Leer La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 671 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El Soberano lo miró, luego miró las manos sangrantes del muchacho y, finalmente, la puerta rota cubierta de innumerables marcas de espada.
Detrás del Soberano, los guardias jadearon.
"¿Él rompió la puerta?"
"¿Pero cómo...?"
Sus voces se apagaron en el instante en que el Soberano giró levemente la cabeza hacia ellos.
Se hizo el silencio.
Tras un instante, el Soberano volvió a centrar su atención en el niño.
Aunque habían pasado los años, el chico ahora parecía tener unos dieciocho o diecinueve años.
Aun así, temblaba bajo la mirada del hombre.
"¿Estabas intentando escapar?"
El niño no respondió.
Se quedó allí de pie, con la mirada baja.
El Soberano dio un paso adelante.
El niño se estremeció.
Un paso más, y luego otro.
Con cada movimiento, el niño parecía encogerse sobre sí mismo.
Cuando el hombre puso una mano sobre el hombro del niño, todo cambió.
Ya no estaban en el oscuro pasillo.
El entorno había cambiado a un camino de tierra bordeado de casas de adobe mal construidas.
En las cercanías, un edificio abarrotado vibraba con un bullicio ensordecedor.
El chico echó un vistazo al Soberano.
Había perdido sus cuernos, sus ojos ahora eran negros y vestía ropas sencillas y rústicas.
El hombre caminó hacia el ruidoso edificio.
El niño vaciló.
El Soberano se detuvo, miró hacia atrás y le hizo un gesto para que lo siguiera. El muchacho obedeció y echó a correr para alcanzarlo.
Por dentro era una taberna.
La gente bebía más de lo que comía.
Quienes sí comieron no parecían muy contentos con ello.
"¿Qué es esto? Mi esposa cocina mejor que esto."
"Ni siquiera estás casado."
"Exactamente."
El Soberano se acercó al mostrador.
El niño lo siguió en silencio.
Detrás del mostrador estaba una joven, que acababa de pasar la adolescencia.
Tenía un llamativo cabello negro y dorado, ojos dorados y una presencia imponente.
Su belleza era innegable, pero su expresión actual era de irritación.
Se apoyó en el mostrador, golpeándolo con un dedo mientras fulminaba con la mirada a los clientes que se quejaban de su comida.
Era evidente que los estaba maldiciendo en silencio.
Cuando vio al Soberano, su ceño fruncido desapareció.
Lo sustituyó una mirada más seria.
“Síganme” dijo, caminando hacia la parte de atrás.
El Soberano y el muchacho la siguieron.
Dentro del cuarto trasero, permanecía de pie con los brazos cruzados, golpeando el suelo con el pie con impaciencia.
¿Qué sucede? Dímelo rápido. No tengo tiempo que perder. Mi negocio está sufriendo.
El Soberano se sentó en una silla.
El niño permaneció de pie, mirando a su alrededor.
Estaba nervioso pero también curioso.
La mujer lo vio, frunció ligeramente el ceño y luego volvió a mirar al Soberano.
“¿Recuerdas nuestro contrato?” preguntó.
“Querías el conocimiento para crear un Diablo artificial. A cambio, yo te daría a tu primogénito” repitió el contrato.
El Soberano asintió.
"En aquel entonces acudí a ti porque, a pesar de ser llamada la vergüenza de las brujas, también eras conocida como la más sabia. Creía que podías darme lo que necesitaba. Por eso te ofrecí algo tan importante como mi primogénito."
Señaló al niño.
"Este es el diablo que yo creé. Es un fracaso, igual que tú."
¡¿Qué?! ¡¿Cómo te atreves a llamarme...?!
"No debería haber esperado más de alguien considerada la más débil entre las brujas."
Se puso de pie antes de que ella pudiera protestar.
"Este demonio fue hecho de mi sangre. Es mi primogénito. Puedes quedártelo."
Luego desapareció.
La joven parecía a punto de gritar, pero en vez de eso chasqueó la lengua.
“Tu padre es increíblemente molesto” murmuró.
El niño bajó la mirada, en silencio.
Ella le echó un vistazo.
"En fin, no te necesito. Solo pedí a su hijo para mantenerlo alejado. Nunca esperé que aceptara el contrato en aquel entonces, y mucho menos que te trajera aquí. Puedes irte."
El niño no se movió.
Se aferró al dobladillo de su camisa.
Frunció el ceño.
"¿Qué?"
"Yo... yo no tengo adónde ir."
"¿Y?"
Se quedó en silencio, sin saber qué decir.
“De acuerdo” suspiró. “Si demuestras que eres útil, consideraré quedarme. De lo contrario, te echaré.
Su mente daba vueltas.
Era bueno blandiendo su espada, pero el Soberano se había sentido decepcionado en ese aspecto.
Esta mujer probablemente también.
Entonces recordó a la gente de la taberna quejándose de la comida.
Tal vez...
"Yo... yo sé cocinar."
Ella parpadeó.
Entonces, sorprendentemente, no lo echó.
"...De acuerdo. Vamos a probar eso. Si puedes cocinar algo decente, te contrataré."
“¿Entonces puedo quedarme contigo?” preguntó esperanzado.
Ella no respondió.
En cambio, ella lo condujo a la cocina.
Los ingredientes que allí se encontraban le resultaban desconocidos en comparación con los que había visto en el palacio del Soberano.
Esto le alarmó, haciéndole darse cuenta de que sus planes de copiar a los cocineros del palacio ya no eran viables.
Se quedó un rato en silencio, observándolo.
Entonces se dio la vuelta y salió.
"Tráemelo cuando esté terminado."
Solo en la cocina, el niño intentó recordar lo que había visto hacer a los cocineros del palacio.
Sus manos se movían casi por sí solas.
Picó, removió y hirvió.
Finalmente, se quedó mirando fijamente una olla llena de un líquido de color extraño.
Olía... raro.
No estaba seguro de si era comestible.
Antes de que pudiera intentarlo de nuevo, la mujer lo llamó desde el frente.
Dudó un instante y luego llevó la olla al mostrador.
Ella frunció el ceño al verlo.
“¿Eso es siquiera comestible?” murmuró.
Justo en ese momento, uno de los clientes habituales se acercó para quejarse.
“Esta comida es basura” gruñó el hombre.
La mujer lo miró a él, luego miró la olla del niño.
Una sonrisa apareció en su rostro.
“Lo sentimos mucho. Toma, prueba nuestro plato especial. Considéralo nuestra compensación” dijo dulcemente.
Cambió los platos, dándole al hombre la comida del niño y recuperando el anterior.
El cliente parecía escéptico, pero después de que lo animaran un poco, le dio un mordisco.
“No está muy bueno” murmuró mientras masticaba. “Pero está mucho mejor que lo que me serviste antes.
La mujer se quedó paralizada.
"¿Es... mejor que mi comida?"
El niño parpadeó.
Se giró y miró el plato que habían devuelto al mostrador.
Lo probó.
Fue malo.
Horriblemente malo.
De repente comprendió por qué el cliente había dicho que su comida era mejor.
El suyo no era bueno.
No fue tan horrible.
Algo en esa comprensión le hizo reír.
Comenzó como una leve risita, pero rápidamente creció, y en poco tiempo, tenía lágrimas en los ojos.
Se las secó, exhalando con una extraña sensación de alivio.
Luego miró a la mujer que tenía enfrente, que parecía totalmente indiferente.
“¿Entonces estoy contratado?” preguntó, todavía sonriendo.
Ella le dirigió una mirada que denotaba que no le hacía gracia, pero después de unos segundos asintió, aunque a regañadientes.
A partir de entonces, el tiempo pasó rápidamente.
El niño dejó de envejecer poco después.
Físicamente, seguía siendo joven.
Pero su cocina mejoró progresivamente.
En pocos años, se había vuelto tan bueno que la gente acudía a la taberna solo por su comida.
"Moraine, ¿cuántas veces más vamos a mudarnos? Deberíamos establecernos en un solo lugar."
"Mhm."
"Moraine, ¿me estás escuchando?"
"Mhm."
Al ver que claramente no lo estaba, retiró el plato de comida que le había preparado.
Al instante, su actitud cambió.
Intentó alcanzar el plato como si él tuviera a su hijo como rehén.
"Dámelo. Tengo hambre."
"No me lo puedo creer. ¿Cuántas veces más me vas a despertar a medianoche porque tienes hambre? Ya lo haces todos los días."
¡No es mi culpa! ¡Es tu culpa! ¿Por qué cocinas tan bien?

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La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 671
Estás leyendo el capítulo 671 de La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela), un novela. Un personaje sin nombre que nunca apareció en la novela. Un extra. Neo se convirtió en ese personaje extra.... Transmigrar a la novela y obtener el linaje de Hades, el dios de la muerte, se suponía que era lo mejor que… Este capítulo tiene publicado el 20 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) tiene 839 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.