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Leer La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 468 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Uno a uno, los monstruos caídos comenzaron a levantarse. Sus grotescas formas se movían con un vigor antinatural. Sus ocho patas volvieron a su sitio con un crujido, y sus ojos huecos brillaron con renovada malicia. Neo apretó los dientes. Dejó de curarse a sí mismo y abandonó su intento de reparar su Semilla de Existencia. No tuvo más remedio que desviar todo su poder restante a la manifestación de la Esencia de la Muerte. Una niebla oscura comenzó a enroscarse alrededor de su espada, retorciéndose como serpientes etéreas. Los monstruos se abalanzaron, y Neo respondió de la misma manera. Su cuerpo maltrecho gritó en protesta, pero él no vaciló. Cuarta forma de la Espada Divina: Ryu no Mai Esquivó sus ataques con movimientos fluidos y precisos. Parecía que estaba bailando. Su espada se abrió paso a través de sus formas retorcidas. Cada swing era lento” demasiado lento comparado con su mejor momento” pero su precisión seguía siendo inigualable. Aun con su cuerpo hecho trizas, sus técnicas no se debilitaron. La sangre salpicó. Las extremidades cayeron. El hedor a muerte se intensificó. Los monstruos no se detuvieron. Seguían llegando. Neo luchó sin dudarlo, pero sabía que su cuerpo no resistiría. Así que hizo lo que tenía que hacer. Los devoró. En cuanto consumió al primer monstruo, un caos inimaginable estalló en su mente. Era como si una segunda conciencia hubiera sido introducida a la fuerza en su cráneo. Sus pensamientos se enredaron en una maraña de hambre, rabia e instinto primario. La personalidad del monstruo araña se apoderó de él, arañando su cordura. Su visión se distorsionó. Sintió el impulso de moverse sobre ocho patas, de escabullirse entre las sombras, de cazar, de alimentarse. "¿Qué es esto...?" gruñó Neo, agarrándose el cráneo. Ya había consumido mentes antes. La oscuridad recuperó una parte de la esencia original cuando los devoró. Los ecos de sus pensamientos aún lo atormentaban. Esta vez, no solo oía sus voces. Se estaba convirtiendo en ellos. Recuerdos que no eran suyos inundaron su mente. Vio destellos de un reino subterráneo, el hogar de esas criaturas. Vio cómo la oscuridad engullía su mundo, convirtiéndolos en miserables existencias inmortales. Un dolor punzante le atravesó el cráneo. Se tambaleó. No vio venir el siguiente ataque. Los monstruos lo rodearon. Sus grotescas extremidades lo inmovilizaron. Mandíbulas afiladas como navajas desgarraron su carne. Sintió cómo su cuerpo era devorado vivo. Los instintos de Neo gritaban. Su cuerpo, curtido por años de combate, intentó contraatacar, pero se estaba desmoronando, desmoronándose como porcelana rota. Sus fuerzas le fallaban, y sin embargo sus pensamientos seguían hundiéndose en la locura. Hambre. Furia. Quería matar. Consumir. Volverse más fuerte. “No” murmuró Neo. “Esos no son… mis pensamientos. Los recuerdos de los monstruos arácnidos se entrelazaban con los suyos, intentando fusionarse con él y sobrescribirlo. 'Esto… está lejos de ser suficiente… para preocuparme…' La voluntad de Neo se agitó. ¡Lárguense de aquí... zorras...! Con un último esfuerzo de voluntad, logró controlar los pensamientos invasores. Las voces en su cabeza chillaban y se resistían, pero él las aplastó bajo su voluntad indomable. Su oscuridad no lo consumió. Él lo consumió. Devorar al monstruo les produjo una poderosa oleada de energía. Sus extremidades destrozadas se regeneraron, su carne se unió a un ritmo acelerado. La fuerza regresó a sus músculos y finalmente pudo moverse sin temor a desplomarse. Los monstruos percibieron el cambio. Dudaron. Neo alzó su espada. Manejo de la espada divina Octava postura: Kami no Shinpan. Una sola barra. Siguió una ola de destrucción. La tierra se partió y una explosión de fuerza estalló hacia afuera. Los monstruos más cercanos fueron aniquilados en un instante. Sus cuerpos fueron destrozados por la abrumadora fuerza del ataque. Neo exhaló lentamente. Había devorado los recuerdos del monstruo, sus experiencias, su conocimiento. Esto era la verdadera oscuridad. La verdadera oscuridad lo devoró todo. No dependía de la suerte ni del azar. No se limitaba a tomar fragmentos de recuerdos o estadísticas; los consumía por completo. La verdadera oscuridad se convirtió en aquello que devoró. Neo apretó los puños. Una gigantesca ola de oscuridad brotó de su cuerpo. Se extendió hacia afuera como un mar interminable. La energía malévola devoró a los monstruos arácnidos de un solo bocado. Sus extremidades quitinosas se agitaban violentamente y sus chillidos retorcidos llenaban la caverna. Se aferraron al suelo, se arañaron unos a otros, incluso a su propia carne para resistir. Los monstruos intentaron resistir la atracción de la Oscuridad. El agotamiento neo había alcanzado su punto máximo. No tenía tiempo para otra batalla prolongada. Sus reservas de Energía Mundial estaban peligrosamente bajas. Su cuerpo se tambaleaba al borde del colapso. Sin dudarlo, extendió la mano y se tragó su propio brazo izquierdo. Un dolor agudo y punzante lo atravesó mientras su carne y sus huesos se desvanecían. Y, en respuesta, un torrente de poder lo inundó. La caverna tembló cuando él liberó la energía. Una tormenta de rayos rojos, cada uno más grande que montañas, brotó de su cuerpo. El impacto fue catastrófico. El aire se partió con un crujido ensordecedor cuando el rayo impactó, incinerando todo a su paso. Las criaturas chillaron. Sus cuerpos se convulsionaron cuando la magnitud del ataque destrozó sus defensas. El humo y el olor acre a carne quemada llenaban la caverna. Siguió el silencio. Su resistencia fue aplastada, y la Verdadera Oscuridad los devoró con facilidad. Decenas de miles de recuerdos irrumpieron en la mente de Neo. Retrocedió tambaleándose. Su mente estaba sumida en la confusión y el caos. Sus uñas se clavaban en su piel como si intentara desgarrarse la cara. Sentía como si la cabeza le fuera a estallar desde dentro. Él podía verlo todo. Decenas de miles de monstruos. Sus siglos de caza, de consumo, de muerte y resurrección. El hambre. La rabia. El ciclo interminable de devorar y ser devorado. Se tiraba del pelo con las manos. No podía respirar. La enorme cantidad de personalidades estaba destrozando su sentido de identidad. Neo lo había hecho a propósito. Podía sentir cómo su mente se desmoronaba, cómo se hacía añicos como un cristal frágil. Sus pensamientos ya no eran suyos. Voces, impulsos, instintos que no le pertenecían rugían en su interior. Podía sentir sus recuerdos, sus deseos, su dolor como si fueran propios. Su mente se desmoronaba. Cayó de rodillas con respiración entrecortada. Tenía la mente hecha trizas, pero no le importaba. Esto era necesario. La única forma en que podía recuperarse. Su cuerpo, al no ser ya atacado, se recuperaría en paz mientras su mente soportaba el peso de la locura. Aunque se volviera loco. Aunque se perdiera a sí mismo en el proceso. Él lo aceptó. Porque una vez que recuperara sus fuerzas, podría usar el Ouroboros. Estaba dispuesto a rozar la locura si eso le ayudaba a encontrarse con ella un minuto antes. Su visión se nubló, oscilando entre la realidad y las ilusiones impuestas por los recuerdos robados. Apretó los dientes hasta que la sangre le goteó de los labios. Su identidad. Su existencia. Su todo. Todo se estaba desmoronando. Pero Neo no era alguien que se quebrara fácilmente. Con un jadeo entrecortado, juntó con fuerza sus manos temblorosas y apretó los dientes. Si ese era el precio, que así fuera. Lo soportaría. Siempre lo había hecho. Su mente gritaba. Su alma se desgarraba. Pero su cuerpo... su cuerpo se estaba recuperando.
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La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 468

Estás leyendo el capítulo 468 de La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela), un novela. Un personaje sin nombre que nunca apareció en la novela. Un extra. Neo se convirtió en ese personaje extra.... Transmigrar a la novela y obtener el linaje de Hades, el dios de la muerte, se suponía que era lo mejor que… Este capítulo tiene publicado el 20 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) tiene 839 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.