Leer La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 695 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Neo se teletransportó fuera de la nave.
Apareció en el Vacío silencioso justo fuera de la Barrera Celeste.
La enorme estructura brillaba tenuemente. Era una pared delgada pero impenetrable de energía divina que abarcaba todo el Sistema Solar.
Para la mayoría, era un escudo irrompible, la última defensa que mantenía alejados a los forasteros.
Neo avanzó lentamente.
No utilizó ninguna técnica, ni siquiera energía.
Presionó suavemente su mano contra la superficie invisible.
La barrera reaccionó instantáneamente.
Al principio solo se onduló, como agua removida por una piedra.
Pero a medida que él seguía avanzando, la propia estructura comenzó a ceder.
Desde su palma se extendieron grietas. Finas fracturas se formaron en todas direcciones.
Avanzó con paso firme mientras mantenía el brazo extendido, y la barrera se dobló hacia adentro como si se inclinara ante él.
Un fuerte temblor recorrió la estructura.
Su luz parpadeó violentamente y luego se hizo añicos en el punto de contacto.
El colapso silencioso reverberó en el espacio. Los fragmentos se disolvieron en corrientes de energía fragmentada.
Neo atravesó el hueco volando sin frenar.
Entonces se quedó paralizado.
Ella estaba allí, esperándolo cerca de Neptuno.
Cabellos blancos flotaban a su alrededor en el Vacío. Sus ojos carmesí brillaban tenuemente con un aura implacable, y su expresión era fría.
Su belleza era innegable, pero había algo más pesado en su presencia que le oprimió el pecho en el momento en que la vio.
Se parecía demasiado a ella.
'Amelia', pensó, el nombre resonando en su cabeza antes de que pudiera detenerlo.
“¿Quién eres?” Su voz no denotaba calidez, incapaz de reconocerlo.
Neo no dijo nada.
Sus ojos se entrecerraron ligeramente.
"Este sector está bajo la protección de los Soles Olvidados. Si no quieres morir, lárgate ahora mismo, dios rebelde."
Sus palabras lo sacaron del ensueño por el que estaba rememorando.
Negó levemente con la cabeza, obligándose a mirarla bien.
¿Quinta etapa?
Se sorprendió.
Convertirse en un dios podría elevar el rango de alguien en tres niveles.
Un Despertador Exaltado podría convertirse en un Dios de Etapa 5.
Sin embargo, convertirse en un dios de tan alto rango requería innumerables años de esfuerzo, paciencia y una suerte extraordinaria.
Por eso, alcanzar la Etapa 4 en quince mil años se había considerado un récord casi imposible.
'Ella alcanzó la etapa 5 durante el tiempo que yo estuve ausente.'
'Etapa 5 en tan solo 15.000 años.'
Más que sorpresa, la tristeza invadió su corazón.
¿Qué había sufrido la Tierra durante los años que él había estado ausente?
¿Qué dificultades pudieron haber obligado a Amelia a escalar tan alto, tan rápido, en contra del ritmo natural de su crecimiento?
“Debí haberme quedado”, pensó apretando el puño. “Debí haberme quedado con ellos”.
Amelia, ajena a sus pensamientos, simplemente lo miró con la misma fría indiferencia.
"Si no te vas, morirás aquí, dios rebelde. Elige."
Ella levantó la muñeca.
Ante su gesto, el Vacío que los rodeaba se estremeció.
El espacio mismo se fracturó con grietas que se extendían hacia afuera como un tejido de araña, como vidrio que se rompe bajo presión.
A través de esas grietas se coló algo terrible.
Mar de Sangre.
En realidad, brotó de las lágrimas, no con furia descontrolada, sino con un control deliberado.
Ríos carmesí se extendían por el Vacío, retorciéndose en formas.
Lanzas, espadas, flechas.
Las armas se formaron sin fisuras a partir de sangre líquida, todas apuntando hacia él.
"¿Te irás o morirás?"
Neo permaneció en silencio.
Por un momento pareció que podría esperar, pero entonces su mirada se agudizó aún más.
Chasqueó los dedos y habló con voz tranquila y firme.
"El mundo."
Las estrellas y los planetas desaparecieron.
La luz se dobló y se remodeló hasta que Neo se encontró de pie sobre un vasto océano de sangre.
El aire, si es que podía llamarse así, centelleaba rojo bajo un cielo que ardía como el crepúsculo.
El hedor a hierro y putrefacción le llenó los sentidos, y bajo las olas del océano vio movimiento.
Innumerables cadáveres se movían y retorcían, atrapados para siempre bajo la superficie.
Y detrás de Amelia, apareció algo más.
Una figura se cernía sobre ella, imponente y de proporciones divinas.
Era una mujer. Algo en ella le resultaba familiar a Neo.
Parecía una diosa.
Empuñaba una espada, cuya hoja estaba agrietada y corroída, pero que aún irradiaba una presencia regia y aterradora.
Su carne se estaba descomponiendo, partes de su rostro estaban devoradas, pero incluso en ruinas seguía luciendo como la deidad que una vez fue.
Tenía el pelo blanco y los ojos rojos y hundidos.
El rostro de Neo se endureció.
'Ella no lo ha olvidado.'
¿Cuánto había llorado por su madre para que su figura apareciera en el Mundo de Amelia?
...
Punto de vista de Félix
¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda!
La voz de Félix resonó por el ancho pasillo mientras se desplazaba por el palacio con pasos rápidos y urgentes.
Tenía el pecho oprimido, la respiración superficial y la marca del dragón grabada en su brazo palpitaba como si estuviera viva.
Cada pulsación transmitía el mismo mensaje: su objetivo era el Dios invasor de la Etapa 5. Un Dragón Ancestral de apellido Hargraves.
Félix apretó los puños mientras se apresuraba.
Las fuerzas de la Tierra no estaban preparadas para esto.
Sí, tenían defensores, y algunos de sus dioses eran extremadamente poderosos.
Pero no estaban aquí en ese momento.
Y aun si lo fueran...
Felix dudaba que pudieran enfrentarse a un Dragón Ancestral de Fase 5 sin sufrir enormes pérdidas.
Ese era el tipo de amenaza que solo aparecía en las leyendas, derrotada únicamente por figuras históricas.
La mayoría de esas figuras históricas habían muerto o habían desaparecido.
Sus pensamientos se aceleraban con cada paso.
Tras recibir la Marca del Dragón, su objetivo apareció de la nada.
La coincidencia de fechas no podía ser casual.
¿Estaba esto planeado desde el principio?
¿Había rastreado el antiguo dragón Hargraves su Marca del Dragón?
¿Estaba la Tierra a punto de ser destruida como parte de algún plan que ni siquiera comprendían?
"Si los Dragones Ancestrales intentaban destruir la Tierra a través de estos Hargraves, ¿cuál es su objetivo?"
¿Qué sentido tiene quemar la Tierra?
No hubo respuesta.
Las abrió de un empujón con ambas manos y entró en la sala del consejo.
El vasto espacio estaba Vacío en comparación con lo habitual.
La larga mesa que normalmente reunía a generales, asesores y líderes políticos estaba vacía.
Solo una persona estaba sentada al fondo, frunciendo el ceño como si ya hubiera adivinado la clase de noticias que traía.
“Layla” llamó Félix con voz ronca. “Tengo información sobre el dios invasor.
Ella alzó la cabeza. Sus ojos rojos, tan parecidos a los de su familia, se clavaron en él.
"¿Qué es?"
"Es un Dragón Ancestral. Hargraves. ¿Lo conoces?"
Se quedó paralizada por un instante, y la sorpresa cruzó fugazmente su expresión, generalmente tan controlada.
Hargraves.
Era su apellido.
No dijo nada de inmediato, pero el silencio fue suficiente.
“Así que no es un amigo” murmuró Félix, leyendo su reacción.
Se detuvo a unos pasos de distancia y se cruzó de brazos.
"Entonces debemos actuar con rapidez. Contactemos con el Inframundo. Pidámosles que nos den algo de tiempo. Los Soles Olvidados y Percival están de regreso, pero necesitamos algo que nos sirva de refugio hasta entonces."
Layla asintió rápidamente.
Su Elemento de la Muerte le daba acceso al Mundo del Elemento de la Muerte.
Ella podía desplegar su Mundo y llamar a los Segadores para que lucharan en su Mundo.
Ella se mordió el labio, y él pudo ver la preocupación en sus ojos.
Ella no quería que vinieran los Soles Olvidados.
La única manera de hacerlo era enfrentarse rápidamente al dios invasor.
Extendió la mano hacia la insignia de discípula de la Parca que llevaba consigo.
El emblema ennegrecido brillaba débilmente en su palma mientras hablaba sobre él.
"Gremory, necesito refuerzos."
Al principio hubo silencio. Luego una voz respondió, pero no era la que ella esperaba.
"No enviaremos refuerzos."
Sus ojos se abrieron de par en par.
Félix frunció el ceño inmediatamente.
“Tú no eres Gremory” dijo Layla en voz baja.
"Soy yo. Agares."
Segador de rango 3, Agares.

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Capítulo 696
La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 695
Estás leyendo el capítulo 695 de La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela), un novela. Un personaje sin nombre que nunca apareció en la novela. Un extra. Neo se convirtió en ese personaje extra.... Transmigrar a la novela y obtener el linaje de Hades, el dios de la muerte, se suponía que era lo mejor que… Este capítulo tiene publicado el 20 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) tiene 839 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.