Leer La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 636 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Muerte sin nombre lo miró atentamente.
"...Estás loco. Si querías enseñarme esa técnica, podrías habérmelo enseñado con un método más normal."
"Probablemente."
Cole se rió.
No tenía ninguna intención de dañar jamás a Muerte Sin Nombre.
¿Por qué le haría eso a una persona a la que le gustaban tanto los juegos que los incorporaba a su Camino?
Lo único que quería era ayudar a Muerte Sin Nombre a aprender Resonancia correctamente.
La Resonancia que había usado contra Barbatos estaba a medio hacer.
Sin embargo, el que estaba usando en ese momento era suficientemente bueno.
Cole volvió a tomar un sorbo de café y se apoyó en la barandilla del balcón como si nada hubiera pasado.
"Te daré el obsequio cuando me dé la gana, y ahora puedes irte."
Chasqueó los dedos.
La consciencia de Muerte Sin Nombre se desvaneció instantáneamente.
Cuando volvió a abrir los ojos, estaba de nuevo en su fragua.
Lentamente bajó la mirada hacia sus manos.
La energía pulsaba a través de ellos.
Se sentía mucho más fuerte que antes.
La resonancia había echado raíces en su interior.
Su agarre se hizo más firme.
Ahora podía sentirlo con claridad.
'Mi fuerza... es varias veces mayor que antes.'
¿Y la parte más impactante?
'Ahora debería poder enfrentarme a un combate de Fase 5.'
La idea en sí misma era absurda.
El salto desde el pico de la Etapa 4 a la Etapa 5 fue un abismo infinitamente amplio.
Muerte Sin Nombre dudaba que alguien en la historia hubiera sido capaz de cruzar ese abismo.
Pero ahora, podía hacerlo.
Todavía estaba asimilando el peso de esa revelación cuando oyó la voz de Leonora a sus espaldas.
“¿Muerte sin nombre?” gritó. “¿Ha pasado algo...?
"¿...?"
“Te sientes diferente” dijo, acercándose. “Tu presencia... ha cambiado.
Entrecerró los ojos, examinándolo con la mirada.
Como alguien que había albergado a una Suprema en su cuerpo varias veces, Leonora tenía una sensibilidad a la fuerza que pocos podían igualar.
Ni siquiera los cambios más sutiles pasaban desapercibidos para ella.
“No es gran cosa” respondió Muerte sin nombre. “¿Cuánto tiempo ha pasado desde que empecé a meditar?
“Una hora” dijo tras una breve pausa.
Eso coincidía con el tiempo que había pasado hablando con Cole. Asintió.
Sin dar más explicaciones, volvió a sentarse y reanudó su meditación.
Ya no había más distracciones.
Había llegado el momento.
'Es hora de que devore el Camino del Éxito.'
Volvió a abrir su Semilla de la Existencia y se adentró en su interior, apuntando a una parte muy específica de sí mismo: su Intención de Existencia.
Dentro de esa intención residía la conexión con el Sistema del Códice Universal.
Apuntó hacia ello y comenzó a devorar el hilo que lo conectaba con su Intención de Existencia.
En el momento en que lo tocó, algo lo impactó.
Una avalancha de información se abalanzó sobre su mente como un tsunami.
El hilo contenía información sobre sí mismo.
Esta era la información que enviaba el Sistema Universal Codex para actualizar su estado en tiempo real.
Cada instante de su existencia, cada cambio de poder, cada segundo que transcurría quedaba registrado.
Apretó la mandíbula.
La avalancha de información era demasiado abrumadora. Incluso para alguien como él, la intensidad era sobrecogedora.
Pero no se detuvo.
Se obligó a soportarlo y siguió aferrándose a la conexión.
Su oscuridad se aferró al hilo de información como una mano que sujeta una cuerda.
Con su Conciencia, siguió el rastro del hilo hasta su origen.
Lo condujo a una extraña serie de subdimensiones.
Espacios sombríos llenos de tiempo distorsionado y materia fragmentada.
Se movía a ciegas entre ellas, como un hombre en un túnel oscuro aferrado a una sola cuerda, con la esperanza de que lo llevara a alguna parte.
Pronto, notó algo.
El hilo que seguía no estaba solo.
Decenas de otros flotaban cerca. Luego cientos. Miles. Millones. Siguieron aumentando hasta que su número se volvió incontable.
No los tocó.
Aún no.
Quería ver hacia dónde se dirigían todos antes de hacer nada que pudiera afectar a los demás.
Devorarse uno era una cosa.
¿Interrumpir accidentalmente la conexión de otro ser con su Sistema? Eso ya era otra cosa.
Fue entonces cuando se dio cuenta.
Estallido.
Muerte sin nombre cruzó algún tipo de frontera.
Levantó la vista... y se quedó paralizado.
Un escalofrío le recorrió todo el cuerpo.
Delante de él flotaba una sola línea delgada.
Al principio parecía casi insignificante, apenas visible.
Pero entonces se expandió. De repente y con violencia.
Se hizo más gruesa” infinitamente gruesa” antes de volver a su forma original.
Luego se expandió de nuevo.
Y otra vez.
Latía como un corazón.
Se expandió y se contrajo nueve veces.
Cada una de esas nueve expansiones parecía sin vida. Calcinada.
La décima expansión fue diferente a ellas.
Fue diferente.
Rebosaba energía. Vida.
"¿Esas dos expansiones están fusionadas?"
Las expansiones novena y décima se fusionaron.
Tampoco fue una fusión limpia.
Parecía forzado, feo, casi roto.
La dinámica energética entre ambos no se fusionó de forma natural.
Fue como ver formarse una cicatriz entre dos mundos que no estaban destinados a tocarse.
Y entonces el horror se reveló.
Tras la décima expansión, la línea comenzó a ramificarse.
Infinitamente.
Cada latido daba origen a nuevos caminos.
Algunas brillaron intensamente por un instante, luego se atenuaron y se desvanecieron como estrellas extintas.
Otras permanecieron vibrantes, como la décima expansión, y se extendieron hacia afuera sin fin.
"¿Qué son estas ramas?"
La Muerte sin nombre se quedó mirando, abrumada por la magnitud del asunto.
Pero esa no fue la peor parte.
Por encima de todo ello” suspendido sobre la décima expansión y sus infinitas ramas” había una figura.
Una silueta enorme.
Sus extremidades estaban atadas con cadenas.
Le clavaron espadas en el torso y los brazos.
En su espalda llevaba tatuado un dragón que se devoraba su propia cola.
La sangre goteaba de sus heridas y caía en la décima expansión, alimentando las ramas que crecían sin cesar.
Muerte sin nombre no podía comprender lo que estaba viendo.
Él no sabía quién era.
Pero en el fondo, su subconsciente reconocía el peso de la verdad que tenía ante sus ojos.
Su existencia se estremeció.
El hilo que había estado siguiendo continuaba avanzando, desembocando en un cubo que flotaba justo debajo del corazón de la figura.
Innumerables otros hilos de la décima expansión y sus infinitas ramificaciones confluían en ese mismo cubo.
Ese cubo...
"El Sistema Universal de Códices."
La cabeza de la Muerte sin nombre palpitaba.
No debía ver esto. Su subconsciente intentaba hacerle abandonar ese lugar.
E incluso sin eso, algo” o alguien” intentaba hacerlo retroceder.
Una fuerza extranjera se acercaba, intentando expulsarlo de ese espacio.
Fuera lo que fuese ese reino, él no debería estar aquí. Todavía no.
Pero no retrocedió.
Aún no.
Apretó los dientes y siguió adelante, arrastrándose a través de la presión como si vadeara un lodo espeso.
Cada movimiento requería esfuerzo.
Su cuerpo no se movía como debía.
El espacio que lo rodeaba no seguía las leyes normales.
Pero él siguió adelante.
'Necesito alcanzar ese cubo.'
Necesitaba devorar el cubo, o al menos una parte de él.
Eso le permitiría comprender el Camino del Logro.
"Puedo recrear el Sistema del Códice Universal con el concepto del Núcleo de las Sombras. Todo lo que necesito hacer es estudiarlo a fondo y comprender cómo funciona."
Se fue acercando. Pulgada a pulgada.
El cubo brilló con más intensidad.
Los hilos unidos a ella palpitaban, como las venas de un corazón.
Cada minuto que permanecía allí, la presión aumentaba.
Estaba empezando a perder la sensibilidad en sus extremidades.
Sus pensamientos se ralentizaban. Incluso su Oscuridad comenzaba a retroceder.
Pero él la puso de nuevo en marcha.
Había llegado hasta aquí. No iba a detenerse.
Ahora no.
No después de ver eso.
Las diez expansiones. Las líneas ramificadas. La figura en cadenas.
Y este cubo... este Sistema... el ancla que impedía que todo se precipitara al caos.
La Muerte Sin Nombre se puso en contacto.
Sus dedos se extendieron hacia adelante, temblando.

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La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 636
Estás leyendo el capítulo 636 de La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela), un novela. Un personaje sin nombre que nunca apareció en la novela. Un extra. Neo se convirtió en ese personaje extra.... Transmigrar a la novela y obtener el linaje de Hades, el dios de la muerte, se suponía que era lo mejor que… Este capítulo tiene publicado el 20 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) tiene 839 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.