Leer La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 669 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Estaba desnudo y temblando.
Sus ojos parpadearon rápidamente, tratando de comprender lo que veía.
Tenía la mente confusa, llena de fragmentos de algo que no lograba comprender del todo.
El aire a su alrededor era frío y el lugar estaba oscuro.
Le llenó de miedo.
Se oyeron pasos que resonaban.
El niño se volvió hacia el sonido.
Un hombre alto salió de las sombras.
Entró en la luz proyectada por el resplandor menguante del cubo.
Tenía el pelo largo y negro, ojos de un rojo intenso, dos cuernos que se curvaban ligeramente desde su frente y un rostro con un parecido asombroso al del niño.
"Ponerse de pie."
Le arrojó algo a los pies del niño.
Una espada.
Sonó un estrépito al golpear el suelo, y el metal resonó contra la piedra.
El ruido asustó al niño, que no entendía lo que estaba pasando.
"Levántate y toma la espada."
El niño no se movió.
Le temblaban las piernas, le palpitaban los brazos, pero permaneció agachado en el suelo, demasiado asustado para actuar.
Entonces llegaron los susurros.
"¿Por qué no responde?"
"¿Hay algún problema con el Vientre del Diablo? Se supone que ya tiene conocimiento."
"Parece que no tiene ni idea. ¿Otro fracaso?"
Los ojos del niño se abrieron de par en par.
Miró a su alrededor.
Su visión se ajustó.
En la oscuridad que envolvía la cámara, vio figuras con batas blancas.
Estaban de pie junto a las paredes, con portapapeles en mano, anotando algo cada vez que él se movía o reaccionaba.
Los miró fijamente, confundido y asustado.
Estaba hiperventilando.
"Deja de mirar a tu alrededor."
La voz gélida le penetró la mente como una cuchilla.
Sus ojos volvieron rápidamente al hombre que estaba frente a él.
El rostro del hombre no mostraba ninguna expresión, pero algo en su mirada hizo que al niño se le revolviera el estómago.
Se dio cuenta de que el hombre se estaba molestando.
El niño se movió temblando.
Cada movimiento le parecía extraño. Tenía las extremidades rígidas, como si no le pertenecieran. Pero se obligó a moverse.
Pudo sentir la presencia del hombre todo el tiempo.
Una voz en su interior le advirtió: si no cumplía con las expectativas del hombre, algo malo le sucedería.
Así pues, con dedos temblorosos, recogió la espada.
Se obligó a ponerse de pie.
Su pecho se elevaba cada vez más rápido y su respiración se volvía irregular.
El metal se sentía frío y pesado en sus manos.
"Atácame con tu ataque más fuerte."
El niño parpadeó sorprendido.
Aun así, sujetó la espada con ambas manos.
Tomó una bocanada de aire temblorosa, tratando de comprender el extraño objeto que sostenía en sus manos.
Lentamente, casi inconscientemente, sus instintos comenzaron a despertar.
Algo en su interior cambió.
Empezó a comprender el equilibrio del arma, su peso, cómo blandirla.
Pero no atacó de inmediato.
Sabía que un swing normal no impresionaría al hombre.
Necesitaba algo mejor.
El poder se concentró a su alrededor.
Un relámpago rojo centelleó alrededor de la hoja.
Las personas que llevaban batas blancas exclamaron sorprendidas, pero el niño no las notó.
Estaba completamente concentrado en el arma y en lo que le dictaban sus instintos.
Alzó la espada y la blandió con todas las fuerzas que pudo reunir.
Un rayo estalló hacia adelante.
Se abalanzó sobre el hombre cornudo con un zumbido feroz.
La energía caótica crepitaba en el aire.
Pero justo antes de que lo tocara, la energía fue dispersada por el aura del hombre.
El niño jadeaba, apretando la espada con más fuerza.
Volvió a oír las voces.
"Eso fue un dominio casi experto del elemento Muerte."
"Fue creado hace apenas unos instantes... ¿y ya ha llegado tan lejos?"
¡Jajaja! ¡Hemos logrado crear un Diablo Artificial!
"Heredó la sangre del Soberano. Es más fuerte de lo que pensábamos."
El niño se quedó inmóvil, sin saber qué hacer a continuación.
Pero al oír esas palabras, sintió que algo se agitaba en su interior. Una calidez.
No entendía a qué se referían con "Soberano", pero supuso que se referían al hombre que tenía delante.
Sus elogios lo hicieron enderezarse un poco.
Su miedo no desapareció, pero se atenuó ligeramente.
Tal vez lo había hecho bien.
El Soberano exhaló ruidosamente.
"Es un fracaso", dijo.
Las palabras le impactaron con tanta fuerza que le dejaron sin aliento.
Un silencio sepulcral se apoderó de la sala.
Las voces cesaron.
Incluso las personas con batas blancas parecían confundidas, mirando alternativamente unos a otros.
“Este es el mejor resultado que pudimos obtener del Vientre del Diablo” continuó el Soberano. “Pero al final... es patético. No debería haber esperado nada mejor de una herramienta que me fue entregada por la desgracia de las Brujas.
El corazón del niño se encogió.
Las personas de batas blancas vacilaron.
Algunos miraron al niño, otros al hombre.
Sus expresiones reflejaban confusión e incredulidad.
Finalmente, uno de ellos habló en voz baja.
"Pero Soberano... su talento es claramente..."
El hombre se giró levemente, con los ojos centelleando.
"Este nivel de talento no vale para nada. No necesitamos poder. Necesitamos un milagro. Y esta... criatura no lo es."
Después de eso, la habitación se sintió más fría.
Los médicos de bata blanca dejaron de hablar.
Uno a uno, inclinaron la cabeza.
Nadie volvió a defender al niño.
Comprendieron que el Soberano tenía razón.
"Fin a los experimentos del Vientre del Diablo."
El Soberano se dio la vuelta y regresó.
El niño permanecía allí de pie, espada en mano, temblando aún ligeramente.
Los ecos de los pasos del Soberano se desvanecieron, pero el silencio que siguió fue más denso.
Una a una, las personas de batas blancas comenzaron a marcharse.
No dijeron nada.
Ni siquiera volvieron a mirar al niño.
Simplemente se alejaron en silencio, con sus portapapeles aún firmemente agarrados en sus manos.
Finalmente, la habitación quedó vacía.
El niño se quedó allí de pie, sin saber qué hacer.
No sabía si debía esperar a alguien o si lo habían abandonado.
Pasaron las horas, quizá los días.
No podía decirlo.
Sin nada que hacer, el niño intentó usar el conocimiento que tenía grabado en la mente.
Moldeó una tela oscura alrededor de su cuerpo con técnicas de tejido sencillas.
Sus manos eran torpes, pero logró cubrirse.
La tela, de textura mágica, era áspera al tacto, pero mejor que el aire frío.
Siguió practicando con la espada.
Era lo único que sabía hacer bien.

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La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 669
Estás leyendo el capítulo 669 de La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela), un novela. Un personaje sin nombre que nunca apareció en la novela. Un extra. Neo se convirtió en ese personaje extra.... Transmigrar a la novela y obtener el linaje de Hades, el dios de la muerte, se suponía que era lo mejor que… Este capítulo tiene publicado el 20 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) tiene 839 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.