Leer La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 470 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Dio un paso al frente con rapidez. La escena que tenía ante sí la dejó paralizada.
Botellas de alcohol vacías cubrían el suelo. El aire estaba impregnado de un fuerte olor a alcohol.
Neo estaba desplomado en el suelo.
Se le cortó la respiración.
Estaba empapado en sudor y su pecho subía y bajaba con respiraciones entrecortadas.
Lo más alarmante era que grietas cubrían todo su cuerpo, como si se estuviera desmoronando.
"Neo."
Ella se arrodilló a su lado, extendiendo la mano, solo para que él de repente la atrajera hacia sí en un fuerte abrazo.
"Qué estás haciendo-"
“Lo siento” dijo con voz temblorosa. “No pude protegerte.
Se le cortó la respiración.
Ella podía sentir los leves temblores en sus extremidades.
“Ha retrocedido”, se dio cuenta. “¿Pero por qué está así? Apenas tiene energía… ¿Acaso regresó al pasado sin haberse recuperado del todo? ¿Qué le obliga a tener tanta prisa?”
Ella no opuso resistencia.
En cambio, ella dejó que él la abrazara.
“Está bien” dijo, intentando sonar amable, pero, al no estar acostumbrada a ese tono, se sintió bastante incómoda. “Has vuelto. Ahora podemos solucionarlo todo.
“Yo...”
Neo se puso rígido de repente.
Un poderoso cambio en la energía ambiental envió fuertes vibraciones a través del aire, las cuales él percibió a través de sus sentidos recién agudizados.
Algo se avecinaba.
Rápido.
Una lanza atravesó la pared como un meteorito.
Neo actuó por instinto y apartó a Elizabeth.
La lanza giró en el aire y le atravesó el cráneo.
La mente de Neo se quedó en blanco.
El cuerpo de Elizabeth quedó inerte en sus brazos.
La sangre, caliente y espesa, le salpicó la cara.
¡Neo! ¿Estás bien?
Dos voces irrumpieron en la habitación: Ava y Elizabeth.
Neo se giró, aún en estado de shock.
Se quedaron paralizados ante la escena que tenían ante sí.
El aura de Neo se intensificó.
El dolor de cabeza regresó con toda su fuerza. Abrazar a Elizabeth le había ayudado a calmarse, pero ya no.
Ya no intentaba calmar los instintos retorcidos y deformados de las decenas de miles de monstruos arácnidos que había consumido.
Él permitió que se unieran a él.
"Salga."
Su voz era suave, pero la orden resonó en el aire como un trueno.
"Si así lo deseas."
Una voz respondió, suave pero carente de calidez.
Un instante después, el cuerpo de Ava explotó.
Sangre y vísceras salpicaron la habitación.
Entonces, las sombras en la habitación se desplazaron de forma antinatural.
Se retorcieron y se fusionaron en una forma: el Tártaro.
Su mirada se detuvo brevemente en los restos de Ava antes de que negara con la cabeza.
"No debería haber intentado regresar si quería vivir."
Neo no se inmutó.
A pesar de la rabia incontrolable que ardía en su interior y del dolor de cabeza punzante que amenazaba con volverlo loco, su expresión permaneció fría e indiferente.
No dio ninguna señal de que fuera a atacar.
“¿Por qué la mataste?” preguntó Neo con una voz inquietantemente distante. “Era una de las Pilares.
"Castigarte es más importante."
La mirada de Tártaro se posó en el cadáver inerte de Elizabeth en brazos de Neo. Una lenta sonrisa burlona curvó sus labios.
"Y acabo de encontrar la manera perfecta de hacerlo."
El control de Neo sobre Elizabeth se intensificó.
“Ya veo” murmuró. “¿Cómo es posible que recuerdes la línea temporal anterior? Yo fui quien regresó…
"No estoy obligado a responder a sus preguntas."
Tártaro lo interrumpió y luego chasqueó los dedos.
El mundo se distorsionó y el tiempo retrocedió.
“Está bien” dijo Elizabeth. “Has vuelto. Ahora podemos solucionarlo todo.
Neo seguía abrazándola.
La sangre de su cadáver que había manchado sus manos apenas unos segundos antes había desaparecido.
¿Retrocedió el tiempo unos minutos? ¿Pero por qué?
Antes de que Neo pudiera terminar de asimilar lo sucedido, una lanza rasgó el aire y atravesó el cráneo de Elizabeth.
La sangre le salpicaba la cara, y fragmentos de hueso y materia cerebral le goteaban sobre el hombro.
Su cuerpo quedó inerte.
El calor en sus brazos fue reemplazado por frío.
Y luego-
Quebrar.
El tiempo volvió a retroceder.
“Está bien” repitió Elizabeth, mirándolo con ojos dulces, sin saber que acababa de morir, sin saber lo que estaba a punto de suceder.
Los dedos de Neo se crisparon.
Su mente era aguda, hiperconsciente, y los recuerdos de ambos sucesos se superponían en su interior.
Tártaro lo observaba. No se había movido, pero Neo sabía que lo estaba mirando.
“¿Cuántas veces vas a hacer esto?” preguntó Neo secamente.
"Las que sean necesarias para que te des cuenta de tu error."
Neo observó de nuevo cómo la lanza volvía a surcar el aire a toda velocidad.
Se mudó.
Con un movimiento rápido, giró su cuerpo y apartó bruscamente a Elizabeth de un tirón.
La lanza pasó rozando su cabeza, pero justo entonces, otra lanza cayó del techo y la mató.
Neo estaba cubierta de su sangre”
Quebrar.
“Está bien” dijo Elizabeth.
Neo apretó la mandíbula.
Tártaro estaba jugando con él, obligándolo a revivir el mismo momento una y otra vez.
Miró hacia abajo a Elizabeth, que seguía viva, aún caliente.
Aún condenados.
'No. Esta vez no.'
En el momento en que recobró el sentido, soltó a Elizabeth y se giró.
Su mano se extendió como un rayo, y sus dedos crepitaron con la energía de los Elementales de la Tierra para aumentar su fuerza.
Atrapó la lanza en pleno vuelo.
La fuerza del impacto le provocó temblores en el brazo, pero no lo soltó.
Tártaro arqueó una ceja, intrigado.
¿Ah, sí? ¿Lograste resistir? ¿Pero de verdad crees que esto es el final?
La lanza explotó.
La fuerza de la explosión estuvo lejos de ser suficiente para matar a Neo, quien poseía Eternal e innumerables habilidades que aumentaban su defensa.
Pero Elizabeth no tuvo tanta suerte.
Su cuerpo quedó calcinado hasta quedar irreconocible.
Quebrar
“Está bien” repitió Elizabeth.
Neo apretó la mandíbula, su respiración era entrecortada.
El silbido de un objeto rasgando el aire.
Una lanza.
Otro golpe sordo.
Otro cuerpo sin vida.
Otra foto.
De nuevo.
De nuevo.
De nuevo.
La visión de Neo se nubló mientras Elizabeth moría una y otra vez en sus brazos.
Su sangre lo empapaba de nuevo con cada ciclo.
No importaba lo que hiciera, lo rápido que se moviera, lo desesperadamente que lo intentara: ella murió.
Ella siempre moría.
Y Tártaro observó.
Espera.
Disfrutando.
Finalmente, Neo habló.
"¿Qué pretendes conseguir haciendo esto?"

Continúa leyendo
La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela)
Capítulo 471
La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 470
Estás leyendo el capítulo 470 de La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela), un novela. Un personaje sin nombre que nunca apareció en la novela. Un extra. Neo se convirtió en ese personaje extra.... Transmigrar a la novela y obtener el linaje de Hades, el dios de la muerte, se suponía que era lo mejor que… Este capítulo tiene publicado el 20 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) tiene 839 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.