arrow_back

Leer La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 703 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Apartó esos pensamientos. Por ahora, simplemente quería estar con ella. Neo abrió los armarios y comprobó lo que había dentro. Tenía lo básico: arroz, huevos, verduras, carne seca y algunas especias. No era mucho, pero era suficiente. Se arremangó y comenzó a prepararse. Enjuagó el arroz y lo puso a cocer, luego pasó a las verduras. El cuchillo se movía con firmeza en su mano mientras cortaba cebollas, pimientos y zanahorias en rodajas uniformes. Los apartó y cascó unos huevos en un bol, batiéndolos hasta que la mezcla quedó homogénea. La sartén se calentó, el aceite chisporroteaba levemente mientras vertía primero los huevos. Los revolvió ligeramente, luego añadió las verduras y la carne picada. El aroma inundaba la pequeña cocina, cálido y acogedor. Cuando el arroz estuvo listo, lo mezcló todo para preparar un sencillo arroz frito. No necesitaba preparar nada extravagante. Con comida sencilla le bastaba para llenar el estómago y calmar la mente. Neo puso la mesa. Dos platos de arroz frito, con un huevo extra aparte, y una pequeña tetera que encontró escondida en uno de los armarios. Colocó los cubiertos junto a cada plato y luego llevó todo a la mesa del salón. Moraine miró la comida pero no dijo nada. Sus ojos seguían rojos y su rostro aún húmedo por las lágrimas. “Come” dijo Neo en voz baja, dejando el plato frente a ella. Ella dudó, pero después de una larga pausa, cogió los cubiertos. Neo se sentó frente a ella. Él no la presionó para que hablara. No forzó la conversación. Él simplemente comió, tranquilo y sereno, esperando a que ella también comiera. Durante un rato, el único sonido en la habitación fue el suave tintineo de los cubiertos contra los platos. Cuando terminaron, Neo se puso de pie. Recogió los utensilios Vacíos y los llevó al fregadero. Podría haber usado un hechizo para limpiarlos en un instante, pero eso no le habría dado ninguna razón para permanecer en la habitación con ella. Así que los lavó lentamente, dejando que el agua corriera y el sonido llenara el aire. Cuando terminó, se secó las manos y miró por la ventana. El cielo ya se había oscurecido. Era de noche. “Se está haciendo tarde” dijo Neo mientras se daba la vuelta. “Volveré mañana, y… Se detuvo a mitad de la frase. Moraine le había agarrado la manga. Ella lo miraba fijamente. Sus ojos dorados permanecieron fijos, pero sus labios temblaron al abrir la boca. No le salieron las palabras. Cerró la boca, luego lo intentó de nuevo, pero seguía sin poder salir nada de su garganta. Neo no necesitaba que ella hablara. Ya sabía lo que quería decir. "No puedo dormir aquí. No podemos..." “Solo por hoy” susurró, apretando su agarre. “No te pido nada más. Quédate conmigo. Luchó internamente. Su mente le decía que se negara, que pusiera un límite claro, pero su corazón se negaba a seguirla. Al final, asintió. "...Está bien." Su mano se aflojó ligeramente, pero no lo soltó hasta que él se acercó. Entraron juntos en su habitación. Era sencillo pero acogedor, con una cama amplia y un pequeño sofá en la esquina. Neo echó un vistazo a su alrededor antes de hablar. "Tú deberías dormir en la cama. Yo dormiré en el sofá." Moraine parecía querer replicar, con los labios entreabiertos como para objetar. Pero entonces vaciló. Su mirada se suavizó y bajó la vista. "...Bueno." No me gustó ver a Moraine, que siempre se comportaba como una princesa mimada, mostrando tanta moderación. Neo giró la cabeza hacia otro lado. El sofá no era el lugar más cómodo. Era estrecho y rígido en comparación con la cama. Pero no importaba. Para Neo, este fue el primer sueño que durmió en miles de años. Se quedó dormido en cuanto se acostó. Y para su sorpresa, soñó. Al despertar, no recordaba los detalles, pero la sensación persistía. Calidez, paz, la sensación de haber encontrado algo perdido. Cuando abrió los ojos, se sintió renovado. El dolor de cabeza que lo había aquejado desde su regreso había desaparecido. Al ver su estado, pudo notar que el ánimo de Obitus mejoraba. Se incorporó lentamente. La habitación estaba en silencio. La luz del amanecer se filtraba tenuemente a través de las cortinas. Giró la cabeza. Moraine seguía dormida en la cama. Su respiración era tranquila y su cabello estaba extendido sobre la almohada. Neo casi esperaba que ella se pasara al sofá después de que él se durmiera. Pero ella no lo había hecho. Ella se había quedado donde estaba. Se levantó en silencio, cruzó la habitación y abrió la ventana. Una brisa fresca rozó su piel, trayendo consigo el tenue aroma del rocío matutino. El cielo exterior estaba despejado, pintado de suaves tonos azules y dorados. "Huu..." Exhaló, larga y lentamente. Por primera vez desde su regreso, se sintió tranquilo. Una calidez se acurrucaba silenciosamente en su interior. Tal vez fue una buena decisión volver a casa. A pesar de todo lo sucedido ayer, no podía negar que estar allí con Moraine le había ayudado. Eso lo tranquilizó. Le impidió caer en el abismo que lo estaba ahogando en la desesperación. Ojalá las cosas pudieran seguir así. Pero negó con la cabeza. La paz nunca duraba. Tenía demasiado que hacer. Le esperaba una montaña de tareas. En ese preciso instante, apareció ante sus ojos una pantalla del sistema. [Misión: Corazón desnudo] [Objetivo: Establecer una relación amistosa con Amelia de Beaufort y eliminar su hostilidad hacia ti.] [Recompensa: Ubicación del Demonio de la Ruina, Vornaz.] [Fracaso: La ira de Amelia de Beaufort aumenta.] [Plazo límite: 1 semana] Neo entrecerró los ojos. “Vornaz…” murmuró. La autoridad del demonio le permitiría localizar a cualquiera, ya fuera en el pasado, el presente o el futuro. Ese poder le permitiría buscar a Elizabeth y a Vivi. Pero la condición... "Establecer una relación amistosa con Amelia..." Se frotó la sien. "Del dicho al hecho hay mucho trecho." Amelia quería vengarse de él. Y Amelia no era la única con la que necesitaba hablar. Jack necesitaba saber qué pasaba entre él y Layla. Algo no le cuadraba. La propia Layla. Había evitado esa conversación durante demasiado tiempo. Hades y su madre en el Cosmos. Félix tenía una Marca del Dragón, si es que así se llamaba. No podía ignorar ese tatuaje, no después de la conexión que sentía con él. Arthur. Fuera lo que fuese que estuviera planeando con Zeus, había que afrontarlo. Zeus... Neo apretó la mandíbula. Sus emociones se desbordaron. Ese hombre había matado a todos los dioses” amigos” que Neo había hecho en la Era de los Dioses. Él borró todas las vidas que Neo y Daniel salvaron sacrificándolo todo.
La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela)

Continúa leyendo

La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela)

Capítulo 704

Siguiente Capítulo ›

La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 703

Estás leyendo el capítulo 703 de La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela), un novela. Un personaje sin nombre que nunca apareció en la novela. Un extra. Neo se convirtió en ese personaje extra.... Transmigrar a la novela y obtener el linaje de Hades, el dios de la muerte, se suponía que era lo mejor que… Este capítulo tiene publicado el 20 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) tiene 839 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.