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Leer La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 718 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Quería encontrar una manera de ayudarla. Por eso miró. Y lo que vio en su interior lo dejó helado. Una niña ahogándose en las profundidades del Mar de Sangre, arrastrada por incontables cadáveres. Cada vez que lograba romper la superficie, una diosa gigante clavaba una lanza en las olas, obligándola a volver a sumergirse. Una y otra vez, fue engullida, luchando sin cesar, asfixiándose. Neo contuvo el aliento. Ella es atrapada por los fantasmas de los muertos. Amelia no podía seguir adelante. No podía olvidar los rostros de aquellos que había perdido. Su naturaleza compasiva la ató a todos y cada uno de ellos. Llevaba sus muertes dentro de sí, culpándose a sí misma por cada una de ellas. Toda su rabia hacia Neo, todos sus gritos, eran solo una forma de desahogarse, nada más. La verdad era más simple, y más cruel. Ella no lo odiaba. Se odiaba a sí misma. Es imposible calmar su mente en una semana, pensó Neo con amargura. Se dio la vuelta sin decir una palabra más y, justo cuando salía de la oficina, se oyó la voz de Amelia. "No confío en que traigas de vuelta a mamá." "..." "Cada vez que he confiado en ti, solo he ganado más cicatrices." "..." "Deja de hacer promesas vacías a los demás." "La traeré de vuelta", respondió Neo al final. Neo salió de la oficina y la puerta se cerró tras ella. Los guardias de fuera se pusieron tensos cuando salió, pero él los ignoró. Pasó junto a ellos, bajó por el pasillo, hasta que se detuvo afuera, en el aire fresco del patio del palacio. Jack estaba esperando. Su expresión se tensó al ver el rostro de Neo, pero no preguntó qué había sucedido. “Vamos a encontrarnos con Félix” dijo Neo. Quiso resolver rápidamente todos los asuntos y lograr sus avances para poder buscar a Elizabeth. Por un breve instante, Neo se volvió. Su mirada se dirigió a los altos ventanales del palacio. Fue entonces cuando la vio” a Layla” de pie junto a uno de ellos. Ella los observaba a él y a Jack desde muy arriba. Sus miradas se cruzaron y algo tácito pasó entre ellos. Abrió un poco la boca, como si estuviera a punto de pronunciar palabras. Pero, dijera lo que dijera, se lo tragó. Apretó los labios y bajó la cabeza. Neo sintió una opresión en el pecho. Jack siguió su mirada y rápidamente percibió también la presencia de Layla. Su voz interrumpió: "Vámonos". Neo echó una última mirada antes de asentir. Le puso una mano en el hombro a Jack, y ambos desaparecieron, reapareciendo en el cielo abierto muy por encima del continente. El aire era tenue. Las nubes se extendían bajo ellos, y el horizonte se curvaba suavemente, recordándoles lo pequeño que había sido el suelo bajo sus pies. Por un instante, Neo no se movió. Simplemente se quedó allí suspendido, dejando que el silencio del cielo lo envolviera. Entonces escapó un profundo suspiro. ¡Que se joda mi vida de mierda! Deseaba que hubiera una forma sencilla de ayudar a Amelia sin reabrir sus heridas. Alguna manera de reencontrarse pronto con Elizabeth. Alguna forma de hablar con Layla sin aumentar la amargura de Amelia. El peso lo oprimía con más fuerza que la fuerza de la gravedad. Otro suspiro escapó de sus labios, esta vez más suave. Negó con la cabeza. Centrémonos en el asunto que nos ocupa, se dijo a sí mismo. Necesitaba reunirse con Félix. Ese era el siguiente paso. Su mente se centró en el problema que le había estado inquietando desde que Percival mencionó el trabajo de mercenario de Felix durante el desayuno. Félix tenía la marca de un dragón en la mano. Neo la había visto. La marca tenía el aura y la tenue presencia de Dragones Ancestrales. Y ese hecho, por sí solo, resultaba preocupante. Neo esperaba” realmente esperaba” que la marca no fuera algo que los Dragones Ancestrales le hubieran dado personalmente a Felix. Porque en el momento en que Neo vio esa marca, se dio cuenta de algo más. Félix lo había reconocido por esa marca. No como Neo, no como un dios poderoso ni como un Rompecielos, sino como un Dragón Ancestral. Si la función de la marca era localizarme a mí y a mi hermano... Neo entrecerró los ojos mirando el cielo infinito que se extendía ante él. Si esa marca fue realmente otorgada por los Dragones Ancestrales, debieron haberle puesto una tachuela. Si Felix llevaba un dispositivo de rastreo integrado en esa marca, entonces cada uno de sus movimientos podría ser seguido. Y si Neo o Henry se acercaban demasiado... Los Dragones Ancestrales lo sabrían. Y si Félix no cumplía con el papel que le habían asignado” ya fuera ponerlo a prueba, debilitarlo o capturarlo” entonces los verdaderos depredadores lo seguirían. Los propios Dragones Ancestrales. Puede que ya estén merodeando. Neo exhaló lentamente, con la mirada perdida hacia la Tierra. Desde donde flotaba por encima de las nubes, el planeta parecía frágil. Demasiado frágil. Por un breve instante, consideró algo extremo. Si él atrajera la Tierra a su cosmos, ya no estaría expuesta. Esta medida garantizaría la seguridad, al menos frente a ataques repentinos. Pero entonces se detuvo a sí mismo. La idea fue descartada casi de inmediato. No creo que los Dragones Ancestrales ataquen pronto. No era solo la esperanza la que hablaba. Era lógico. Si los Dragones Ancestrales ya sabían dónde estaba Neo, si habían utilizado a Félix como rastreador, ¿por qué no habían atacado ya? La respuesta era sencilla. Ilyana. Ella estaba allí. El Dios de la Etapa 6, uno de los líderes de los Soles Olvidados. Su presencia era imposible de ignorar. A pesar de toda su fuerza, incluso los Dragones Ancestrales tenían que calcular los riesgos. Puede que estén manteniendo la distancia por culpa de ella. Neo frunció el ceño mientras lo pensaba más a fondo. No se detendrán por mucho tiempo. Podrían estar reuniendo fuerzas en este mismo instante, invocando a otros dragones ancestrales para que ataquen la Tierra con una fuerza abrumadora. Si ese fuera el caso, entonces la presencia de Ilyana solo habría ganado tiempo. Podía disuadirlos a corto plazo, pero no para siempre. Neo se frotó la sien. ¡Que se joda mi vida! ¿Por qué sigue empeorando cada vez más? Sentía que cada decisión traía consigo una tormenta. Sin importar qué camino considerara, la sombra de peores desenlaces se cernía sobre él. Actualmente, podían ocurrir dos cosas. El peor escenario es el que ya había previsto. Pero también existía un escenario positivo. Tal vez me equivoque. Tal vez los Dragones Ancestrales no tengan nada que ver con esto. Él quería creer eso. Quería creer que Félix había obtenido esa marca por algún otro medio. Que no estuviera relacionado con una trama mayor. Pero sabía que no debía fiarse de su estadística de cero suerte. “¿En qué estás pensando?” La voz de Jack interrumpió su hilo de pensamientos. Neo le echó un vistazo. Jack parecía relajado en apariencia, pero la forma en que entrecerró ligeramente los ojos demostraba que había estado observando a Neo con atención. “Nada” dijo Neo tras una pausa. “¿Dónde vive Félix? Jack lo estudió un segundo más y luego se encogió de hombros. “Ese continente” dijo señalando a lo lejos. Neo le agarró del hombro y ambos dieron un paso adelante, desapareciendo del cielo. El mundo cambió a su alrededor, y cuando reaparecieron, la atmósfera cambió instantáneamente. El palacio que tenían delante no se parecía en nada a los salones austeros e imponentes de Amelia. Mientras que el dominio de Amelia reflejaba la férrea disciplina de una gobernante que cargaba con el peso de la responsabilidad, el palacio de Félix gritaba extravagancia. Las paredes relucían con mármol pulido y detalles dorados. Pilares tallados sostenían arcos que conducían a un extenso complejo. Pero lo que más llamó la atención no fue solo el palacio en sí. Anexo a él” casi como si estuviera fusionado con el diseño principal” se encontraba un enorme casino. Faroles brillantes iluminaban su entrada, y letreros intermitentes tallados con runas llamaban la atención incluso a plena luz del día. Desde el interior se filtraba una música tenue, una mezcla de instrumentos de cuerda y el tintineo de dados sobre las mesas. Risas, gritos y ocasionales estallidos de discusión resonaban en el patio. El lugar era vibrante, caótico y lujoso. Neo lo miró con una leve sorpresa. "¿Él construyó esto?" Jack soltó una risita seca. "A Felix siempre le ha gustado el dinero". Las calles que rodeaban el palacio estaban repletas de gente, la mayoría de ellos elegantemente vestidos. Nobles, mercaderes y mercenarios caminaban uno al lado del otro, con la mirada fija en la guarida. Los sirvientes con uniformes impecables llevaban bandejas con bebidas, mientras que los guardias con armadura negra permanecían firmes cerca de cada arco. El contraste era sorprendente. El palacio ostentaba el peso de la realeza, pero la guarida atraía a todo aquel que quisiera probar suerte, ya fuera rico o desesperado. Neo estaba a punto de hacer algún comentario cuando una figura se les acercó. El hombre vestía un uniforme de guardia, oscuro y con ribetes dorados en los hombros. Sus movimientos eran precisos, pero su expresión no reflejaba la arrogancia que suele acompañar a la ocupación de un puesto de esa índole. Cuando llegó hasta ellos, se detuvo, hizo una profunda reverencia y habló. “Señor Neo Hargraves” dijo el guardia con sorprendente calma”, sígame, por favor. Mi amo lo está esperando. "¿Te refieres a Félix?" “¿Se refiere a Sir Félix?” preguntó el guardia con brusquedad. Neo arqueó una ceja. Jack negó con la cabeza, ya que Felix le había dicho al guardia el nombre de Neo, pero no quién era Neo. Los dos siguieron al guardia. Mientras caminaban, Neo habló con Jack. "¿Dónde está Marte? No lo he visto por ningún lado." "No lo sabemos. Tras resolverse el asunto con la Alianza Universal, Mars se marchó diciendo que abdicaba del trono. Quería entrenar y luchar, y afirmó que actuar como rey no era lo suyo." "¿Adónde fue?" "Nadie lo sabe. Se fue sin avisarnos. Dijo que tarde o temprano lo seguiríamos para traerlo de vuelta, así que se fue sin decirnos adónde iba." Neo sonrió con ironía. "¿Y qué hay de Arthur?" "Él vive en este continente. Creo que debe estar esperándonos con Félix."
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La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 718

Estás leyendo el capítulo 718 de La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela), un novela. Un personaje sin nombre que nunca apareció en la novela. Un extra. Neo se convirtió en ese personaje extra.... Transmigrar a la novela y obtener el linaje de Hades, el dios de la muerte, se suponía que era lo mejor que… Este capítulo tiene publicado el 20 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) tiene 839 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.