Leer La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 673 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Moraine dio un paso adelante.
Su rostro se tensó por la incredulidad.
La forma en que sus ojos se movían delataba sus emociones.
Sorpresa, miedo e ira, todo ello intentaba encontrar un espacio en el mismo rostro.
"Probablemente te descubrieron como bruja una vez y huiste. Si hubieras matado a todos la primera vez, no habrías tenido que huir de nuevo. Pero no te preocupes, ahora que estoy aquí…"
Sus palabras fueron interrumpidas.
La bofetada resonó con más fuerza de la que debería en el aire quieto de la mañana.
Se quedó allí, atónito.
Le ardía la mejilla, pero en lugar de sentir dolor, estaba confundido.
Sus pensamientos se atropellaban, tratando de comprender lo que acababa de suceder.
¡¿Mataste a gente inocente por eso?! ¡Podríamos habernos mudado! ¡No habría sido tan difícil!” gritó Moraine, con la voz quebrada por la furia.
Abrió la boca, intentó explicarse.
"Pero-"
"Dejar."
"...¿Qué?"
¡Lárgate! ¡No vuelvas jamás! ¡No quiero volver a verte! Fue un error mío pensar que el hijo de Hades podía ser diferente. Eres igual que él.
Sin decir una palabra más, se dio la vuelta y regresó furiosa a la taberna.
Se quedó allí de pie, mirando fijamente la puerta cerrada, intentando aún comprender qué había salido mal.
Cuando finalmente lo asimilaron, el mundo se ralentizó hasta casi detenerse.
...
¡Maldita sea, maldita sea, maldita sea!
Moraine cerró de golpe el pestillo de la puerta trasera y comenzó a meter sus pertenencias en una bolsa.
Le temblaban las manos al tocar la ropa y los utensilios, pero siguió moviéndose.
Después de empacar, enterraba a los muertos y luego abandonaba la ciudad antes del anochecer.
Los cuerpos... seguía sin poder sacárselos de la cabeza.
La expresión de horror en los rostros de la gente. La sangre.
Nadie se había salvado.
Tomó una camisa doblada que estaba sobre la mesita auxiliar y habló distraídamente.
¿Viste la ropa que compré ayer? No la encuentro...
El silencio le respondió.
Se quedó paralizada.
Al darse cuenta de lo que acababa de hacer, se mordió el labio y cerró los ojos por un segundo.
Él no estaba aquí.
Y sin embargo, su mente seguía volviendo a él, como una herida que no podía dejar de tocar.
¿Por qué hizo eso?
La respuesta llegó rápido, demasiado rápido.
'Hades no le habría enseñado compasión. Simplemente le dio potencial, talento, conocimiento de la muerte y la guerra, y lo envió al mundo.'
Tal vez... tal vez pensó que matar era la única forma de protegerla.
“No” se dijo a sí misma, sacudiéndose la cabeza para alejar el pensamiento. “¿Por qué me preocupo por él ahora?
Echó otra camisa en la bolsa.
"Tiene edad suficiente para saber distinguir entre el bien y el mal. Debería haberlo sabido."
Sin embargo, ahora sus manos se movían más despacio.
¿Había comido?
¿Estaba durmiendo en algún lugar seguro?
Era inteligente, pero ingenuo en algunos aspectos.
¿Y si alguien le engañara?
¿Y si alguien le hiciera daño mientras estuviera solo?
“¡Maldita sea!” susurró. “Debería ir a ver cómo está al menos una vez.
En cuanto lo pensó, la preocupación se transformó en algo más fuerte y frenético.
Ni siquiera se molestó en cambiarse correctamente.
Se puso un abrigo y salió por la puerta trasera, la misma que el personal solía usar para entrar y salir de la taberna.
Apenas había dado un paso cuando sus ojos se fijaron en algo junto a la pared.
Se le cortó la respiración de nuevo.
Allí estaba, sentado acurrucado junto a la pared de la taberna, con las rodillas pegadas al pecho.
Su espalda estaba pegada a la fría piedra y su capa le envolvía el cuerpo con fuerza.
Su cabeza descansaba sobre sus brazos.
Ella se acercó un paso más y él, al sentir su presencia, alzó la vista.
"Ah”"
Se incorporó de golpe, claramente sin esperarla.
“Yo... lo siento” dijo con los ojos muy abiertos y las manos inquietas.
Ella no habló.
"No debí haberlos matado. Lo siento."
Su voz era débil e insegura.
Bajó la mirada hacia sus pies.
Verlo allí, cerca de casa, le produjo una extraña mezcla de ira y alivio que se le retorcía en el pecho.
Pero él no se dio cuenta de eso.
Él solo vio su silencio, y eso le impulsó a apresurarse a hablar de nuevo.
"Debí haber preguntado primero. Pensé que era la mejor manera, pero... no volveré a hacer algo así. Por favor... no me manden lejos. Por favor."
Apretó los puños mientras hablaba.
Su voz temblaba.
Verlo así le recordó al niño que le habían traído años atrás.
"Moraine, no quiero que me desechen otra vez. Por favor..."
Antes de que pudiera terminar, ella dio un paso al frente y lo abrazó.
“¡Idiota!” gritó con la voz quebrada. “¿Qué quieres decir con que te desecharía? ¡Jamás haría eso!
Sus ojos se abrieron de par en par al sentir sus lágrimas contra su hombro.
No se lo esperaba.
"¿Morena?"
“Deja de decir que es tu culpa. Fue mi error. Debí haberte enseñado mejor” sollozó. “No te culpes, ¿de acuerdo? Nunca más te diré que te vayas. Solo... no vuelvas a decir cosas así, ¿entendido?
Se aferró a él como si fuera lo último que la mantenía en pie.
Le llevó horas calmarla.
Cuando finalmente lo hizo, tenía las mejillas rojas y con manchas.
Le goteaba la nariz.
Su aspecto era de todo menos sereno.
"Yo... yo no estaba llorando."
"Bueno."
"¡Dije que no estaba llorando!"
"Nunca dije que lo fueras."
¡Pero tus ojos dicen otra cosa!
Estaba desconcertado.
Su estado de ánimo había vuelto a cambiar. Primero ira por la mañana, luego tristeza por la noche, y ahora esto.
Él la miró, confundido.
¿Qué te pasa hoy?
Apretó la mandíbula y se dio cuenta de lo ridícula que se veía.
Se enderezó, se sacudió el polvo del abrigo y se aclaró la garganta.
"Voy a terminar de empacar... así que..."
Su expresión volvió a ser seria.
"Tú... ve a darles un entierro digno."
Su rostro se tensó al oír esas palabras.
Le recordó el motivo por el cual ella casi lo había desechado como al Soberano.
“No deberías matar a gente inocente” dijo ella en voz baja, posando una mano sobre su cabeza. “Así no se protege nada. Eso es pura destrucción. Trata la vida con respeto.
Él asintió.
Le llevó todo un día enterrar a todos.
Él no usó magia.
Lo hizo con sus manos.
Uno por uno.
Abandonaron la ciudad a la mañana siguiente.
Después de eso, pasaron los años.
Luego, décadas.
Nunca permanecían mucho tiempo en un mismo lugar.
Se trasladaban de pueblo en pueblo.
Abrieron una taberna, la cerraron, y volvieron a empezar en otro lugar.
Nunca volvió a matar a otro inocente.
Con el paso del tiempo, Moraine envejeció.
Se le formaron arrugas en el rostro. Sus pasos se ralentizaron.
Ella nunca más le pidió que se separara de ella.
A diferencia de ella, su apariencia no cambió.
Seguía pareciendo un joven al borde de la edad adulta, congelado en el tiempo por la sangre que corría por sus venas.
Pero al tiempo eso no le importó.
Finalmente, ya no pudo levantarse de la cama.
La taberna estaba tranquila cuando él entró aquella noche.
Su respiración era superficial.
Su sonrisa era débil.
Ambos lo comprendieron instintivamente: era su último día.

Continúa leyendo
La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela)
Capítulo 674
La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 673
Estás leyendo el capítulo 673 de La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela), un novela. Un personaje sin nombre que nunca apareció en la novela. Un extra. Neo se convirtió en ese personaje extra.... Transmigrar a la novela y obtener el linaje de Hades, el dios de la muerte, se suponía que era lo mejor que… Este capítulo tiene publicado el 20 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) tiene 839 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.