidiendo refuerzos contra ella. ¿Qué deberíamos hacer?"
El Dios de las Máquinas echó un vistazo a la imagen.
Era la misma ola oscura que Vivienne había visto.
Sus órbitas vacías brillaron con más intensidad.
"Yo" ya nos advirtió que esto sucedería. Dijo que se resolvería solo," recordó la IA.
"Bah," gruñó. "No confío en ese hombre. Esconde demasiado detrás de sus sonrisas. Y ese Rompecielos..."
Su voz bajó.
"Ese lunático es demasiado aterrador. No entiendo cómo logró alcanzar este nivel sin siquiera saber cómo controlar adecuadamente la Energía del Mundo. No me quedaré para ver qué sucede cuando lo haga."
El tono de la IA cambió ligeramente. "¿Entonces a dónde vamos, Maestro? ¿Los Horizontes Rotos?"
El Dios de las Máquinas pausó.
Luego, una risa lenta y escalofriante escapó de su pecho metálico.
"Hehehehehehe... No. Vamos más allá. ¡A las Verdaderas Tierras Benditas! ¡El lugar bendecido por el Celestial Digno! Veamos si incluso un Rompecielos puede llegar tan lejos."
La fortaleza comenzó a zumbar mientras innumerables máquinas se activaban.
En minutos, desapareció en una grieta dimensional, dejando solo un eco desvanecido de risa.
...
Punto de vista de la Sede de la Alianza
Unas horas antes.
La Sede de la Alianza estaba en caos.
Rhaegor-Kul, el Líder Supremo de la Alianza, golpeó su puño en la mesa de control.
"¡Encuéntrenlos! ¡Encuentren a Velion y Kaelus ahora!"
Docenas de subcomandantes se dispersaron por el salón.
Los informes llegaban uno tras otro, pero ninguno era bueno.
Los dos dragones — Velion y Kaelus — habían desaparecido sin dejar rastro.
Bajo circunstancias normales, a Rhaegor-Kul no le habría importado.
Pero Velion había sido quien selló al Rompecielos.
Si algo le había sucedido, el sello podría romperse.
Y si el Rompecielos era desellado...
Una repentina oleada de energía onduló a través del espacio.
Todos en el centro de comando se congelaron.
Este fenómeno...
Solo ocurría cuando nacía un nuevo Dios de Nivel 6.
Normalmente, los Dioses ocultaban su ascensión, escondiendo su ubicación para evitar ser atacados.
Pero esta presencia no se estaba escondiendo en absoluto.
Se estaba anunciando.
"No puede ser... Esto se siente más fuerte que incluso un Nivel 6 pico." Los ojos de Rhaegor-Kul se endurecieron.
Se volvió hacia sus oficiales.
"¡Encuentren la fuente! ¡Ahora!"
Un joven oficial tartamudeó, "Señor, encontramos algo. Una transmisión del sector donde desaparecieron Velion y Kaelus."
La sala quedó en silencio mientras la pantalla holográfica cobraba vida.
Todos miraron.
Allí, en medio de la transmisión, estaba un hombre rodeado de oscuridad y energía tormentosa. Su presencia sola hacía temblar la cámara.
La boca de Rhaegor-Kul se secó.
"El Rompecielos..." susurró alguien.
Muerte sin nombre miró directamente a la cámara que transmitía su imagen a través de las redes divinas de la Alianza.
"Alianza," su voz resonó, calmada pero llena de poder. "Comiencen a contar su tiempo."
Luego la transmisión se cortó.
Durante unos segundos, nadie se movió.
Todos se dieron cuenta de que el peor de los escenarios había sucedido.
El Rompecielos había sido desellado y había alcanzado el Nivel 6.
"¡Contacten a las flotas!"
"¡Activen los escudos planetarios!"
"¡Evacúen los sectores de alto valor!"
Las voces se superpusieron en pánico mientras las lecturas de energía aumentaban a través del dominio dorado.
Un informe llegó tras otro sobre planetas que se oscurecían, legiones enteras desapareciendo sin dejar rastro.
Nadie sabía qué estaba sucediendo.
Toda la sede de la Alianza estaba en alboroto y pánico.
Cuando finalmente recibieron la noticia de lo que estaba sucediendo, sus espaldas estaban empapadas de sudor.
"Él está poniendo todo en su Cosmos," dijo un oficial en incredulidad.
Otros dijeron que no estaba poniendo a los Dioses de la Alianza en su Cosmos, y que simplemente los estaba devorando, borrando su existencia por completo.
Nadie pudo confirmar qué era cierto, porque nada que entrara en la ola de energía y oscuridad salía jamás.
Rhaegor-Kul apretó los dientes, su aura brillando. "¿Dónde está 'Yo'? ¿Sabía que esto sucedería?"
Nadie respondió.
El silencio en la sala de comando era pesado.
Rhaegor-Kul había sospechado durante mucho tiempo que "Yo" — el misterioso intermediario que trataba tanto con Dioses como con dragones — los había estado utilizando.
Pero ahora, esa sospecha se sentía como una certeza.
Apretó los puños, su voz temblando de furia.
"Nos han engañado."
Fuera de la sede, las estrellas comenzaron a apagarse.
La ola se acercaba.
Y el Rompecielos — ahora un Dios de Nivel 6 — ya estaba en su puerta.
Las paredes doradas de la capital de la Alianza temblaron mientras las alarmas resonaban a través del espacio.
Rhaegor-Kul miró hacia el oscuro horizonte a través de la ventana, sintiendo la energía del mundo retorcerse violentamente.
"Prepárense para el impacto," murmuró.

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Capítulo 768
La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 767
Estás leyendo el capítulo 767 de La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela), un novela. Un personaje sin nombre que nunca apareció en la novela. Un extra. Neo se convirtió en ese personaje extra.... Transmigrar a la novela y obtener el linaje de Hades, el dios de la muerte, se suponía que era lo mejor que… Este capítulo tiene publicado el 11 de febrero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) tiene 839 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.