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Leer La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 293 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Colocó las palmas de las manos en el suelo. La tierra fría y agrietada tembló bajo su tacto, y el sofocante olor a ceniza llenó el aire. La Oscuridad oculta dentro de su sombra floreció, retorciéndose como una entidad viviente. Se arrastró hacia él, zarcillos negros filtrándose en su carne. Devorando su piel, sus músculos y llegando hasta sus huesos. Neo mantuvo la boca cerrada a pesar del dolor abrasador que ardía en su cuerpo. De repente, una voz familiar entró en sus oídos y resonó débilmente. ¿Cuánto tiempo vas a seguir así? Neo reaccionó rápidamente. Levantó la cabeza de golpe al ver que las nubes se abrían y revelaban un cielo pintado en tonos carmesí y violeta. "Zeus-" Las palabras se le quedaron atascadas en la garganta cuando los pedazos de una luna rota cayeron a través de las nubes. Los fragmentos rotos flotaron hacia abajo. Su pálida luminiscencia era al mismo tiempo hermosa y aterradora. Miles de gigantescos “meteoritos”“ pedazos de luna” descendieron, cada uno dejando rastros de luz plateada mientras atravesaban el cielo. Una pieza gigante volaba hacia su ubicación. "Mierda-" Los ojos de Neo se abrieron cuando el enorme fragmento golpeó cerca de su posición. El impacto fue ensordecedor. Un instante después, una poderosa ráfaga de viento lo golpeó, levantando polvo y escombros en una tormenta salvaje. El suelo tembló violentamente y se formaron grietas como telarañas bajo sus pies. Entonces todo se volvió negro. [Han pasado 12 horas desde tu muerte.] [Serás revivido con fuerza.] Neo gimió cuando recuperó la conciencia. Le dolía el cuerpo y se encontró enterrado bajo una montaña de peso. El olor a polvo de piedra llenó sus pulmones, asfixiándolo. Cuando intentó ponerse de pie, los escombros lo presionaron aún más hacia abajo. Estaba a punto de invocar a la Oscuridad para que devorara todo a su alrededor cuando toda el área tembló una vez más. El polvo caía desde arriba. Fue como si la gravedad hubiera desaparecido. Los restos comenzaron a levantarse, sin peso, elevándose constantemente en el aire. Sólo entonces Neo se dio cuenta de Belcebú. La figura de la enorme criatura resultó herida. Sus fauces gigantescas estaban abiertas de par en par, devorando los escombros pieza por pieza, consumiendo los fragmentos rotos de la luna mientras buscaba desesperadamente a Neo. El cuerpo de Belcebú estaba sangrando. Su sangre elemental manaba de múltiples heridas en arroyos lentos y brillantes. "¿Intentó protegerme?", pensó Neo. La criatura dejó escapar un grito forzado cuando finalmente lo vio; el alivio era evidente incluso en su estado dañado. Pero ya no pudo aguantar más. Con un último y débil sonido, Belcebú perdió el conocimiento y se encogió hasta convertirse en una pequeña oruga. "Gracias por ayudarme." Neo recogió con cuidado la pequeña forma y la colocó dentro de su bolsillo. "Descansa bien y sana." Se dio una palmadita suave en el bolsillo. Beelzebub dejó escapar un grito débil y leve como para asegurarle a Neo que estaría bien antes de caer en un sueño profundo. Después de asegurarse de que Beelzebub estaba descansando, Neo escaneó los alrededores. El mundo estaba en silencio, salvo el crepitar distante del fuego y el susurro de las cenizas que flotaban en el aire. Los fragmentos otrora colosales de la luna yacían destrozados en el paisaje desolado, bañándolo todo con un resplandor pálido y misterioso. “Seguro que era la voz de Zeus. ¿Dónde está?” preguntó Neo. Él saltó. El lugar se había convertido en un desastre después de que algunos pedazos de la luna cayendo impactaran el área. El suelo estaba lleno de cráteres, brillaba débilmente con el calor residual y salía humo de la tierra fracturada. Fragmentos de roca celestial sobresalían como monolitos dentados, algunos de los cuales aún crepitaban con energía púrpura. Su descenso meteórico despejó el cielo, permitiéndole a Neo mirar hacia el espacio. El vacío era interminable, un lienzo de oscuridad salpicado de innumerables estrellas. Pudo ver varios pilares, demasiado altos, que se extendían hacia el espacio. Habían estado creciendo desde el primer día. Pero nunca esperó que llegaran tan lejos. "Supongo que sé cómo cayó la luna." Miró a su alrededor. Los restos de la luna tenían grietas de color púrpura en su interior. La Corrupción del Vacío debe haberlo destruido, lo que terminó causando este desastre catastrófico. Los pensamientos de Neo se vieron interrumpidos cuando vio un rayo dorado descender en el este. Partió el cielo con un rugido ensordecedor, iluminando el paisaje en ruinas por un momento. "¿Está vivo?" Neo se movió rápidamente. Sus pasos eran ligeros y ansiosos, levantando polvo mientras corría hacia la fuente del rayo. El viento aullaba a su alrededor, trayendo el olor a piedra quemada y ceniza. Mientras se acercaba al área, Neo notó algo. Su afinidad con la muerte estaba reaccionando de manera diferente. No podía sentir a ninguna 'persona viva' en el lugar al que se dirigía. Las cejas de Neo se arrugaron. Aumentó su velocidad, moviéndose tan rápido que las imágenes residuales se volvieron borrosas detrás de él. El suelo temblaba con cada paso, pero él se sentía ingrávido. Justo cuando llegó a la fuente de los constantes rayos, encontró a 'Zeus'. "…" Un cadáver sin cabeza luchaba contra los gusanos, como si estuviera poseído por un fantasma vengativo. Era inequívocamente un cadáver. El cuello tenía marcas dentadas y desgarradas, como si un gusano hubiera mordido y arrancado la cabeza. El otrora poderoso Zeus estaba muerto. Aún así su cuerpo todavía luchaba. Su cadáver, tal vez controlado por la memoria muscular o la voluntad persistente de Zeus, siguió luchando. Un rayo dorado se arqueó desde sus manos, golpeando a los gusanos repetidamente. Aún así, los gusanos salieron ilesos. Sus formas retorciéndose apenas se inmutaron ante los ataques. Neo no se movió. Quedó atónito ante lo que veía ante sus ojos. Pasaron horas mientras él permanecía allí, observando el cadáver luchar, aunque no podía dañar a los gusanos. Invocó rayos para atacar a los gusanos una y otra vez. Aunque los ataques fueron inútiles, los gusanos tampoco pudieron destruir el cadáver. Sus dientes no lograron atravesar su piel impecable, por más ferozmente que la royeran. Emitieron gritos ensordecedores, lamentos agudos que resonaron en el desolado campo de batalla. Pronto, el suelo tembló. Las grietas se extendieron por el árido campo de batalla mientras tres pilares gigantescos surgían de la tierra, irradiando un aura siniestra. Cientos de ojos parpadearon y se abrieron en sus superficies, todos fijados en el cadáver luchador de Zeus. Lo miraron sin pestañear, intentando corromperlo con una fuerza sobrenatural. Sin embargo, no pasó nada. "Bastardo loco." Neo no sabía si reír o llorar. Zeus pudo haber sido asesinado, pero no derrotado. Al observarlo, Neo sintió una oleada de emociones extrañas. Aprecio. Respeto. Orgullo. Tristeza. La sensación de peso detrás de la mirada de Neo cambió.
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La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 293

Estás leyendo el capítulo 293 de La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela), un novela. Un personaje sin nombre que nunca apareció en la novela. Un extra. Neo se convirtió en ese personaje extra.... Transmigrar a la novela y obtener el linaje de Hades, el dios de la muerte, se suponía que era lo mejor que… Este capítulo tiene publicado el 5 de octubre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) tiene 839 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.