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Leer La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 549 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Los dioses exteriores intercambiaron miradas silenciosas. Algo andaba mal. Podían sentirlo. Las Divinidades de Neo no eran normales. Los Dioses Exteriores tomaron su decisión casi de inmediato. Ataca primero. No le dejes moverse. Sin que mediara señal alguna, el espacio alrededor de Neo se retorció violentamente. Una tormenta de ejércitos arcanos surgió de grietas abiertas en el Vacío. Los Dioses Exteriores convocaron a los ejércitos de sus mundos para atacar Neo junto con sus ejércitos estacionados dentro del Sistema Solar. Horrores con demasiadas extremidades, bestias cosidas con estrellas muertas, construcciones de tiempo congelado corrían hacia Neo y su pequeño ejército de sombras. Neo no se inmutó. Con un pensamiento, la marea de sombras que tenía detrás se lanzó hacia adelante. Sus soldados de sombra rugieron en silencio y se abalanzaron sobre los ejércitos de los Dioses Exteriores. Individualmente, los soldados de las sombras eran más fuertes, más astutos y más rápidos. Dondequiera que chocara con un enemigo, lo destrozaría en segundos. Pero eran demasiado pocos. Su número no podía igualar las interminables oleadas que los Dioses Exteriores podían invocar. En cuestión de minutos, los soldados de Neo comenzaron a flaquear bajo el peso abrumador de los enemigos. Neo cerró los ojos brevemente. Su aura se expandió. Utilizó las habilidades curativas que obtuvo del Pilar de la Zona 2 en Tártaro y las combinó con Armonía (Despertada). Olas de energía reconfortante recorrían el campo de batalla, envolviendo cada sombra caída. Dondequiera que un soldado caía, se levantaba de nuevo, completamente sanado, con sus fuerzas restauradas. Su capacidad curativa, fusionada con su Divinidad de la Armonía despertada, otorgó a su ejército algo aterrador: una vitalidad infinita. Su ejército de sombras era virtualmente inmortal. Para los Dioses Exteriores, parecía que los soldados de las sombras eran inmortales. Caían una y otra vez, solo para levantarse y volver a la carga. Los brazos de Velgrath se movieron con mayor rapidez, tejiendo refuerzos desde el Vacío. Las alas de Myzrul se desplegaron, enviando estrellas para aplastar las sombras. El abismo de Vaedrex consumió partes del campo de batalla, borrando todo a su paso. Los pétalos de Lurial giraron, creando amplios campos de distorsiones temporales. Pero la marea no disminuyó. Frustrado, Velgrath extendió una mano, invocando una nueva fuerza. Los ángeles descendieron. Bendecidos con fragmentos de las propias Divinidades de los Dioses Exteriores, estos seres brillaban con una luz cruel. No eran soldados sin mente como las Entidades del Vacío. Cada Ángel podía acceder a la Divinidad de su amo y blandir fragmentos de la autoridad cósmica. El campo de batalla cambió de inmediato. Donde los soldados de las sombras podían destrozar horrores, luchaban contra los Ángeles. Hojas de energías desconocidas y rayos de espacio colapsado atravesaban las filas de las sombras. Por un momento, pareció que la balanza se iba a inclinar. Entonces el espacio se abrió con un estallido de relámpago oscuro. Las dos figuras que estaban detrás de Neo se movieron. El Firmamento de la Espada de la Muerte fue lo primero. No era un ser de carne y hueso, sino una masa de relámpagos oscuros y crepitantes con forma de espada en constante cambio. Se movió con una velocidad espantosa, derribando al Ángel más cercano en un instante. El Ángel apenas tuvo tiempo de alzar su arma antes de ser partido en dos limpiamente, y su cuerpo estalló en partículas. Junto a ella, una mujer la seguía. Su cabello blanco le caía por la espalda, y sus ojos ardían rojos como soles moribundos. Irradiaba una fuerza abrumadora; su sola presencia distorsionaba el campo de batalla a su alrededor. Firmamento tirano. A diferencia de Firmamento de la Espada de la Muerte, ella tenía un cuerpo físico verdadero. Su fuerza estaba casi en el punto máximo de la Etapa 3, y sus movimientos eran a la vez brutales y hermosos. En sus manos, la Espada de la Muerte Firmamento se transformó, convirtiéndose en una enorme hoja de relámpagos oscuros. El Firmamento Tirano no habló. Ella simplemente se movió. En un abrir y cerrar de ojos, se enfrentó a tres Ángeles a la vez. Sus espadas chocaron con la de ella, y la onda expansiva hizo añicos un fragmento de luna cercano. Sin dudarlo, giró sobre sí misma, atravesando las defensas de un Ángel y haciendo que sus pedazos se dispersaran en el espacio. Otro ataque vino desde arriba, intentando empalarla, pero la Espada de la Muerte Firmamento crepitó en sus manos, alargándose a mitad del golpe para partir al Ángel en un arco limpio. Neo observó con calma. Sus ojos estaban fijos en los Dioses Exteriores, observando cada uno de sus movimientos. Otra figura emergió de su Cosmos. Un gusano gigantesco, más largo que países enteros, se deslizó hacia afuera. Su cuerpo relucía con capas translúcidas, mostrando en su interior innumerables engranajes cambiantes y ríos de tiempo fluyendo. Los dioses exteriores fruncieron el ceño. El gusano no era una divinidad, pero tampoco era un ser normal. Su existencia era imposible de describir. Belcebú no perdió ni un instante. Extendió su cuerpo interminable alrededor de la Tierra y, con un chillido, congeló el tiempo del planeta. La esfera azul dejó de girar. Las nubes se aquietaron. Los mares dejaron de agitarse. En un solo aliento, Belcebú devoró el tiempo fluido de la Tierra y lo trasladó al Cosmos de Neo. A salvo, la Tierra ya no sería destruida por las consecuencias de la batalla que se avecinaba. Los ojos del gusano se volvieron hacia la zona de guerra. Belcebú se deslizó hacia adelante, uniéndose al Firmamento Tirano. Juntos, se abrieron paso entre los Ángeles. El Firmamento Tirano blandió la Espada de la Muerte con una eficacia aterradora, abatiendo a dos ángeles más con cada movimiento. Belcebú atacó con su enorme cola, aplastando a los enemigos y congelándolos en el aire, para luego devorar su tiempo por completo, dejando solo caparazones huecos. A lo lejos, Mercurio se agrietó y se partió por las ondas expansivas de su batalla. Venus, ya maltrecha tras el primer ataque de Neo, se hizo añicos, y los escombros se esparcieron por el espacio profundo. No es que importara. Los planetas habían sido corrompidos hacía mucho tiempo por la influencia de los Dioses Exteriores. Ahora no eran más que rocas muertas. Pero la destrucción fue un recordatorio: esta no fue una lucha menor. Todo el Sistema Solar tembló. Los Dioses Exteriores permanecieron inmóviles, con expresiones sombrías que retorcían sus vastas formas. Aunque estaban perdiendo ángeles a los que habían criado con tanto esmero, no se movieron. No porque tuvieran miedo, sino porque estaban estudiando. Observando. Pruebas. Querían ver las capacidades de Neo. Las batallas no se ganaban solo con fuerza bruta. Era necesario comprender las habilidades del enemigo y superarlo en astucia para asegurar la victoria. Los Dioses Exteriores habían aprendido esta lección innumerables veces a lo largo de sus largas vidas. Y por eso estaban vigilando a Neo, estudiando sus habilidades. Sus divinidades no eran poderes pasivos. Tenían personalidad, cuerpo y voluntad propia. Lucharon de forma independiente. ¿Su rareza? Los Dioses Exteriores dudaban que fueran divinidades de rareza común o extremadamente rara. ¿Y lo peor de todo? El propio Neo aún no había luchado. Él permanecía en medio de todo, tranquilo, impasible, en silencio. Los Dioses Exteriores se dieron cuenta de que cada momento que Neo permanecía inactivo significaba que aún podía tener ases bajo la manga.
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La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 549

Estás leyendo el capítulo 549 de La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela), un novela. Un personaje sin nombre que nunca apareció en la novela. Un extra. Neo se convirtió en ese personaje extra.... Transmigrar a la novela y obtener el linaje de Hades, el dios de la muerte, se suponía que era lo mejor que… Este capítulo tiene publicado el 20 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) tiene 839 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.