Leer La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 682 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Cuando ella se acercó a él, Hades no reaccionó con ira ni a la defensiva.
Simplemente dejó el documento que estaba leyendo y habló con tono uniforme.
"Si ya terminaste, deberías irte. Estoy ocupado."
Antes de que pudiera volver a hablar, él chasqueó los dedos.
La habitación desapareció.
Estaba de pie en un bosque desconocido.
La ira no desapareció.
Sentía un nudo en la garganta, pero las lágrimas tampoco cesaban.
Intentó obligarse a regresar al palacio de Hades para exigir la verdad de nuevo, pero su cuerpo no respondía.
Sus rodillas cedieron.
Cayó al suelo y allí se quedó, temblando.
Su estado físico se había ido deteriorando durante un siglo, pero ahora, con su fortaleza mental también derrumbándose, sentía que su cuerpo ya no podía sostenerla.
Aun así, arañó el suelo e intentó incorporarse.
Me prometió que se quedaría conmigo para siempre.
'Sin duda, reencarnó en el décimo eón.'
Tal vez había habido algún problema.
Tal vez esta vez tardó más porque el Eón había cambiado.
Tenía que haber una explicación.
Con manos temblorosas, buscó la daga que llevaba en la cintura. La apretó contra su pecho, con las extremidades temblando por el esfuerzo, y se quitó la vida.
...
Cuando volvió a abrir los ojos, sus recuerdos estaban intactos. Esperó diez años.
No vino.
Se suicidó de nuevo.
...
Recuperó la memoria y esperó diez años.
No vino.
Ella se suicidó.
...
Recuperó la memoria y esperó diez años.
No vino.
Ella se suicidó.
...
Recuperó la memoria y esperó diez años.
No vino.
Ella se suicidó.
Recuperó la memoria y esperó diez años.
No vino.
Ella se suicidó.
Recuperó la memoria y esperó diez años.
No vino.
Ella se suicidó.
Recuperó la memoria y esperó diez años. Él no vino.
Ella se suicidó.
Recuperó la memoria y esperó diez años. Él no vino.
Ella se suicidó.
Recuperó la memoria y esperó diez años. Él no vino.
Ella se suicidó.
Recuperó la memoria y esperó diez años. Él no vino. Se suicidó.
Recuperó la memoria y esperó diez años. Él no vino. Se suicidó.
Recuperó la memoria y esperó diez años. Él no vino. Se suicidó.
Recuperó la memoria y esperó diez años. Él no vino. Se suicidó.
Recuperó la memoria y esperó diez años. Él no vino. Se suicidó. Recuperó la memoria y esperó diez años. Él no vino. Se suicidó. Recuperó la memoria y esperó diez años. Él no vino. Se suicidó. Recuperó la memoria y esperó diez años. Él no vino. Se suicidó. Recuperó la memoria y esperó diez años. Él no vino. Se suicidó.
En algún momento, lo supo.
Ella sabía que él se había ido.
Que jamás regresaría.
Pero ella siguió suicidándose.
Porque tal vez” solo tal vez” la encontraría en la próxima reencarnación.
Tal vez había nacido en un lugar demasiado aislado como para poder rastrearla.
Tal vez algo más había salido mal.
Los motivos eran frágiles, casi absurdos, pero ella se aferró a ellos.
Si ella se detuviera, sería lo mismo que admitir que él realmente había muerto.
Pensamientos contradictorios le invadieron la mente.
'Solo necesito reencarnar en el Noveno Eón.'
Sabía que era imposible.
El noveno eón había desaparecido.
Ni siquiera la Bruja del Tiempo podría enviarla allí.
Pero ella no se detuvo.
No pudo.
Finalmente, su cuerpo y su alma se debilitaron hasta el punto de que ya no pudo levantar la daga.
Ni siquiera podía ponerse de pie.
Lo único que podía hacer era permanecer tumbada en la cama, incapaz de moverse.
El peso de su propio cuerpo se había vuelto demasiado para soportar.
Las lágrimas seguían cayendo.
"Me duele... hip... así que... por favor... vuelve..."
"Vuelve... y... hip... consuélame... como siempre lo haces..."
El tiempo perdió su sentido.
Dejó de intentar llevar la cuenta.
Saber que había pasado otro día sin él era demasiado pesado para soportar.
Era más fácil no saber nada.
"Yo... yo nunca más me quejaré del entrenamiento... no robaré las galletas que prepares... hip... solo regresa..."
"...Por favor..."
Se aferró a sus recuerdos, desesperada por conservar su calor.
Pero recordarlos la destrozaba.
Recordar su voz, su presencia, era casi insoportable.
Dolía saber que ese calor se había ido.
Pero, de alguna manera, permanecer en un mundo donde esa calidez había desaparecido dolía aún más.
Dejó de salir.
Se quedó en su habitación, escondida en la oscuridad.
Incluso si reencarnara en una familia pobre, encontraría un lugar oscuro y Vacío y viviría allí hasta su muerte.
Ver lugares nuevos le recordaba a él.
Cada imagen evocaba el recuerdo de una época en la que habían viajado juntos por mundos, y cada recordatorio volvía a abrir la herida.
La oscuridad y el frío eran más llevaderos.
Cuando su cuerpo se estremeció, el dolor físico atenuó, aunque solo fuera ligeramente, el dolor en su pecho.
Transcurrieron mil años.
Dejó de tener esperanza.
Su cuerpo seguía vivo, pero su mente había caído en un estado en el que ya no anhelaba nada.
Transcurrieron diez mil años.
Un día, un búho se posó en el alféizar de la ventana.
Inclinó la cabeza, estudiándola con ojos que no parpadeaban.
En su día, Moraine había sido de una belleza impresionante.
Su belleza era de esas que atraían miradas dondequiera que fuera.
Ahora, su cabello estaba seco y enredado.
Tenía los labios agrietados y sangrando.
Su piel era pálida y estaba estirada sobre los huesos.
Sus mejillas se habían hundido.
Su figura no era más que una sombra de lo que había sido.
Mientras el búho la observaba, un panda trepó por el muro desde el exterior, impulsándose hasta llegar a la ventana.
La miró de reojo, luego apartó la vista, mordiéndose el labio.
"Siempre es doloroso ver a una bruja que ha perdido a un ser querido", dijo el búho.
Moraine no reaccionó ante los extraños animales.
Sus ojos apenas se movían.
El búho revoloteó hacia adentro y aterrizó a su lado.
"Morena."
Permaneció inmóvil.
"Soy Vornaz, el Demonio de la Ruina. Esta es una de mis diferentes manifestaciones..."
"Contrato... conmigo..."
Su voz se quebró, pero las palabras salieron sin titubear.
Intentó incorporarse, pero su cuerpo le falló.
Se recostó contra la cama.
Aun así, extendió la mano hacia el búho.
"...Contrato C..."
Las sílabas eran débiles, pero claras.
El búho la miró fijamente durante un largo rato.
El dolor brilló en sus ojos.
Puede que los demonios fueran creados para causar estragos y destrucción, pero dejaron de preocuparse por ello hace mucho tiempo, después de que transcurrieran varios eones.
Para Vornaz, que había pasado incontables años junto a 'él' y Moraine, verla así no era diferente a ver a su hija desmoronarse.
Suspiró y luego se acercó de un salto.
Bajando la cabeza, le clavó el pico en el dedo, haciéndole sangrar.
Lamió la sangre para limpiarla y su forma comenzó a cambiar.
Las plumas dieron paso al acero.
El búho se transformó en una espada.
Era la misma espada que siempre había estado a su lado.
Moraine ignoró el dolor en su mano y la debilidad en sus extremidades.
Intentó sujetar la empuñadura con los dedos y, con esfuerzo, activó su Poder.
"Búsqueda... de él..."
La Autoridad se activó.
Ella lo sintió moverse.
Y...
No había nada.
El resultado fue claro.
Él no pertenecía a este Eón.
Él había muerto verdaderamente en el noveno eón.
Su mano se apartó de la espada.
Se le llenaron los ojos de lágrimas y le corrieron por las mejillas.

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La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela)
Capítulo 683
La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 682
Estás leyendo el capítulo 682 de La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela), un novela. Un personaje sin nombre que nunca apareció en la novela. Un extra. Neo se convirtió en ese personaje extra.... Transmigrar a la novela y obtener el linaje de Hades, el dios de la muerte, se suponía que era lo mejor que… Este capítulo tiene publicado el 20 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) tiene 839 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.