Leer La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 457 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
"¿Y ahora qué debo hacer contigo?"
Normalmente, lo habría matado. Sin embargo, el nombre que él murmuró la hizo reflexionar sobre sus actos.
"Decidámoslo lanzando una moneda al aire. Yo elijo cara."
Sacó una moneda de oro de su bolsillo. La moneda brillaba tenuemente, recordando sus torpes "lanzamientos de moneda justos" del pasado.
La lanzó al aire y la atrapó.
Una leve sorpresa apareció en su mirada al ver el resultado.
"Tienes mucha suerte. Primero me llamas para que te salve, y luego también ganas esto."
La moneda misma fue sorprendida. El lanzamiento no fue una apuesta. Solo quienes cumplieran las condiciones más estrictas podían ganar.
Debían ser personas con capacidad para unirse a la resistencia. O alguien que pudiera ayudar a Julie en el futuro, o en el pasado, directa o indirectamente. Perderían el sorteo si no cumplían las condiciones.
Un brillo verdoso cubría su mano.
Ella giró la muñeca, y el tiempo del cuerpo de Percival comenzó a fluir hacia atrás.
La sangre que había caído volvió a sus venas, el núcleo roto se reparó y su pálido rostro recuperó su color.
Tras curarlo, Julie decidió esperar a que despertara.
Sin embargo, el sonido de su reloj de pulsera arruinó su plan.
Se puso de pie con expresión desagradable y suspiró.
"¿Cómo hacen para encontrarme siempre tan rápido?"
Miró a Percival y negó con la cabeza.
"Supongo que no tendré tiempo para verte."
Desapareció tan repentinamente como había aparecido, sin dejar rastro alguno de su existencia. Incluso el recuerdo de su presencia se borró de la mente de Sunshine y Percival.
…
Punto de vista de Percival
Abrió los ojos de golpe. El movimiento repentino le provocó un dolor agudo en las extremidades y un grito involuntario escapó de sus labios.
El dolor trajo consigo una comprensión.
Estaba vivo.
Sus reservas de Energía Divina estaban por los suelos.
Su núcleo reparado era su única salvación. Al menos no se estaba muriendo.
Se incorporó con un gemido. El dolor le hacía sentir como si miles de hormigas le estuvieran mordiendo las extremidades.
¡Ay, me duele! ¿Cuánto tiempo estuve dormido?
Percival miró a su alrededor.
Estaba en una pequeña isla, y en el centro de ella había un árbol gigante.
El árbol era grande y frondoso. Percival sospechaba que su altura triplicaba el diámetro de un planeta de Etapa 1.
Su anchura no era tan descomunal. Solo tan ancha como un país como Auburn.
El árbol ocupaba la mayor parte del espacio de la isla, dejando apenas unos cientos de metros de tierra antes de que comenzara el Mar de Sangre.
"¿Dónde estoy? ¿Acaso estoy en el Tártaro?"
Unas alas de luz se formaron tras su espalda. Alzó el vuelo sobre el Mar de Sangre.
No avanzó mucho más, pues conocía los peligros del Mar de Sangre.
Sin embargo, nunca sintió una atracción irresistible hacia la isla.
Se suponía que el Tártaro impediría que nadie saliera. Como esta isla no hacía nada parecido, no era el Tártaro.
"Sol, ¿qué sucedió aquí y cómo me curé?"
Las emociones y la voz del Sol aparecieron en su cabeza.
Al escuchar la respuesta, apareció un ceño fruncido en el rostro de Percival.
¿No sabes cómo me curé?
"Qué raro. Yo tampoco lo recuerdo."
Lo último que recordaba era que el hilo del Destino de la Fortuna lo teletransportaba a algún lugar para preservarle la vida.
¿Sabes al menos dónde estoy?
Esperó su respuesta.
"Sí, supongo que debería usar la bendición de la diosa Artemisa para comprobarlo."
Motas de luz plateadas aparecieron a su alrededor cuando pensó en la ubicación del Tártaro.
El sendero de luz conducía al árbol gigante.
Un ceño fruncido apareció en el rostro de Percival.
¿Hay algo que interfiera con la bendición de la diosa Artemisa? Intentemos otra cosa.
"Quiero localizar a Olivia von Villiers."
El camino de luz seguía apuntando hacia el árbol. Percival intentó encontrar al senador, luego a Neo y finalmente a Elizabeth.
En cada ocasión, el camino de luz apuntaba hacia el árbol.
"¿No está funcionando la bendición?"
Se rascó la cabeza confundido.
De repente le vino una idea, y habló.
"Dime dónde se encuentra el barco que usamos para viajar a través del Mar de Sangre y llegar al Tártaro."
El recorrido de las luces cambió. Rodeó el árbol y se dirigió al otro lado de la isla.
El corazón de Percival latía con fuerza contra su pecho.
Inicialmente, creía que aquel lugar tenía algo que interfería con la bendición.
Pero si la ubicación del barco era correcta, la Bendición debe estar funcionando correctamente.
Eso significaba que el árbol era el lugar donde todos estaban presentes.
“¿Están dentro de ese árbol? ¿Se los tragó...?
A Percival se le ocurrió una idea repentina. Después de llegar a los límites del Tártaro en el barco, habían "desgarrado" una barrera y entrado en él.
¿Era el árbol la barrera? ¿Entraron en él sin darse cuenta?
"¿Qué demonios es este lugar?"
Este mundo era único. Percival nunca había visto un mundo como este.
No, ¿acaso era un mundo? La tierra era pequeña y solo tenía un árbol. Percival comenzaba a cuestionarse todo lo que había sucedido hasta entonces.
"Primero debería comprobar la ubicación del barco. Si el barco no está aquí, entonces eso significa que mis suposiciones son erróneas."
Se desplazó a gran velocidad por la isla.
Aunque se sentía débil, algo le decía que no le quedaba mucho tiempo.
Utilizó la Transformación Divina (Forma Espiritual) y se fusionó temporalmente con Sunshine.
El impulso le permitió cubrir la distancia en pocos segundos.
El barco estaba varado contra la orilla.
Percival canceló la Transformación Divina. Su cuerpo estaba empapado en sudor y un profundo cansancio lo abrumaba.
Sin embargo, su atención estaba puesta en el barco.
Estaba allí.
"¿Así que este es el mismísimo Tártaro, y hemos estado dentro de ese árbol hasta ahora?"
[Supongo que sí.]
¡¿Diosa Artemisa?!
Percival se quedó atónito cuando la pantalla de estado le habló.
[No hay motivo para escandalizarse. No soy la verdadera Artemisa, sino una mera proyección de ella.]
"Veo."
Percival asintió, sabiendo que la bendición de la diosa Artemisa que habitaba en su interior hablaba.
¿Estás seguro de que los demás están dentro del árbol?
Eso es lo que me dicen mis habilidades. Sin embargo, no puedo garantizarlo, ya que no puedo conectar con mis proyecciones hermanas que están con vuestros compañeros Ejecutores.
Percival tenía una expresión grave. Su preocupación aumentó al leer las siguientes palabras de Artemisa.
¡Date prisa! No queda mucho tiempo.

Continúa leyendo
La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela)
Capítulo 458
La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 457
Estás leyendo el capítulo 457 de La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela), un novela. Un personaje sin nombre que nunca apareció en la novela. Un extra. Neo se convirtió en ese personaje extra.... Transmigrar a la novela y obtener el linaje de Hades, el dios de la muerte, se suponía que era lo mejor que… Este capítulo tiene publicado el 20 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) tiene 839 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.