Leer La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 640 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Nota del autor: Muerte Sin Nombre dijo que usaría el Vientre del Diablo para crear un [Registro Akáshico] para su Sistema. Se le ha cambiado el nombre a [Registros Celestiales] para evitar confusiones con el Registro Akáshico de la Tierra.
...
Muerte sin nombre se volvió hacia la forja principal y exhaló.
Tenía todo lo que necesitaba.
Los materiales. El conocimiento. El tiempo.
Muerte sin nombre se puso de pie y caminó hacia el centro de la forja.
Justo cuando llegó a la mesa de trabajo principal, la puerta se abrió detrás de él.
Leonora entró, apartándose unos mechones de pelo sueltos de la cara.
“Ah, estás despierto” dijo, con un tono de leve sorpresa. “¿Has terminado lo que querías con las meditaciones?
“Sí” respondió con un leve asentimiento. “¿Hay algún contacto del Supremo del Agua?
"No. Nada todavía."
No respondió a eso, solo emitió un suave murmullo de asentimiento.
No fue sorprendente.
Cuanto más aprendía sobre las Supremas, más comprendía lo retorcidas que eran la mayoría de ellas, cada una a su manera.
Algunos eran pasivo-agresivos (Supremo del Vacío). Otros eran distantes o inalcanzables (Supremo de la Oscuridad), o simplemente tan peligrosos que era imposible saber qué pasaba por su mente (Supremo de las Sombras).
La Suprema Corte de Aguas claramente no estaba exenta.
Dejó de lado ese pensamiento y levantó la mano derecha.
Las sombras alrededor de su palma se retorcieron ligeramente, luego comenzaron a agruparse, condensándose en un cubo compacto de energía negra.
Un instante después, la energía se estabilizó en un objeto tangible: una caja de aspecto extraño con bordes brillantes y marcas desconocidas que brillaban tenuemente en su superficie.
Leonora ladeó la cabeza, frunciendo ligeramente el ceño.
"¿Eso es un...?"
"Sí, es una consola de videojuegos."
"...¿Qué?"
"Hay juegos dentro. Son juegos de un universo diferente. Los creé porque pensé que podrían gustarte."
Sus ojos se abrieron de par en par.
¿Hablas en serio?
Asintió de nuevo, aún concentrado en ajustar la interfaz de la consola.
"Los vi en Cole, en el local de Rompecielos."
Sin decir nada más, Leonora se acercó y tomó suavemente la consola de sus manos.
Sus dedos rozaron la superficie lisa. Su expresión pasó de la curiosidad a la sorpresa, y luego a algo parecido a la emoción infantil.
“Gracias” dijo en voz baja. “Iré a verlo.
Se dio la vuelta y se marchó, a un paso más rápido de lo habitual.
Muerte sin nombre no dijo nada, pero se permitió una leve sonrisa.
Tal vez eso la ayude a relajarse, aunque sea un poco.
Una vez resuelto ese problema, centró su atención en el siguiente paso.
La creación del vientre del diablo.
Para ello, necesitaba un metal especial.
Una que pudiera soportar la tensión de sus técnicas y permanecer estable incluso bajo una resonancia constante basada en conceptos.
Ahí es donde entraba en juego su afinidad con el elemento metal.
Entre las diez afinidades elementales” Cristal, Obsidiana, Ámbar, Diamante, Cuarzo, Oro, Plata, Hierro, Cobre y Mithril” era la última la que satisfaría su necesidad.
Mithril.
Era un elemento extraño.
Flexible pero resistente.
Reactivo pero increíblemente estable.
Y lo que es más importante, podría transformarse en innumerables metales derivados.
Extendió su afinidad y conjuró un trozo de mithril puro.
El metal azul plateado brillaba con un suave destello.
Bajo su guía, comenzó a transformarse: primero en Acero del Vacío, un metal que resonaba con frecuencias espaciales, y luego en Ashenita, un mineral que podía almacenar recuerdos sin degradarlos.
Esa era la singularidad de las afinidades metálicas.
Cada una actuaba como base, pero cada base podía transmutarse en un número casi infinito de metales especializados.
Los trabajadores del metal no eran meros manipuladores de minerales en bruto; eran alquimistas, herreros y escultores de la materia.
Muerte Sin Nombre examinó los metales recién formados y luego pasó a sus herramientas.
La preparación estaba completa.
Ahora solo quedaba el proceso de forja.
Comenzó a crear el cubo: el vientre del diablo.
Él poseía todos los conocimientos necesarios, y el demonio le había enseñado el proceso de herrería.
Y, sin embargo, a Muerte Sin Nombre le resultó difícil ponerlo en práctica.
Una y otra vez, fracasó en su intento de alinear las runas internas (círculo mágico dibujado en el objeto).
Los estabilizadores espaciales colapsaron bajo la presión.
El anillo de contención central se rompió al menor paso en falso.
A veces, pasaba por alto un pliegue microscópico en el metal, y toda la estructura se desestabilizaba.
Tuvo que desecharlo todo antes de volver a empezar.
El demonio le había advertido.
Incluso los maestros enanos del Imperio Ilantea” reconocidos como los mejores herreros de todas las estrellas” necesitaron siglos de colaboración para crear un solo Útero del Diablo.
Muerte Sin Nombre tenía mucha menos experiencia que ellos.
Pero él tenía algo más.
Poseía el Mundo de Resonancia Temporal Nueve Veces y su Concepto de Núcleo de Sombra.
Con los nueve núcleos, desplegó nueve mundos individuales de dilatación temporal.
Luego los fusionó usando Resonancia.
El resultado fue aterrador.
El tiempo no solo se ralentizó, sino que prácticamente se detuvo para él.
Vivió milenios en cada fracción de segundo.
Y el concepto del Núcleo de la Sombra era igualmente importante. Era su plan B.
Cada vez que cometía un error, recreaba un nuevo cubo, pero este aún no había sido arruinado por el error.
Simplemente utilizó su concepto de Núcleo de Sombra para ello.
Como en un videojuego, guardaba su progreso. Si el proceso de forja fallaba a la mitad, podía recargar la versión anterior creando un cubo intacto y volver a intentarlo.
Era un poder casi mágico.
Por supuesto, nada de esto fue gratis.
El coste energético fue monstruoso.
Así pues, hacía pausas frecuentes.
Durante esos momentos, meditaba.
En ocasiones, durante su fase de recuperación, jugaba algunas partidas con Leonora.
Un día, mientras estaban sentados junto a la forja, Leonora señaló el Útero a medio construir y preguntó:
"Si puedes crear cualquier cosa que entiendas, ¿significa eso que podrías construir un juego que yo haya ideado?"
Muerte sin nombre parpadeó, sorprendida por sus palabras. "Puedo intentarlo. Cuéntame sobre el juego."
Y así lo hicieron. Ella explicó el concepto. Él creó la mecánica. Nació un nuevo juego.
Fue así como la vida de Muerte Sin Nombre comenzó a cambiar.
Trabajar. Descansar. Jugar. Repetir.
Perdió la noción del tiempo.
¿Cuántos meses habían pasado? ¿Años? ¿Décadas?
En la vida real, probablemente solo meses.
Pero, según su propia percepción, había vivido decenas de miles de millones de años dentro de la forja.
No llevaba la cuenta de cuántas veces había fracasado.
Ya no importaba.

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Estás leyendo el capítulo 640 de La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela), un novela. Un personaje sin nombre que nunca apareció en la novela. Un extra. Neo se convirtió en ese personaje extra.... Transmigrar a la novela y obtener el linaje de Hades, el dios de la muerte, se suponía que era lo mejor que… Este capítulo tiene publicado el 20 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) tiene 839 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.