Leer La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 715 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Punto de vista de Amelia de Beaufort
El día de Amelia había sido largo.
Acababa de finalizar horas de conversaciones con la delegación del Continente Austral.
Las negociaciones siempre la agotaban, especialmente ahora que ostentaba la corona del Continente Oriental.
Después de que Luminera conquistara la Tierra, el mundo quedó dividido bajo el dominio de semidioses, muchos de los cuales ascendieron a la divinidad desde entonces.
Cuando Amelia salió de la sala del consejo, sus pasos eran pesados.
Los pasillos del palacio estaban silenciosos, iluminados únicamente por el suave resplandor de los cristales de maná incrustados en las paredes.
Mantuvo la compostura como siempre, pero en su interior sentía un nudo de agotamiento.
Fue entonces cuando se fijó en Layla.
La mujer más joven permanecía de pie cerca de la esquina del pasillo, intentando, sin éxito, parecer serena.
Sus dedos tiraron del borde de su bata.
Su mirada recorrió el pasillo de arriba abajo como si esperara algo.
Los ojos de Amelia se detuvieron en ella un instante antes de que empujara la puerta de su oficina.
Layla dudó un instante, luego la siguió adentro.
La oficina estaba repleta de documentos, informes, peticiones, registros, todos exigiendo su atención.
Amelia se sentó detrás de su escritorio e inmediatamente comenzó a clasificarlos.
El rasguño de su pluma contra el pergamino era el único sonido en la habitación.
Layla permanecía de pie cerca de la puerta, moviéndose nerviosamente.
Abría la boca como si quisiera hablar, y luego la volvía a cerrar.
Pasaron los minutos.
Amelia continuó trabajando.
Finalmente, la voz de Layla rompió el silencio.
"Hermana mayor... ¿puedo ir a conocer a mi hermano mayor?"
La pluma de Amelia se detuvo a mitad del trazo.
Lentamente, levantó la cabeza y miró a Layla.
Su mirada era fría. Era tan penetrante que hizo que Layla se tensara.
Layla se mordió el labio, bajando la mirada al suelo.
“Lo entiendo” susurró.
Luego se dio la vuelta y salió de la oficina.
Sus pasos eran lentos, como si esperara que Amelia la llamara y cambiara de opinión.
La puerta se cerró.
El silencio que siguió se sintió más pesado que antes.
Amelia se reclinó en su silla. Inclinó la cabeza hacia arriba hasta quedar mirando al techo.
Cerró los ojos y exhaló.
Los recuerdos surgieron sin ser buscados.
Neo.
En su momento, ella le debía todo. Él había salvado a su madre cuando nadie más pudo. Entonces, su gratitud era infinita. Lo respetaba por su fortaleza, por su visión. Logró cosas que nadie más se atrevió a intentar.
Pero el respeto se había transformado en otra cosa. Preocupación.
Siempre fue distante, siempre cargando con problemas que se negaba a compartir. Ella había querido ayudarlo, pero él nunca la dejó acercarse lo suficiente. Y entonces llegó el momento en que todo cambió.
Envió a su madre a luchar contra los Templarios del Vacío.
Su madre casi muere en aquella batalla. ¿Su excusa? Que no podía darle información sobre los Templarios del Vacío porque estaba alterando el futuro. Si ella supiera demasiado, el Destino podría descubrirlo y matarla.
Amelia apretó los puños contra los reposabrazos. ¿Acaso su madre no estaba ya en su lecho de muerte? Si Neo de verdad se preocupaba por ella, ¿por qué le había mentido y la había enviado allí? ¿Era realmente necesario?
Esa fue la primera vez que Amelia lo odió.
Poco después, su madre falleció.
Y entonces llegaron los sueños.
Visiones de su madre en el infierno, luchando desesperadamente, de pie junto a Neo. Muriendo una y otra vez, esforzándose por regresar, pero sin lograrlo jamás.
Esos sueños la atormentaban. La voz de su madre en ellos le decía que viviera feliz, que evitara enredarse en emociones que la destruirían. Pero ¿cómo podía hacerlo? ¿Cómo podía ignorar el sufrimiento interminable de su madre?
Durante años, Amelia vivió dividida entre la duda y la desesperación. ¿Eran los sueños meras alucinaciones suyas o fragmentos de verdad?
“Quizás fue entonces cuando mi odio empezó a crecer”, susurró a la habitación vacía. Quizás fue entonces cuando la persona conocida como Amelia se volvió retorcida.
Pero en aquel entonces, no le importaba. Cuanto más retorcida se volvía, más rápido se hacía más fuerte. Y la fuerza era todo lo que deseaba.
Aun así, no había caído en la más absoluta oscuridad. Todavía tenía a su familia: Layla y Henry. Vivir con ellos, protegerlos, le impedía derrumbarse.
Hasta que Henry enfermó.
Su cuerpo se consumía. Su respiración se volvía superficial. Ella lo había visto en sus ojos, aunque él nunca lo dijo en voz alta. Quería ver a Neo una última vez antes de morir.
Pero, ¿dónde estaba Neo?
En ninguna parte. Nadie sabía dónde estaba.
Henry había dado su vida por Neo de tantas maneras. Lo había guiado, lo había protegido, incluso había sacrificado su propia paz para darle a Neo un futuro mejor. Y cuando Henry más lo necesitaba, Neo no estaba allí.
Fue entonces cuando Amelia empezó a desear que Neo hubiera muerto. Al menos así su ausencia tendría sentido. Al menos así no lo odiaría por haber dejado morir a Henry sin paz.
Se llevó la mano a la frente mientras el recuerdo le quemaba por dentro.
Henry murió. Así, sin más, las dos personas a las que más quería desaparecieron. Su madre. Henry.
Uno perdió por culpa de las decisiones de Neo. El otro no pudo morir en paz porque Neo no apareció.
Las emociones de Amelia se habían extinguido. Entrenaba sin piedad, desesperada por mantenerse ocupada. No podía descansar, porque descansar significaba recordar, y recordar significaba dolor.
Y entonces llegó Percival.
Había adquirido la fuerza suficiente para comprender el Destino al detalle. Lo primero que hizo fue buscarla. Le habló del Tártaro. Le contó lo que su madre había sufrido. Le contó cómo había muerto.
Fue peor de lo que Amelia había imaginado. Los sueños se habían hecho realidad.
Sintió un nudo en el pecho al recordar sus palabras.
"Por favor, no odien a Neo. Hizo todo lo posible por salvar a Elizabeth."
¿Salvarla? Los labios de Amelia se torcieron con amargura. ¿La salvó enviándola a los Templarios del Vacío? ¿La salvó arrastrándola al Tártaro? Si de verdad la estaba salvando, ¿por qué su muerte fue más brutal, más prolongada que nunca?
Ese día, el odio de Amelia hacia Neo se intensificó. Pero también llegó a odiarse a sí misma.
No había sido lo suficientemente fuerte. Siempre había dependido de otros para proteger a su madre. Y cuando más importaba, le falló una y otra vez.
Sus pensamientos se volvieron más sombríos. Para no perder la cordura, se aferró a la negación. Rechazó las palabras de Percival. Era la única manera de seguir adelante.
Así transcurrieron los años.
Entonces se extendió la noticia. La Alianza Universal estaba acechando la Tierra. Los líderes terrestres temblaron al enterarse del descubrimiento. Sabían que les quedaba poco tiempo. En cualquier momento, la Alianza podía capturarlos.
Y la Tierra misma se fracturó.
Surgieron traidores desde dentro, desesperados por congraciarse con la Alianza. Algunos intentaron vender la ubicación de la Tierra a cambio de seguridad. Otros buscaban riquezas, recursos y lujos. La codicia convirtió el mundo en un campo de batalla. Estalló la guerra civil. La sangre tiñó los continentes.
Los semidioses se enfrentaron. La gente moría por oleadas, atrapada en batallas que no comprendían. El miedo se convirtió en parte de la vida cotidiana. Nadie sabía cuándo la muerte les alcanzaría.
Y entonces llegó la última noticia.
Un Rompecielos de la Tierra. Él era la razón por la que la Alianza Universal buscaba la Tierra.
Todo el mundo ya sabía quién era.
Neo.
La respiración de Amelia se entrecortó mientras sus manos se aferraban con fuerza a los brazos de la silla. Una vez más, la causa del sufrimiento sin fin, de la muerte sin fin, se remontaba a él.
Su madre. Henry. Innumerables personas más.
Su muerte, su dolor.
La causa de todo.
Siempre fue él.

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Estás leyendo el capítulo 715 de La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela), un novela. Un personaje sin nombre que nunca apareció en la novela. Un extra. Neo se convirtió en ese personaje extra.... Transmigrar a la novela y obtener el linaje de Hades, el dios de la muerte, se suponía que era lo mejor que… Este capítulo tiene publicado el 20 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) tiene 839 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.